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53 especies documentadas
Argusianus · Galliformes

Faisán gran Argus

Argusianus argus (Linnaeus, 1766)VU — Vulnerable

Es el faisán más espectacular. Su gran longitud y su indescriptible parada nupcial hacen del argus un magnífico faisán, digno de las mejores colecciones. El nombre procede del príncipe Argo, personaje de la mitología que tenía 100 ojos.

🇪🇸 Faisán Gran Argus 🇬🇧 Great argus pheasant 🇫🇷 Argus Giant 🇩🇪 Argusfasan / Arguspfau 🇮🇹 Argo maggiore 🇵🇹 Faisão Argus • Kuang raya (Malayo)
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Estado de conservación
Vulnerable
Longitud
♂1,6-2 m♀74-75 cm
Peso
♂2-2,6 kg♀1,6-2 kg
Región
Sudeste asiático
Fotografías
13 en la ficha

Resumen

La especie de un vistazo.

El faisán gran argus (Argusianus argus) es una especie de la familia Phasianidae propia del Sudeste asiático y catalogada por la UICN como vulnerable. El macho destaca por las larguísimas plumas centrales de la cola y por las enormes secundarias de las alas, adornadas con ocelos, que lo convierten en uno de los faisanes más llamativos del mundo.

Es un ave grande, de bosque denso, que vive en la península de Malasia, en el sur de Tailandia y de Myanmar, en Sumatra y en Borneo (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). El macho, de unos 160 a 200 cm de longitud total, debe buena parte de ese largo a una cola de más de un metro y a unas plumas secundarias enormemente alargadas, cuyos ocelos quedan ocultos con el ala plegada y solo se muestran en la exhibición (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). La hembra, de unos 72 a 76 cm, es más pequeña, más parda y no tiene ocelos (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). Ambos sexos tienen la cabeza casi desnuda, con la piel azul, y carecen de espolones (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).

Su vida es de las más solitarias entre los faisanes: cada macho mantiene y limpia un claro de baile en el suelo del bosque, lo anuncia con una voz potente que se oye a gran distancia y, cuando acude una hembra, ejecuta una exhibición frontal en la que abre las alas como una pantalla vertical de ojos (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Es poligínico: la hembra anida, incuba y cría sola, y pone solo dos huevos (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986). Se oye con facilidad y se ve muy poco, de modo que la impresión de abundancia que dan sus reclamos engaña (Beebe, 1922; Madge y McGowan, 2002).

La UICN la clasifica hoy como vulnerable y figura en el Apéndice II de CITES. Se calculan más de 100.000 aves, pero en descenso acusado por la tala y la fragmentación de los bosques de tierras bajas, la caza y los incendios; en el pasado se le asignaron categorías más benignas, como casi amenazada (BOW, 2020; Fuller y Garson, 2000; Madge y McGowan, 2002). En cautividad se conoce desde 1872, es delicada de manejar, y es de esas especies en las que la hembra incuba y cría mejor que cualquier nodriza (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Roles, 1976).

  • 160–200cm
    longitud total del macho
  • 2huevos
    por puesta; incubación solo por la hembra
  • 24–25días
    de incubación
  • Estado de conservación · UICN
    VUVulnerable

Ficha técnica

Nombre científico
Argusianus argus (Linnaeus, 1766)
Clasificación
Orden Galliformes · familia Phasianidae · género Argusianus Rafinesque, 1815, con una sola especie (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Hernández García, 2014)
Subespecies
Dos: A. a. argus (península malaya y Sumatra) y A. a. grayi (Borneo); la tercera forma, bipunctatus, se conoce por una sola pluma y no se considera válida (BOW, 2020; Hernández García, 2014; Madge y McGowan, 2002)
Nombres comunes
ES faisán gran argus, argo gigante · EN great argus (también argus pheasant) · FR argus géant · DE Argusfasan, Arguspfau · malayo kuang raya (Beebe, 1922; del Campo, 2006; Hernández García, 2014)
Longitud total
♂ 160–200 cm (cola de 105 a 143 cm) · ♀ 72–76 cm (cola de 30 a 36 cm) (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
Peso
♂ 2.040–2.720 g · ♀ 1.360–1.700 g según BOW; 2–2,6 kg y 1,6–2 kg en la tabla original (BOW, 2020; Hernández García, 2014)
Hábitat
Bosque denso de tierras bajas y de colinas, sobre todo de dipterocarpáceas, hasta unos 950 m en Malasia peninsular, 500 m en Sumatra y 1.300 m en Kalimantan (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
Distribución
Sur de Tenasserim (Myanmar) y suroeste de Tailandia, península de Malasia, Sumatra y Borneo (Sabah, Sarawak, Kalimantan y Brunei) (BOW, 2020; Hernández García, 2014)
Puesta
2 huevos, de blanco cremoso a rojizo pálido con motas pardas; incubación de 24–25 días, solo la hembra (BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)
Madurez
Madurez sexual a partir del segundo año, aunque habitualmente a los 3 años el macho está totalmente maduro y con plumaje adulto; las alas y la cola siguen alargándose hasta el sexto o el séptimo (BOW, 2020; del Campo, 2006; Delacour, 1977; Hernández García, 2014)
Estado de conservación
Vulnerable (VU) · CITES, Apéndice II (BOW, 2020; del Campo, 2006)
Anilla
14 en la tabla de diámetros del libro del autor, que no expresa la unidad (Hernández García, 2014)
Conservación ex situ
Libro genealógico europeo (ESB) (Hernández García, 2014)

Sistemática y nomenclatura

Un nombre de la mitología, un género con una sola especie y una tercera forma que solo existe en una pluma.

El género Argusianus reúne hoy una sola especie, el gran argus, aunque durante mucho tiempo se reconocieron tres formas con rango de especie (Beebe, 1922; Hernández García, 2014; Madge y McGowan, 2002).

Beebe, que lo estudió en Borneo y en la península malaya, consideraba a los argus las aves más extremadamente adornadas y especializadas de toda la familia, y parientes de los argus crestados, aunque mucho más especializados (Beebe, 1922). Para él, el género era tan peculiar que lo situaba en una subfamilia propia, Argusianinae, junto a los espoloneros (Polyplectron) y al argus de Rheinard (Rheinardia), reunidos por un rasgo externo, el orden en que mudan las plumas de la cola (Beebe, 1918; Beebe, 1926).

Posición taxonómica

RangoTaxón
ClaseAves
OrdenGalliformes
FamiliaPhasianidae
Subfamilia (Beebe, 1918)Argusianinae
GéneroArgusianus Rafinesque, 1815
EspecieArgusianus argus (Linnaeus, 1766)
SubespeciesA. a. argus (Linnaeus, 1766) y A. a. grayi (Elliot, 1865); bipunctatus (Wood, 1871), dudosa

Clasificación tradicional que sigue esta guía. Los criadores y los libros del autor reparten los géneros por subfamilias de otra manera (Beebe, 1918; del Campo, 2006; Hernández García, 2013).

Origen del nombre

El nombre de la especie, argus, procede de la mitología griega: Argos o Argus era el guardián de cien ojos de Ío, al que dio muerte Hermes (Mercurio en Jobling); según el mito que recoge Jobling, tras la muerte de Argos la diosa Hera trasladó sus ojos a la cola del pavo real (Jobling, 2010). Beebe da una versión más breve, la del pastor mitológico de cien ojos (Beebe, 1922). La ficha original y el libro del autor lo presentan como «el príncipe Argo, personaje de la mitología que tenía 100 ojos» (Hernández García, 2014); Jobling, en cambio, habla de un guardián, no de un príncipe (Jobling, 2010).

El nombre del género, Argusianus, deriva del nombre específico, Phasianus argus Linnaeus, 1766 (Jobling, 2010). Rafinesque lo creó en 1815 como nombre de reemplazo, porque el género Argus de Temminck (1813) estaba ya ocupado por otros animales (Beebe, 1922; Delacour, 1977). Beebe lo explica como un adjetivo latinizado a partir de Argus, el nombre genérico original, preocupado (Beebe, 1922). Jobling anota además un sinónimo genérico antiguo, Bremus, del griego bremo («rugir») (Jobling, 2010).

El epíteto grayi conmemora a George Robert Gray (1808–1872), el célebre ornitólogo inglés, autor de Genera of Birds y durante muchos años conservador de aves del Museo Británico (Beebe, 1922). Jobling reúne bajo la misma entrada varios homenajes a distintos Gray, entre ellos el de George Robert Gray, primer ayudante de conservador del museo en 1869, que es al que se refieren Beebe y la ficha original (Beebe, 1922; Hernández García, 2014; Jobling, 2010). El epíteto bipunctatus es latín: bi- («doble», «dos») y punctatus («manchado»), es decir, «de dos manchas» o «doblemente punteado» (Beebe, 1922; Jobling, 2010).

Nombres vernáculos

Beebe recoge una larga lista de nombres locales de la península malaya, casi todos onomatopéyicos, que imitan la voz del macho (Beebe, 1922).

Lengua o puebloNombreFuente
EspañolFaisán gran argus, argo gigante; argus giganteHernández García; criadero Chintaguay (del Campo, 2006; Hernández García, 2014)
InglésGreat argus; argus pheasant, Malay o Great o Northern argus pheasant (Beebe); para la forma de Borneo, Bornean great argus o Gray’s argus pheasantBeebe; Delacour; Madge (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Francés y alemánArgus géant; Argusfasan, ArguspfauBeebe; Hernández García (Beebe, 1922; Hernández García, 2014)
MalayoKuang raya («gran faisán») y kuang rimba («faisán del bosque»); kuau o kuau kuangBeebe; Johnsgard (Beebe, 1922; Hernández García, 2014; Johnsgard, 1986)
Pueblos de la península malayaKuak (sakai del norte de Perak), kwak (sakai de Batang Padang), chip kuang (besisi de Selangor y Negri Sembilan), kuau (jakun de Pahang)Beebe (Beebe, 1922)
SiamésKyek-wahBeebe (Beebe, 1922)
SumatraKoeweau (también coo-ow en los relatos antiguos)Beebe; Johnsgard (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986)
BorneoRuai (dayak de Sarawak); la senda de escape del macho se llama jeli ruoi; en Borneo holandés, un nombre del tipo kweBeebe (Beebe, 1922)

La grafía de los nombres locales varía de unos autores a otros; casi todos son transcripciones de oído de la voz del macho.

Historia nomenclatural

La historia del nombre refleja la de su conocimiento: una descripción de Linneo sin ejemplares enteros, un origen geográfico equivocado, un género preocupado y, después, la separación de la forma de Borneo y el descubrimiento de una pluma enigmática (Beebe, 1922; Delacour, 1977).

  1. Linneo describe la especie en la 12.ª edición del Systema Naturae como Phasianus argus, con unas pocas líneas pobres y la localidad «Tataria chinesa»; el error se repite durante décadas. Delacour la corrige a Sumatra (Beebe, 1922; Delacour, 1977).
  2. Buffon la llama «l’Argus ou le Luen» (Beebe, 1922).
  3. Latham, a partir de la Historia de Sumatra de Marsden, da los primeros datos de costumbres, entre ellos el nombre local coo-ow y la dificultad de mantener vivas a las aves (Beebe, 1922).
  4. Temminck propone el género Argus y la especie Argus giganteus; el género estaba ocupado y el nombre cae (Beebe, 1922; Delacour, 1977).
  5. Rafinesque crea Argusianus como nombre de reemplazo (Beebe, 1922; Delacour, 1977).
  6. Bonaparte escribe Argusanus, una variante ortográfica que no prospera (Beebe, 1922).
  7. Elliot describe Argus grayi, de Borneo, en The Ibis (Beebe, 1922; Delacour, 1977).
  8. Wood describe Argus bipunctatus a partir de una porción de pluma del Museo Británico (Beebe, 1922; Delacour, 1977).
  9. Hartert reúne las formas como Argusianus argus grayi, es decir, como subespecie; Beebe, en 1922, volvería a tratarlas como especies distintas (Beebe, 1922).

Sinonimia principal

NombreAutor y fecha
Phasianus argusLinnaeus, 1766
Argus giganteusTemminck, 1813
Argus pavoniusVieillot, 1816
Argus pavoninusJ. E. Gray, 1830–32
Argusanus giganteusBonaparte, 1856
Argusianus giganteusG. R. Gray, 1867
Argus grayi / Argusianus grayi / Argusianus argus grayiElliot, 1865; G. R. Gray, 1867; Hartert, 1902
Argus bipunctatus / Argusianus bipunctatusWood, 1871; Grant, 1893

Selección de la sinonimia que recoge Beebe (Beebe, 1922).

El género y sus parientes

Los caracteres del género son extremos: una cabeza muy pequeña y casi desnuda, secundarias enormemente largas y anchas, muy superiores a las primarias, una cola de doce plumas con el par central de longitud descomunal y retorcido en la punta, patas largas sin espolones y una exhibición frontal de las alas (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). La primera primaria es la más corta y la décima la más larga; las secundarias octava y novena miden el doble que la primera (Beebe, 1922; Delacour, 1977). El par central de la cola puede ser hasta cuatro veces más largo que el exterior y casi tres veces el de las primarias (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). La muda de la cola sigue el esquema que describe Johnsgard para los espoloneros (Johnsgard, 1986).

Sus parientes más próximos son los otros argus y los espoloneros: Delacour consideraba que Argusianus, Polyplectron y el pavo del Congo eran probablemente los parientes, aunque lejanos, de los pavos reales, y Johnsgard deriva a los dos argus de un antepasado común con los espoloneros típicos (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Davison propone que, desde que ambas especies de argus se separaron, el argus crestado perdió el cortejo frontal mientras el gran argus elaboraba el suyo, y que ambas han convivido en la península malaya el tiempo suficiente para que la selección favoreciera las diferencias de exhibición y de plumaje (Johnsgard, 1986).

