Resumen
La especie de un vistazo.
El tragopán satyr (Tragopan satyra) es un faisán del género Tragopan propio del Himalaya, donde habita en bosques de montaña de Nepal y del nordeste de la India. Es una de las especies de mayor tamaño del género: el macho mide entre 69 y 70 cm de longitud y llega a pesar unos 2 kg.
Es un faisán corpulento, esquivo y de vida casi solitaria, que vive en bosques húmedos de montaña del Himalaya central y oriental (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El macho tiene la cabeza negra con dos finas listas anaranjadas; el cuello, el manto y todo el cuerpo inferior, de un rojo carmesí anaranjado cubierto de ocelos blancos con borde negro que se hacen mayores y grises hacia el vientre; la parte posterior del dorso, de un pardo oliváceo, y la cola, moteada de pardo y beige con la punta negra (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Durante el cortejo infla dos cuernos carnosos azules y un babero gular azul, de borde verde pálido y manchas triangulares escarlata, que solo muestra unos segundos (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). La hembra es parda, rojiza o grisácea según el individuo, finamente moteada de negro y con marcas claras alargadas; su piel orbital es azulada (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
Se extiende por el Himalaya, desde Uttarakhand (Garhwal y Kumaon) a través de Nepal, Sikkim y Bután hasta el oeste de Arunachal Pradesh, y por el sureste del Tíbet, entre el valle de Chumbi y Lo La (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). Frecuenta bosques húmedos de robles, magnolias, rododendros y abeto, con un sotobosque denso de bambú; en verano ocupa sobre todo cotas de 2.590 a 3.800 m y en invierno baja hasta unos 1.800 m (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002).
Se conoció en Europa por un dibujo y una cabeza conservada en alcohol que reunió el naturalista George Edwards en 1750, y que Linneo bautizó después como Meleagris satyra; los primeros ejemplares vivos llegaron al zoo de Londres en 1863, que ese mismo año consiguió criar pollos (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Ha sido desde entonces el tragopán importado con más regularidad, pero Delacour lo considera un criador más tímido que el de Temminck y nunca llegó a establecerse en cautividad con tanta solidez; Howman, en cambio, lo tiene por el más común de los tragopanes, tanto en cautividad como en libertad (Delacour, 1977; Howman, 1979; Howman, 1996).
En la naturaleza es muy difícil de ver y se localiza sobre todo por su llamada, un largo lamento que resuena al amanecer en abril y mayo (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002). Su población, repartida entre la India, Nepal, Bután y el Tíbet, es pequeña y está fragmentada: menos de 20.000 aves según Madge y McGowan y menos de 15.000 según estimas posteriores; la UICN, que la tuvo mucho tiempo como casi amenazada, la sitúa hoy en preocupación menor (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; Wikipedia).
- 67–72cmde longitud total del macho
- 2.590–3.800mde altitud en verano (hasta 4.250 m en la India)
- 2–4huevospor puesta (4–6 en cautividad)
- Estado de conservación · UICN
- LC
- NT
- VU
- EN
- CR
- EW
- EX
Menor riesgoMayor riesgoLCPreocupación menor
Ficha técnica
- Nombre científico
- Tragopan satyra (Linnaeus, 1758) (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Howman, 1979; Johnsgard, 1986)
- Clasificación
- Orden Galliformes · familia Phasianidae · género Tragopan Cuvier, 1829 (especie tipo del género) (Beebe, 1918; Delacour, 1977)
- Subespecies
- Ninguna: especie monotípica (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
- Nombres comunes
- ES tragopán satyr o tragopán sátiro · EN Satyr tragopan, crimson horned pheasant · FR tragopan satyre · DE Satyrtragopan, Rot-Satyrhuhn · IT tragopano satiro · PT faisão tragopan satyr · Lungi (garhwalí y kumaoní), Bop (bhotia), Tarrhyak (lepcha de Sikkim) (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986; WII, 2007)
- Longitud total
- ♂ 67–72 cm · ♀ 57–59 cm (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
- Peso
- ♂ 1.600–2.100 g · ♀ 1.000–1.200 g (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
- Hábitat
- Bosque húmedo de montaña con sotobosque denso de bambú y rododendros, entre 1.800 y 4.300 m según la estación (en verano, sobre todo 2.590–3.800 m) (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
- Distribución
- Himalaya central y oriental: India (Uttarakhand, Bengala Occidental, Sikkim, oeste de Arunachal Pradesh), Nepal, Bután y sureste del Tíbet (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
- Puesta
- 2–3 huevos en libertad según Madge y McGowan (hasta 4 según los lugareños citados por Johnsgard); 4–6 en cautividad; incubación de 28 días (del Campo, 2006; Howman, 1979; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
- Madurez
- Plumaje adulto del macho en el segundo año; madurez sexual a los 2 años, con casos aislados de cría en el primer año (del Campo, 2006; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)
- Estado de conservación
- Preocupación menor (LC) en la valoración actual; antes, casi amenazado; población de menos de 20.000 aves, fragmentada (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
Sistemática y nomenclatura
Un faisán con nombre de dios cabrío, especie tipo de un género aislado.
El tragopán satyr es la especie con la que se fundó el género Tragopan, que reúne cinco especies de faisanes cornudos de las montañas de Asia, desde Cachemira y el Himalaya hasta el centro de China (Beebe, 1918; Delacour, 1977; WII, 2007).
Posición taxonómica
| Rango | Taxón |
|---|---|
| Reino | Animalia |
| Filo | Chordata |
| Clase | Aves |
| Orden | Galliformes |
| Familia | Phasianidae |
| Subfamilia | Variable según los autores (véase más abajo) |
| Género | Tragopan Cuvier, 1829 |
| Especie | Tragopan satyra (Linnaeus, 1758) |
| Subespecies | Ninguna |
Clasificación tradicional que sigue esta guía; la posición del género dentro de la familia varía según los autores (Beebe, 1918; del Campo, 2006; WII, 2007).
Origen del nombre
El nombre científico combina dos raíces clásicas. El género Tragopan procede del ave mítica de cuernos púrpura que mencionaban los autores latinos Plinio y Pomponio Mela, mientras que el epíteto satyra alude al sátiro, deidad romana representada con cuernos, en clara referencia a los llamativos cuernecillos eréctiles que el macho despliega durante el cortejo.
Beebe explica el nombre con más detalle. Tragopan viene del griego tragos («cabra») y de Pan, el nombre del dios, de modo que significa literalmente «cabra-Pan»; y satyra viene del griego satyros, el sátiro, un semidiós de los bosques con los cuernos y las patas traseras de una cabra. Ambos nombres aluden, según él, a los cuernos carnosos y eréctiles del macho (Beebe, 1918). El informe del Wildlife Institute of India precisa que Pan es el dios griego de los pastores y de los parajes montaraces, y que el balido de la llamada del macho recuerda al de una cabra extraviada (WII, 2007). La referencia clásica es una cita de Plinio (libro X) que reproduce Beebe: dudaba de la existencia del ave y la describía mayor que un águila, con cuernos curvos en las sienes, de color de herrumbre y con la cabeza roja (phoeniceus) (Beebe, 1918). Beebe añade que quien haya visto a estas aves cortejar o haya oído sus extraños gritos entre las montañas comprenderá lo acertado del nombre: son, dice, auténticas cabras del dios Pan, con cuernos y flauta incluidos (Beebe, 1918). La ficha original de esta web amplía la referencia clásica citando también a Pomponio Mela (Wikipedia).
En inglés se la llama Satyr tragopan o Crimson tragopan, y también Sikhim horned pheasant e Indian tragopan; Beebe da además tragopan de Nepaul en francés y Satyrhuhn en alemán, y recoge los nombres vernáculos lungi (garhwalí), monal (en Nepal), omo y boop (bhutaneses), tar-rhyak (lepcha) y see-a-géa (tibetano chino) (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). El informe del Wildlife Institute of India registra lungi (hindi, garhwalí y kumaoní), bop (bhotia) y tarrhyak (lepcha de Sikkim) (WII, 2007). Johnsgard y Madge dan también crimson horned pheasant, el nombre que se menciona en el capítulo de cultura (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Jobling confirma que el epíteto satyra corresponde al latín satyrus («sátiro», divinidad silvestre con cuernos) y añade un dato que este apartado no recogía: lo asocia a la denominación inglesa «Horned Indian Pheasant», con la que Edwards había dado a conocer el ave en 1750. El epíteto de Linneo se aplicó, por tanto, a la misma ave que había descrito Edwards, y de ahí que la historia nomenclatural empiece por esa lámina (Jobling, 2010). Jobling da como nombre científico de la especie Meleagris satyra Linnaeus, 1758, fecha que coincide con la que adoptan Delacour y la mayoría de las fuentes (Jobling, 2010).
El diccionario explica también varios nombres genéricos de la sinonimia. Satyra, el nombre que propuso Lesson y que no pudo mantenerse, se formó a partir del epíteto de esta misma especie. Ceratornis, el de Cabanis, combina el griego keras («cuerno») y ornis («ave»); Ceriornis, el de Swainson, usa kereinos («cornudo») y ornis; y Diceratornis, otro sinónimo del género, significa «ave de dos cuernos» (dikeratos, «de dos cuernos»). Todos aluden al mismo rasgo del macho, los cuernos carnosos (Jobling, 2010).
Historia nomenclatural
El primer testimonio es anterior a la nomenclatura binomial: en 1750 George Edwards describió y reprodujo en su Natural History of Birds un «faisán cornudo de la India» que solo conocía por una cabeza conservada en alcohol y por un dibujo coloreado enviado desde Bengala; el dibujo llevaba escrito «faisán de Nepal». Edwards no le dio nombre científico, pero Brisson le puso tres en 1760, uno de ellos Phasianus bengalensis cornutus. La secuencia posterior es la que recogen Beebe y Delacour (Beebe, 1918; Delacour, 1977):
- Edwards publica el «faisán cornudo de la India» a partir de una cabeza en alcohol y un dibujo de Bengala; un detalle curioso: la cola del dibujo parecía rota por el cautiverio y él, por si acaso, la dejó parcialmente oculta detrás de un árbol (Beebe, 1918).
- Linneo describe Meleagris satyra. Delacour cita la 10.ª edición del Systema Naturae (1758), con «Bengala» como localidad (hoy se tiene por Sikkim); Beebe cita la 12.ª edición (1766) (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).
- Buffon, «el Napaul o faisán cornudo» (1771); Miller, Phasianus cornutus (1776); Latham, «pavo cornudo» (1783); Gmelin, Penelope satyra (1788) (Beebe, 1918).
- Temminck usa Phasianus satyrus (Beebe, 1918).
- Lesson propone Satyra como género, nombre inservible porque los entomólogos lo usaban desde 1803; Cuvier lo sustituye en 1829 por Tragopan, con Meleagris satyra como especie tipo por monotipia (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
- Swainson propone Ceriornis, que desde entonces usaron muchos autores; Cabanis introduce Ceratornis en 1846 (Beebe, 1918).
- Beebe adopta Tragopan por derecho de prioridad y fija la combinación actual, Tragopan satyra (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
Sinonimia principal
| Nombre | Autor y fecha |
|---|---|
| Phasianus bengalensis cornutus | Brisson, 1760 |
| Meleagris satyra | Linnaeus, 1758 (Delacour) o 1766 (Beebe) |
| Phasianus cornutus | Miller, 1776 |
| Penelope satyra | Gmelin, 1788 |
| Phasianus satyrus | Temminck, 1813 |
| Tragopan satyrus | Cuvier, 1829 |
| Satyra satyra | Lesson, 1829 |
| Satyra pennanti, Satyra lathami | Gray, 1830–1832 |
| Satyra nepaulensis | Gray, 1834 |
| Ceriornis satyra | Gray, 1846 |
| Tragopan satyra | Beebe, 1918 |
Selección de la sinonimia que recoge Beebe, con las fechas que él da (la ortografía de algunas entradas procede de un texto con ruido de reconocimiento óptico) (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
El género y sus parientes
Los tragopanes son faisanes de montaña robustos con un acusado dimorfismo sexual: los machos son rojizos, pardos y negros con abundantes manchas blancas o grises, y llevan una pequeña cresta occipital, dos cuernos carnosos erectiles y un babero gular de colores vivos; las hembras son pardas, con jaspeados de negro y beige (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). La cola, de 18 plumas, es redondeada o en cuña, se muda del centro hacia fuera y suele ser algo más corta que el ala; el tarso lleva en el macho un espolón corto y grueso (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). El satyr es la excepción en lo de la cola: la tiene proporcionalmente más larga que los demás tragopanes (con las cifras medias de Beebe, la cola de 298 mm supera al ala de 259 mm), y en él es mayor la diferencia de tamaño entre macho y hembra (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
Las cinco especies reconocidas son el tragopán occidental (T. melanocephalus), el satyr, el de Blyth (T. blythii, con dos subespecies), el de Temminck (T. temminckii) y el de Cabot (T. caboti, también con dos) (Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).
Sobre quién es el pariente más próximo del satyr hay dos lecturas. Johnsgard, a partir del plumaje, considera que lo es el tragopán de Temminck, pues los machos de ambos son muy parecidos aunque sus babero y cuernos difieren; el satyr ocupa además una posición intermedia entre el de Temminck y el occidental, tanto por su distribución como por la intensidad del negro del vientre del macho. Con esas tres especies Johnsgard propone un grupo (una superespecie), y reserva otro para el de Blyth y el de Cabot (Johnsgard, 1986). Ramesh, en el informe del Wildlife Institute of India, señala en cambio que un análisis de conglomerados con el peso y las medidas del cuerpo reúne al satyr con el occidental y el de Blyth, y al de Temminck con el de Cabot; el ADN mitocondrial (Randi y colaboradores, 2000) respalda separar al de Blyth del de Cabot. Añade que el occidental y el de Blyth son morfológicamente los más próximos y forman un grupo externo al satyr, que comparte con el de Blyth la voz y la cercanía geográfica y con el de Temminck el cortejo; y concluye que clasificar una especie solo por el plumaje puede no ser siempre adecuado (WII, 2007).
Más allá del género, la posición de los tragopanes en la familia también es discutida. Johnsgard señala que su afinidad con los faisanes propiamente dichos es incierta (hay quien los ha acercado a las perdices) y que el género es bastante aislado, sin parientes próximos salvo, quizá, los faisanes sanguinolentos (Johnsgard, 1986). El informe del Wildlife Institute of India, apoyándose en estudios moleculares (Kimball y colaboradores, 1999), sitúa el linaje de los tragopanes —junto con el faisán sanguinolento, el monal y el koklass— en el grupo más basal de los faisanes (WII, 2007). Beebe incluía el género en la subfamilia de las perdices (Perdicinae) (Beebe, 1918), y el criadero Chintaguay, siguiendo otra clasificación, lo agrupa en una subfamilia propia, Tragopaninae (del Campo, 2006).