RasgoGran argus (Argusianus)Argus crestado (Rheinardia)
Cabeza y caraPiel azul desnuda en cabeza y cuello; copete corto, negro y ásperoCara estampada, con ceja clara; larga cresta blanca
PatasRojas, desde rosa carmesí apagado a rojo intensoPardo rosadas, más pálidas
AlasSecundarias enormemente alargadas, con una hilera de ocelosAlas sin alargamiento notable
Cola del machoPar central hasta cuatro veces más largo que el exterior; 12 plumasHasta cinco veces; 12 plumas; quizá las más largas de cualquier ave
CortejoExhibición frontal con las alas abiertas en pantallaSin exhibición frontal; erige la cresta blanca
DistribuciónPenínsula de Malasia, Sumatra y BorneoAnnam y Laos; Malasia peninsular central

Solo en el centro de Malasia pueden confundirse. Elaborada con (BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

El gran argus en los libros del autor del sitio

El segundo volumen de Hernández García presenta el género como propio del Sudeste asiático, con una sola especie, y da la autoría de Rafinesque (1815) (Hernández García, 2014). En el primer volumen, la lista taxonómica incluye tres entradas: Argusianus argus argus (Linnaeus, 1766), gran argus malayo; A. a. grayi (Elliot, 1865), gran argus de Borneo; y A. a. bipuntatus, con el signo «(+)» y sin autor (Hernández García, 2013). El segundo volumen explica que de esta última solo se conoce una pluma en el Museo Británico y que no se puede afirmar que sea una subespecie, puesto que Delacour (1977), Beebe (1918–1922) y Davidson (1983) la consideran una subespecie o forma propia, mientras que otros autores indican que se trata de una mutación puntual (Hernández García, 2014). El apellido «Davidson» parece corresponder a G. W. H. Davison, el autor del estudio de 1983 sobre la pluma que citan Madge y Johnsgard (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Historia

De las plumas de los cazadores dayak a las pajareras europeas, pasando por la tienda de campaña de Beebe.

Las plumas del gran argus han sido famosas en Malasia y en el Asia oriental durante siglos, pero las aves vivas no llegaron a Europa hasta 1872 y su vida en libertad no se observó con detalle hasta el siglo XX (Beebe, 1922; Delacour, 1977).

Del Sudeste asiático a Linneo

Beebe cuenta que ya en 1780 se llevaron aves vivas desde Malaca a Java, donde se consideraban grandes curiosidades (Beebe, 1922). Los primeros europeos, en cambio, solo conocieron plumas y pieles incompletas: Latham escribió en 1783 que los ejemplares llegados hasta entonces carecían de cabeza y de patas, y recogió de la Historia de Sumatra de Marsden que el ave, llamada allí coo-ow, era difícil de mantener viva más de un mes, parecía huir de la luz y soltaba, en la oscuridad, una nota plañidera que daba nombre al ave, distinta de la del pavo real (Beebe, 1922). Por esos relatos, Linneo (1766) situó la especie, equivocadamente, en la «Tataria china», un error que repitieron Latham, Sonnini y muchos otros autores (Beebe, 1922).

Cazadores, magos y plumas en las junglas

Entre los pueblos de la selva, el ave es un personaje cotidiano. Los dayak de Borneo la capturan sistemáticamente por la carne y por las plumas, que cosen en mantos, tocados y tótems de guerra (Beebe, 1922), y los pueblos de la península malaya la incluyen en su folclore y en sus ritos (Beebe, 1922). Todavía hoy los dayak aprecian las plumas del macho para los tocados de las fiestas Gawai (Wikipedia). El capítulo de cultura recoge estas tradiciones.

Llegada a las pajareras europeas y americanas

  1. Se llevan aves vivas de Malaca a Java, donde son consideradas grandes curiosidades (Beebe, 1922).
  2. Llegan al zoo de Londres, procedentes de Singapur, los dos primeros machos vivos que se veían en Europa; en 1873 los siguen tres hembras (Delacour, 1977; Roles, 1976).
  3. Primera cría en Londres, con un solo macho que se pasaba de una a otra de las tres hembras, alojadas en compartimentos contiguos, cada dos días aproximadamente; salieron varios pollos y solo dos llegaron a adultos (Delacour, 1977). Más o menos por entonces se criaron también en Francia y en Bélgica (Delacour, 1977).
  4. Delaurier publica en el Bulletin de la Société d’Acclimatation su experiencia de más de veinte años con los argus; su mejor macho viviría más de treinta años (Beebe, 1922; Delacour, 1977).
  5. Beebe estudia la especie en Sarawak y en Pahang y publica la monografía (Beebe, 1922).
  6. C. Sivelle, de Long Island (Nueva York), adquiere seis parejas de aves silvestres de Borneo, que se reproducen en sus pajareras (Roles, 1976).
  7. Roles recoge la experiencia de Sivelle: 28 pollos nacidos en incubadora en tres años, todos perfectamente formados (Roles, 1976).
  8. Howman cifra en unos 200 los argus de ambas subespecies en cautividad (Howman, 1979).
  9. Davison estudia la especie en Malasia por radioseguimiento y observación de pistas de baile (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
  10. El plan de acción de la UICN y la WPA la sitúa entre las especies de riesgo menor y casi amenazadas (Fuller y Garson, 2000).
  11. Winarni y colaboradores publican el estudio de radioseguimiento de Sumatra (Winarni et al., 2009).
  12. Dawrueng y colaboradores documentan un descenso de más del 35 % en el sur de Tailandia (Dawrueng et al., 2017).

Beebe y la observación en libertad

Beebe señala que el gran argus era conocido sobre todo por circunstancias indirectas: se sabía que hace un claro de baile, que llama a la hembra y que exhibe ante ella, pero nadie había descrito con detalle esa parte de su vida (Beebe, 1922). En Borneo se instaló en una canoa de guerra de los dayak, anclada junto a la orilla del río Mujong, y desde allí exploró la jungla; probó una tienda paraguas, un escondite elevado entre las ramas disfrazado de bulto de follaje y, al final, un hoyo excavado junto a una pista de baile, con una pequeña torreta de tela con mirillas (Beebe, 1922). Con ese método consiguió ver una pareja en su arena, un combate entre un macho adulto y otro joven y, en otro lugar, la exhibición de un macho completo frente a una hembra; no llegó a presenciar la cópula (Beebe, 1922). Mucho después, en los años ochenta, Davison completó su conocimiento con observaciones en Malasia y con radioseguimiento (Johnsgard, 1986).

Beebe confiesa la dificultad de esa tarea: las tiendas no sirven junto a la pista, las hormigas de fuego invadieron su hoyo, un tupaya delató a otra de sus escondites y la mayoría de los días no vio nada (Beebe, 1922; Beebe, 1927). Su conclusión es que, frente a unos sentidos tan finos, la ventaja está siempre del lado del animal salvaje (Beebe, 1922).

Los argus de pajarera: éxitos y limitaciones

Desde 1872 se han criado con éxito en Europa y en América, pero siempre ha sido un ave rara en las colecciones. Gerrits la describía en 1974 como un ave que solo aparece de forma esporádica en colecciones particulares, por ser muy rara y muy cara, y que no obstante merecía figurar en su libro por su magnífico aspecto (Gerrits, 1974). Delacour señala que la forma malaya fue la primera importada y criada y la más común en cautividad, mientras que la de Borneo se importó mucho después y se crió menos (Delacour, 1977). Roles, en 1976, la consideraba entre las especies más impresionantes y recordaba que algunos ejemplares han vivido hasta treinta años (Roles, 1976).

Morfología y plumajes

Un macho que parece sencillo con las alas plegadas y se transforma en una pantalla de ojos; una hembra más discreta.

♂ El macho mide unos 2 m, de los cuales 1,4 m corresponden a las plumas centrales de la cola. Estas plumas están finamente punteadas en blanco; el color es básicamente crema manchado en oscuro, y en las alas, sobre las plumas secundarias, destacan los ocelos. La cara es azul y lleva un pequeño copete; las patas son rosas y los ojos, pardos.

Los ocelos del gran argus se encuentran en las plumas secundarias de las alas; las plumas centrales de la cola llevan puntos blancos rodeados de negro (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). El iris es pardo grisáceo (BOW, 2020; Delacour, 1977), y las patas van del rosa carmesí apagado al rojo intenso (Beebe, 1922; BOW, 2020).

Faisán gran Argus
Macho de Argus (Argusianus argus) © Celia Calvo
Faisán gran Argus
Macho de Argus (Argusianus argus) © Jonathan Pointer

Macho adulto

Beebe y Delacour describen con detalle el plumaje (Beebe, 1922; Delacour, 1977). La coronilla lleva una banda de plumas cortas, aterciopeladas y negras, que forman un pequeño copete en la nuca; en la parte trasera del cuello hay una crin de plumas largas, sueltas y rotas, barradas de gris o blanco y negro, con raquis plateados (Beebe, 1922; Delacour, 1977). El resto de la cabeza y del cuello está casi desnudo, de un azul cobalto, con unas pocas plumillas grises piliformes (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). La piel pasa, según los individuos, del índigo pálido y apagado al azul cobalto brillante (Beebe, 1922).

El manto, las coberteras alares y las terciarias dan la impresión de un fondo negro o pardo muy oscuro salpicado de puntos y cuadros de blanco y ante, con pequeñas marcas castañas; en las zonas ocultas el blanco forma barras oblicuas (Beebe, 1922; Delacour, 1977). La espalda, la rabadilla y las supracaudales cortas son de un amarillo ocre brillante, con grandes manchas negras redondas dispuestas en filas oblicuas, sobre plumas muy delicadas, de raquis finísimo y barbas delgadas y flexibles (Beebe, 1922; Delacour, 1977). Las supracaudales más largas son blancas o grisáceas, con manchas negras en forma de medialuna centradas de castaño (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). El pecho es castaño apagado y las partes inferiores, pardas con vermiculaciones negras y ante; el centro de la zona anal es un gris ceniza sin marcas (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

Las plumas de vuelo: la obra maestra

La gloria del ave está en las alas. Las primarias, rígidas y relativamente estrechas, miden de 450 a 500 mm y tienen un dibujo de una complejidad extraordinaria: punta gris ante con manchas pardas orladas de castaño rojizo; un raquis azul cobalto; una ancha banda castaña finamente salpicada de motas blancas en la barba interna; y una cadena de manchas amarillas separadas por cortas barras negras (Beebe, 1922; Delacour, 1977). Las secundarias, de 800 a 1.000 mm en los machos de pleno desarrollo, son largas, anchas, de punta casi cuadrada y muy superiores a las primarias, y llevan junto al raquis, en la barba externa, una cadena de ocelos (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

Los ocelos son una maravilla de diseño y sombreado. En la secundaria más larga puede haber más de veinticinco, el mayor de 25 mm de diámetro; cada uno tiene forma de retorta, está enmarcado de negro y se destaca sobre el fondo ante pálido (Beebe, 1922). La «pupila» muestra un degradado: desde el lado de la base de la pluma, una zona de color vino o castaño lustroso pasa al verde oliva exterior y al amarillo hacia el raquis; luego aparece una mancha blanca que pasa a gris, como el reflejo de la luz en un ojo de verdad, y por el lado distal se cambia con brusquedad a un tono vinoso (Beebe, 1922). Delacour insiste en que el brillo es un engaño óptico: los ocelos no tienen colores metálicos, a diferencia de los del pavo real o de los espoloneros, sino un pardo bronceado con toques amarillos y gris pálido (Delacour, 1977). Con una ligera vibración de las plumas parecen girar como bolas en sus cuencas (Beebe, 1922; Delacour, 1977).

Faisán gran Argus
Pluma de macho de Argus (Argusianus argus) © Jan Harteman

Beebe dedicó una lámina completa a la evolución de los ocelos: la serie de las secundarias, de la primera a la última de cada muda, muestra cómo un simple desorden en el dibujo ante se convierte en un par de líneas que encierran una mancha rojiza, luego en un círculo con marco y finalmente en el ojo sombreado y completo; en las escapulares y las terciarias aparecen los primeros indicios (Beebe, 1922). Darwin, en La descendencia del hombre, había descrito con minuciosidad el dibujo de estas plumas, y Beebe, que reconoce lo preciso de su descripción, dudaba de que la selección estética consciente de la hembra explicara tanto refinamiento y recordaba haber visto los mismos ocelos en las alas de una chinche tropical (Beebe, 1922).

La cola

La cola tiene doce plumas. Las dos centrales, enormemente alargadas, miden de 80 a 90 mm de ancho, tienen el raquis negro, el borde exterior castaño oscuro y están profusamente salpicadas de puntos blancos orlados de negro; la punta es estrecha, pálida y retorcida (Beebe, 1922; Delacour, 1977). Las cinco parejas restantes son cortas, muy anchas y de punta roma, de colores semejantes pero más apagados (Delacour, 1977). El par central puede ser hasta cuatro veces más largo que el exterior y casi tres veces la longitud de las primarias (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Hembra

♀ La hembra, más pequeña, posee un plumaje más oscuro. La cara es azul y los ojos son pardos; en la cabeza lleva, al igual que el macho, un pequeño copete de plumas. Las patas son rosadas.

Faisán gran Argus
Foto pareja faisán argus (Argusianus argus) © Claire H.

En detalle, la frente y la coronilla son de un ante rufo apagado con las plumas bordeadas de negro, más marcado en el centro; el copete es de plumas hirsutas gris oscuro y la nuca castaño rufo brillante (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Birds of the World la describe con un copete distintivo y la corona más parda que la del macho, con piel azul en la cara (BOW, 2020). Beebe, en la hembra de Borneo, describe la barbilla escasamente cubierta de plumas blancas degeneradas y un denso penacho auricular pardo con la punta negra (Beebe, 1922). Las partes superiores son negras y ante, finamente vermiculadas en el manto y con barras más amplias en la espalda y la rabadilla; las secundarias, negras con manchas ante; las primarias, castañas con manchas negras alargadas; y las partes inferiores, castaño brillante casi uniforme en el cuello y más apagado y ante en los flancos y el abdomen (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Las secundarias y la cola son mucho más cortas que en el macho, sin ocelos, y el plumaje en conjunto está menos punteado y más vermiculado (Madge y McGowan, 2002).

La piel de la cabeza y las patas son más apagadas que las del macho (Beebe, 1922; Delacour, 1977). La cola de la hembra mide entre 30 y 36 cm (BOW, 2020). En la ficha original, la hembra tiene un «pequeño copete», lo que concuerda con la descripción de Birds of the World, que lo presenta como un rasgo distintivo (BOW, 2020).