Cómo distinguirlo de los demás tragopanes
El macho del satyr se distingue de los demás por su combinación de tres rasgos: el rojo intenso de las partes inferiores y del cuello, las pequeñas manchas blancas con borde negro y el rostro y la garganta azules (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). La hembra es en cambio de identificación difícil, sobre todo frente a las de Blyth y de Temminck (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). La tabla resume los criterios que dan los autores; el último apartado del capítulo de variedades reproduce la clave de la ficha original para las hembras.
| Especie | Macho | Hembra |
|---|---|---|
| Satyr (T. satyra) | Partes inferiores rojas con manchas blancas pequeñas y bordeadas de negro; partes superiores pardo oliváceas; piel de la garganta y del contorno del ojo azul | Tono crema o rufo con marcas finas, sin predominio de ocelos negros en el dorso; piel orbital azulada; borde del ala habitualmente naranja rojizo |
| Temminck (T. temminckii) | Manchas grandes gris perla, sin borde negro; partes superiores rojas con ocelos blancos (en el satyr son pardas); collar naranja; cara azul | Marcas más gruesas y grandes manchas blancas ovaladas por debajo; piel orbital azulada; borde del ala no anaranjado |
| Occidental (T. melanocephalus) | Pecho y partes superiores grises a negruzcos, con manchas blancas pequeñas bordeadas de negro; cara roja | Dominio del gris en el vientre y pequeñas manchas blancas redondas en el dorso; piel orbital rojiza a anaranjada |
| Blyth (T. blythii) | Partes inferiores sin manchas, con el pecho rojo y el resto gris; piel de la cara amarilla | Tono oliváceo con marcas gruesas y ocelos negros dominantes en el dorso; piel orbital amarillenta |
| Cabot (T. caboti) | Pecho y partes inferiores beige; piel de la cara anaranjada | Vientre blanco o ante y marcas dorsales blanquecinas en forma de punta de flecha; piel orbital anaranjada |
Resumen de las claves de Beebe, Delacour, Johnsgard y Madge y McGowan (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Los autores advierten de que la variación individual es grande y de que las hembras y los machos de primer año pueden ser difíciles de identificar (Delacour, 1977).
Historia
De una lámina de Bengala a las pajareras de Europa y a los estudios de campo del Himalaya.
La historia del tragopán satyr se cuenta en tres tiempos: el de las primeras láminas y descripciones, anteriores a Linneo; el de las importaciones al por mayor de la segunda mitad del siglo XIX y del XX; y el de los pocos naturalistas que lo estudiaron en su tierra (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
Del dibujo de Edwards a los nombres científicos
Mucho antes de que Linneo fijara en 1758 los primeros nombres binomiales, el ave ya se conocía y se había escrito sobre ella. La primera descripción, y quizá la primera ilustración, es la de Edwards (1750), que la tituló «faisán cornudo de la India» y solo la conocía por una cabeza conservada en alcohol y por un dibujo coloreado enviado desde Bengala; en el dibujo figuraba escrita la denominación «faisán de Nepal». Edwards explicó que la cola del dibujo le parecía algo desflecada, como rota por el cautiverio, y que, aunque imaginaba que el ave completa la tendría más larga, había preferido dejar la duda ocultándola tras un árbol en su lámina (Beebe, 1918). Brisson la citó en 1760 con tres nombres, Buffon la llamó «el Napaul o faisán cornudo» en 1771 y Latham, «pavo cornudo» en 1783; el nombre actual lo fijó Linneo (Beebe, 1918). El «Bengala» de Linneo como lugar de origen no es de fiar: Delacour entiende que se trata de Sikkim (Delacour, 1977).
Los naturalistas del Himalaya
Beebe estudió el satyr en primavera en Sikkim y en el este de Nepal, en las barrancas al sur del paso de Kong La (Beebe, 1918). Su relato, que reutilizó en su libro divulgativo de 1926, sigue siendo la fuente más rica sobre la conducta de la especie (Beebe, 1918; Beebe, 1926). Beebe declara que no conocía descripción alguna del nido, de modo que su capítulo se apoya en el macho y en las observaciones de la época de cría, con la descripción del cortejo que le facilitó Barnby Smith (Beebe, 1918).
El límite occidental de la especie lo había fijado Hume en 1872: el valle del Alaknanda era la última zona habitada, con un solo macho abatido tres valles más al oeste, en el Kattar; Beebe supo de otros dos cazados después en ese mismo valle (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Después, los trabajos de campo han sido escasos y tardíos: los de Lelliott y Yonzon en el Annapurna (con un censo de machos que cantan y una observación de cópula en libertad), los de Khaling en el parque nacional de Singhalila, cerca de Darjeeling, y los recuentos de llamadas en la reserva de Pipar, en el oeste de Nepal (Fuller y Garson, 2000; Johnsgard, 1986; WII, 2007).
Las primeras importaciones
Los primeros tragopanes satyr que llegaron vivos a Europa lo hicieron en 1863: los recibió el zoo de Londres, que consiguió criar pollos ese año y de nuevo en 1865, aunque con el tiempo todas las aves murieron; Delacour recoge un temprano registro de cría en Francia, el de Mairet en Ferrières en 1868 (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Beebe cuenta que en el zoo de Londres se han criado satyr al menos doce veces, pero que, medio siglo después, el ave no se había establecido en ninguna colección (Beebe, 1918).
El comercio de tragopanes salidos de la India fue muy activo. Según Beebe, el traficante Jamrach importó entre 1864 y 1882 un total de 2.343 tragopanes satyr y faisanes impeyanos, aproximadamente un tercio de los cuales eran satyr, y casi la mitad (1.185) murió en el viaje; lo interesante es que la mortalidad bajó año tras año a medida que se aprendió a embalar y alimentar a las aves, hasta el punto de que en 1865 no llegó con vida ninguna y hacia 1879 llegaban prácticamente todas (Beebe, 1918). Delacour, que cita al propio Jamrach, habla de unas 1.200 aves desembarcadas en Inglaterra entre 1864 y 1882, la mitad de las embarcadas en la India; la cifra es coherente con las de Beebe, que suman satyr y monales (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Antes de 1914 aún había bastantes satyr en Francia, pero la Primera Guerra Mundial acabó con casi todos, y en 1918 quedaban muy pocos (Delacour, 1977). Algunos pudieron conseguirse para Clères en 1920 porque Delacour los había enviado a tiempo, para ponerlos a salvo, a amigos de Inglaterra y del interior de Francia antes de la destrucción de Villers-Bretonneux (Delacour, 1977). Entre 1920 y 1940, los afganos y otros montañeses llevaban cada invierno a Calcuta aves capturadas, de las que se enviaban varias docenas al año; las pérdidas eran altas por el embalaje, la alimentación y el contagio de las aves de corral (Delacour, 1977).
- Edwards publica el «faisán cornudo de la India» (Beebe, 1918).
- Linneo describe Meleagris satyra (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
- Cuvier crea el género Tragopan y lo funda sobre esta especie (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
- Los primeros satyr vivos llegan al zoo de Londres, que cría pollos ese año; vuelve a criarlos en 1865 (Delacour, 1977; Gerrits, 1974).
- Jamrach importa miles de tragopanes y monales; casi la mitad muere en el viaje (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
- Mairet cría la especie en Ferrières, en Francia (Delacour, 1977).
- Hume fija en el valle del Alaknanda el límite occidental de la especie (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
- La guerra destruye casi todo el plantel francés (Delacour, 1977).
- Se envían cada año varias docenas desde Calcuta; los satyr salvajes son los primeros tragopanes que llegan tras la guerra (Delacour, 1977).
- Desde ese año llegan algunas parejas de la India; hay muchos en Bélgica, donde Mme Malisoux los ha criado durante generaciones (Delacour, 1977).
- Gerrits los considera una rareza en Europa y América (Gerrits, 1974).
- Lelliott y Yonzon observan la cópula de una pareja silvestre en el Annapurna (Johnsgard, 1986).
La cría en cautividad, entre la fama y la fragilidad
Los satyr capturados en estado salvaje fueron los primeros tragopanes que llegaron a Europa tras la Primera Guerra Mundial y pronto se convirtieron en la especie de tragopán menos rara en las colecciones (Delacour, 1977). Sin embargo, Delacour los describe como más difíciles de establecer que los de Temminck: producen una proporción mayor de huevos infértiles y de pollos débiles, las hembras mueren a menudo de repente en la época de puesta y los machos pueden contraer una afección reumática de las patas que los inutiliza (Delacour, 1977). Gerrits resume el siglo diciendo que, tras criarse con éxito moderado y distribuirse por Europa en gran número, la actividad se detuvo en seco con las dos guerras mundiales, y que cuando escribía, en 1974, el ave era una rareza en Europa y en América (Gerrits, 1974). Howman, en 1979 y de nuevo en 1996, lo califica en cambio de ave común en libertad y en cautividad (Howman, 1979; Howman, 1996); el criadero Chintaguay lo describe como el más extendido y conocido de los tragopanes tras el de Temminck (del Campo, 2006).
Morfología y plumajes
Un carmesí salpicado de estrellas blancas, con un babero azul que casi nunca se ve.
♂ El cuerpo del macho es principalmente rojizo, con la parte trasera de color marrón grisáceo, y destaca el punteado blanco que lo cubre por completo. La cara es negra y la garganta es azul, y esta última se despliega durante el cortejo. Las patas son fuertes y de color rosado. Mide entre 67 y 72 cm de longitud, con una cola de 25 a 34,5 cm, y pesa de 1.600 a 2.100 g.
Macho adulto
Con más detalle: la cabeza, desde el borde anterior de las narinas hasta la nuca, es de un negro intenso, roto solo por dos líneas de plumas anaranjadas que parten de encima de los ojos y convergen en la nuca y por una mancha anaranjada irregular detrás del oído; las plumas anaranjadas y negras de la parte posterior de la corona forman una cresta corta y poco visible (Beebe, 1918). La cara está cubierta de plumas cortas, negras y aterciopeladas, y la barbilla, el babero y la garganta, de plumas largas y deshilachadas que apenas la cubren (Beebe, 1918). Madge y McGowan señalan que la piel desnuda de la cara es menos extensa que en los demás tragopanes (Madge y McGowan, 2002). La nuca, todo el manto, el borde del ala y las partes inferiores son de un carmesí anaranjado, y el resto de la superficie superior, pardo oliváceo oscuro (Beebe, 1918).
Todo el plumaje del cuerpo se caracteriza por un ocelo blanco terminal bordeado de negro. La nuca no los tiene: aparecen de golpe en el manto como puntos pequeños y nítidos, blancos plateados sobre el fondo carmesí; en la espalda miden solo 2 o 3 mm de diámetro y se hacen mayores y más difusos en el obispillo y en las coberteras de la cola (Beebe, 1918). Incluso las plumas carmesí llevan en su base barras negras y beige, que ganan terreno hacia atrás hasta reducir el carmesí a dos parches laterales y luego a nada: en la espalda y el obispillo el dibujo es el generalizado, parecido al de la hembra y al de los plumajes juveniles (Beebe, 1918). Todas las plumas del dorso llevan además dos grandes ocelos laterales de color oliva, bordeados de negro, que ocupan la mitad de la parte visible (Beebe, 1918). En las partes inferiores el ocelo blanco se agranda hacia el vientre, los flancos y las subcaudales, se diluye hasta un gris plateado y pierde casi todo el borde negro: detrás de las patas las manchas son grandes, angulosas y gris perla (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002). En el pecho y la espalda, según Baker (citado por Johnsgard), las manchas son pequeñas y están rodeadas por completo de negro, y las subcaudales son carmesí con ocelos blancos bordeados de pardo y flecos negros terminales (Johnsgard, 1986).
Las escapulares y las coberteras alares están teñidas de carmesí, moteadas de negro y con vermiculaciones pardo beige; las terciarias y las secundarias internas no llevan carmesí y sí grandes ocelos oliva; las secundarias son pardo oliváceas con barras beige irregulares, y las primarias, pardo negruzcas, con una docena de barras beige (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Las supracaudales largas son anchas y romas, pardas y con el borde terminal negro (en ellas los ocelos oliva ocupan casi toda la parte visible, según Beebe), y la cola, pardo negruzca, tiene la mitad basal moteada y barrada de beige y la punta negra (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002).



Partes blandas, cuernos y babero
Es el tragopán con el rojo más intenso en las partes inferiores. Se distingue del tragopán de Temminck, la única otra especie con piel azul desnuda en la cara, porque la parte inferior de la espalda, la rabadilla y la superficie de las alas son marrones y no carmesíes. El iris es marrón y el pico es negro, con la punta rosada en el macho. Las patas son rosáceas, más vivas al comienzo de la cría y más pálidas en la hembra y en el macho no reproductor.
Las partes blandas cambian con la estación. Beebe describe el iris pardo avellana oscuro, el pico negro con las puntas córneas y las patas y los dedos de color carne pálido, que se tornan rojo apagado en la época de cría y palidecen hasta un gris carne en otoño e invierno; la barbilla, la garganta alta y la zona del ojo (incluso la parte más emplumada) son azul purpúreo (Beebe, 1918). Johnsgard, citando a Baker, da las patas como rosadas a gris blanquecino (Johnsgard, 1986). En el macho adulto los espolones, de unos 8–10 mm, son gruesos y romos (Beebe, 1918).
Los dos cuernos carnosos y el babero gular son invisibles casi todo el año: se pliegan bajo las plumas de la corona y la garganta y solo se hinchan en el cortejo, durante unos segundos (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Fuera de la época de cría los cuernos miden unos 25 mm y quedan escondidos entre las plumas; erectos pueden llegar a 75–80 mm (Beebe, 1918). El babero va de una simple arruga a una longitud de 90 a 100 mm en plena época de cría (Beebe, 1918); Delacour da, para el ave en exhibición, 100 mm para el babero y 75 mm para los cuernos (Delacour, 1977). Gerrits, que habla de los tragopanes en general, cita para los cuernos erguidos 5–7 cm y para el babero 10–15 cm de largo y 5–7 cm de ancho (Gerrits, 1974).
| Fuente | Babero gular | Cuernos |
|---|---|---|
| Beebe (1918) | Naranja o salmón, con barras azules transversales que parten de los bordes; plegado, predomina el azul | Azul brillante |
| Barnby Smith (citado por Beebe y Johnsgard; aves en cautividad) | Azul, con rayas laterales rosadas | Azul claro brillante |
| Baker (vía Johnsgard), Delacour y Madge y McGowan | Azul en el centro y verde pálido (verde salvia, desplegado) en los bordes, con cuatro o cinco manchas triangulares escarlata a cada lado | Azules |
Johnsgard sugiere que el color probablemente varía con la estación (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Cada pluma del manto y de las partes inferiores termina en un ocelo blanco rodeado de negro, sobre el fondo carmesí: es este «punteado» lo que da al macho el aspecto de estar cubierto de gotas de rocío o de estrellas, como lo describe Beebe (Beebe, 1918).