Partes blandas

ParteBeebe (1922)Delacour (1977)Johnsgard (1986)Madge y McGowan (2002) / BOW
PicoBlanco cuerno o cuerno pálido; base de la mandíbula superior pardo oscuro (Borneo)Blanco amarillento cuernoCuerno azulado claroBlanco amarillento
IrisPardo grisáceo pálido, con un estrecho anillo exterior avellanaPardo grisáceoPardo, avellana o pardo verdosoPardo grisáceo
Piel de cabeza y cuelloDe índigo pálido a azul cobalto brillante; más pálida en la hembra (gris azulado)Azul cobaltoGris pizarra pálido, azul grisáceo o plomizoAzul cobalto; más apagada en la hembra
PatasRojo coral o bermellónRojasCarmesí rosado apagado a rojo vivo o rosa coralDe rosa carmesí apagado a rojo intenso

(Beebe, 1922; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Roles da ojos pardo anaranjado y patas rosa (Roles, 1976); la ficha original, patas rosas (Hernández García, 2014).

Espolones

Ninguno de los sexos tiene espolones (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Madge y McGowan anotan que a veces aparece un indicio de uno (Madge y McGowan, 2002). Beebe contaba, sin embargo, que en los combates los machos saltan y golpean con las patas como si los tuvieran, y que los dedos y las uñas hacen daño (Beebe, 1922).

Del huevo al adulto

El polluelo recién nacido es pardo rojizo (castaño rufo) muy oscuro por encima y más pálido por debajo, con dos bandas ante a los lados del cuerpo; el pico y las patas son rosados (BOW, 2020; Delacour, 1977). Beebe describe con detalle el de la forma malaya: frente rufa cálida, que se oscurece a castaño por la nuca, el manto y la parte anterior del ala; negro aterciopelado de manto a rabadilla; una estrecha línea ante pálido en la región escapular; en la espalda, una línea negra central de unos 10 mm de ancho flanqueada por dos bandas ante cremosas de 5 mm; cara y cuello rufo anaranjado, mentón blancuzco, abdomen ante blanquecino; iris pardo pálido, pico cuerno pálido, patas rojo anaranjado y uñas blancuzcas (Beebe, 1922). El de Borneo es similar, pero de un rufo anaranjado más rico y con dos manchas redondas rufas en las puntas de las coberteras en vez de una banda (Beebe, 1922). A los diez o doce días, el pollo todavía lleva plumón, con las alas y la cola bien emplumadas y las primeras plumas de contorno en los flancos (Beebe, 1922).

En el plumaje juvenil, la cabeza tarda en mudar, de modo que se queda con plumón durante buena parte de la breve fase juvenil; las manchas ante de punta de pluma son típicas del joven y no aparecen en el adulto pleno, aunque pueden repetirse en varias mudas (Beebe, 1922). Beebe observó que el joven solo tiene cinco pares de rectrices, porque el par central todavía no se ha desarrollado y lo suplen unas supracaudales que se mantienen mucho tiempo después de que las demás hayan caído (Beebe, 1922). El joven se parece a la hembra, pero es más rojizo, y el macho se reconoce pronto por las alas más largas y por la aparición de plumas negras en el copete (BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

EtapaDescripción
Polluelo (plumón)Castaño rufo muy oscuro por encima y más pálido por debajo, con dos bandas ante laterales; pico y patas rosados. A los diez o doce días sigue con plumón, pero alas y cola ya emplumadas (Beebe, 1922; Delacour, 1977).
JuvenilSe parece a la hembra, pero más rojizo y de dibujo más marcado; copete corto y pardo. El macho se distingue pronto por las alas más largas (BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).
Macho de primer añoPlumaje similar al de la hembra, aunque con unas pocas líneas ante alargadas en el manto; la cabeza y el cuello, más parecidos a los del adulto; la cola apenas se distingue de la de la hembra. Las primarias exteriores son castañas, y en las más recientes puede haber una zona de motas blancas (Beebe, 1922).
Macho de segundo añoTodos los caracteres del adulto aparecen, pero imperfectos y con mucha variación: las primarias miden aproximadamente un veinte por ciento menos que las del adulto, las secundarias exteriores un tercio menos y las interiores hasta un cuarenta por ciento; los ocelos son pequeños, apagados y con el marco incompleto, en forma de coma; y el par central de la cola rara vez supera la mitad de su longitud final (Beebe, 1922).
Macho de tercer año y posterioresEs el plumaje adulto, pero las alas y la cola siguen alargándose en cada muda hasta el sexto o el séptimo año (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Beebe pensaba que el plumaje más perfecto se alcanza hacia la muda del quinto año, y encontró machos de tercer año ya en posesión de pistas de baile (Beebe, 1922).

La muda

La muda es un trance agotador para las aves adultas: por el tamaño de las plumas del ala y de la cola, el desgaste para el organismo es enorme, y el macho se deprime, está decaído todo el día y deja de llamar (Beebe, 1922). En libertad, el período de muda se prolonga dos o tres meses al año y los cazadores nativos no capturan apenas aves entonces, lo que sugiere que se retiran a lo más espeso de la jungla (Beebe, 1922). En cautividad, Delaurier observó que la muda de su macho, que ocurría de septiembre a octubre en Angulema, se desplazó a abril y mayo cuando se trasladó a otra finca; la hembra no cambió, y los huevos no resultaron fecundados (Beebe, 1922; Delacour, 1977). Delacour y Gerrits señalan que el mayor problema del argus en cautividad es precisamente que los machos empiezan a mudar en primavera, hasta quedar fuera de forma e incapaces de fecundar a la hembra; con un buen manejo y alimentación, el momento de la muda puede corregirse (Delacour, 1977; Gerrits, 1974).

La forma de Borneo frente a la malaya

Los caracteres que separan a las dos subespecies, resumidos aquí y desarrollados en el capítulo de subespecies, son de tono: el macho de grayi es algo más pequeño y más gris, con las manchas de las partes superiores casi todas blancas en vez de ante, la parte alta del pecho naranja castaño en vez de castaño oscuro, y el dorso rosado anaranjado en vez de ocre amarillo; la hembra tiene el cuello y el pecho de un naranja rojizo más vivo y las partes inferiores pardas más pálidas (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).

Medidas y peso

Los datos de la guía original, contrastados con la literatura.

Según la tabla de medidas, el macho del faisán gran argus alcanza entre 1,6 y 2 m de longitud total, con alas de 43 a 50 cm, una cola de 1 a 1,4 m, un tarso de 10 a 12 cm y un peso de entre 2 y 2,6 kg. La hembra es notablemente menor: mide 74-75 cm, con alas de 30 a 35 cm, una cola de 30 a 36 cm, un tarso de 8 a 9 cm y un peso de entre 1,6 y 2 kg.

Macho ♂Hembra ♀
Longitud
♂1,6–2 m
♀74–75 cm
Alas
♂43–50 cm
♀30–35 cm
Cola
♂1–1,4 m
♀30–36 cm
Tarso
♂10–12 cm
♀8–9 cm
Peso
♂2–2,6 kg
♀1,6–2 kg
Tamaño frente al resto de la colecciónlongitud total del macho · 51 especies
Faisán gran Argus · 200 cm
050100150200 cm

Es uno de los faisanes más largos, aunque no de los más pesados: Howman escribe que, por su cuerpo, los argus pesan poco más que un monal, y que de aspecto recuerdan más a un pavo real azul que a un faisán, porque la longitud se debe a las coberteras y la cola y no al volumen del cuerpo (Howman, 1979; Howman, 1996). Beebe advertía de lo mismo: de los seis pies y medio que pueden medir desde el pico hasta la cola los machos adultos, dos tercios corresponden a las plumas centrales de la cola (Beebe, 1922); según Beebe, las aves enteras no pasaban de unas cuatro libras de peso (Beebe, 1922).

Medidas según distintas fuentes

Las cifras de los autores no coinciden del todo. Se recogen todas para que cada lector juzgue (Beebe, 1922; BOW, 2020; Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

FuenteLongitud ♂Longitud ♀Cola ♂Cola ♀Peso ♂Peso ♀
Tabla original de esta guía1,6–2 m74–75 cm1–1,4 m30–36 cm2–2,6 kg1,6–2 kg
Birds of the World (web original)160–200 cm72–76 cm105–143 cm30–36 cm2.040–2.720 g1.360–1.700 g
Wikipedia (web original)«más de 2 m»65–75 cm——1,9–2,7 kg1,5–2 kg
Delacour (1977), argus1.700–2.000 mm740–760 mm1.160–1.430 mm310–360 mm——
Delacour (1977), grayi1.600–1.800 mm720–730 mm1.050–1.200 mm300–340 mm——
Gerrits (1974)1.700–2.000 mm740–760 mm1.160–1.430 mm310–360 mm——
Madge y McGowan (2002), argus160–200 cm74–75 cm1.050–1.430 mm300–360 mm2.040–2.605 g (hasta 2.725 en cautividad)1.700 g (dos cautivas: media de 1.590)
Johnsgard (1986)30–80 pulgadas en campo—1.160–1.430 mm310–360 mmcuatro machos: 2.040–2.605 g (media de 2.350); dos de Wylie: 2.043 y 2.725 guna hembra: 1.700 g; dos de Wylie: 1.590 g cada una
Beebe (1922), grayiunos 1.800 mmunos 760 mmcentral unos 1.200 mm; exteriores 300 mm—cuatro librasde dos libras y tres cuartos a tres y tres cuartos

Johnsgard toma de Delacour las longitudes y de Riley (1938) y Wylie los pesos. Las longitudes de los machos son proporcionales a la edad: los de menos de siete años tienen alas y cola más cortas (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

MedidaMachoHembraFuente
Ala (primarias)450–500 mm (argus); 430–470 mm (grayi)300–350 mm (argus); 300–340 mm (grayi)Delacour; Johnsgard
Ala (secundarias)800–1.000 mm (argus); 750–850 mm (grayi)350–400 mm (argus)Delacour; Johnsgard
Ala según la tabla original43–50 cm30–35 cmHernández García (Hernández García, 2014)
Ala según Madge y McGowan430–500 mm (la cifra se refiere, según su texto, a las secundarias)300–350 mm (secundarias 350–400 mm)Madge y McGowan
Tarso110–120 mm (argus); 100–110 mm (grayi); 100–120 mm (Madge); 100 mm (Beebe); 10–12 cm (tabla original)85–95 mm (argus); 82–90 mm (grayi); 85 mm (Beebe); 8–9 cm (tabla original)Delacour; Madge; Beebe; Hernández García
Culmen35–39 mm (argus); 33–38 mm (grayi)33–36 mm (argus); 32–35 mm (grayi)Delacour
Dedo medio con uña80 mm64 mmBeebe (grayi)
Anchura de las rectrices centrales80–90 mm (Delacour); hasta 130 mm (Madge)—Delacour; Madge
Récord de plumasecundaria mayor de más de 800 mm y rectrices centrales de 1.420 mm, en un macho de más de treinta años—Beebe; Delacour (macho de Delaurier)
Huevo61,5–69,1 × 42,4–46,3 mm (BOW); 67–69 × 43–46 mm (Delacour); unos 68 × 44,5 mm y 74,3 g de peso fresco estimado (Johnsgard); 60,5–66 × 46–48 mm, media de 63,8 × 47 mm (Beebe, nido de Pahang); 66 × 46 y 67 × 48 mm (Beebe, Borneo)BOW; Delacour; Johnsgard; Beebe

(Beebe, 1922; BOW, 2020; Delacour, 1977; Hernández García, 2014; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)

Crecimiento de los pollos

En el zoo de San Diego, ocho pollos pesaron como media 55,4 g al nacer, 133 g al mes y, en el caso de dos de ellos, 446 g a los dos meses; Gilbert y Greenwell, que representaron el crecimiento en los primeros 33 días de pollos de grayi, señalaron que es lento comparado con el de otros faisanes (Johnsgard, 1986). Un pollo de pocos días de la forma malaya medía unos 158 mm de longitud (Beebe, 1922). Roles dice que tardan un año completo en alcanzar el tamaño adulto (Roles, 1976).

Distribución y hábitat

Bosque primario de la península malaya, Sumatra y Borneo, desde las tierras bajas hasta las primeras laderas.

Mapa de distribución de Faisán gran Argus
Mapa de distribución. Pulsa para ampliar.

El faisán gran argus se registra desde el sur de Tenasserim (Myanmar) y el suroeste de Tailandia hasta Sabah, Sarawak y la península de Malasia, además de Brunei (donde se ha extinguido en muchas zonas), Kalimantan y Sumatra. Habita en bosques situados a unos 900 m de altitud, aunque se han encontrado ejemplares a 1.300 m. Las poblaciones son mucho más escasas en los bosques de hoja caduca, y la especie es rara o está ausente en las tierras bajas pantanosas de turba y arena blanca.

Área de distribución

Las fuentes coinciden en el área general y difieren en los detalles del límite septentrional (Beebe, 1922; BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Delacour la sitúa en la península malaya, desde Tenasserim al norte hasta Tavoy y la Tailandia peninsular (hasta los 14° N), y en Sumatra, para la forma nominal, y en Borneo para grayi, en las colinas bajas y laderas inferiores, sin llegar a la costa (Delacour, 1977). Madge y McGowan la dan para toda la región de Sonda, desde el extremo sur de Tenasserim y el suroeste de Tailandia hacia el sur por la península (con la isla de Pangkor) hasta Sumatra y Borneo (Madge y McGowan, 2002). Beebe observó que es habitual en la península desde el sur de Tenasserim y Siam hasta el sur de Johore, que falta en la franja costera pantanosa y en las montañas más altas, que no vive en Singapur ni en Penang y que sí es numerosa en Pangkor, y que en Sumatra se había registrado en el lado oriental y en el extremo sur (Beebe, 1922). Los datos modernos añaden Brunei, con extinciones locales, Sabah, Sarawak y Kalimantan (BOW, 2020; Hernández García, 2014).

País o regiónSituaciónFuente
MyanmarSolo el extremo sur de Tenasserim (hasta Tavoy, según Delacour)BOW; Madge; Delacour (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
TailandiaSuroeste del país y península tailandesa; confirmada en 12 lugares, desde las llanuras hasta unos 900 m; hoy poco común y confinada a bosque submontano marginal según MadgeBOW; Madge (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
Malasia peninsularConfirmada en 17 áreas protegidas, entre ellas el Parque Nacional de Taman Negara; densidad de unas 4 aves por km² según BOWBOW; Madge (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
SumatraPresente en el este y el sur; hasta 500 m; protegida en el Parque Nacional de Way KambasBeebe; Madge (Beebe, 1922; Madge y McGowan, 2002)
BorneoSabah, Sarawak y Kalimantan (hasta 1.300 m); en Brunei se ha extinguido en muchas zonas; falta cerca de la costaBOW; ficha original; Delacour (BOW, 2020; Delacour, 1977; Hernández García, 2014)

Antes de mediados de los años noventa se conocía en más de 130 localidades (BOW, 2020).

El hábitat

Madge y McGowan resumen el hábitat como bosque denso de tierras bajas, sobre todo de dipterocarpáceas (hasta unos 500 m en Sumatra, 1.000 m en la península y 1.300 m en Kalimantan), incluido el de ladera, y señalan que tolera el bosque secundario si es alto y maduro (Madge y McGowan, 2002). Johnsgard añade, a partir de Davison y Scriven, que la subespecie malaya se asocia a bosque de dipterocarpáceas de tierras bajas y de colina, y falta en el montano, en los bosques costeros de gelam (Melaleuca), en los pantanos de turba y en los bosques de tierras bajas muy fragmentados y cazados (Johnsgard, 1986). Hacia el norte se restringe a las colinas, más húmedas y más perennifolias; donde habita el argus crestado en la media montaña, el gran argus falta (Johnsgard, 1986). En Borneo ocupa el bosque de tierras bajas, salvo los muy talados o poblados y los llanos pantanosos, y el de montaña baja hasta unos 3.000 pies (Johnsgard, 1986). Howman añade que se adapta bastante bien al bosque secundario y a las plantaciones de caucho y otras (Howman, 1993).

Birds of the World completa el cuadro: en Malasia peninsular el gran argus vive en bosque alto talado, en bosque primario de dipterocarpáceas, en bosques pantanosos de turba de tierras bajas y en brezales de arena blanca, desde el nivel del mar hasta unos 950 m; en Borneo evita en gran medida los bosques ribereños y es más abundante en el bosque primario, con menos aves en el secundario; en Sumatra, los machos seguidos por radio prefieren el bosque no perturbado y apenas usan otros hábitats (BOW, 2020). La ficha original, por su parte, dice que es rara o está ausente de la turba y de la arena blanca: es una de las discrepancias que recoge el recuadro siguiente.

Altitud

FuenteAltitud máxima o intervalo
Ficha original (Hernández García)Bosques a unos 900 m; ejemplares hasta 1.300 m (Hernández García, 2014)
Birds of the WorldHasta unos 950 m en Malasia peninsular; hasta 500 m en Sumatra; hasta 1.300 m en Kalimantan; un antiguo registro excepcional de Sarawak a 2.170 m (BOW, 2020)
Madge y McGowanMáximos de 500 m (Sumatra), 1.000 m (península) y 1.300 m (Kalimantan); resumen de lámina: hasta 950 m (Madge y McGowan, 2002)
Delacour; Johnsgard; Howman; RolesDel nivel del mar a unos 4.000 pies (unos 1.200 m); Johnsgard, en Borneo, hasta 3.000 pies; Howman: unos 1.200 m (Delacour, 1977; Howman, 1979; Johnsgard, 1986; Roles, 1976)
BirdLife (2020)Hasta 1.300 m y sobre todo por debajo de 900 m; rango altitudinal de 0 a 1.500 m (BirdLife, 2020)
Beebe (1922)Laderas secas y empinadas de 500 a 3.000 pies; pistas de baile hasta 5.000 pies en las cabeceras del Perak, muy por encima de su zona habitual (Beebe, 1922)

Las diferencias se deben en parte a la época de las observaciones y a la topografía local; el límite superior se refiere sobre todo a registros individuales.

Hábitat según los observadores clásicos y modernos

En las Malay States centrales, Beebe observó preferencia por las laderas cubiertas de la palma sin tallo bertam (Eugeissonia tristis) (Beebe, 1922). En el extremo sur de Sumatra, donde el bosque se había destruido con la erupción del Krakatoa y se había regenerado como un tupido sotobosque con árboles jóvenes, los argus eran muy abundantes y construían sus pistas de baile en pequeños oasis secos, junto a los elefantes (Beebe, 1922). En Borneo, entre los ríos Rejang y Mujong, el reparto de los faisanes cambia con la presencia del hombre: cerca de las aldeas dayak y de los claros de cultivo predominaban los firebacks (88 %), y los argus eran solo el 6 %; en una zona de colinas más remota, con apenas pueblos, los firebacks eran el 20 % y los argus llegaban al 65 % (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986). Beebe concluía que el argus, de sentidos más finos que ningún otro faisán, no tolera a los intrusos y solo se encuentra en bosque no perturbado (Beebe, 1922).

Las mediciones de densidad confirman la dependencia de la topografía: en Malasia, Davison y Scriven hallaron desde unos 0,3 machos por km² en terreno llano y bajo hasta 4,5 en terrenos con muchas colinas pequeñas (Johnsgard, 1986). En Pasoh y Kuala Lompat, terrenos llanos, la distancia media entre pistas de baile era de unos 450 m (mínimo de 260 m), y en un lugar de colinas (Ampang) de unos 375 m (mínimo de 280 m), con espaciado bastante uniforme (Johnsgard, 1986). En Kuala Lompat, el 75 % de los machos llamaba a no más de 200 m de agua permanente, y en el lugar de colinas ninguna parte de su hábitat estaba a más de 300 m de ella (Johnsgard, 1986). Birds of the World da distancias entre pistas de 375 a 435 m (BOW, 2020).

Faisán gran Argus
Foto macho faisán argus (Argusianus argus) © Peter Stubbs

Sedentarismo y área de campeo

Es un ave sedentaria. Durante unos meses, Davison siguió por radio a dos machos y halló áreas de campeo sorprendentemente pequeñas, con núcleos de uso intenso de entre una décima y algo más de media hectárea; el recorrido diario máximo fue de 800 y 910 m, y incluso fuera de la época de cría, de noviembre a febrero, las áreas totales eran pequeñas, de unas 2,5 ha de media entre octubre y marzo (Johnsgard, 1986). Winarni y colaboradores, con seis machos adultos y uno subadulto en Sumatra, obtuvieron territorios de 14,5 ± 8,5 ha y un recorrido diario de 849 ± 211 m, sin variación según el mes ni la fruta disponible (BOW, 2020; Winarni et al., 2009). Los territorios los usaron casi exclusivamente machos residentes (Winarni et al., 2009). Birds of the World recoge también áreas de campeo mensuales de 1,0 a 2,7 ha en dos machos (BOW, 2020). Beebe, en Borneo, comprobó el efecto de esa sedentariedad sobre la captura: en una localidad, los cazadores de una aldea dayak sacaron en pocos días cinco machos adultos de un radio de unos cuatro a cinco millas, y después solo hembras y dos machos jóvenes, y luego ni un solo argus (Beebe, 1922). Según Beebe, no se capturaron dos aves en trampas adyacentes (Beebe, 1922).

Competidores

Davison propone que el gran argus compite con el argus crestado y que la distribución de este en Malasia se ha visto condicionada por esa competencia, que parece dar lugar a una exclusión mutua de hábitat, aunque no está claro qué especie excluye a cuál (Johnsgard, 1986). Johnsgard, por su parte, considera improbable que los demás faisanes menores supongan una amenaza competitiva para el argus (Johnsgard, 1986). En la ladera de Gunong Tahan, según Delacour, la especie crestada es tan numerosa como el gran argus pero llega más arriba, y las pistas de baile se usan, aparentemente, por ambas (Delacour, 1977).

Más información en otras fuentes

Sonidos y llamadas de la especie

Comportamiento y voz

La más solitaria de las aves de su familia: un reclamo que cruza la jungla y una cola que arrastra.

El gran argus es un ave solitaria, recelosa y muy vocal; es fácil oírla y muy difícil verla, y esa diferencia explica lo poco que se supo de ella hasta mediados del siglo XX (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Solitaria y territorial

Todas las pruebas señalan que son aves esencialmente solitarias, que no se ven en grupos mayores que una hembra y sus dos pollos (Johnsgard, 1986). Beebe las consideraba las más solitarias de la familia: no hay reuniones accidentales, ni siquiera alrededor de una fuente de comida abundante, ni dormideros comunes, y el lazo social se reduce a la hembra con sus pollos (Beebe, 1922). Es una especie poligínica: casi seguro que los únicos contactos entre machos y hembras adultos se dan en la pista de baile con motivo de la fecundación (Johnsgard, 1986). En el campo, la separación entre pistas es de unos 400 m, pero no se sabe qué parte de esa área defiende cada macho (Johnsgard, 1986). Davison observó en un lugar de colinas que las pistas de machos muertos las ocupaban otros machos al año siguiente, lo que sugiere que la densidad de machos reclamantes puede depender de la disponibilidad de cimas aptas (Johnsgard, 1986); en otra zona sin rasgos topográficos llamativos, el número de machos varió con la abundancia de plantas con fruta (Johnsgard, 1986).

La competencia sí es intensa: Beebe oyó hasta seis machos adultos reclamando a la vez, y concluyó que el carácter solitario de las aves no excluye una fuerte competencia entre los machos por las arenas (Beebe, 1922).

La voz

La voz es lo que delata al ave y a menudo la única manera de contarla. Beebe, que la escuchaba cada noche desde su hamaca, la transcribió como un fuerte kweau, a veces corto y a veces con todas las vocales alargadas, que suena como una nota doble y que recuerda a veces el wah-hoo de los gibones; se emite como nota única, seguida de una pausa, o en una rápida serie que termina con una larga y muy fuerte (Beebe, 1922). Los nombres locales del ave son imitaciones de este reclamo (Beebe, 1922). Davison distinguió tres tipos de «ululatos» audibles hasta aproximadamente un kilómetro, un grito de alarma, que parece un ladrido y se oye a varios centenares de metros, y diversos cloqueos suaves (Johnsgard, 1986).

LlamadaDescripciónFuente
Llamada largaSerie de 15 a 72 ululatos que empieza con notas monosilábicas y termina más aguda y bisílaba; la emiten los machos adultos todo el año, pero sobre todo al principio y al final de la temporada, hacia febrero y agosto; sirve en parte de concurso vocal entre machos por las pistas de baile. También la emiten a veces las hembrasJohnsgard (Davison) (Johnsgard, 1986)
Llamada cortaNota aguda y bisílaba de poco menos de un segundo, repetida cada pocos minutos en ráfagas de hasta 12 llamadas, desde la pista de baile y también desde el dormidero por la nocheJohnsgard (Davison) (Johnsgard, 1986)
Dos llamadas típicasUna kwow-wow bisílaba repetida hasta unas 12 veces, desde el suelo de día y desde el dormidero nocturno en algunos sitios; y una wow musical que, en una serie de hasta 70 o más, sube de tono y termina de golpeMadge y McGowan (Madge y McGowan, 2002)
HembraLlamada wow repetida (Johnsgard). Un observador anterior, Davison, citado por Beebe, la describe como how-owoo repetido diez o doce veces y cada vez más rápido; Beebe no la oyó y solo la oyó llamar a sus pollos con el cloqueo habitual de las gallinasJohnsgard; Beebe (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986)
AlarmaHembra con pollos: una nota única, aguda e indescriptible (Beebe). Machos: un grito parecido a un ladrido (Davison)Beebe; Johnsgard (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986)

Los distintos observadores describen y transcriben de forma personal, y por eso las llamadas no son fáciles de comparar.

Las horas varían según la zona. En dos lugares llanos de Malasia, la llamada empezaba entre las 6:30 y las 10:15, mientras que en un lugar de colinas siempre empezaba antes de las 7:00 y solía continuar más allá de las 11:00; los machos de este último sitio llamaban casi a diario (Johnsgard, 1986). Beebe, en cambio, calificó a los argus de decididamente crepusculares o nocturnos en lo que se refiere al reclamo: empiezan casi siempre justo a la puesta del sol, aumentan en vigor al cerrarse la noche, disminuyen pasada la medianoche salvo con luna llena y, en los días nublados, se oyen incluso de día pero pocas veces con sol (Beebe, 1922). Davison estima que las áreas desde las que se oye un macho oscilan entre 38 y 145 ha, más pequeñas en vegetación densa y terreno llano, y más grandes desde las cimas (Johnsgard, 1986). Los machos empiezan a llamar hacia los 12 meses y perfeccionan la llamada hacia los 20; los jóvenes llaman a veces e intentan hacer pistas, pero esos intentos no suelen dar lugar a un espacio limpio grande como el de los adultos (Johnsgard, 1986). Beebe distinguía las voces más guturales y menos potentes de los jóvenes, que además eran nómadas: los siguió desde su hamaca mientras bajaban por una ladera y subían a la siguiente (Beebe, 1922).

Un detalle curioso: cuando el macho emite el reclamo parece quedarse sordo, y un observador puede avanzar solo en esas fracciones de segundo; Beebe lo intentó con todos sus recursos de campo, pero no consiguió acercarse hasta verlo (Beebe, 1922). También reaccionaban a un disparo o a un trueno con un grito, incluso a mediodía (Beebe, 1922).