Hembra
♀ La hembra tiene el plumaje de color marrón, con un moteado triangular de color crema, y las patas rosadas. Mide unos 57,5 cm, con una cola de unos 19,5 cm, y pesa entre 1.000 y 1.200 g. Los jóvenes son similares a las hembras; en el caso de los machos jóvenes, son algo más altos y presentan el cuello y la espalda rojizos.
La hembra es pardo grisácea apagada a rufa, con barras y marcas lanceoladas; la cola tiende al rufo y la piel orbital es azulada, como en la hembra del tragopán de Temminck, que muestra mucho más blanco en las partes inferiores. En ella el pico es pardo córneo. El macho de primer año se parece a la hembra adulta, pero es mayor y de patas más largas, con negro variable en la cabeza y algunas manchas rojas y blancas en el cuerpo.
Beebe la describe con minucia: la frente y la corona tienen plumas de centro claro y margen oscuro, cada vez más rufas hacia la nuca y el cuello; en el resto de la parte superior hay un moteado complejo con dos rasgos comunes a todas las plumas, una raya o mancha central pálida, beige o blanquecina, a lo largo del raquis, y la tendencia a formar dos ocelos negros laterales cerca del extremo; en la base casi todas muestran bandas onduladas negras y rufo pálido (Beebe, 1918). Las coberteras menores cerca del doblez del ala son tan ricas de tono que parecen casi carmesí; las secundarias son de un rufo cálido muy marcado; las supracaudales tienen ocelos nítidos y la mancha del raquis queda reducida a una diminuta raya muy blanca; y la cola lleva barras sombreadas de diversos rufos y beige (Beebe, 1918). La cara, la barbilla y la garganta son casi uniformemente blanco amarillento; la garganta y el pecho superior se parecen al dorso, y hacia atrás el centro blanco de las plumas crece hasta formar grandes manchas blanquecinas alargadas, enmarcadas en beige amarillento (Beebe, 1918). Delacour la describe con rasgos parecidos: partes superiores rufas a pardo apagado, con marcas centrales beige pálido y vermiculaciones y manchas negruzcas; cola pardo rojiza con barras irregulares negras y beige; barbilla y garganta pardo pálido o beige finamente rayado de negro; y partes inferiores como el dorso pero mucho más claras, sobre todo en el abdomen (Delacour, 1977). El iris es pardo; el pico, córneo apagado; las patas, grisáceas o carne grisáceo (blanco grisáceo según Delacour; carne pardo grisáceo según Johnsgard, aunque la ficha original las da como rosadas) (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Beebe pesó hembras de unas 2 libras y 7 onzas, esto es, unos 1.100 g (Beebe, 1918).
La variación individual es grande. Unas hembras son más oscuras y otras más grises, y cuando aparece el gris lo hace sobre todo en la parte alta de la espalda (Beebe, 1918); Baker (citado por Johnsgard) añade que a algunas les falta el rico tono rufo, sustituido por gris, que el tamaño y brillo de las rayas crema varían de un individuo a otro y que unas pocas tienen marcas castañas en el centro de la corona, las escapulares, las coberteras y las secundarias internas (Johnsgard, 1986). Delacour y Madge coinciden en que, incluso las más grises, suelen conservar una cola de tono pardo cálido, rasgo útil para separarlas de otras hembras de tragopán (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Son precisamente las hembras y los machos de primer año los más difíciles de determinar (véase el capítulo de sistemática).


Plumajes según la edad
Beebe resume la secuencia del macho en cuatro etapas: un plumón con dibujos regionales definidos; un plumaje juvenil de plumas con un dibujo preciso; un plumaje de primer invierno muy generalizado, confuso y parecido al de la hembra; y el plumaje adulto, especializado en color y en dibujo de cada región y cada pluma (Beebe, 1918). A diferencia de los faisanes sanguinolentos, los tragopanes no alcanzan el plumaje adulto en el primer año (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
| Etapa | Descripción |
|---|---|
| Polluelo (plumón) | Cabeza rufo intenso (frente anaranjado rufo cálido, coronilla algo más oscura); cuerpo rufo muy oscuro por encima y amarillo ante pálido por debajo; cara, ceja y garganta beige amarillento pálido. Las alas están muy desarrolladas al nacer y el pollo vuela uno o dos días después de salir del huevo (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977). |
| Juvenil (hacia las seis semanas) | Plumaje juvenil completo salvo la cara, la barbilla y la garganta, que aún conservan el plumón. Fondo beige cálido moteado de negro, con una mancha ancha en forma de pala, beige claro, a lo largo del raquis, flanqueada por dos ocelos negros redondos; la cola muestra hasta once barras sombreadas (Beebe, 1918). |
| Macho de primer invierno | Muda otoñal completa. Se parece mucho más a la hembra adulta que el plumaje juvenil: moteado confuso de gris, beige cálido y tonos oscuros, con la mancha beige del raquis ya nítida en las coberteras; en el vientre aparecen ya los ocelos blancos, como los de la hembra adulta, anuncio de las perlas del macho. Es mayor y de patas más largas que la hembra, con negro variable en la cabeza y rojo y blanco en cuello y cuerpo (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). |
| Macho de segundo año | Plumaje adulto completo en el segundo año; solo algunos machos pueden criar ya con un año (Delacour, 1977; Howman, 1979; Johnsgard, 1986). |
| Macho adulto | Plumaje completo, como se describe más arriba. |
El plumaje del primer invierno es muy variable, y Beebe lo explica por el retraso de dos zonas en la muda de otoño: las primarias novena y décima, que no se distinguen de las nuevas, y la cabeza y el cuello. Si el ave crece deprisa y muda pronto, se obtiene un macho de primer invierno muy parecido a la hembra; si la muda se retrasa y los procesos internos de la madurez empiezan a sintetizar pigmentos, las plumas nuevas de cabeza y cuello son muy distintas de las del resto del cuerpo, y la mayoría de los machos de ese año muestran cabezas más o menos oscuras rodeadas de un collar que va desde una leve mancha carmesí hasta una brillante gorguera escarlata (Beebe, 1918). En series grandes de museo, las aves jóvenes se reparten casi por mitades entre las que llevan el plumaje convencional de primer año, como el de sus madres, y las precoces en la parte anterior, con un aspecto abigarrado (Beebe, 1918). En ocasiones aparecen en el pecho plumas carmesí sueltas con la mancha gris perla del adulto, resultado de la pérdida accidental de una pluma cerca de la muda final (Beebe, 1918). La muda de la cola, en todo el género, va del centro hacia fuera (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).

Del polluelo, Beebe midió con detalle un ejemplar de tres días: 120 mm de longitud, con las primarias de la primera a la séptima formando un ala de 71 mm, culmen de 6 mm, tarso de 23 mm y dedo medio con uña de 22 mm; el plumón apenas cubre las alas, porque el uso precoz de estas lo arranca casi por completo, salvo en las coberteras menores (Beebe, 1918). A las seis semanas medía 304 mm de longitud, con ala de 152 mm, cola de 97 mm, culmen de 10 mm, tarso de 41 mm y dedo medio con uña de 43 mm (Beebe, 1918).
Medidas y peso
Un dimorfismo marcado en tamaño, con la cola más larga del género.
El tragopán satyr presenta un marcado dimorfismo sexual en cuanto al tamaño. El macho mide entre 69 y 70 cm de longitud total, con alas de 26 a 28 cm, cola de 30 cm, tarso de 8,8 cm y un peso de 2 kg. La hembra es sensiblemente menor: mide entre 57 y 59 cm, con alas de 22 a 24 cm, cola de 20 cm, tarso de 7 cm y un peso de 1,1 kg.
Birds of the World cifra la longitud del macho entre 67 y 72 cm, con una cola de 25 a 34,5 cm y un peso de 1.600 a 2.100 g. Para la hembra da unos 57,5 cm de longitud, una cola de unos 19,5 cm y un peso aproximado de 1.000 a 1.200 g. Estos rangos concuerdan con los valores de la tabla, de modo que las cifras de la ficha quedan dentro de los márgenes publicados.
Medidas según distintas fuentes
Los valores coinciden en lo esencial, pero cada autor ofrece sus cifras con detalle distinto: unos dan rangos de muchos ejemplares; otros, la media de unos pocos (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Beebe da medias y rangos de los ejemplares que midió; Delacour, rangos amplios; Johnsgard reproduce a Delacour y añade la muestra de quince machos y siete hembras adultos; Madge y McGowan resumen el conjunto, y el informe del Wildlife Institute of India reproduce los valores medios de Madge (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).
| Fuente | Longitud ♂ | Longitud ♀ | Cola ♂ | Cola ♀ | Peso ♂ | Peso ♀ |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Tabla original de esta guía y libro de 2013 (Hernández García, 2013) | 69–70 cm | 57–59 cm | 30 cm | 20 cm | 2 kg | 1,1 kg |
| Beebe (1918) | 671–722 mm (media 696) | 573 mm | 253–344 mm (media 298) | 193 mm | 3 libras y 8 onzas a 4 libras y 10 onzas (unos 1.600–2.100 g) | unas 2 libras y 7 onzas (unos 1.100 g) |
| Delacour (1977) | 670–720 mm | 575 mm | 250–345 mm | 195 mm | — | — |
| Johnsgard (1986) | — | — | 250–345 mm (Delacour) | 195 mm (Delacour) | 1.600–2.100 g (Ali y Ripley) | c. 1.000–1.200 g (Ali y Ripley) |
| Madge y McGowan (2002) | 67–72 cm | c. 57–59 cm | 250–345 mm | 195 mm | 1.600–2.100 g | c. 1.000–1.200 g |
| Informe del Wildlife Institute of India (2007), valores medios de Madge | 70 cm | 58 cm | 29 cm | 19,5 cm | — | — |
| Birds of the World (2020) | 67–72 cm | c. 57,5 cm | 25–34,5 cm | c. 19,5 cm | 1.600–2.100 g | 1.000–1.200 g |
(Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
| Medida | Macho | Hembra | Fuente |
|---|---|---|---|
| Ala | 253–266 mm, media 259 (Beebe); 245–285 mm (Delacour, Madge); 260–277 mm, media 268,5, en quince machos adultos (Johnsgard); 26–28 cm (tabla original); 26,5 cm (WII) | 233 mm (Beebe); 215–235 mm (Delacour, Johnsgard); 215–245 mm (Madge); 216–245 mm, media 229,5, en siete hembras adultas (Johnsgard); 22–24 cm (tabla original); 23 cm (WII) | Beebe; Delacour; Johnsgard; Madge; WII |
| Tarso | 82–95 mm, media 88 (Beebe); 85–95 mm (Delacour, Madge); 8,8 cm (tabla original); 9 cm (WII) | 66 mm (Beebe, Delacour, Madge); 7 cm (tabla original); 6,6 cm (WII) | Beebe; Delacour; Madge; WII |
| Culmen (pico desde la narina) | 15–17 mm, media 16 (Beebe); 14–16 mm (Delacour) | 13 mm (Beebe); 11 mm (Delacour) | Beebe; Delacour |
| Envergadura | 811–881 mm, media 846 | 741 mm | Beebe |
| Dedo medio y uña | 72–79 mm, media 75 | 63 mm | Beebe |
| Huevo | 65 × 42 mm de media y unos 63,3 g de peso fresco estimado (Delacour, Johnsgard); 61–67 × 40–42 mm, media 64 × 41 mm, en cautividad (Beebe); 6 × 4 cm (tabla original) | Delacour; Johnsgard; Beebe | |
| Macho de primer invierno (ejemplar de septiembre) | ala 241 mm, cola 157 mm, tarso 68 mm, culmen 12 mm | Beebe | |
| Polluelo | tres días: 120 mm de longitud total; seis semanas: 304 mm, ala 152 mm y cola 97 mm | Beebe |
(Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
Distribución y hábitat
Los bosques húmedos del Himalaya, de Garhwal al sur del Tíbet y a Bután.
Se localiza desde el centro hasta el este del Himalaya, en Nepal y el nordeste de la India, a alturas que rondan los 2000 m en invierno y que en verano llegarían a los 5000 m; no obstante, otras fuentes sitúan la ocupación estival entre 2.590 y 3.800 m, y en la India se la encuentra entre 2.400 y 4.250 m.

Área de distribución
La especie ocupa el Himalaya del norte de la India, desde Uttarakhand (Garhwal) hacia el este, a través de Nepal, Sikkim y Bután, hasta Assam y el oeste de Arunachal Pradesh, y el Tíbet, desde el valle de Chumbi hasta Lo La. La altitud máxima es mayor en el este que en el oeste del área de distribución.
Las fuentes coinciden en lo esencial: un arco a lo largo del Himalaya central y oriental, que no desciende a las llanuras ni sube a la meseta tibetana (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002). Pero describen los límites con matices distintos, que se recogen en la tabla.
| Fuente | Límites del área |
|---|---|
| Beebe (1918) | Bosques de montaña del Himalaya central y oriental, desde Kumaon hacia el este por Nepal y Sikkim, y en Bután al menos hasta el Tongsa Chu. El límite occidental, abrupto: Hume (1872) daba el valle del Alaknanda como última zona, con un macho abatido tres valles más al oeste, en el Kattar. Nunca baja a las llanuras cálidas ni alcanza la meseta tibetana al norte de los bosques de montaña (Beebe, 1918). |
| Delacour (1977) | De Kumaon al este por Nepal, Sikkim, Bután y Monyul, al menos hasta el Nyam Jang Chu (Delacour, 1977). |
| Howman (1979 y 1996) | De Kumaon (India) al este por Nepal, Sikkim y Bután, al menos hasta el Nyan Jang Chu (Howman, 1979; Howman, 1996). |
| Johnsgard (1986) | Himalaya de Garhwal a Bután y bosques vecinos del sur del Tíbet hasta Monyul, hacia los 92° E (Johnsgard, 1986). |
| Madge y McGowan (2002) | Himalaya central y oriental, de los valles del Kattar y del Alaknanda (noroeste de la India) al este por Nepal, Sikkim y Bután hasta el extremo oeste de Arunachal Pradesh; y sureste del Tíbet, del valle de Chumbi (89° E) a Lo La (93° E) (Madge y McGowan, 2002). |
| Wildlife Institute of India (2007) | Desde el valle de Pindari (Kumaon) por Nepal, y de nuevo en la India en el distrito fronterizo de Bengala Occidental, Sikkim y Arunachal Pradesh; también en gran parte de Bután y en la región templada del sureste del Tíbet (WII, 2007). |
| Birds of the World (2020) | Himalaya del norte de la India (desde Uttarakhand/Garhwal), Nepal, Sikkim y Bután hasta Assam y el oeste de Arunachal Pradesh; Tíbet, del valle de Chumbi a Lo La (BOW, 2020). |
En la India el informe del Wildlife Institute of India distingue tres grandes poblaciones: los valles de Pindari y Askot (Kumaon, Uttarakhand), Bengala Occidental con Sikkim, y el oeste de Arunachal Pradesh; en Uttarakhand las observaciones son extremadamente raras y se limitan a los distritos de Pithoragarh, Almora y Bageshwar y al santuario de Askot (WII, 2007). En Arunachal Pradesh, la lista de enclaves con la especie incluye los santuarios de Eagle Nest y Sessa, Magu Thingbu, la zona de Shergaon–Mandla–Phudung–Kalaktang, el complejo Thungri–Chaglang–Poshingla y la zona de Zemithang–Nelya (WII, 2007).
Contacto con otros tragopanes
Por el oeste, el satyr deja paso al tragopán occidental, pero no hay acuerdo sobre dónde ocurre el relevo. Beebe sitúa el occidental unas pocas millas más allá del límite occidental del satyr, en el Garhwal nativo; Delacour dice que el occidental llega por el este hasta el río Bhagirathi, y Johnsgard sitúa el punto de contacto aproximado en el valle del Jumna, donde las dos especies parecen ser formas de relevo ecológico (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Madge y McGowan señalan que el satyr se acerca al occidental en el noroeste de la India, y el informe del Wildlife Institute of India afirma que los datos fiables, incluidos estudios de campo recientes, indican que no se solapan y que la cuenca del Alaknanda, de valles cálidos y clima irregular, los separa por al menos tres valles (Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).
Por el este, Madge y McGowan indican que casi se encuentra con el tragopán de Blyth en el centro de Bután y que casi toca al de Temminck hacia los 93° E, en el sureste del Tíbet, donde parece que los separan las cuencas del Manas y el Subansiri; Johnsgard cita el contacto con el de Blyth en el extremo oriental y, de Ludlow y Kinnear, que la divisoria Subansiri–Manas podría separar al satyr del de Temminck (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El informe indio admite, en cambio, que en Arunachal Pradesh y en las zonas fronterizas del Tíbet pueda coincidir con el de Temminck y con el de Blyth, algo que habría que investigar (WII, 2007).
Altitud
Es una especie de montaña media y alta, que baja en invierno. Beebe la sitúa en el tercer lugar de la clasificación altitudinal de los faisanes del Himalaya: no suele subir tanto como el monal y solo ocasionalmente entra en la zona del faisán sanguinolento (Beebe, 1918). Las altitudes antiguas se dan en pies; la conversión se indica entre paréntesis.
| Fuente | Altitud |
|---|---|
| Ficha original de esta guía y libro de 2013 | Unos 2000 m en invierno y hasta 5000 m en verano (Hernández García, 2013) |
| Beebe (1918) | Zona de vida de 12.000 pies (unos 3.650 m) hacia abajo hasta 7.000 y 6.000 pies (unos 2.100 y 1.800 m), aunque rara vez se alcanza uno u otro extremo; bosques densos de 8.000 a 10.000 pies (2.400–3.000 m) (Beebe, 1918) |
| Delacour (1977) | Entre 8.000 y 10.000 pies (2.400–3.000 m); en invierno, hasta 6.000 pies (unos 1.800 m) (Delacour, 1977) |
| Howman (1979 y 1996) | Entre 8.000 y 10.000 pies (2.400–3.000 m); en invierno, hasta unos 4.000 pies (1.200 m) (Howman, 1979; Howman, 1996) |
| Gerrits (1974) | De 8.000 a 10.000 pies; en invierno, baja hasta los 6.500 pies (unos 2.000 m) (Gerrits, 1974) |
| Johnsgard (1986) | Entre 8.000 y 12.000 pies, ocasionalmente 14.000 (unos 2.400–3.650 m y, a veces, 4.270 m); en invierno, ocasionalmente 6.000 pies. Ali y Ripley: principalmente entre 2.400 y 4.250 m, y hasta 1.800 m en inviernos severos (Johnsgard, 1986) |
| Madge y McGowan (2002) | 1.800–4.300 m, según la estación, el hábitat disponible y la amplitud de los desplazamientos altitudinales (Madge y McGowan, 2002) |
| Wildlife Institute of India (2007) | Sobre todo entre 2.400 y 4.500 m, y hasta 2.000 m en invierno (ficha de la especie); 2.400–4.300 m, con 1.800–3.500 m en invierno (cuadro general); 2.600–3.800 m en Bengala Occidental (WII, 2007) |
| Birds of the World (2020) | En verano, sobre todo entre 2.590 y 3.800 m; en invierno y primavera, hasta unos 1.800 m (incluso 1.400 m en Bután); en la India, entre 2.400 y 4.250 m; en una localidad de Nepal, de 2.230 a 3.550 m (BOW, 2020) |
Ningún otro autor consultado da un límite de 5000 m para el verano: el techo más alto citado es de 4.500 m (WII) y de 4.300 m en Madge y McGowan.
Hábitat
Es una especie de bosques primarios de hoja ancha, húmedos, de robles, magnolias, rododendros y abeto Abies densa, con sotobosque denso y bambú. En verano ocupa sobre todo cotas de entre 2.590 y 3.800 m, y en invierno y primavera desciende hasta unos 1.800 m (incluso 1.400 m en Bután). Se afirma que pasa el invierno de 1.000 a 2.000 m por debajo de la altitud de cría y que por la mañana sube para alimentarse y desciende tras unas dos horas; en una localidad de Nepal se registró entre 2.230 y 3.550 m.
El entorno donde habita este faisán está formado principalmente por zonas escarpadas, con numerosos cursos de agua, y su vegetación se compone sobre todo de magnolias, rododendros, bambú, lilos, violetas y fresas silvestres.
Los trabajos de Beebe (1918-1922) aportan numerosas observaciones que contrastan esta información y ponen de manifiesto la dureza del entorno donde viven estas aves.
Beebe encontró la especie, en Sikkim y en el este de Nepal, sobre todo en barrancas laterales estrechas que socavan las laderas pequeños arroyos. En primavera, cuando el deshielo convierte el arroyo en un torrente, la alfombra de hojas secas de bambú y de rododendro desaparece y quedan las rocas limpias y un entramado de tallos de bambú rotos; a primeros de mayo, cuando el agua baja, se puede recorrer en silencio esa barranca desde lo alto de la montaña hasta el fondo del valle (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). En esas laderas hay magnolias en flor, bosques de rododendros, el olor del lilo de papel (Daphne) y, en los taludes despejados, primaveras, violetas, fresas y nomeolvides (Beebe, 1918). Beebe no halló nunca la especie donde los valles vecinos eran secos, y siempre había un arroyo en el barranco más próximo a las aves (Beebe, 1918).
Los autores posteriores matizan el cuadro. Ali y Ripley la asocian con robles, cedros deodara y rododendros de laderas escarpadas con sotobosque de matorral y bambú ringal (Arundinaria) (Johnsgard, 1986); Madge y McGowan, con robledal con denso sotobosque de bambú ringal y rododendro en Nepal y bosque mixto de coníferas y frondosas en Bután, y señalan que la especie parece vivir a menor altitud en el oeste de su área, donde el límite del bosque es más bajo (Madge y McGowan, 2002). El informe del Wildlife Institute of India la sitúa en bosques húmedos de robles y rododendros con sotobosque denso y rodales de bambú, matorrales en laderas escarpadas, barrancas estrechas y bosque mixto de coníferas y frondosas (WII, 2007); su cuadro de tipos forestales (según la clasificación de Champion y Seth) incluye el bosque húmedo de deodaras, el mixto de coníferas del oeste, el caducifolio templado húmedo, el robledal de Quercus semecarpifolia, el bosque alto de roble y abeto, los matorrales de bambú de montaña, el de abedul y abeto subalpino y el matorral de abedul y rododendro (WII, 2007).
El bambú ringal (Chimnobambusa jaunsarensis), que crece en barrancos húmedos y laderas boscosas entre 2.100 y 3.300 m, es una de las plantas más ligadas al hábitat del satyr en Uttarakhand: los cazadores locales saben que constituye una parte importante de su forraje invernal, y un proyecto comunitario de la cuenca del Gori lo ha replantado en barrancos húmedos para restaurar el sotobosque denso (WII, 2007).
A. Henache & M. Ottaviani (2005) describen la observación de un macho en una zona de acceso extremadamente difícil, a más de 3.000 m de altitud, cerca del Annapurna.
Densidades y tamaño del territorio
En el área protegida del Annapurna, los estudios basados en las vocalizaciones han hallado densidades de 14,5 a 17 individuos/km² en Pipar y de 18,3 individuos/km² en Santel.
- 10machos que cantaban en unos 1,2 km² del Annapurna a finales de mayo (Lelliott y Yonzon)
- 14,5–18,3aves por km² en Pipar y Santel (BOW)
- 4,52–6,19grupos por km² en Singhalila, en los muestreos de 1995–1997 (Madge)
- 58 %de las observaciones eran de un macho o una hembra solos (Lelliott)
Lelliott y Yonzon censaron en una zona de unos 1,2 km² del Annapurna Himal, en Nepal, diez machos que cantaban a finales de mayo, en bosque denso mixto de rododendros, en laderas suaves y empinadas, entre 2.750 y 3.345 m; en invierno las aves bajaban hasta unos 2.300 m (Johnsgard, 1986). Johnsgard, con esa densidad (unos diez machos por km²), calcula que el territorio defendido por un macho podría aproximarse a 100.000 m² (unos 25 acres), pero advierte de que no hay estimaciones medidas del tamaño de los territorios (Johnsgard, 1986). Madge y McGowan citan, en el parque nacional de Singhalila (Darjeeling), densidades medias de grupos de 4,52 a 6,19 por km² en los muestreos de 1995–1997, y recuentos de primavera que indican estabilidad en la reserva de Pipar, en el centro-oeste de Nepal (Madge y McGowan, 2002).
Más información en otras fuentes
Birds of the World · Wikipedia
Sonidos y llamadas de la especie
Comportamiento y voz
Un ave solitaria y sedentaria que se conoce más por su grito que por su vista.
El satyr es un ave extremadamente recelosa, que vive oculta en el sotobosque denso de laderas empinadas, y la mayor parte de lo que se sabe de su conducta procede de la obra de Beebe, de unos pocos estudios de campo modernos y del criterio de quienes la crían (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El informe del Wildlife Institute of India recuerda que, aunque Nepal alberga gran parte de su hábitat y población, la única investigación ecológica intensiva sobre la especie era, en 2007, la de Khaling en Singhalila (1998) (WII, 2007).
Sedentaria, solitaria y fiel a su territorio
Son aves muy territoriales, tímidas y solitarias. Los trabajos de campo realizados in situ describen una intensa actividad territorial, con movimientos altitudinales según la hora del día: se han observado desplazamientos matinales de ascenso para buscar alimento en las zonas más altas y de descenso al atardecer hacia las zonas habituales donde duermen.
Beebe subraya que, comparados con los faisanes sanguinolentos, los tragopanes son muy solitarios, y que, aunque vagan bastante, es poco probable que tengan un área individual muy amplia: tras ahuyentar a un macho en primavera y verlo cruzar un valle de una ladera a otra, a los pocos días, si nadie lo molesta, se lo vuelve a encontrar en el mismo rodal de bosque. Lo comprobó una vez con un ejemplar identificable por un hueco en la cola, que un perro hizo volar dos veces con tres días de diferencia y que cruzó ambas veces de una cresta a otra; y concluye que las aves de cada cordillera viven allí toda la vida, a no ser que la persecución las expulse (Beebe, 1918; Beebe, 1926). Johnsgard recoge la misma idea: son muy sedentarias y probablemente pasan toda su vida en una sola cordillera (Johnsgard, 1986).
En libertad se las ve solas, en parejas o, tras la cría, en pequeños grupos. Madge y McGowan indican que en verano se encuentran sobre todo parejas, que después de la cría aparecen grupos pequeños y que el resto del año es una especie esencialmente solitaria (Madge y McGowan, 2002). En los censos de Lelliott en el Annapurna, el 58 % de las observaciones fue de un macho o una hembra solos y el 17 %, de parejas (Johnsgard, 1986). En invierno la sociabilidad no aumenta: por las noticias de cazadores ingleses y de lugareños, una hembra y uno o dos de sus pollos casi crecidos siguen juntos buena parte del invierno, y entonces las aves callan, salvo la madre, que se comunica con sus jóvenes con el mismo cloqueo bajo que usó cuando eran pollos (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).
Dormideros y desplazamientos diarios
Los tragopanes duermen en los árboles. Beebe nunca descubrió a las aves en el momento de ir al dormidero ni de dejarlo, pero una vez oyó cantar a un macho desde su percha, lo hizo volar de inmediato y por los restos supo que había pasado allí la noche: un magnolio de tamaño moderado, a 12 pies del suelo (unos 3,7 m), con el musgo aplastado donde habían estado sus dedos y su pecho, y a pocos metros de un manantial (Beebe, 1918). Las aves de al menos seis barrancas del este de Nepal, al sur del paso de Kong La, dormían abajo, en el fondo de los valles; sin embargo comían mañana y tarde bastante más arriba, en las laderas, lo que supone dos recorridos diarios montaña arriba y montaña abajo (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). El informe del Wildlife Institute of India añade que el ave duerme en los árboles, donde queda bien oculta (WII, 2007).
Beebe vio que subían a las laderas altas unas dos horas por la mañana y luego bajaban a pasar el resto de la mañana en el valle; a veces un ave remontaba 500 pies o más (unos 150 m) hasta la cresta, donde rascaba a lo largo de un viejo sendero de ovejas (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Madge y McGowan resumen la rutina: se alimenta de madrugada, supuestamente asciende poco a poco por la ladera, regresa a media mañana y vuelve a salir por la tarde (Madge y McGowan, 2002).
Movimientos estacionales
Como otras aves de estas alturas, los tragopanes bajan poco a poco al acercarse el frío y la nieve (Beebe, 1918). Johnsgard anota que pueden invernar entre 1.000 y 2.000 m más abajo que en la época de cría y que se trata de una migración lenta y gradual, cuyo ritmo marca la nieve de cada lugar (Johnsgard, 1986). Madge y McGowan señalan que los desplazamientos altitudinales los provocan las nevadas (Madge y McGowan, 2002); Birds of the World precisa que en invierno y primavera descienden hasta unos 1.800 m (1.400 m en Bután) (BOW, 2020). El informe del Wildlife Institute of India apunta que el invierno es el período crítico, pues al bajar a cotas más bajas quedan expuestas a cazadores y trampas (WII, 2007).
Huida y alarma
Madge y McGowan lo consideran muy difícil de ver: es sumamente cauteloso, se desliza entre el sotobosque y el bambú y puede permanecer oculto aunque el observador esté muy cerca; si lo molestan, suele subir a las ramas de un árbol cercano y desaparecer de la vista (Madge y McGowan, 2002). En lugares donde no lo persiguen, como algunas zonas de Bután, puede ser sorprendentemente confiado (Madge y McGowan, 2002). Beebe cuenta que, cuando un hombre se aproxima, el ave casi siempre corre con la cabeza baja entre los tallos de bambú; cuando se la sorprende o la acosa un perro, vuela de inmediato con un fuerte zumbido; y que, según Hume, a veces sube directamente a un árbol y estira el cuello hacia el perro, emitiendo notas de alarma contenidas, movida tanto por la curiosidad como por el miedo (Beebe, 1918). Incluso donde apenas se las caza, abandonan la percha en cuanto aparece una persona, sea europea o nativa; y, sin vacilar, interpretan las voces de alarma de cuervos y charlatanes (aves del grupo de los «laughing thrushes») y se alejan antes de haber visto el peligro (Beebe, 1918).