Actividad diaria

Con radiotelemetría, Davison comprobó en noviembre que dos machos pasaban períodos cortos forrajeando por la mañana y por la tarde y el resto del día perchados, entre el 81 y el 90 % de las horas de luz (Johnsgard, 1986). En la pista de baile, el macho pasa más del 80 % del tiempo inactivo, llama un 13 %, se acicala un 2 % y exhibe una fracción minúscula, inferior al 1 % (Johnsgard, 1986). Duerme en los árboles: Beebe vio a un macho subir por un «escalera arbórea» de ramas a su dormidero (Beebe, 1922), y un dormidero habitual era una rama horizontal de una higuera silvestre a unos diez pies del suelo, a pocos metros de la arena (Beebe, 1922). Los machos adultos duermen siempre cerca de su pista de baile, y cuando hay una hembra se acuestan muy cerca el uno de la otra (Beebe, 1922). En Sumatra, siete machos radioseguidos tenían territorios de 14,5 ± 8,5 ha y se movían cada día unos 849 ± 211 m (BOW, 2020; Winarni et al., 2009).

Locomoción y vuelo

El gran argus camina con paso lento y corre a gran velocidad con sus patas robustas; con las alas plegadas, Beebe lo comparaba con un velero de cuatro palos amarrado a puerto y sin velas, y solo cuando se exhibe, o corre o vuela, resulta bello (Beebe, 1922). El macho es un volador pesado y poco eficaz, mientras que la hembra vuela bien (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Aun así, Beebe vio a un macho cautivo saltar muy alto cuando un perro lo atacó y, tras tres o cuatro aleteos, subir a una rama, con las secundarias flexionándose hacia arriba a cada golpe de ala (Beebe, 1922). En Borneo, un macho sorprendido en su percha por un pequeño halcón saltó hacia atrás, doblando las plumas de la cola, y voló perdiendo apenas altura (Beebe, 1922). Con todo, la escapatoria habitual es correr, o agazaparse: una hembra se aplastó contra el suelo durante la algarabía de unos gibones, y su plumaje se confundió con la hojarasca roja y los caladios (Beebe, 1922).

Sentidos y enemigos

El oído y la vista del gran argus son notablemente superiores a los de otros faisanes, y Beebe atribuía a su capacidad de alerta que sobreviva pese a anunciarse con un reclamo tan potente y a delatar su presencia con un claro tan visible (Beebe, 1922). No vio que los charlatanes o los bulbules lo avisaran de un peligro (Beebe, 1922). Se le atribuyen como posibles depredadores los civetas y musangs (Paradoxurus), aunque sin pruebas, y Johnsgard concluye que su principal enemigo es el hombre, porque las aves se capturan con facilidad en sus pistas y las plumas se usan como adorno (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986).

Davison relató a Beebe un encuentro sin sangre entre un argus y un fireback malayo: el fireback entró en el claro del argus, lo persiguió en círculos y, cuando el argus intentaba volver, repetía el desafío con un zumbido de alas hasta unas doce veces; el argus no intentó ningún ataque y se limitaba a huir (Beebe, 1922). Beebe, que consideraba que el argus carece de armas, pensaba que en un combate serio tendría pocas opciones frente al fireback, que tiene espolones, y que normalmente la prudencia es su política, pero está seguro de que entre machos adultos y jóvenes que aspiran a una arena ya hecha hay combates feroces (Beebe, 1922).

Combates entre machos

Beebe presenció desde su escondite el combate entre un macho adulto y otro joven en una pista de baile: durante tres minutos se arrojaron el uno contra el otro, con saltos al aire y golpes con las patas, los dedos y las uñas, picotazos a la piel desnuda de la cabeza y el cuello, que agarraron y retorcieron con tenacidad de perro de presa; la sangre corrió, y al final el joven huyó perseguido por el viejo, que le picoteaba la cola (Beebe, 1922). La escena lo convenció de que el argus es luchador y de que los adultos tienen que defender sus derechos sobre la arena frente a machos errantes de todas las edades (Beebe, 1922). En otra ocasión, una arena recién iniciada a unos cincuenta yardas de otra ocupada mostró señales de lucha y luego se abandonó (Beebe, 1922).

Cautividad: carácter

A pesar de su naturaleza recelosa en libertad, en cautividad suele volverse un ave extremadamente dócil y tranquila con las personas (Wikipedia). Roles lo confirma: las aves capturadas del campo se mostraron relativamente dóciles y tranquilas ante las personas conocidas (Roles, 1976). Gerrits lo describe como un ave relativamente tranquila que acepta bien la compañía de otros faisanes, aunque las hembras no deben ir juntas ni conviene alojar espoloneros en el mismo recinto (Gerrits, 1974); Roles, en cambio, tuvo un trío que crió sin ninguna agresión (Roles, 1976).

Alimentación

Fruta caída, hormigas, hojas y semillas del suelo del bosque.

El faisán gran argus puede alimentarse con una base de pienso de alta calidad para faisanes, granos, fruta y otros alimentos similares.

En libertad

Los datos de la dieta en libertad proceden de tres tipos de estudio: contenido de buches (Beebe), análisis de excrementos (Davison) y observación directa (Beebe, 1922; BOW, 2020; Johnsgard, 1986). En el suelo del bosque, el argus busca principalmente fruta caída, brotes y hojas tiernas, y captura invertebrados, entre ellos hormigas, a las que recurre especialmente en la estación seca, además de babosas, caracoles y otros insectos y, de forma ocasional, pequeños vertebrados (Wikipedia). Wikipedia añade que se alimenta sobre todo al amanecer y al atardecer (Wikipedia).

Según Birds of the World, los excrementos contienen una gran variedad de restos vegetales e invertebrados, sobre todo artrópodos. Predominan los frutos de palmeras (Palmae), anonáceas (Annonaceae) y leguminosas (Leguminosae), tanto de trepadoras y del sotobosque como de árboles de dosel y emergentes, y también hay mucho material foliar. Las hormigas son frecuentes, en especial Camponotus gigas, mientras que las termitas aparecieron solo en uno de cada 138 excrementos (BOW, 2020). Johnsgard, que cita el estudio de Davison, añade que las termitas se hallaron también en uno de cuatro mollejas y que las hormigas son probablemente la mayor parte del alimento animal, algo coherente con su abundancia en la hojarasca (Johnsgard, 1986). Parece que prefiere las presas grandes a las pequeñas (Johnsgard, 1986).

Beebe examinó diez buches de aves de Borneo, de seis machos y cuatro hembras recogidas en lugares muy separados (Beebe, 1922). En casi todos había hormigas (en un buche, ocho grandes hormigas negras; en otro, cincuenta y seis hormigas de tamaño medio y otros insectos), a veces junto a larvas de escarabajo («gusanos de alambre»), semillas de varias especies, frutos pequeños, hojas, pétalos, tallos blandos y tubérculos (Beebe, 1922). Las especies de hormigas identificadas fueron Polyrhachis bihamata, Bothroponera tridentata, Diacamma intricatum, Odontoponera transversa y la hormiga gigante Camponotus gigas var. borneensis, que recorre solitaria los troncos (Beebe, 1922). Lo llamativo era la ausencia total de termitas, el alimento animal principal de los faisanes tropicales, y que el argus escogiera hormigas de cuerpo duro, con aguijón y ácido fórmico (Beebe, 1922). Los buches de las aves de la península malaya estaban casi siempre vacíos, y lo único que Beebe pudo recoger de la literatura es que comen fruta caída tragada entera, una del tamaño de una ciruela pasa sería su favorita, además de hormigas, babosas e insectos (Beebe, 1922). En uno de los buches halló restos de hormigas y moluscos muy pequeños, todavía en sus conchas intactas (Beebe, 1922).

Los dos observadores coinciden en cómo busca: el argus camina despacio y de manera sinuosa, picoteando la hojarasca o removiéndola para ver lo que hay debajo, y a veces picotea también las hojas de los arbustos; después de cada picotazo levanta la cabeza para vigilar (BOW, 2020; Johnsgard, 1986). Davison no observó que escarbara en busca de alimento enterrado (Johnsgard, 1986), pero Beebe supone que los gusanos de alambre los saca de troncos podridos y que los frutos se recogen caídos del suelo (Beebe, 1922). Los machos forrajean sobre todo a primera hora de la mañana y al atardecer, y pasan el resto del día perchados (BOW, 2020; Johnsgard, 1986). Es solitario salvo las hembras con pollos (Johnsgard, 1986).

La carne venenosa

Beebe recogió en Borneo un hecho de posible importancia ecológica: en ciertos lugares o épocas del año la carne del argus resulta tóxica e inadecuada para comer, probablemente porque se ha alimentado de algún fruto o semilla que le da esa cualidad, según los dayak, que dicen conocer la fruta responsable y que otras aves terrestres, puercoespines y otros roedores se contaminan igual (Beebe, 1922). Beebe comió argus durante una semana sin ningún efecto, pero supo de casos de intoxicación entre ingleses y nativos; en uno, cuatro nativos y un europeo cayeron enfermos cuatro días o más tras comer un argus (Beebe, 1922). Sugirió, como simple hipótesis, que esa toxicidad pudiera proteger al argus frente a sus enemigos (Beebe, 1922).

En cautividad

En cautividad, la dieta recomendada por Wikipedia, sobre la base de las fuentes de los criadores, es rica en proteína (por encima del 30 %), con un buen pienso para faisanes, gusanos de la harina, gambas secas, krill o sucedáneo de cangrejo, y fruta muy madura, como plátano, papaya o caqui (Wikipedia). Los criadores citados por Beebe en Francia daban cereales de todo tipo, sobre todo maíz y habas, bellotas peladas, bayas, uvas y cerezas sin hueso, y durante la muda añadían pasteles y natillas para que el ave cobrara fuerzas (Beebe, 1922). Delacour recoge el mismo régimen de Delaurier, con maíz, habas, bellotas peladas y fruta (Delacour, 1977). En la instalación de Sivelle, el alimento base eran los gránulos para faisanes, con fruta tres veces por semana, una docena de cacahuetes por ave y gusanos de la harina dos veces por semana (Roles, 1976). Howman recomienda para los adultos la misma alimentación que para los firebacks y los espoloneros (Howman, 1979; Howman, 1993). Los polluelos se alimentan con un buen pienso de cría para faisanes, gusanos de la harina y, a veces, yema de huevo, como se explica en el capítulo de cría en cautividad (Hernández García, 2014).

Cortejo y exhibición

Una pista despejada, una voz, y un abanico de ojos que oculta al propio macho.

La parada nupcial de esta maravillosa ave es el aspecto más característico de su reproducción. Se inicia con la cabeza y el cuello dirigidos hacia abajo, mientras el macho da fuertes patadas al suelo. Al acercarse a la hembra, abre la cola, mantiene la cabeza detrás de las plumas y dobla poco a poco las patas, acercándose al suelo.

Faisán gran Argus
Macho de Argus (Argusianus argus) © Amnart Niempia

La parada nupcial del gran argus es una de las más complejas del reino de las aves y hay que entenderla como el último eslabón de una cadena: la voz que reúne, la pista despejada que se mantiene durante meses y, solo entonces, la exhibición frontal (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

La pista de baile

El macho prepara y limpia minuciosamente una pequeña «pista de baile» en el suelo del bosque, retirando hojas, piedras y semillas hasta dejar un claro despejado, y desde ese punto lanza sus potentes reclamos para atraer a las hembras y defiende el espacio frente a otros machos rivales, regresando a él temporada tras temporada (Wikipedia). En la descripción de la ficha de Wikipedia, el claro mide unos 20-25 m² (Wikipedia). Birds of the World da pistas de baile de hasta 72 m², que los machos limpian de plántulas, piedras y hojas, normalmente a partir de enero; en Borneo se sitúan siempre en crestas, y en la península suelen distar entre 375 y 435 m (BOW, 2020). Johnsgard dice que el tamaño es variable, que al final de la temporada suele superar los 12 m² y que rara vez llega a los 72 m² (Johnsgard, 1986).

FuenteTamaño de la pistaSituación
Beebe (1922), argus malayoCircular, de cuatro a seis yardas de anchoCima o cresta; rara vez en suelo llano o bajo
Beebe (1922), argus de BorneoAproximadamente circular, de unas tres yardas de diámetroCasi siempre en la cima de una colina baja
Delacour (1977)Círculo de cuatro o cinco yardas de anchoCrestas y entrantes de la ladera
Gerrits (1974)Círculo de tres a cinco yardas de diámetro—
Roles (1976)Hasta unos 15 pies de diámetro—
Johnsgard (1986; Davison)Más de 12 m² al final de la temporada; hasta 72 m²Una o dos sendas de entrada y salida
Birds of the WorldHasta 72 m²Crestas (Borneo); 375–435 m entre pistas (península)
Wikipedia (web original)20–25 m²Suelo del bosque

Las diferencias reflejan las unidades de cada autor (yardas, pies, metros cuadrados) y el momento de la temporada en que se midió (Beebe, 1922; BOW, 2020; Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Johnsgard, 1986; Roles, 1976; Wikipedia).

Beebe vio cómo se hace la limpieza: las hojas y los helechos se recogen y se llevan al borde del claro, y las plántulas se arrancan o se descortezan hasta donde alcanza el ave; un tronco joven de una pulgada de diámetro puede acabar derribado a fuerza de picotazos y deshilachado como por un castor (Beebe, 1922). Desde el punto de vista de Davison, hay cuatro métodos: arrojar hojas con el pico (el más habitual), picotear la vegetación que cuelga, rascar con el pico alrededor de las plántulas y batir las alas con fuerza para apartar los restos ligeros (Johnsgard, 1986). La limpieza ocupa una parte muy pequeña del tiempo del macho en el claro (Johnsgard, 1986), y Davison dudaba de que sirviera para detectar depredadores en el suelo; sugiere que puede amplificar el sonido de las pisadas y que quizá cuente visualmente para la hembra (Johnsgard, 1986).

El claro tiene una senda de escape que los dayak llaman jeli ruoi, el camino del argus: un túnel bajo a través de la parte más densa del sotobosque, que el ave usa siempre para huir, salvo que el enemigo llegue por ella, y que Beebe siguió hasta treinta pies antes de perderlo en el bosque (Beebe, 1922). No hay señal de que el ave lo despeje: la senda se forma por el pisoteo constante y el roce del cuerpo y del plumaje contra los helechos y las begonias (Beebe, 1922). Los cazadores nativos aprovechan precisamente esa perseverancia: clavan en el centro de la arena una estaca de bambú hendida y afilada, que el ave intenta arrancar, y se corta la garganta con el filo; o ponen la trampa de resorte en la senda de escape (Beebe, 1922).

La llamada y la llegada de la hembra

En el centro del claro, el macho llama hasta que una hembra responde y se acerca; entonces deja de llamar y empieza la exhibición (Beebe, 1922). Beebe describe a un macho que, a las cinco de la tarde, entró en la arena, se sacudió con fuerza y esponjó las plumas hasta parecer el doble de grande, levantó la cabeza y emitió seis veces su reclamo, con las alas y la cola caídas, escuchando tres o cuatro minutos entre uno y otro (Beebe, 1922). Cuando llega la hembra, el macho la sigue, trata de ponerse delante de ella, eriza las plumas de la cabeza y el cuello y levanta, sin demasiada convicción, las alas; en una ocasión, al ver que acudía una segunda hembra, se lanzó contra ella y la echó (Beebe, 1922). Beebe cree que, una vez que responde, la hembra se queda unos días o una semana con el macho, tiempo durante el cual él deja de llamar; comen en la selva y duermen juntos, cerca de la pista (Beebe, 1922). Después se aparean, ella se va y él vuelve a llamar hasta que acuda otra o termine la temporada (Beebe, 1922).

La secuencia de la exhibición, según Davison y Johnsgard

La descripción más completa de las posturas es la de Davison, que Johnsgard utiliza como base y complementa con observaciones propias y de David Rimlinger (Johnsgard, 1986). Las posturas pueden darse sin hembra presente, pero con ella son más prolongadas, el pateo es más vigoroso y hay más variaciones (Johnsgard, 1986).

FaseQué hace el macho
Esponjamiento de la cabezaEriza las plumas de la cabeza, el cuello y la parte alta del pecho, que parecen un matorral; es una señal de disposición, que precede al pateo; la sacudida general del cuerpo precede a cada reanudación de la actividad (Johnsgard, 1986).
PateoRecorre la pista con la cabeza baja y el cuello arqueado, dando pisotones, que se pueden oír hasta a unos 25 m, a un ritmo medio de casi tres por segundo; puede continuar largo rato (Johnsgard, 1986).
Marcha con la cola altaCon la hembra presente, se coloca de lado respecto a ella, con la cola casi vertical y las plumas de la cabeza erizadas, e intercala picoteos rituales (Johnsgard, 1986).
Picoteo ritual (tidbitting)Picoteos simbólicos en el suelo, a veces sin tocarlo, o con los que lanza hojarasca hacia la hembra, lo que a menudo la atrae hacia él; no va acompañado de voz (Johnsgard, 1986).
Carrera encogidaTrota en arcos alrededor de la hembra con pasos cortos y rápidos (Johnsgard, 1986).
Exhibición lateralCorre junto a la hembra con el ala más cercana baja y la más alejada alzada, gira y repite el movimiento en sentido contrario; los ocelos se ven de forma variable, y a menudo silba (Johnsgard, 1986).
EmbestidaObservada por Rimlinger: cuando la hembra entra en la pista por el lado opuesto, el macho corre hacia ella con un siseo, a veces en lugar de la exhibición lateral o justo antes (Johnsgard, 1986).
Exhibición frontalEl macho da un giro brusco para encararla, abre del todo ambas alas en vertical y forma un abanico oval radiante, con las dos plumas largas de la cola visibles detrás; la cabeza, tras un ala, deja ver un ojo en el codo del ala (Johnsgard, 1986).

(Johnsgard, 1986)

En la fase culminante, el doble abanico tiene forma de embudo y los ocelos forman una serie radiante de «ojos» artificiales que se extienden desde el ojo verdadero del ave (Johnsgard, 1986). Las dos patas se levantan y bajan a la vez, lo que cambia la presión de las primarias entre sí y contra el suelo y produce un rumor; la cola sube y baja con un ritmo hipnótico, unas tres sacudidas cada cinco segundos, con un movimiento lento hacia abajo seguido de un retorno muy rápido a la vertical (Johnsgard, 1986). En diez secuencias filmadas por Johnsgard, el número de sacudidas fue de tres a nueve, y Davison llegó a contar once (Johnsgard, 1986). Esta fase se mantiene mientras la hembra siga cerca y delante, y no suele seguirse de intento de cópula (Johnsgard, 1986).

Beebe describe la misma postura con otras palabras: el macho encara a la hembra y abre las alas todo lo que puede, las lleva hacia delante hasta que se encuentran ante la cabeza, con las dos primarias exteriores paralelas y con las puntas apoyadas en el suelo, mientras las secundarias interiores completan el gran círculo sobre la espalda; la cola se levanta y se abre un poco, y desde el punto de vista de la hembra solo se ven las dos largas plumas centrales, sobre la pantalla, como un gran abanico cóncavo y vertical en el que el cuerpo, la cabeza y las patas quedan completamente ocultos (Beebe, 1922). De vez en cuando el macho mete la cabeza entre dos plumas, siempre del mismo lado, para vigilar a la hembra, y en machos viejos abatidos hacia el final de la temporada se localiza el «ojo de la cerradura» por el deshilachado de las barbas (Beebe, 1922). Los machos adoptan siempre el lado derecho o el izquierdo (Beebe, 1922). El conjunto del abanico, con el temblor de las plumas, da la ilusión de que los ocelos giran como esferas (Beebe, 1922).

La indiferencia aparente de la hembra

Beebe insiste en que la hembra no muestra el menor interés: a veces la súbita apertura de las alas la hace retroceder unos pasos, pero lo habitual es que siga comiendo o incluso dé la espalda al exhibidor; una vez, tras ver un escarabajo, corrió a atraparlo mientras el macho exhibía (Beebe, 1922). Para él, el efecto no es estético sino subjetivo: no cree que la hembra reaccione a la belleza del dibujo ni a la armonía del color, pero sí que la calidad de la llamada y el vigor del temblor de las plumas pueden influir de un modo que no comprendemos (Beebe, 1922). Recuerda el argumento de Darwin, que no admitía que las actitudes extraordinarias del macho fueran inútiles, y comparte su rechazo al mecanicismo (Beebe, 1922). Davison, por su parte, concluye que la elección de la hembra entre machos que compiten, con o sin pista, basada en las diferencias de plumaje asociadas a la edad o en las diferencias de exhibición entre individuos, explica mejor la evolución del plumaje y del comportamiento masculinos que la comparación de pequeñas diferencias de plumaje o de voz (Johnsgard, 1986).

La cópula

La cópula casi no se ha descrito. Johnsgard presenció una el 28 de febrero de 1983, y David Rimlinger, otras tres veces; en la que vio Johnsgard, la hembra, que estaba a 20-30 pies del macho que pateaba y no parecía prestarle atención, se movió de pronto a la parte posterior del recinto y se agachó; el macho corrió y la montó de inmediato; la cópula duró solo unos segundos, con las alas abiertas y agarrando a la hembra por la nuca, y ninguno de los dos hizo exhibición especial después (Johnsgard, 1986). En otras dos observaciones de Rimlinger tampoco ocurrió durante una exhibición intensa: la hembra se dirigió a la pista del macho y se agachó, y él acudió y la montó (Johnsgard, 1986). Roles describe el cortejo de forma resumida: tras la exhibición lateral, el clímax llega cuando el macho abre de pronto las alas con las primarias hacia delante, tocando el suelo, formando un enorme embudo, mientras la cola se agita y el plumaje vibra con un susurro, y la cabeza y el cuello quedan ocultos (Roles, 1976).

En cautividad

Los criadores franceses de principios del siglo XX describieron lo mismo con otras palabras: en febrero, el macho empieza a llamar, de noche más que de día; en marzo, al aproximarse la hembra, erizaba las plumas pilosas de la frente y el cuello, abría el pico, recogía cualquier cosa del suelo y corría en círculo por el espacio libre de la pajarera, pateando con fuerza; luego abría las plumas largas del ala escondiendo la cabeza y levantaba las dos grandes de la cola mientras todo el plumaje temblaba y producía un ruido, como «una verdadera y soberbia pantalla viva» (Beebe, 1922). El libro del autor lo resume con las mismas palabras de la ficha original: cabeza y cuello hacia abajo, patadas al suelo, cola abierta, cabeza oculta tras las plumas y patas dobladas poco a poco (Hernández García, 2014).

La exhibición y la selección sexual

El gran argus fue un caso célebre en la historia de la teoría de la selección sexual: Darwin lo discutió en La descendencia del hombre y lo usó como ejemplo de adorno que parecía requerir un gusto estético muy refinado por parte de la hembra (Beebe, 1922). Beebe expresó dudas y las ilustró con el hallazgo de ocelos muy parecidos en las alas de una chinche; concluyó que lo honesto era reconocer que no sabemos la respuesta y que probablemente sea un conjunto de factores (Beebe, 1922). En la tradición posterior, Brun (1971) discutió el desarrollo del patrón ocelado y Davison (1981) la selección sexual y el sistema de apareamiento (Johnsgard, 1986).

Reproducción en la naturaleza

Lo poco que se sabe del nido, la puesta y la crianza en libertad.

Los argus no alcanzan la madurez sexual hasta el segundo año de vida, aunque habitualmente a los 3 años para que el macho esté totalmente maduro (BOW, 2020; del Campo, 2006; Delacour, 1977; Hernández García, 2014).

Los dos datos se complementan: los machos empiezan a llamar hacia el año de edad y se han visto machos de tercer año en posesión de una pista de baile, pero el plumaje adulto llega en el tercer año y el máximo desarrollo de alas y cola, hacia el sexto o séptimo (Beebe, 1922; BOW, 2020; Johnsgard, 1986).

Sistema de apareamiento

El gran argus es poligínico: el macho no participa en la crianza y la hembra, tras unos días de contacto, se marcha, funda su nido, incuba y cría sola a los polluelos (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Birds of the World lo considera solitario, territorial, polígamo y probablemente promiscuo (BOW, 2020). Wikipedia menciona, sin fuente primaria, que hoy se consideraría monógamo; esta afirmación contradice los estudios de Davison y las observaciones de Beebe, y no se utiliza aquí (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986; Wikipedia). Beebe lo consideraba probablemente el más solitario de su familia, y relacionaba esa solitaria vida con una poligamia confirmada (Beebe, 1922).

Calendario de la cría

La temporada es difícil de delimitar y varía de un año a otro y de un lugar a otro. Birds of the World señala que en Malasia peninsular se hallan huevos desde principios de marzo hasta principios de julio y crías pequeñas hasta diciembre; Madge y McGowan, que la época está quizá ligada a la disponibilidad de alimento y varía dentro de un año y entre años, típicamente de principios de marzo a julio (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). Davison halló un nido en junio; Medway y Wells citan puestas del 20 de mayo y del 2 de julio y un huevo puesto el 27 de marzo por una hembra recién capturada (Johnsgard, 1986). Beebe halló polluelos con plumón en febrero y en agosto y concluyó que la época de cría ocupa bien más de la mitad del año, mientras que los dayak le dijeron que el ruai pone en marzo y abril (Beebe, 1922). Los machos reclaman todo el año salvo los dos o tres meses de muda y mantienen las pistas, normalmente desde enero hasta entre junio y septiembre (Beebe, 1922; BOW, 2020; Johnsgard, 1986).

La temporada no está bien registrada y varía entre años; las fechas del calendario son indicativas.

El nido

Se han descrito pocos nidos. Beebe halló en Pahang, en una ladera de montaña, un nido ya vacío, con los restos de dos huevos que empezaban a decolorarse: no había material, solo una ligera depresión en el suelo con las hojas muertas del lugar, al abrigo de un arbusto florido, junto a una roca saliente, sobre una pequeña repisa de tierra; creció allí una vegetación de palmas y de un bambú que no había visto en otra parte, y el ave había abierto un sendero entre la maleza hasta el nido (Beebe, 1922). Beebe estimó la altitud en unos mil pies, mientras que Johnsgard, que describe ese mismo nido, da 2.000 pies y una fecha probable de octubre o posterior (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986). Madge y McGowan citan un nido silvestre que era una depresión entre las raíces de un contrafuerte, forrada con tallos de hierba, y Birds of the World, un hueco forrado de tallos secos entre contrafuertes de un árbol y la depresión de un tocón a 1,5 m del suelo (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). En cautividad, una hembra del zoo de San Diego prefería un nido en plataforma a unos cinco pies del suelo (Johnsgard, 1986); Roles escribe que, como en Rheinardia, las hembras de esta especie anidan fuera del suelo (Roles, 1976). Beebe dudaba de que construya un nido propiamente dicho, como había escrito un observador anterior, Davison (Beebe, 1922).

Los huevos

La puesta completa es de dos huevos, como en los espoloneros (Beebe, 1922; BOW, 2020; Gerrits, 1974). Beebe disecó una hembra silvestre a punto de poner dos huevos y vio que el resto de los óvulos no mostraba desarrollo, y no halló pruebas de la cifra de siete u ocho huevos que se repetía en la literatura (Beebe, 1922). Son óvalos algo romos, lisos y con bastante brillo, de un fondo que va del ante rojizo pálido a un crema oscuro, con pecas pardo rojizas (Beebe, 1922). Las motas varían: gruesas y repartidas por toda la cáscara, muy pequeñas y agrupadas en los polos, o con grandes manchas irregulares en el extremo ancho o, a veces, en el estrecho (Beebe, 1922). Birds of the World habla de huevos de blanco cremoso a castaño rojizo pálido con marcas marrones (BOW, 2020); los dos huevos de Borneo que Beebe examinó eran blancos y brillantes, y su tamaño se da en el capítulo de medidas (Beebe, 1922). Delacour los describe de color ante rojizo con pecas pardas (Delacour, 1977).

En el zoo de Washington, una hembra de la forma de Borneo puso en 15 puestas 30 huevos en 12 meses, con huevos en todos los meses del año; Gilbert y Greenwell anotan que el intervalo habitual entre huevos es de 48 horas, con un máximo de cinco días, y entre puestas, de dos semanas como mínimo y un mes como máximo (Johnsgard, 1986). De esas 15 puestas, 13 fueron de dos huevos, una de uno y una de tres (Johnsgard, 1986). En San Diego, una hembra de la forma malaya puso de febrero al 27 de agosto durante dos años: siete huevos en cuatro puestas en 1982 y diecisiete huevos en nueve puestas en 1983; el intervalo medio entre huevos era de dos días y entre puestas, de 25 (Johnsgard, 1986).