Cuando el peligro se percibe de lejos, las aves no emiten sonido alguno y se escabullen en silencio; a veces, incluso sorprendidas, echan a volar sin ruido y con el pico abierto de miedo, y solo el rumor de las alas delata su vuelo (Beebe, 1918; Beebe, 1926). Solo cuando se asustan de verdad, como ante un perro que las levanta de repente, los dos sexos emiten una serie de notas roncas, «guak, guak», que entienden todas las aves del entorno y que a menudo recogen los graznidos de los cuervos y de los cascanueces; todo animal en kilómetros a la redonda sabe entonces que algo va mal (Beebe, 1918; Beebe, 1926). Lelliott, citado por Johnsgard, describe este «wak, wak» como una versión de menor amplitud de la llamada «wah, wah», emitida por ambos sexos al ser alarmados, sobre todo al volar: más de la mitad de las aves que levantó la emitió (Johnsgard, 1986).
La voz del macho
La llamada publicitaria del macho se emite sobre todo por la mañana, empezando antes del amanecer, durante periodos de unos 75 minutos, especialmente entre principios de abril y mediados de mayo. Es un sonido profundo y ululante del tipo «wah waah oo-ah oo-aaaaa», repetido hasta 14 veces y cada vez más fuerte, que se oye hasta a unos 300 m. Recuerda tanto a un lamento que el naturalista William Beebe llegó a compararlo con el lastimero gemido de un panda más que con el canto de un ave. En la exhibición el macho produce un ruido semejante al de dos palos entrechocando, que se acelera como un tren de vapor al arrancar y termina en una profunda exhalación. Ambos sexos emiten un «wak wak» más tranquilo cuando se alarman.
Beebe oyó el grito de desafío con frecuencia. Lo describe a unas 50 yardas (unos 45 m) como un grito extraño y gutural, mitad bramido y mitad balido, y más lejos como «wah, waah, oo-ah, oo-aaaaah», con la última nota alargada en un gemido de crescendo desgarrador; las sílabas se funden en una sola emisión, resultado de una sola espiración (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Lo oyó repetirse desde el mismo punto cada diez minutos durante una hora entera mientras se alejaba, y a media milla (unos 800 m) de distancia seguía oyéndose, más suave pero igual de nítido (Beebe, 1918). En el pasaje que da pie a la comparación con el panda, Beebe cuenta que, al amanecer, un largo lamento como de esperanza perdida subía de un valle cubierto de nubes sin que pudiera decirse, a esa distancia, si era el grito de un tragopán o el del panda (el «gato-oso» de Beebe); los lepchas llaman al panda wah por su grito (Beebe, 1918; Beebe, 1926).
| Fuente | Llamada del macho |
|---|---|
| Beebe (1918) | Oída solo en abril y mayo; en estado salvaje, al menos dos semanas y probablemente más; el macho elige una percha favorita y llama desde ella día tras día, sobre todo de madrugada (Beebe, 1918). |
| Wayre (citado por Johnsgard) | 12–14 notas, cada vez más fuertes hasta casi un chillido; la serie dura de 20 a 25 s o más; no hay gruñido final, a diferencia del tragopán de Temminck (Johnsgard, 1986). |
| Lelliott (citado por Johnsgard) | Cuatro tipos de llamada: «wah, wah» (ambos sexos, a cualquier hora en primavera y otoño); «wak, wak» de alarma; un «balido» breve, solo en la época de cría, que a menudo precede al lamento; y el «lamento» largo, solo del macho, de hasta 33 s; el canto es máximo al amanecer y su comienzo está ligado a la salida del sol (Johnsgard, 1986). |
| Madge y McGowan (2002) | Lamento profundo repetido 12–14 veces, cada vez más fuerte, sobre todo en la época de cría, por la mañana temprano y con un máximo en abril; empieza antes del amanecer y dura unos 30 minutos en el momento álgido; se oye desde unos 50 m (Madge y McGowan, 2002). |
| Birds of the World (2020) | Periodos de unos 75 minutos, sobre todo entre principios de abril y mediados de mayo; hasta 14 repeticiones; se oye hasta a unos 300 m (BOW, 2020). |
Las cifras difieren porque cada autor midió situaciones distintas (la serie, la sesión y la distancia de escucha).
Beebe y Johnsgard coinciden en que la llamada es sobre todo un desafío a otros machos, y no una llamada a las hembras (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Prueba de ello es que el macho responde a imitaciones de su canto y se aproxima a ellas, y que ruidos fuertes (un grito, un disparo, una piedra que rueda por la ladera) pueden hacerle cantar, aunque normalmente lo hace una sola vez; los cazadores nativos lo saben y lo atraen así hasta tiro de escopeta (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). La hembra nunca emite el bramido, algo que Beebe consideró decisivo (Beebe, 1918). En una ocasión, desde lo alto de un árbol, un guía tibetano de Beebe llamó a un tragopán hasta que este salió del matorral de rododendros y rodeó el árbol: la pluma pegada al cuerpo, la cabeza erguida, perdida su apariencia pesada y de gallina, convertido en un gallo de pelea, con una tensión de toda la musculatura y la actitud de quien defiende su terreno; luego inspiró hondo y soltó su llamada sobre el valle (Beebe, 1918).
El macho emite también una llamada más suave («baa, baa, baa»), alta y algo trémula, como heraldo de su exhibición: cuando se oye, la hembra suele estar cerca y, si nada alarma a las aves, es casi seguro que sigue una exhibición (Beebe, 1918; Beebe, 1926). La hembra emite una llamada parecida, pero sola y más aguda, cuando se separa de sus pollos casi crecidos (Beebe, 1918). En cautividad, los machos emplean la llamada de desafío solo durante unos pocos días de la época de cría, probablemente porque no tienen rivales y conviven con la hembra; y un macho joven cautivo intentó el desafío, pero solo consiguió un breve y asmático «waf» (Beebe, 1918).
Territorialidad y competidores
Johnsgard no duda de que la especie es muy territorial: durante las pocas semanas de formación de parejas en primavera, los machos cantan día tras día desde su percha favorita, sobre todo de madrugada (Johnsgard, 1986). Entre los competidores no cuenta con ninguno importante aparte de otros tragopanes (el occidental, al oeste; el de Blyth, en el extremo oriental) (Johnsgard, 1986). En cuanto a sus enemigos, Beebe considera que el principal es el hombre, pero que, por su carácter arborícola, probablemente tenga varios depredadores terrestres de importancia; el capítulo de amenazas detalla la lista (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).
Alimentación
Hojas, brotes y pétalos de montaña, con insectos y frutos de temporada.
Se trata de una especie no muy exigente, ya que es considerada omnívora. En su hábitat natural se alimenta de flores y semillas de rododendros, frutos e insectos.
En libertad
Se han realizado estudios de campo sobre su comportamiento alimentario. Ali & Ripley (1980) llevaron a cabo un trabajo formidable con una docena de ejemplares capturados, que puso de manifiesto las predilecciones de la especie. Primulas, Meconopsis paniculata, Potentilla, Rosa webbiana, Berberis, Symplocos, Pilea… son algunas de las plantas que le sirven de alimento en su espacio natural.
También toma hierba y raíces, e invertebrados como tijeretas, hormigas, arañas y ciempiés. Suele comer a primera hora de la mañana y a media o última hora de la tarde, asociado a pequeños arroyos, y busca alimento en zonas húmedas, sobre musgo y hojarasca. También se alimenta en árboles y arbustos, como Berberis, Symplocos y Rhododendron, de los que toma hojas jóvenes, musgo y frutos. En otoño, los excrementos analizados contenían sobre todo pequeños fragmentos de mica y cuarzo, además de restos de hierba, raíces y un ala de insecto.
Los datos más detallados proceden de Beebe, que examinó los buches de tres aves: dos contenían muchas hojas y flores desgarradas del laurel de papel, y una de ellas también insectos (varias tijeretas pequeñas, hormigas negras y una melolonta de buen tamaño, además de algunas arañas y un ciempiés blanco pequeño); el tercero tenía el buche relleno de pétalos escarlata de rododendro, magullados, mezclados con algunas hojas de laurel (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Beebe concluye que los tragopanes son omnívoros, pero que sus alimentos principales parecen ser las hojas y los brotes (Beebe, 1918). Hume añade insectos, brotes tiernos de bambú y bulbos como de cebolla; Hodgson, frutos silvestres, semillas de rododendro y hojas aromáticas, como las de Daphne y las de «canela bastarda» (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Trece aves recogidas en Sikkim en diciembre, según Ali y Ripley, tenían el buche lleno de hojas y de helechos que se suponen de Diplazium y Polypodium (Johnsgard, 1986). Lelliott opina que los tragopanes prefieren alimentos escasos pero de alta calidad, como los insectos o los frutos caídos (Johnsgard, 1986).
| Fuente | Alimentos señalados |
|---|---|
| Beebe (1918), tres buches | Hojas y flores del laurel de papel; insectos (tijeretas, hormigas, escarabajo, arañas, ciempiés); pétalos de rododendro (Beebe, 1918) |
| Hume y Hodgson (citados por Beebe) | Insectos, brotes tiernos de bambú, bulbos como de cebolla; frutos silvestres, semillas de rododendro, hojas aromáticas de Daphne y de «canela bastarda» (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986) |
| Ali y Ripley (citados por Johnsgard) | Trece aves de Sikkim en diciembre: hojas y helechos (Diplazium, Polypodium) (Johnsgard, 1986) |
| Ficha original (Ali y Ripley, 1980) | Primulas, Meconopsis paniculata, Potentilla, Rosa webbiana, Berberis, Symplocos, Pilea |
| Madge y McGowan (2002) | Pétalos, bayas, brotes, hojas e invertebrados, en el suelo y en árboles y arbustos como Rhododendron y Berberis (Madge y McGowan, 2002) |
| Birds of the World (2020) | Hierba y raíces; tijeretas, hormigas, arañas y ciempiés; hojas jóvenes, musgo y frutos de arbustos; en otoño, fragmentos de mica y cuarzo en los excrementos (BOW, 2020) |
| Wildlife Institute of India (2007) | Bambú ringal (hojas y brotes), que según los cazadores locales es una parte significativa del forraje de invierno (WII, 2007) |
Se alimenta sobre todo de madrugada y a última hora de la tarde, aunque en días nublados y cubiertos puede comer a horas más irregulares (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Busca comida en el borde abierto del bosque o escarba hondo en el sotobosque, y no raramente sube a árboles bajos y arbustos, donde toma pétalos, brotes y bayas (Beebe, 1918). Con unos prismáticos potentes, Beebe vio a un macho, a 100 yardas (unos 90 m) y a pleno sol, trepar por las ramas desnudas de un magnolio y picotear aquí y allá el musgo largo (Beebe, 1918). Al escarbar entre la hojarasca, el ave concentra sus esfuerzos en unos pocos puntos prometedores y deja agujeros aislados y bastante profundos, separados por una yarda o más, en lugar de rascar superficialmente una gran superficie como hace el kalij (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Madge y McGowan resumen: forrajea con frecuencia en zonas húmedas, incluso junto a arroyos, pero también trepa por árboles y arbustos (Madge y McGowan, 2002). El hallazgo de mica y cuarzo en las heces de otoño (BOW, 2020) indica que traga grava, algo habitual en las aves que muelen alimentos duros.
En cautividad
En cautividad puede alimentarse con un buen pienso para faisanes, suplementado con algún aporte vegetal.
Los autores que han criado la especie insisten en que es sobre todo vegetariana. Howman la describe como una especie de dieta mayoritariamente vegetal, con énfasis en fruta y bayas; Johnsgard, citándolo, añade que en pajarera los tragopanes comen sobre todo materia vegetal, con preferencia por frutas y bayas (Howman, 1979; Howman, 1996; Johnsgard, 1986). Gerrits coincide: además del grano y las semillas que toman los demás faisanes, es absolutamente imprescindible ofrecer a diario grandes cantidades de fruta y verduras, mientras que las coles de todo tipo les sientan muy mal; necesitan además muchos insectos y una dieta cuidadosamente preparada (Gerrits, 1974). El criadero Chintaguay, en su resumen de los tragopanes, también aconseja una dieta compuesta sobre todo por frutas y verduras (del Campo, 2006). El capítulo de cría en cautividad recoge las pautas concretas de Delacour y de los criadores que cita (que contradicen a Gerrits en lo de la col).
Cortejo y exhibición
Cuernos azules, un babero de colores y un ruido de huesos entrechocando.
La parada nupcial o «display» puede dividirse en dos tipos.
Lateral: consiste principalmente en colocar el cuerpo inclinado de lado en dirección a la hembra, mientras el macho hincha la cara y los cuernecillos.
Frontal: el macho se coloca frente a la hembra y despliega todo su esplendor en un vistoso baile, formado por aleteos en el suelo y el posterior despliegue de todo su colorido. La exhibición y la cópula se han observado a mediados de mayo.

La exhibición lateral y la frontal, según Barnby Smith
Las descripciones detalladas de la exhibición proceden casi todas de aves en cautividad, y la más citada es la de Barnby Smith, que Beebe reproduce y Johnsgard considera digna de citarse completa (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). En la exhibición lateral el macho presenta a la hembra un lado de la cabeza, del cuerpo y de la cola, baja un ala y levanta la otra hasta parecer, según Smith, una simple piel de ave estirada sobre una pared; adopta esta postura una y otra vez durante la época de cría (desde febrero, en las aves que él observaba), a una yarda de la hembra, y cambia de posición si ella se aparta (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). La exhibición frontal, que Smith observaba solo tres o cuatro veces por temporada, es mucho más espectacular (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986):
- El macho se sitúa frente a la hembra, a dos o tres yardas, y empieza por agacharse un poco, erizar las plumas y abrir las alas, que bate lentamente contra el suelo (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).
- La cabeza se agita una y otra vez con velocidad creciente; los cuernos, de un azul claro brillante, se hinchan y se proyectan hacia delante desde las plumas negras de la cabeza, mientras el babero, azul con franjas rosadas, va bajando hasta su longitud completa (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).
- El temblor y el crujir de las plumas aumentan hasta lo alarmante, el cuerpo queda casi pegado al suelo y las alas se abren a veces casi del todo; todo el proceso va precedido y acompañado, sobre todo al principio, por un ruido curioso como el castañeteo de dos huesos, cuyo origen Smith no logró averiguar (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).
- Con el babero extendido unos instantes, el ave se recoge, avanza una yarda, se yergue a toda su altura (sorprendentemente grande) y mantiene el babero desplegado delante de la hembra un momento; en menos de medio minuto, cuernos y babero han desaparecido y el macho pasea picoteando hierba como si nada (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).