Incubación y cuidado de los polluelos

La incubación dura de 24 a 25 días en cautividad, según Birds of the World y casi todas las demás fuentes; en un nido incubado por la hembra, Rimlinger registró 24 días y 18 horas, y en incubadora artificial los huevos tardaron de 24 a 26 días (BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Roles, 1976). Beebe da 24 o rara vez 25 días (Beebe, 1922). No hay indicios de que el macho colabore en la defensa del nido ni de que permanezca cerca de él (Johnsgard, 1986). La hembra se considera la mejor de las madres y la más excelente de las incubadoras: según los criadores franceses, estuvo sentada sin levantarse para beber, comer ni defecar, los veinticuatro días, algo que Beebe no cree que pueda ser cierto, y supone que se alimenta de noche o cuando no se la observa (Beebe, 1922). Roles dice que las hembras cuya puesta se deja incubar se mantienen muy pegadas al nido y solo salen a comer y beber (Roles, 1976).

Los pollos son alimentados de pico a pico por la madre desde que nacen (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). En San Diego, una hembra abandonó el nido con sus dos pollos el día siguiente de eclosionar, y siguió alimentándolos así más de 40 días, hasta que se retiraron del recinto; durante la primera semana los empolló sobre el suelo y luego en una rama muerta a unos dos pies de altura, bajo el ala; durante la segunda semana los pollos subían medio trepando, medio volando, a esa rama, lo que sugiere que el emplumado verdadero se retrasa (Johnsgard, 1986). Gilbert y Greenwell destacan el crecimiento lento de estos pollos, y señalan que los machos pueden empezar a exhibirse con menos de un mes y a llamar hacia los 12 meses (Johnsgard, 1986). El número de ocelos y la longitud de las plumas siguen aumentando con cada muda durante varios años después de la madurez sexual (Johnsgard, 1986).

Los pollos no se apartan de su madre: como los espoloneros, durante los diez o quince primeros días solo comen lo que la madre les ofrece en el pico, y a la semana, cuando ya vuelan, ella los conduce a una percha y los abriga con las alas (Beebe, 1922). Cuando una hembra tiene pollos, el macho es una amenaza: Beebe y Gerrits lo retiran, porque se muestra «celoso» del afecto de la madre por sus crías, y Roles dice que los machos son extremadamente agresivos con los pollos (Beebe, 1922; Gerrits, 1974; Roles, 1976). Con el tiempo, el joven macho, algo más grande y de color más vivo que las hembras, despliega ya, con poco más de un mes, sus alas y cola, aún pequeñas y sin adornos, ante su madre y su hermana (Beebe, 1922).

Puesta según la ficha original

Tras la cópula, la hembra pone 2 huevos por puesta (se pueden obtener hasta 7 puestas), que se incuban durante 24-25 días a 100 °F (37,7 °C) y con una humedad aproximada del 50 %.

La cifra de «hasta 7 puestas» no coincide con la mayoría de las demás fuentes: Beebe y Delacour hablan de dos o tres puestas si se retiran los huevos; Roles cita una hembra con seis puestas fértiles en una temporada y San Diego, nueve puestas en 1983 (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Roles, 1976). Beebe, en su obra de 1926, atribuye las hasta siete puestas inducidas por retirada sistemática de los huevos a los espoloneros, no a los argus (Beebe, 1926). La temperatura y humedad de la ficha original se contrastan con las de otras fuentes en el capítulo de cría en cautividad.

Cría en cautividad

Delicada y lenta, pero buena madre: una especie para pajareras amplias y criadores pacientes.

Los argus se han mantenido y criado con éxito en zoos y en pajareras particulares de muchos países, pero se consideran aves delicadas, que solo se mantienen en buenas condiciones con cuidado y vigilancia constantes (Beebe, 1922; Delacour, 1977).

La pajarera

Para obtener buenos resultados es necesario un aviario de unos 40 metros cuadrados.

Esa superficie de unos 40 m² es casi la que recomienda Howman en sus libros de 1979, 1993 y 1996: 400 pies cuadrados (unos 37 m²) (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996). Gerrits y Delacour insisten en que debe ser muy espacioso por la longitud de las plumas (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). En la instalación de Sivelle, cada pareja ocupaba una pajarera de 40 × 16 pies de planta y 8 o 9 de altura, con un refugio cerrado y calentado de 12 × 16 pies, y los nidos eran cajas de 20 × 14 × 12 pulgadas colocadas dentro y fuera del refugio a una altura de cinco a seis pies (Roles, 1976). Las pajareras formaban una hilera, con tabiques de madera de tres pies de altura para que las aves no se vieran constantemente; el suelo natural se removía cada mes y se fumigaba con azufre dos veces al año; el recinto estaba plantado con piceas, tejos, bambú y arándanos y bien surtido de perchas y troncos (Roles, 1976).

Faisán gran Argus
Foto macho faisán argus (Argusianus argus) © Peter Stubbs
Faisán gran Argus
Foto macho faisán argus (Argusianus argus) © Iñaki Hdez.

Clima

Gerrits dice que incluso los adultos no acaban de acostumbrarse a los inviernos húmedos de Europa y necesitan un buen refugio nocturno (Gerrits, 1974). Howman escribe que, por ser aves grandes que requieren algo de calor en invierno, muchas de las que hay en cautividad están en colecciones zoológicas (Howman, 1979; Howman, 1993). Los criadores franceses a los que cita Beebe los alojaban en un recinto alto, abierto y arqueado, sin ventanas, de cara al este, y anotan que en Francia resultan bastante resistentes al frío y a la nieve en un refugio cerrado (Beebe cita 40° sin indicar la escala); Delaurier, según Delacour, solo recurría a un refugio cuando la temperatura bajaba de 15 °F (Beebe, 1922; Delacour, 1977). En Sivelle, el termostato de los refugios impedía que la temperatura bajara de 40 °F (Roles, 1976). Beebe señala que en Norteamérica no resisten bien los cambios bruscos de temperatura y rara vez pasan de uno o dos años, mientras que en Inglaterra, sin calefacción en invierno, la viabilidad media es mucho mayor (Beebe, 1922).

Longevidad

De veintidós argus que pasaron por el zoo de Londres, la vida media fue de tres años y medio, y el récord de este grupo, de trece años y siete meses (Beebe, 1922). Algunos aficionados franceses lograron cifras mayores: un ave importada directamente de la península malaya vivió más de treinta años en cautividad (Beebe, 1922); Delacour lo recoge: el mejor macho reproductor de Delaurier superó los treinta años, y a esa edad estaba más hermoso que nunca, con las secundarias de 800 mm y las rectrices de 1.420 mm (Delacour, 1977). Roles menciona una longevidad de 30 años en los registros (Roles, 1976).

Carácter y convivencia

Los machos criados en cautividad pueden ser peligrosos para los pollos y conviene retirarlos de la pajarera en cuanto termina el apareamiento (Beebe, 1922; Gerrits, 1974; Roles, 1976). Las hembras no se toleran: Delacour dice que pelean y que no deben mantenerse juntas (Delacour, 1977), y Gerrits, igual (Gerrits, 1974); sin embargo, Roles tuvo un trío que crió sin ninguna señal de agresión y jóvenes que convivieron felices durante al menos 18 meses (Roles, 1976). Delacour afirma que pueden convivir sin problema con otras aves salvo los argus crestados y los espoloneros, y Gerrits que no se debe alojar a espoloneros en la misma pajarera (Delacour, 1977; Gerrits, 1974).

La muda y la temporada de cría

El principal inconveniente son los machos que empiezan a mudar al acercarse la temporada de cría: la muda es tan agotadora que están fuera de forma y no pueden fecundar a la hembra; una alimentación cuidada puede retrasarla y, con experiencia en alojamiento y alimentación, se corrige el desfase y los huevos fértiles se obtienen con facilidad (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Beebe cita el caso de Delaurier, que al trasladar sus aves de una finca a otra vio cómo la muda del macho pasaba de septiembre-octubre a abril-mayo, sin que la hembra cambiara, con lo que dejó de haber fecundación (Beebe, 1922).

Puesta y recogida de huevos

Tras la cópula, la hembra pone 2 huevos por puesta, y si se retiran los huevos hace habitualmente tres puestas; Beebe da la primera semana de mayo para el comienzo de la puesta en Francia y unas cinco semanas entre puestas si los huevos se retiran enseguida (Beebe, 1922; Delacour, 1977). El ritmo típico es de dos huevos separados dos días, rara vez tres (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986). La práctica habitual de los criadores es retirar las primeras puestas, ponerlas bajo una gallina y dejar que la hembra incube y críe la última (Beebe, 1922; Delacour, 1977); Gerrits lo propone todavía más estricto: que la hembra incube y críe a sus propios pollos y que se renuncie a la segunda puesta (Gerrits, 1974). Una hembra silvestre de Sivelle puso seis puestas en una temporada y todas resultaron fértiles (Roles, 1976).

Incubación artificial

En la instalación de Sivelle se incubaban todos los huevos en incubadora, a 99,25–99,75 °F (unos 37,4–37,6 °C) y con una humedad relativa del 84 % (lectura de bulbo húmedo), en un cuarto mantenido a 72 °F y 68 % de humedad; los huevos se giraban 180° tres veces al día y se rociaban con agua a la temperatura de la incubadora dos veces al día, y la incubación duraba 25 días (Roles, 1976). Con ese régimen, de 28 pollos nacidos en tres años en incubadora, todos salieron perfectamente formados (Roles, 1976). Los pollos recién nacidos se dejaban en la incubadora hasta que se secaban y se pasaban a una caja de cría individual a 98 °F, calentada con una bombilla de 40 vatios amarilla esmerilada (Roles, 1976).

ParámetroFicha originalSivelle (Roles, 1976)Pauta general de Chintaguay (faisanes)
Temperatura100 °F (37,7 °C)99,25–99,75 °F37,5 °C hasta que el pollo se seca
HumedadAproximadamente 50 %84 % (bulbo húmedo)55–60 % hasta tres días antes y 65–70 % en los tres últimos
Volteo—180° tres veces al día3 o 4 veces al día, hasta tres días antes de la eclosión
Duración24–25 días25 días22 días en el dorado; la pauta es para especies de incubación más corta

La pauta de Chintaguay está pensada para faisanes en general y para especies de incubación más corta; los datos de humedad no son comparables entre autores porque no usan la misma escala (humedad relativa y bulbo húmedo) (del Campo, 2006; Hernández García, 2014; Roles, 1976).

Crianza de los pollos

Faisán gran Argus
Foto hembra y pollo de faisán argus (Argusianus argus) © Lianne.

Los pollos de argus son de color marrón oscuro, con las patas rosadas. Suelen alimentarse con un buen pienso de cría para faisanes, gusanos de la harina y, en ocasiones, yema de huevo. Hay que cuidarlos con atención, ya que al principio precisan ayuda para comer.

Los pollos del gran argus tienen la peculiaridad de que durante los primeros días solo comen lo que se les ofrece en el pico, un hábito que impide criarlos con una madre adoptiva (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Roles, 1976). La hembra es una madre ideal, cuida de no pisar a las crías, les ofrece en el pico trocitos de natillas, huevos de hormiga, gusanos de la harina y pequeños insectos, y no come ella antes de que las crías estén alimentadas (Beebe, 1922). Si una nodriza no lo hace, hay que alimentar a mano, con pinzas, con trocitos de natilla y gusanos; pasadas tres semanas ya no hay peligro por ese motivo (Beebe, 1922). Por eso Gerrits y Delacour aconsejan que la madre críe a sus pollos y que se retire al macho (Delacour, 1977; Gerrits, 1974).

En Sivelle, a un pollo recién nacido se le metía el pico en una solución diluida de multivitaminas y se le ofrecían gusanos de la harina cogidos con pinzas, mojados también en la solución y rebozados en harina de pollitos; tras tres o cuatro gusanos se ponían otros en el comedero, y hacia las 48 horas el pollo solía comer por sí mismo (Roles, 1976). Entonces se introducía el pienso de los adultos en forma de migas, con harina de girasol y huevo enriquecido con germen de trigo; los pollos vivían sobre toallas de papel que se retiraban a diario, para vigilar las heces; la temperatura bajaba gradualmente a 85 °F en dos semanas y a las tres semanas pasaban a un criadero mayor con suelo de malla a 88 °F, que bajaba a 75 °F en otras tres semanas (Roles, 1976). Después se mezclaban con otros pollos de edad parecida en una pajarera interior similar al refugio de los padres (Roles, 1976).

Los pollos crecen lentamente: tardan un año completo en alcanzar el tamaño adulto, y los más tardíos necesitan vigilancia especial en su primer invierno; Delacour y Gerrits aconsejan calor artificial durante el primer invierno (Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Roles, 1976). Beebe observa que cuando el joven cambia por primera vez de plumaje está enfermizo y con poco apetito, pero después recobra las fuerzas rápidamente; a los tres meses pueden separarse de la madre, previa unión con sus hermanos más jóvenes, y si son tres o cuatro viven tranquilos, incluso en un espacio reducido, comiendo juntos de día y durmiendo en la misma percha (Beebe, 1922). En cautividad, la hembra y los pollos duermen juntos desde la tercera semana hasta el año siguiente (Beebe, 1922).

vídeo de un macho faisán argus (Argusianus argus) - Grabado en Bioparc Fuengirola (España) © Iñaki Hdez.

Los argus en el libro del autor y en el programa europeo

El segundo volumen del autor recoge para el gran argus una ficha de incubación con 2 huevos, 24–25 días de incubación y puesta en abril en el hemisferio norte (octubre en el sur) y madurez en el tercer año; el criadero Chintaguay da las mismas cifras en su tabla de postura (3 años de madurez, 2 huevos, abril y octubre, 24–25 días) (del Campo, 2006; Hernández García, 2014). La tabla de anillas del libro asigna a la especie el diámetro 14 y 18–20 a los pavos reales (Hernández García, 2014). En el reparto de 2000 del grupo de asesoramiento de galliformes de la EAZA, el gran argus aparece con un libro genealógico europeo (ESB), cuyo coordinador era Jo Gregson, de Paignton (Hernández García, 2014). El libro explica que el ESB es una recopilación de datos sobre nacimientos, muertes y traslados de todas las instituciones que mantienen una especie, de menor intensidad de gestión que un EEP (Hernández García, 2014).