Smith consideró que ninguna descripción podía dar idea del aspecto del ave en el punto álgido de la exhibición, tan fantasmagórico que dudaba de que quien lo viera de improviso creyera estar ante un ave, y añadió que la conducta de la hembra era aún más curiosa e inexplicable, pues parecía carecer por completo de interés por el espectáculo (Beebe, 1918). Beebe, que solo vio al satyr en exhibición parcial, prefirió citar el relato de Smith (Beebe, 1918). La descripción que recoge la ficha original (un ruido semejante al de dos palos entrechocando, que se acelera como un tren de vapor al arrancar y termina en una profunda exhalación) procede de Birds of the World (BOW, 2020).
Otras descripciones
Seth-Smith, citado por Johnsgard, describe la exhibición principal como una carrera hacia delante con el cuerpo erguido, que sale de la oscuridad de algún matorral y despliega las plumas del pecho y de los flancos como una falda mientras muestra el gran babero azul y rojo; el aleteo forma también parte de la exhibición frontal (Johnsgard, 1986). Como en los demás tragopanes, el babero se muestra solo unos segundos, tras los cuales los cuernos se retraen, el babero se contrae y ambos desaparecen entre las plumas de la corona y de la garganta (Johnsgard, 1986). Delacour describe el cortejo de todo el género en tres fases de intensidad creciente: un paseo majestuoso alrededor de la hembra con el ala del lado de ella bajada y algo abierta y el hombro opuesto alzado; una embestida repentina con las alas medio abiertas, con o sin erección de los cuernos o despliegue del babero; y, por último, la parada brusca, con el plumaje de las partes inferiores esponjado, las alas medio abiertas moviéndose despacio hacia arriba y abajo y la cabeza y el cuello sacudidos con espasmos hasta que cuernos y babero se despliegan del todo (Delacour, 1977). En el satyr el babero llega a 100 mm y los cuernos a 75 mm durante la exhibición (Delacour, 1977).
Johnsgard deduce que, aunque el macho canta desde una percha elevada, la exhibición completa se realiza en el suelo, presumiblemente cuando la hembra ya ha sido atraída por la llamada (Johnsgard, 1986). En estado silvestre, Lelliott observó una sola exhibición, en la que el balido y el lamento se oyeron junto con el zumbido de las alas, y una cópula; Lelliott y Yonzon describen otra cópula a mediados de mayo, en la que el macho abrió la cola en abanico, separó levemente las alas y se estremeció con violencia mientras bajaba las alas hacia el suelo y levantaba la cola (Johnsgard, 1986).
Las fechas del cortejo
El canto de desafío, que empieza en abril, precede a la cópula, observada a mediados de mayo (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El pie de lámina de Beebe imagina la escena a unos 10.000 pies (unos 3.000 m) de altitud en Sikkim, a principios de mayo: los satyr han terminado el cortejo, se han emparejado y en unos días empezarán a anidar (Beebe, 1918). Johnsgard observa que la puesta ocurre hacia un mes después del máximo de canto de los machos (Johnsgard, 1986). Barnby Smith ve la exhibición lateral «desde febrero», pero en cautividad (Beebe, 1918).
Sistema de apareamiento
En la época de reproducción se forman parejas, es decir, grupos reproductores constituidos por un macho adulto y una hembra. Aun así, el sistema de apareamiento es desconocido, y se especula que el macho permanece con la hembra solo hasta el comienzo de la incubación.
Johnsgard recuerda que lo único que se sabe con certeza es que son muy territoriales: durante las pocas semanas de emparejamiento, en primavera, los machos cantan día tras día desde su percha favorita; que quizá, como se cree de los tragopanes en general, el macho permanece con una hembra solo hasta la puesta o el comienzo de la incubación y puede aparearse luego con otra; y que, si el canto se oye solo en abril y mayo, puede que haya normalmente un solo apareamiento anual (Johnsgard, 1986). Lelliott, por su parte, juzga que probablemente es monógamo (Johnsgard, 1986), y el informe del Wildlife Institute of India supone, para los tragopanes en general, monogamia, aunque reconoce que el sistema en estado salvaje no se conoce (WII, 2007). Madge y McGowan, finalmente, señalan que el sistema es desconocido por la escasez de datos de campo (Madge y McGowan, 2002).
Reproducción en la naturaleza
Nidos en las ramas de los árboles, pocos huevos y 28 días de incubación.
La puesta normal está formada por 2-4 huevos (de 6 × 4 cm), que se incuban durante 28 días. Los pollitos pasan la noche en el nido durante 5 o 6 días y no son adultos hasta los 2 años de vida.
Calendario anual
El calendario es orientativo: procede de fuentes distintas (aves silvestres y aves en cautividad en climas diversos) y no hay un ciclo anual publicado para toda el área.
La estación de cría comienza a principios de marzo y termina a finales de julio. La nidificación se realiza principalmente en árboles (rododendros en flor), en zonas densas y a una altura de entre 4 y 5 metros, y los nidos se construyen con ramas y hojas secas. Lelliot (1980) describe un nido en el mes de junio en el Annapurna, a 3.200 m, con 2 huevos, e incluso hembras con pollos a la misma altura en el mes de mayo.
El nido
Hay muy pocas descripciones de nidos silvestres. Baker, citado por Johnsgard, es quien mejor las resume. Halló un nido con dos huevos en el valle de Chambi, cerca de la frontera con el Tíbet, en un bosque de rododendros y robles, a unos 20 pies (unos 6 m) del suelo y bien escondido en un árbol: el bosque era muy denso pero achaparrado, el terreno estaba muy accidentado, con enormes rocas cubiertas de musgo y helechos, y el nido era una maraña de ramas viejas, muertas y podridas, de modo que parecía un montón de palos hallado y aprovechado; otro nido de la misma zona era parecido pero estaba vacío y más cerca del suelo (Johnsgard, 1986). Los lugareños le dijeron que lo normal son dos huevos y que nunca hay más de cuatro (Johnsgard, 1986). Delacour añade que los tragopanes aprovechan a veces los nidos viejos de cuervos y otras aves, aunque las hembras construyen y forran mucho el suyo (Delacour, 1977).
Madge y McGowan describen un nido tosco de palos entre las ramas de un árbol, a 6 m o más del suelo, a veces el nido viejo de otra ave grande, aunque también puede ponerse en la hierba alta junto al borde del bosque (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002).
Entre otros nidos conocidos figuran uno en hierba larga a 10 m del borde del bosque, a 3.160 m, a principios de junio, otro de ramitas y ramas viejas en un árbol a 6 m del suelo y un tercero similar, más bajo; se especula que a veces utiliza el nido abandonado de otra ave grande. A finales de mayo se vieron en Nepal cuatro crías volantonas. El naturalista William Beebe, en su monografía sobre los faisanes del mundo (1918), dedicó un capítulo a esta especie a partir de sus observaciones en Sikkim, a los pies del Kanchenjunga, y describió nidos completamente ocultos entre densos matorrales de bambú y rododendro.
Puesta y huevos
Precisando estas cifras, en libertad la puesta es de 2 o 3 huevos beige con marcas pardo rojizas, mientras que en cautividad es de 4 a 6, con una incubación habitual de 28 días. Los pollos tienen el plumón rufo oscuro por encima y beige pálido por debajo. En cautividad los machos adultos pueden matar a veces a los pollos pequeños, y se han registrado ejemplares de hasta 21 años.
Los huevos son bastante variables en color: típicamente, de un beige rojizo con un salpicado de rojo ladrillo más oscuro sobre el extremo grueso o sobre toda la superficie (Johnsgard, 1986). Beebe, que los midió en cautividad, da un fondo blanco sucio o beige con marcas lila pálido, ocre rojizo o pardo oscuro, bien en un salpicado uniforme, bien en manchas irregulares alrededor del centro o del extremo grueso; vio un huevo, puesto en agosto, con un exceso de pigmento tan grande que las manchas rojizas eran casi confluentes (Beebe, 1918). Delacour describe huevos de color beige con puntos y manchas pardo rojizas, de 65 × 42 mm de media (Delacour, 1977); Beebe, de 61 a 67 mm de largo por 40 a 42 de ancho, con una media de 64 × 41 mm (Beebe, 1918); Johnsgard estima el peso fresco de un huevo en 63,3 g (Johnsgard, 1986).

| Fuente | Huevos por puesta | Incubación y otros datos |
|---|---|---|
| Ficha original y libro de 2013 (Hernández García) | 2–4 (de 6 × 4 cm) y, precisando, 2 o 3 en libertad y 4–6 en cautividad | 28 días; los pollitos pasan la noche en el nido 5 o 6 días (Hernández García, 2013) |
| Beebe (1918) | Sin datos de nidos silvestres | Aves en cautividad: de 24 a 28 días según las referencias; un huevo suyo empezó a picarse al día 26; los huevos se ponen con dos días de intervalo (Beebe, 1918) |
| Johnsgard (1986) | 2 en los nidos de Baker (nunca más de 4, según los lugareños); 4–6 en cautividad, a días alternos | 28 días (Johnsgard, 1986) |
| Gerrits (1974) | 3–4, a intervalos de un día | Las hembras crían bien y son excelentes madres (Gerrits, 1974) |
| Howman (1979 y 1996) | 2–4 | 28 días (Howman, 1979; Howman, 1996) |
| Madge y McGowan (2002) | 2–3 (4–6 en cautividad) | 28 días en cautividad; estación de cría de mayo a junio, a veces julio (Madge y McGowan, 2002) |
| Chintaguay (2006) | 2–4 | 28 días; época de puesta a mediados de abril en el hemisferio norte (del Campo, 2006) |
| Hernández García (2014) | Sin dato en el texto | Época de puesta de marzo a junio en el hemisferio norte y octubre en el sur (Hernández García, 2014) |
| Wildlife Institute of India (2007) | 2–4 (los tragopanes en general, 3–5) | Incubación «desconocida» para la especie; de tres a cuatro semanas en el género; estación de cría de mayo a junio (WII, 2007) |
La concordancia es grande en el tamaño de puesta silvestre (2–4 huevos) y en la duración de la incubación en cautividad (28 días).
Incubación y crianza de los pollos
La incubación corre a cargo de la hembra, que no recibe ayuda del macho: se especula que este permanece con ella solo hasta el comienzo de la incubación (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). En cautividad la incubación es de 28 días, y Beebe da, en las referencias que recoge, de 24 a 28 (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Al nacer, los pollos son muy precoces: pueden pasar 48 horas sin comer, aunque necesitan agua hacia las 12 horas, y en dos o tres días son capaces de saltar a una percha elevada, donde duermen bajo las alas de su madre (Johnsgard, 1986); Beebe señala que las alas están tan desarrolladas que el pollo vuela uno o dos días después de nacer (Beebe, 1918). En libertad la familia permanece unida buena parte del primer año y, en cautividad, la cría puede mantenerse junta el primer año (Johnsgard, 1986). Los machos no desarrollan su plumaje completo antes del segundo año, aunque algunos lo hacen más deprisa y, raramente, pueden criar con solo un año (Johnsgard, 1986).
Cría en cautividad
Un ave de pajarera bella y resistente al frío, pero más delicada de lo que parece.
Los criadores coinciden en que el satyr es hermoso y rústico en cuanto al frío, pero que exige espacio, sombra, humedad bien controlada y una dieta muy vegetal, y que los resultados reproductivos son más irregulares que con el tragopán de Temminck (Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Howman, 1979).
Instalaciones y carácter
Howman recomienda para cada pareja una pajarera de unos 37 m² (400 pies cuadrados) con base de hierba, y su fotografía de un macho de satyr muestra una malla que protege el suelo cubierto de césped (Howman, 1979; Howman, 1996). Delacour y Gerrits son más exigentes: los tragopanes son rústicos y duros, pero necesitan más protección contra el calor de verano que contra el frío del invierno, no viven mucho tiempo en recintos pequeños y solo prosperan, envejecen y crían bien en recintos grandes y bien plantados (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). En Clères, donde se criaron cientos de tragopanes entre 1920 y 1940, las aves reproductoras vivían en voladeras cubiertas de red, de 75 a 100 pies de largo por 25 o más de ancho (unos 23–30 m por unos 7,6 m), con árboles, arbustos y hierba, y allí se mantenían en perfecta forma y ponían numerosos huevos fértiles; en cambio, cuando probaban a tenerlos más de unos meses en los recintos habituales para faisanes, de 20 a 30 pies de largo por 12 de ancho (unos 6–9 m por 3,7 m), acababan invariablemente mal (Delacour, 1977). El señor St Quintin tuvo buenos resultados con aves despuntadas en prados de cinco acres (unos 2 ha) (Delacour, 1977). El criadero Chintaguay pide, para los tragopanes en general, jaulones de al menos 6 m de ancho por 9 m de largo, con abundante vegetación (árboles y arbustos) que dé sombra y perchas, y observa que no es fácil mantenerlos en climas cálidos (del Campo, 2006).
El refugio ideal, según Delacour, es un cobertizo alto, abierto por delante hacia el este, donde puedan resguardarse del sol, del viento, de la lluvia y de la nieve, con una percha bajo el techo para dormir (Delacour, 1977). El satyr, además, requiere más protección contra la humedad que los tragopanes más orientales (Delacour, 1977). Gerrits añade que los tragopanes pueden mantenerse sin problemas con otras aves, incluso con otros faisanes (Gerrits, 1974). Recomendación editorial: dado lo recelosa que es el ave en libertad, conviene dotar el recinto de arbustos y de escondites, y de árboles o perchas altas donde pueda encaramarse.
Parejas, madurez y temperamento
Los tragopanes se mantienen mejor en parejas, aunque Gerrits y Delacour señalan que con un macho y dos hembras se obtienen también buenos resultados; Delacour lo hizo muchas veces con fertilidad satisfactoria (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). El plumaje adulto del macho llega en el segundo año, y solo entonces suele empezar la cría; Chintaguay da la madurez sexual a los dos años (del Campo, 2006; Gerrits, 1974). El criadero describe a los tragopanes, además, como de temperamento dócil y apacible (del Campo, 2006), y Beebe, en su guía para aficionados, ponía a los tragopanes entre las especies que conviene abordar solo cuando ya se tiene experiencia con otras más fáciles, tras el Lady Amherst, los de Reeves, los kalij, los plateados, los de Elliot, los orejudos y los impeyanos (Beebe, 1922). Chintaguay sigue una lógica parecida: se empieza por el faisán de collar y se sigue con el dorado, el Lady Amherst, el venerado y el plateado, y solo con experiencia se abordan las especies más exóticas, difíciles de conseguir y caras (del Campo, 2006).
Puesta y recogida de huevos
La estación de puesta en cautividad se extiende, según Beebe, de mediados de abril a finales de junio, y una vez recogió un huevo puesto en agosto; los huevos se ponen con dos días de diferencia (Beebe, 1918). Johnsgard indica que la estación es más larga que en libertad, que con frecuencia los huevos se ponen en el suelo y se ignoran, y que la hembra pone, a días alternos, hasta tener una puesta de 4 a 6 huevos; si se le retiran en seguida, suele reponer la puesta, y esto puede repetirse tres o cuatro veces en una temporada (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Gerrits habla de tres o cuatro huevos a intervalos de un día (Gerrits, 1974).
La hembra no es muy hábil con los nidos altos y a menudo pone en una caja en el suelo o cerca de él (Delacour, 1977); en las instalaciones de W. Shore Baily los nidos eran de ramitas en cestas abiertas colgadas de manzanos, a unos 10–20 pies (unos 3–6 m) del suelo, y Delacour añade que también pueden usarse nidos viejos de cuervos o de otras aves (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Gerrits aconseja fijar un nido elevado (por ejemplo, un cesto poco profundo) en un árbol, porque las hembras prefieren poner en alto; basta retirar los huevos para conseguir varias puestas (Gerrits, 1974). El criadero Chintaguay confirma que los nidos de los tragopanes deben colgarse en alto, porque las hembras no gustan de poner en el suelo (del Campo, 2006).
Incubación y crianza
La incubación dura 28 días (del Campo, 2006; Howman, 1979; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Beebe no halló dificultad en hacer eclosionar los huevos bajo gallinas comunes y subraya que la individualidad es muy marcada en las hembras: unas incuban con constancia y otras abandonan huevos o pollos (Beebe, 1918). Delacour advierte de que el satyr produce más huevos infértiles y pollos débiles que el de Temminck (Delacour, 1977). Gerrits señala, para los tragopanes en general, que los pollos vuelan pronto y que desde el segundo día se acuestan con la madre en la percha; la comida debe cuidarse mucho, con abundantes insectos y verduras (Gerrits, 1974). En cautividad los machos adultos pueden matar a veces a los pollos pequeños, por lo que Chintaguay aconseja apartarlos durante la incubación en toda crianza natural (BOW, 2020; del Campo, 2006).
Para las aves incubadas artificialmente, los criadores de Chintaguay indican, para los faisanes en general, almacenar los huevos a 13–15 °C y 75 % de humedad relativa, con la punta fina hacia abajo, y comenzar la incubación al día siguiente de la puesta y siempre antes de los 10 días (lo ideal es no pasar de 7), pues la fertilidad cae deprisa con la edad del huevo; la temperatura de incubación es de 37,5 °C (del Campo, 2006). Para el resto de los parámetros (humedad, volteo, nacedora, calor en la crianza), véase el capítulo de cría en cautividad de la ficha del faisán dorado, con la salvedad de que en el satyr la incubación es de 28 días y no de 22 (del Campo, 2006).
Alimentación de adultos y de pollos
Las pautas más detalladas que se conservan son las de criadores franceses y belgas que recoge Delacour, y difieren en algunos puntos entre sí y con las de otros autores (Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Johnsgard, 1986).
| Criador o autor | Pauta alimentaria |
|---|---|
| Delaurier (adultos) | Trigo sarraceno con un poco de cebada y abundantes verduras; trigo, en la época de cría; papilla de lechuga, cáñamo, huevo duro, huevas de hormiga vivas, gusanos de la harina y larvas; mucha hierba y pamplina; alpiste y mijo (Delacour, 1977). |
| Godry (pollos) | Dejar a los pollos 48 horas en el nido sin comer; después, gusanos de la harina y lombrices, muy pocas o ninguna huevas de hormiga, muchas verduras y huevo duro, y mucho pan con leche; a las dos semanas, leche pura para beber cada mañana; encerrarlos de noche en un refugio cerrado (Delacour, 1977). |
| Mme Malisoux (adultos) | Gran variedad de verduras (endibias, repollo, zanahoria rallada, nabos) y de frutas y bayas de temporada (cerezas, grosellas, ciruelas, manzanas, tomates, serbal, saúco); uno o dos puñados de grano al día (trigo, avena sin cáscara, cebada, trigo sarraceno, algo de cáñamo, solo a veces, y muy poco maíz); el buche de los tragopanes es más tierno que el de otros faisanes y la avena y la cebada con cáscara causan inflamación y heridas; tres o cuatro veces por semana, una papilla de huevo, requesón y harina de galleta que sustituya a los insectos, con vitaminas en invierno (aceite de hígado de bacalao); en verano, frutas, bayas y verduras; y plantas silvestres variadas (ortiga, diente de león, acedera, galio, etc.), de las que los ranúnculos solo deben darse mezclados con otras (Delacour, 1977). |
| Wayre y Delacour (vía Johnsgard; pollos) | Al principio, pan con leche, huevas de hormiga, insectos diversos, orugas sin pelo y gusanos pequeños; más tarde, verduras muy picadas y una mezcla de cáñamo triturado, grañones pequeños y trigo partido; no dar semillas, féculas ni huevo duro antes de los 12 días como mínimo; como la hembra solo da a las crías uno o dos insectos ablandados con el pico, conviene limitarse a insectos de cuerpo blando (Johnsgard, 1986). |
| Gerrits (1974) | Además del grano y de las semillas habituales, grandes cantidades diarias de fruta y verdura; la col, de cualquier tipo, es muy mala para los tragopanes (Gerrits, 1974). |
| Howman (1979 y 1996) y Chintaguay | Dieta mayoritariamente vegetal, con énfasis en fruta y bayas (Howman); fruta y verduras como base (Chintaguay) (del Campo, 2006; Howman, 1979; Howman, 1996). |
Hay contradicciones evidentes: Gerrits desaconseja la col mientras que Malisoux la incluye entre las verduras, y Godry da huevo duro a los pollos a partir de las 48 horas mientras que Johnsgard (a través de Delacour y Wayre) lo retrasa a los 12 días.
Delacour, citando a Malisoux, añade tres consejos de manejo: las aves necesitan mucho ejercicio y les gusta saltar de una percha a otra; no deben engordar nunca, porque los machos gordos sufren apoplejías (caen muertos de repente por la rotura de un vaso cerebral) y las hembras gordas, afecciones renales con enteritis, nefritis y congestión del hígado; y debe cuidarse el aporte de insectos y vitaminas (Delacour, 1977). Recomendación editorial: ofrecer fruta y verdura variada y en poca cantidad cada vez, evitar el exceso de grano y no usar nunca restos de comida de las aves de corral, por el riesgo de contagio.
Salud y longevidad en cautividad
Delacour describe tres problemas característicos de los satyr en cautividad: las hembras mueren a menudo de repente, sobre todo en la época de puesta; los machos pueden contraer una afección reumática de las patas que los inutiliza para criar; y el exceso de grasa y los recintos pequeños provocan apoplejía en los machos (Delacour, 1977). Beebe, en 1918, resumía que en el zoo de Londres la vida media de 21 ejemplares había sido de solo un año y siete meses, con un máximo de cuatro años y diez meses, y que no se conocía ninguna enfermedad a la que fueran especialmente sensibles: el cambio radical de altitud y de temperatura de nuestras tierras bajas debilita su resistencia y sucumben a una afección secundaria (Beebe, 1918). Birds of the World recoge ejemplares de hasta 21 años (BOW, 2020), sin precisar en qué condiciones.
Beebe anotaba que en la Nueva York de su época los comerciantes cobraban de cincuenta a ciento veinticinco dólares por pareja, según la demanda, y que llegaban muchas más aves a Inglaterra y Alemania que a América (Beebe, 1918).
Estado de conservación
Una especie pequeña y fragmentada, reclasificada de casi amenazada a preocupación menor.
Población estable y extendida. Región: Himalaya.
- LC
- NT
- VU
- EN
- CR
- EW
- EX
- Preocupación menor
- Casi amenazado
- Vulnerable
- En peligro
- En peligro crítico
- Extinto en la naturaleza
- Extinto
Escala de la Lista Roja de la UICN, de menor a mayor riesgo de extinción. La categoría de esta especie aparece destacada.
La valoración de la UICN sobre esta especie ha evolucionado con el tiempo: tras haber sido considerada casi amenazada, la evaluación de 2024 la reclasificó como de preocupación menor, aunque se insiste en que su población sigue siendo moderadamente pequeña y fragmentada, y continúa sometida a la caza y a la destrucción de su hábitat en buena parte de su área de distribución del Himalaya. Figura además en el Apéndice III de CITES en Nepal.
Cómo ha ido cambiando la valoración
| Año | Fuente | Valoración |
|---|---|---|
| 1996 | Howman | Categoría de amenaza «vulnerable» (Howman, 1996). |
| 2000 | Fuller et al. (UICN/WPA) | Riesgo menor: el área global puede ser de menos de 100.000 km² y estar en declive, por lo que el estado debe vigilarse (Fuller y Garson, 2000). |
| 2002 | Madge y McGowan | Casi amenazado; hoy irregular en casi toda su área, con poblaciones antes extendidas y ahora fragmentadas, salvo en Bután; área total de c. 100.000 km² con hábitat muy reducido, y población quizá de menos de 20.000 aves (Madge y McGowan, 2002). |
| 2006–2007 | UICN, vía el Wildlife Institute of India | Casi amenazado; población de 20.000; Apéndice III de CITES; Anexo I de la ley india de protección de la vida silvestre (1972) (WII, 2007). |
| 2020 | Birds of the World | Preocupación menor según BirdLife (antes, casi amenazado); área de menos de 100.000 km², lo que sugiere una población de menos de 15.000 aves (BOW, 2020). |
| 2024 | Ficha original de esta web | Evaluación de la UICN: preocupación menor, con población moderadamente pequeña y fragmentada; no hemos podido contrastar el año con las fuentes impresas (BOW, 2020; Wikipedia). |
En la India, el informe del Wildlife Institute of India la considera «rara» y la clasifica en los apéndices legales como especie del Anexo I; los cuadros del informe usan, además, la valoración de la UICN de 2006 (WII, 2007).
Tamaño de la población y área
Se calcula una población aproximada inferior a 20.000 ejemplares (McGowan & Garson, 1995), que continúa en descenso debido a la destrucción de su hábitat y a la caza descontrolada en cualquier época del año. Estimaciones más recientes la sitúan por debajo de los 15.000 individuos.
Madge y McGowan estiman, igualmente, una población de menos de 20.000 aves (Madge y McGowan, 2002); el informe del Wildlife Institute of India recoge los 20.000 de Fuller y Garson (2000) y Madge y McGowan (2002) (WII, 2007). Birds of the World razona la cifra de 15.000 a partir del área (menos de 100.000 km²) (BOW, 2020). No hay recuentos directos: como en los demás tragopanes, las estimas se basan sobre todo en recuentos de las llamadas de los machos en primavera y en su extrapolación al hábitat disponible (Fuller y Garson, 2000; WII, 2007).
Ocupa un hábitat restringido y fragmentado, en un área de menos de 100.000 km². Probablemente es estable en Bután, donde sigue siendo razonablemente común en algunas zonas, y declina en el resto del área. El hábitat se pierde por el pastoreo, la recogida de forraje y leña y la tala seguida de uso agrícola, y la especie se caza como alimento. Se ha registrado en varios parques nacionales de Nepal (Khaptad, Langtang, Sagarmatha y Makalu Barun), de la India (Singhalila, entre otros) y de Bután (Thrumshingla, Jigme Dorji y Jigme Singye Wangchuck).
Áreas protegidas y seguimiento
Madge y McGowan cuentan unas diez áreas protegidas con la especie, entre ellas los parques nacionales de Sagarmatha y Langtang (Nepal), de las Montañas Negras (Bután) y de Singhalila, cerca de Darjeeling (India) (Madge y McGowan, 2002). En Bengala Occidental el informe del Wildlife Institute of India la sitúa en Singhalila y en el parque nacional del valle de Neora (WII, 2007); en Arunachal Pradesh, en los santuarios de Eagle Nest y Sessa y en otros enclaves de la lista que da el informe (véase el capítulo de distribución) (WII, 2007); en Uttarakhand, en el santuario de Askot, y en la ladera de Munsiari, en las vanpanchayat (bosques comunales) de Sarmoli y Jainti (WII, 2007). En Sikkim, junto a los programas in situ, figura en un programa de manejo ex situ en el parque zoológico del Himalaya, en Bulbuley, junto a Gangtok (WII, 2007).
El seguimiento se basa casi siempre en recuentos de llamadas: los de Singhalila, los de la reserva de Pipar (Nepal), donde un proyecto de la World Pheasant Association unió la creación de escuelas y de guardas con el control de las poblaciones de satyr y de koklass; y las encuestas de población y distribución hechas en 2006 en la zona de Khalia (Uttarakhand) (Fuller y Garson, 2000; WII, 2007). El plan de acción de la UICN y la WPA indica que los recuentos de Pipar sirvieron para seguir los cambios de población, aunque la falta de un método de recuento uniforme, la variación en la época de los recuentos y los sesgos de los observadores pueden reducir su fiabilidad (Fuller y Garson, 2000).
- 100.000km²como máximo, área estimada de la especie (Madge; BOW)
- 20.000avescomo máximo, según Madge y la UICN; menos de 15.000 según BOW
- 4paísescon presencia nativa: India, Nepal, Bután y China (Tíbet)
Amenazas y protección
Caza con lazos, pérdida de bosque, ganado y una población pequeña.
Las amenazas principales son la caza, que se practica durante todo el año con lazos y escopetas, y la pérdida y degradación del bosque por el pastoreo, la recogida de leña y forraje y la tala (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).
Amenazas
| Amenaza | Detalle | Fuente |
|---|---|---|
| Caza con lazos y trampas | Los pastores nepalíes cercan con vallados de mimbre y lazos de crin de yak las rutas que usan las aves; Beebe compró a un nepalés unos doscientos lazos de ese tipo. Los lazos capturan cuatro o cinco veces más machos que hembras, por ser aquellos más nerviosos y desconfiados y estas más confiadas en su camuflaje. En el Annapurna Himal, los satyr suponían alrededor del 36 % de las capturas de faisanes con lazo, la segunda mayor cifra entre los faisanes. | Beebe; Johnsgard (Yonzon y Lelliott) (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986) |
| Caza con armas | Con perros y batidas se hace salir a las aves del matorral; en el Annapurna la especie fue la segunda más cazada a tiros entre los faisanes. En Nepal se caza todo el año y sin restricciones de edad o sexo. | Beebe; Johnsgard (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986) |
| Vulnerabilidad al cazador | Es más vulnerable que otras aves por sus escasos desplazamientos y por su costumbre de esconderse en lugar de volar; es habitual su caza en Singhalila junto con el faisán sanguinolento. | WII (WII, 2007) |
| Pérdida y degradación del hábitat | Pastoreo, recogida de forraje y leña, tala seguida de uso agrícola; en Singhalila las aves evitan las zonas próximas a poblaciones humanas, muy pastoreadas, con árboles desramados para leña y bambú extraído para la construcción; cerca de Darjeeling, la urbanización ha destruido hábitat del satyr en Jorebunglow y Ghoom. | BOW; Madge; Fuller (Khaling et al.) (BOW, 2020; Fuller y Garson, 2000; Madge y McGowan, 2002) |
| Ganado en la época de cría | Rebaños de ovejas y cabras que suben a los bosques en abril y mayo, coincidiendo con la cría, con posibles repercusiones sobre la población (Ramesh); en Munsiari, pastores y perros pastores recogen huevos y hembras incubando. | WII (WII, 2007) |
| Fragmentación | La población está dividida en parches, salvo en Bután, donde aún hay bosque extenso y las creencias budistas protegen a la especie. | Madge (Madge y McGowan, 2002) |
| Depredadores naturales | Leopardos, zorros, gatos de la jungla y cívetas grandes (Beebe), águilas (menos probables en el bosque denso). | Beebe; Johnsgard (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986) |
Amenazas: según el Natural History Museum de Katmandú, los depredadores principales de esta especie son las panteras nebulosas, los zorros, los gatos salvajes, las civetas e incluso el ser humano.
Beebe pensaba que, aunque el enemigo principal es el hombre, el carácter marcadamente arborícola del ave sugiere que tiene varios depredadores terrestres de importancia: águilas, leopardos, zorros y, sobre todo, el gato de la jungla (Felis chaus) y las cívetas grandes; un conocido suyo de Calcuta, Ray Ellis, mató un leopardo que acababa de dejar caer un tragopán todavía caliente (Beebe, 1918). Johnsgard cita los mismos y añade que, entre las rapaces, las águilas serían poco eficaces en el bosque denso (Johnsgard, 1986).
El informe del Wildlife Institute of India menciona, para la cuenca del Gori (Uttarakhand), la amenaza de los pastores y sus perros en la época de cría, y precisa que, aunque la caza con escopeta y con lazo es solo ocasional (no más de 30 aves, incluidas otras especies, en un año ajetreado), la mayor amenaza directa es la depredación de hembras incubando y de sus huevos (WII, 2007). Fuera de ese enclave, sin embargo, el mismo informe señala que la caza de galliformes sigue siendo habitual a pesar de las leyes (WII, 2007).
Protección legal y medidas de conservación
El satyr está protegido por ley en Nepal: es una de las cuatro especies de aves que gozan de protección legal allí (la otra de faisán es el monal del Himalaya), aunque, según Johnsgard, citando a Roberts, ello apenas contribuye a su supervivencia (Johnsgard, 1986). En la India figura en el Anexo I de la ley de protección de la vida silvestre de 1972 y en el Apéndice III de CITES (Nepal), igual que en la lista de CITES que recoge Chintaguay (del Campo, 2006; WII, 2007). En Bután, Madge y McGowan indican que las creencias budistas protegen a la especie (Madge y McGowan, 2002).
El informe del Wildlife Institute of India recomienda complementar la red de áreas protegidas, insuficiente porque buena parte de las poblaciones vive fuera de ellas, con reservas comunitarias y de conservación; centrarse en los hábitats de invierno, sobre todo en los períodos de mucha nieve, cuando las aves descienden y son más vulnerables; establecer un sistema de seguimiento de poblaciones y análisis de viabilidad; implicar a las instituciones locales; y mantener poblaciones en cautividad capaces de sobrevivir y multiplicarse en libertad (WII, 2007). En el plano local, la vanpanchayat de Sarmoli y Jainti (Munsiari), que desde 2005 trabaja por la conservación de faisanes y perdices, prohibió, en el marco de un proyecto aprobado en 2006, la caza y el trampeo de galliformes en su bosque comunal, abrió un centro de interpretación de la naturaleza y replantó bambú ringal para restaurar el sotobosque; el informe subraya también que la tala de roble de Quercus semecarpifolia para forraje y combustible supone una fuerte presión sobre el bosque (WII, 2007).
Subespecies, variación e híbridos
Especie monotípica, sin mutaciones documentadas, con híbridos conocidos en cautividad.
No se reconocen subespecies de tragopán satyr: los estudios taxonómicos modernos confirman que es una especie monotípica, sin subespecies reconocidas dentro de Tragopan satyra. Es además la especie tipo del género Tragopan, establecido por Georges Cuvier en 1829 a partir del ejemplar descrito originalmente por Linneo en 1758 como Meleagris satyra.
Todos los autores consultados coinciden: Johnsgard, Madge y McGowan, el informe del Wildlife Institute of India (que solo reconoce subespecies en los tragopanes de Blyth y de Cabot) y el libro de 2013 de esta guía («Subespecies: ninguna») (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).
Clave dicotómica de las hembras de Tragopan (según Johnsgard)
Las hembras de los tragopanes son difíciles de distinguir entre sí, y la clave de Johnsgard que reproducen la ficha original y el libro de 2013 permite separar la del satyr de las otras cuatro especies (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986). Se recoge aquí en forma de árbol de decisión; el texto tal como figura en la ficha original, con sus marcas, aparece a continuación.
- Las hembras son marrones o grises sin cara desnuda.
- Plumaje dorsal veteado de blanco; piel del ojo de color rojizo a naranja.
- Gris dominante en el plumaje del vientre; pequeñas manchas redondas de color blanco en el dorso.T. melanocephalus (occidental)
- Blanco o beige dominante en el plumaje del vientre; pequeñas manchas triangulares de color blanco en el dorso.T. caboti (Cabot)
- Plumaje dorsal sin veteado de blanco; piel del ojo de color amarillento o azulado.
- Parte interior del ala distinta a naranja rojiza; piel del ojo azulada.T. temminckii (Temminck)
- Parte interior del ala habitualmente naranja rojizo y, si no lo es, con la piel del ojo amarillenta.
- Plumaje general verde oliva, con marcas gruesas; predominan los ocelos negros en el dorso; piel del ojo amarillenta.T. blythii (Blyth)
- Plumaje general beige crema, con marcas finas; no predominan los ocelos negros en el dorso; piel del ojo azulada.T. satyra (satyr)
- Plumaje dorsal veteado de blanco; piel del ojo de color rojizo a naranja.
Texto de la clave en la ficha original (2007), tal como se conserva
- Las hembras son marrones o grises sin cara desnuda.
- v Plumaje dorsal veteado de blanco; Piel del ojo de color rojizo a naranja.
- v Plumaje dorsal sin veteado de blanco; Piel del ojo de color amarillento o azulado
- -Parte interior del ala distinta a naranja rojiza. Piel del ojo azulada. (temminckii).
- - Parte interior del ala habitualmente naranja rojizo, y si no es así, con la piel del ojo amarillenta
- -Plumaje general verde oliva, con marcas gruesas; Predominan los ocelos negros en el dorso. Piel del ojo amarillenta. (blythii).
- - Plumaje general beige crema, con marcas finas. No predominan los ocelos negros en el dorso. Piel del ojo azulada. (satyra).
Variación individual
No se han descrito mutaciones de color en el satyr: ninguna de las fuentes consultadas las menciona. La variación que sí se documenta es natural y afecta sobre todo a las hembras, a los machos de primer año y a la edad de adquisición del plumaje (véase el capítulo de morfología) (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).
Híbridos
Johnsgard (1999), en la tabla que adaptó del Campo, recoge los siguientes cruces del satyr (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999):
| Cruce con el satyr | Resultado reportado |
|---|---|
| Tragopán de Temminck | Híbridos de ambos sexos reportados como fértiles |
| Tragopán de Blyth | Hibridación reportada en cautividad |
| Tragopán de Cabot | Hibridación reportada en cautividad |
| Faisán de Swinhoe | Hibridación reportada en cautividad |
Tabla de hibridación de Johnsgard (1999), traducida y adaptada por del Campo (fila del tragopán satyr); no hay otros cruces reportados con el satyr (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999).
Delacour recoge dos casos concretos: los híbridos de satyr con tragopán de Blyth que Delaurier crió hacia 1903 con un trío enviado por Jamrach, cuyo macho murió pronto, y un curioso híbrido de macho satyr con hembra de faisán de Swinhoe, que vivía en el zoo de Amberes (Delacour, 1977). Howman añade que las hembras de Temminck se parecen tanto a las del satyr que en América se han cruzado ambas especies, y que buena parte del plantel de Temminck está muy emparentado y cada vez cuesta más reproducirlo (Howman, 1979; Howman, 1996). Recomendación editorial: no cruzar ninguna de estas especies; los híbridos carecen de valor para la conservación y enturbian los registros de las líneas puras.
Cultura y curiosidades
Cabras del dios Pan, un lamento que parece de panda y unos sellos de Bután.
En el mundo anglosajón esta especie es conocida también como «crimson horned pheasant» (faisán cuerniagudo carmesí), un nombre alternativo que hace referencia a los llamativos cuernecillos azules eréctiles que el macho despliega durante la parada nupcial.
Un nombre del mito
El nombre científico del género enlaza con una de las aves fabulosas de la Antigüedad: Plinio, que dudaba de su existencia, la imaginaba mayor que un águila y con cuernos en las sienes, y Beebe, tras ver y oír al macho en cortejo, la reencontró en el tragopán: un auténtico macho cabrío del dios Pan, con sus cuernos, su flauta y sus gritos (Beebe, 1918). Es una de esas especies en las que el nombre científico y la historia natural se explican mutuamente.
Un lamento de montaña
El grito de desafío del macho es lo primero que ven, o más bien oyen, los naturalistas: un lamento prolongado que, según Beebe, no parece el de un ave, que él comparó con el del panda y que los lepchas llaman wah por el grito de este animal; es el que se oye en los valles al amanecer, a veces desde muy lejos (Beebe, 1918; Beebe, 1926). Beebe cuenta además que los cazadores nativos son maestros en responderle y atraerlo; y relata la jornada de un amanecer en el Himalaya (el vuelo de un macho que atraviesa un mar de nubes, un buitre leonado que recoge los primeros rayos del sol) para ilustrar la belleza de su hábitat (Beebe, 1918).
Un ave de la mesa y de la trampa
Johnsgard señala que el satyr es un alimento favorito de los habitantes locales de muchas zonas y que se caza intensamente con lazos en Nepal (Johnsgard, 1986). Beebe cuenta que compró a un nepalés un manojo de unos doscientos lazos de crin de yak, y que este le dijo que en su valle había cuatro «monal» (nombre local del satyr en Nepal): dos ya capturados y comidos, y los otros dos, a punto de serlo (Beebe, 1918). El informe del Wildlife Institute of India, por su parte, recuerda que las plumas de los tragopanes se utilizan en ceremonias y rituales de las comunidades locales y que, por eso y por su belleza, tienen un valor cultural destacado; el tragopán occidental y el de Blyth son aves estatales en la India (de Himachal Pradesh y de Nagaland, respectivamente) (WII, 2007).
Sellos del mundo
Algunos sellos postales del mundo dedicados a esta especie.



Los tres que conserva esta web llevan la inscripción de Bután; uno de ellos incluye el logotipo del WWF y otro es una hoja bloque de «Aves de Bután» con un macho y una hembra.
Dibujos de lectores
La web conserva el dibujo a lápiz de colores de un macho de tragopán de Temminck, el pariente más próximo del satyr (véase el capítulo de sistemática), cortesía de una lectora de doce años.

El libro
Referencias bibliográficas recomendadas
En la sección de bibliografía encontrará materiales y referencias recomendadas para profundizar en el estudio de estas aves.
Bibliografía
Las obras en que se apoya esta ficha, por orden alfabético. Las citas del texto enlazan aquí.
- Beebe, W. (1918). A Monograph of the Pheasants, vol. I. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
- Beebe, W. (1922). A Monograph of the Pheasants, vol. IV. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
- Beebe, W. (1926). Pheasants: Their Lives and Homes. Nueva York: Doubleday, Page & Co.
- del Campo Palacios, P. P. (2005–2006). Crianza práctica de faisanes; Tabla de postura de faisanes; Variedades de faisanes; Temperaturas y humedades; TTT: Cómo comenzar, Alimentación de faisanes, Ovofagia y Traslado y recepción de faisanes. Criadero Chintaguay, Concepción (Chile). faisanes.cl. Material de distribución gratuita, no comercializable.
- Delacour, J. (1977). The Pheasants of the World (2.ª ed.). Hindhead: Spur Publications / World Pheasant Association (1.ª ed., 1951). Los datos de esta ficha se han contrastado con el ejemplar disponible de la 3.ª impresión (1964) de la 1.ª edición.
- eBird. Cornell Lab of Ornithology. Mapas de distribución y abundancia de las especies. ebird.org
- Fuller, R. A. y Garson, P. J. (eds.) (2000). Pheasants: Status Survey and Conservation Action Plan 2000–2004. Gland (Suiza) y Cambridge: UICN / World Pheasant Association.
- Gerrits, H. A. (1974). Pheasants including their Care in the Aviary. Londres: Blandford Press.
- Hernández García, I. (2013). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen I. Edición del autor.
- Hernández García, I. (2014). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen II. Edición del autor.
- Howman, K. (1979). Pheasants of the World: Their Breeding and Management. Edlington (Lincolnshire): K & R Books.
- Howman, K. C. R. (1996). Introduction to Ornamental Pheasants. Surrey (Columbia Británica): Hancock House / World Pheasant Association.
- Jobling, J. A. (2010). The Helm Dictionary of Scientific Bird Names: From Aalge to Zusii. Londres: Christopher Helm.
- Johnsgard, P. A. (1986). The Pheasants of the World. Oxford: Oxford University Press / Zoological Society of London.
- Johnsgard, P. A. (1999). The Pheasants of the World: Biology and Natural History (2.ª ed.). Washington: Smithsonian Institution Press. Tabla de hibridación traducida y adaptada por P. P. del Campo (v. 2.0, 2005).
- Madge, S. y McGowan, P. (2002). Pheasants, Partridges and Grouse: A Guide to the Pheasants, Quails, Grouse, Guineafowl, Buttonquails and Sandgrouse of the World. Londres: Christopher Helm.
- McGowan, P. J. K. y Kirwan, G. M. (2020). Satyr Tragopan (Tragopan satyra), versión 1.0. En Birds of the World (J. del Hoyo, A. Elliott, J. Sargatal, D. A. Christie y E. de Juana, eds.). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca (NY). birdsoftheworld.org/bow/species/sattra1 · doi:10.2173/bow.sattra1.01
- Sathyakumar, S. y Sivakumar, K. (eds.) (2007). Galliformes of India. ENVIS Bulletin: Wildlife and Protected Areas, vol. 10 (1). Dehradun: Wildlife Institute of India (ENVIS). Incluye el capítulo de K. Ramesh, «Tragopans, the horned pheasants; their taxonomy, distribution and status» (pp. 69–77).
- Wikipedia (en inglés). Satyr tragopan. en.wikipedia.org/wiki/Satyr_tragopan
Cómo citar esta ficha: Hernández García, I. (2007–2026). Faisán tragopan satyr — Tragopan satyra. En Faisanes del Mundo. Fundación Zoo Koki, faisanesdelmundo.com/satyr.php.