Howman da para el gran argus una «categoría de amenaza» vulnerable en 1996 y unas 200 aves de ambas subespecies en cautividad en 1979, y señala que muchas están en zoos (Howman, 1979; Howman, 1996). Johnsgard escribe que ambas formas están bien establecidas en cautividad y que, con un manejo aviar adecuado, su número aumenta lentamente (Johnsgard, 1986). Delacour señala que hoy hay muy pocos en pajareras de Europa y de América, aunque la especie sigue siendo abundante en su país de origen (Delacour, 1977).

Enfermedades

Beebe los consideraba aves delicadas que parecen más sensibles a las enfermedades que al clima (Beebe, 1922). En su ámbito general, las enfermedades de los faisanes de pajarera (coccidiosis, tricomoniasis, parasitosis, enteritis, salmonelosis, pasteurelosis y micoplasmosis) se resumen en el apéndice sanitario del libro del autor, que no distingue entre especies (Hernández García, 2014). En el argus, Beebe señala que el momento de mayor riesgo para los adultos es la muda, por el enorme gasto de las plumas grandes, y que durante ella añadir a la dieta pasteles y natillas ayuda al macho a soportarla (Beebe, 1922).

Estado de conservación

Vulnerable: aún numeroso, pero en descenso por la pérdida de los bosques de tierras bajas.

VU
Vulnerable

Se enfrenta a un riesgo alto de extinción en estado silvestre. Región: Sudeste asiático.

Escala de la Lista Roja de la UICN, de menor a mayor riesgo de extinción. La categoría de esta especie aparece destacada.

La UICN clasifica al gran argus como vulnerable desde 2020; figura en el Apéndice II de CITES y está protegido por la legislación de Indonesia y de Malasia. Se estima su población en más de 100.000 aves, pero en acusado descenso, sobre todo en Sumatra (BirdLife, 2020; BOW, 2020; del Campo, 2006).

Cómo ha ido cambiando la valoración

La valoración ha ido empeorando. El plan de acción de la UICN y la WPA de 2000 la sitúa en riesgo menor y casi amenazada, con una gran área de distribución y probablemente más de 100.000 aves (Fuller y Garson, 2000); Madge y McGowan, en 2002, la clasifican como casi amenazada (Madge y McGowan, 2002); Howman, en 1996, da como «categoría de amenaza» vulnerable (Howman, 1996); BirdLife la valora como casi amenazada en 2012, 2013 y 2016 y como vulnerable desde 2020, y BOW y Wikipedia coinciden en vulnerable (BirdLife, 2020; BOW, 2020; Wikipedia). La categoría de la ficha original es vulnerable (Hernández García, 2014).

AñoFuenteValoración y estimas de población
1922BeebeNo ofrece categoría; la considera muy vocal, de modo que la impresión de abundancia es engañosa, y poco vista incluso por quienes viven años en la jungla (Beebe, 1922).
1986JohnsgardSu rango en Malasia se reduce por la destrucción de los bosques; solo el 15 % de la península tiene bosques de tierras bajas, y la cobertura forestal total había caído del 70 al 42 % del territorio hacia 1978 (Johnsgard, 1986).
1996HowmanCategoría de amenaza: vulnerable (Howman, 1996).
2000Fuller et al. (UICN/WPA)Riesgo menor, casi amenazada: gran área de distribución y probablemente más de 100.000 aves (Fuller y Garson, 2000).
2001–2002BirdLife (2001), citada por la ficha original; Madge y McGowanAlrededor de 100.000 ejemplares en un área de cría de 1.900.000 km²; casi amenazada; más de 100.000 aves pero con una marcada disminución por la pérdida de hábitat (Hernández García, 2014; Madge y McGowan, 2002).
2017Dawrueng et al.Descenso de más del 35 % en el sur de Tailandia (2001–2014); proponen subir la categoría nacional desde casi amenazada (Dawrueng et al., 2017).
2012–2016BirdLife International (evaluaciones de 2012, 2013 y 2016)Casi amenazada (A2cd+3cd+4cd); antes de 2012 la tabla de BirdLife la da como «no reconocida» (2008, 2004, 2000, 1994 y 1988) (BirdLife, 2020).
2020BirdLife International (2020); BOWVulnerable (A2acd+3cd+4acd), tendencia decreciente; declive sospechado del 30 al 49 %; más de 100.000 individuos estimados según el hábitat disponible, y probablemente menos hoy; extensión de presencia de 3.430.000 km²; longitud de generación de 7,9 años (BirdLife, 2020; BOW, 2020).

Las estimas de población proceden de métodos y áreas distintos; ninguna procede de un censo completo.

Población

No hay datos sobre las tendencias de la población; sin embargo, la especie está en declive, aunque a un ritmo lento, debido a la caza, a la destrucción de su hábitat y a los incendios forestales (sobre todo en 1997-1998), además de la captura para la industria de aves de jaula. Se estima la población en libertad en unos 100.000 ejemplares (BirdLife International, 2001), en un área de cría de 1.900.000 km².

BirdLife da la misma estima (más de 100.000 individuos según el hábitat disponible, y probablemente menos hoy) y un declive sospechado del 30 al 49 % entre 2001 y 2025 (BirdLife, 2020). Birds of the World estima, con el hábitat disponible, más de 100.000 individuos, pero con un declive acusado, sobre todo en Sumatra, por la rápida tala y fragmentación de los bosques de tierras bajas; la especie no parece recolonizar zonas con rapidez, y es muy vocal, lo que da una impresión de abundancia (BOW, 2020). Madge y McGowan coinciden: más de 100.000 aves pueden persistir, pero el ataque al hábitat implica una disminución marcada (Madge y McGowan, 2002). Es una de esas especies cuyo reclamo, fácil de oír, hace que parezca más común que otros galliformes del mismo hábitat (Beebe, 1922; Madge y McGowan, 2002).

Densidades y estudios locales

LugarDatoFuente
Malasia peninsularUnas 4 aves por km² según BOW; de 0,3 machos por km² en terreno llano y bajo a 4,5 en terreno con muchas colinas pequeñasBOW; Johnsgard (Davison y Scriven) (BOW, 2020; Johnsgard, 1986)
Sumatra (Bukit Barisan Selatan)0,4–2,5 machos reclamantes por km² y 0,9–3,7 aves por km² en 1998–2001; ocupación del 25 al 38 % del hábitat; la densidad creció en esos años tras mínimos posteriores a la sequía de El Niño de 1997–1998Winarni et al. (2009) (Winarni et al., 2009)
Sur de Tailandia (Hala-Bala)De 7,37 machos por km² en 2001 a 3,02 en 2014 en un bosque aislado de unos 112 km²; descenso de más del 35 % en la abundancia de machos reclamantesDawrueng et al. (2017) (Dawrueng et al., 2017)
Borneo (Sarawak)Del 6 % al 65 % de los faisanes capturados según la perturbaciónBeebe (1922) (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986)
Sumatra (fragmentos de bosque)Ausente de 11 de 13 fragmentos de 2,5 a 50 km² y presente en todas las zonas intactas de más de 50 km²Winarni et al. (2005), citados por BirdLife (BirdLife, 2020)

Las cifras no son comparables entre sí: los métodos (llamadas, transectos, cámaras trampa) y los territorios medidos son distintos.

El estudio de Hala-Bala, en un bosque de tierras bajas aislado que se taló de forma selectiva en los años setenta y es santuario de fauna desde 1997, rodeado de pueblos, cultivos y plantaciones, detectó que los machos se concentraban en 2014 lejos del borde del bosque, probablemente por la caza furtiva y la captura; los autores aconsejan concentrar las patrullas en los límites y trabajar con las comunidades (Dawrueng et al., 2017). Aunque la diferencia en el modelo constante de densidad no fue estadísticamente significativa, sí lo fue la del mejor modelo (Dawrueng et al., 2017). El estudio de Sumatra concluyó que la especie prefiere el bosque no perturbado y rara vez usa otro hábitat, y que sus movimientos restringidos pueden limitar su capacidad para colonizar fragmentos de bosque (Winarni et al., 2009).

Áreas protegidas

Birds of the World la confirma en 12 lugares de Tailandia, desde las llanuras hasta unos 900 m, y en 17 áreas protegidas de Malasia, entre ellas el Parque Nacional de Taman Negara (BOW, 2020). Madge y McGowan citan además el Parque Nacional de Khao Luang (Tailandia), el de Way Kambas (Sumatra) y la reserva de fauna de Pleihari-Martapura (Kalimantan) (Madge y McGowan, 2002). Es una especie de ladera, de modo que quizá se ha visto menos afectada que las especies restringidas a las llanuras como el espolonero malayo, pero a medida que la tala llega al límite entre las colinas y las llanuras, su riesgo es mayor que en el pasado (Madge y McGowan, 2002).

Protección legal y convenios

La especie figura en el Apéndice II de CITES (BOW, 2020; del Campo, 2006; Howman, 1993) y está protegida por la legislación de Indonesia y de Malasia (BOW, 2020). Beebe menciona que en los Estados Federados Malayos estaba incluida entre las aves protegidas por una veda, algo que consideraba superfluo para el cazador con escopeta, porque casi nadie la veía (Beebe, 1922).

Medidas de conservación sobre el terreno

En libertad se han adoptado algunas medidas de conservación con la finalidad de proteger la especie. Estas medidas consisten en elaborar un censo para evaluar el tamaño de la población y realizar un seguimiento regular en sitios seleccionados. Igualmente, se trata de evaluar el efecto de la caza, tanto fuera de las áreas protegidas como en su interior, y de desarrollar programas de educación locales para desalentar la caza y hacer cumplir la protección de la especie dentro de las áreas protegidas.

El informe del Wildlife Institute of India recoge, además, que se han usado lazos de pata con éxito para capturar vivos grandes argus en Sumatra (Winarni, 2002), un método útil para los estudios de radioseguimiento como el de 2009 (WII, 2007; Winarni et al., 2009). Johnsgard consideraba especialmente importante vigilar su conservación, por ser quizá la más notable de todas las especies de faisán por su comportamiento y su plumaje (Johnsgard, 1986).

Conservación ex situ

En el reparto de 2000 del grupo asesor de galliformes de la EAZA, el gran argus figura con un libro genealógico europeo (ESB), coordinado entonces por Jo Gregson, del zoo de Paignton (Hernández García, 2014). Howman informa de unas 200 aves de ambas subespecies en 1979 (Howman, 1979) y su edición de 1993 la sitúa en el Apéndice II de CITES (Howman, 1993). Johnsgard escribe que ambas subespecies están bien establecidas en cautividad y que su número aumenta lentamente con una gestión adecuada (Johnsgard, 1986).

  • +100.000aves
    población estimada, en descenso
  • 1.900.000km²
    área de cría según la ficha original
  • Apéndice IICITES
    incluida en esa lista del convenio

Amenazas y protección

Tala y fragmentación de los bosques de tierras bajas, caza y trampeo, incendios y el comercio de plumas y aves.

Las amenazas principales son la pérdida y la fragmentación de los bosques de tierras bajas por la tala, la caza y la captura, y los incendios forestales; el ave no parece recolonizar rápidamente las zonas perdidas (BirdLife, 2020; BOW, 2020; Hernández García, 2014; Madge y McGowan, 2002).

Pérdida y fragmentación del bosque

Johnsgard señalaba ya en los años ochenta que el rango malayo se estrechaba por la destrucción forestal: los bosques de tierras bajas cubrían solo el 15 % de la península, y la cobertura forestal total había bajado del 70 % a solo el 42 % del territorio en 1978; en Borneo (Sarawak, Sabah y Kalimantan), los bosques de tierras bajas podían cubrir todavía al menos el 40 % de la superficie, y por eso la especie estaba allí menos amenazada (Johnsgard, 1986). Entonces había muy pocos santuarios en el probable rango de Borneo (Johnsgard, 1986). Madge y McGowan advierten de la «alarmante» fragmentación de los bosques, sobre todo en Sumatra, que solo puede haber reducido de forma sustancial el número de aves (Madge y McGowan, 2002). En esa línea, Birds of the World recoge un descenso acusado en Sumatra por la rápida tala y fragmentación (BOW, 2020), y Wikipedia añade que es un especialista del bosque maduro, sensible incluso en áreas nominalmente protegidas a la tala selectiva (Wikipedia).

BirdLife cuantifica la pérdida: un 16,4 % del bosque de su área en 16,2 años (un 24,3 % en tres generaciones), menos del 13 % de la cubierta original de bosque de tierras bajas de Sumatra que queda en pie, y la expansión de la palma de aceite como causa añadida (BirdLife, 2020). Winarni et al. (2005), citados por BirdLife, hallaron la especie ausente de 11 de 13 fragmentos de entre 2,5 y 50 km² y presente en todas las zonas intactas de más de 50 km² (BirdLife, 2020). La dependencia de un bosque intacto está medida: en Sumatra, los machos seguidos por radio y las pistas de baile se concentraban en bosque no perturbado, y el área ocupada por la especie reflejaba la proporción de bosque no perturbado (Winarni et al., 2009). En Tailandia, la presión humana en el borde del bosque desplazó a los machos hacia el interior (Dawrueng et al., 2017). Birds of the World subraya que la especie no parece recolonizar zonas con rapidez (BOW, 2020), y Madge y McGowan advierten de que el riesgo para las aves de ladera aumenta a medida que la tala alcanza el límite entre las colinas y las llanuras (Madge y McGowan, 2002).

Incendios y fenómenos climáticos

La ficha original señala los incendios forestales, sobre todo los de 1997-1998, como causa del declive (Hernández García, 2014). En Sumatra, Winarni y colaboradores observaron que la densidad aumentó entre 1998 y 2001 tras unos mínimos posteriores a la sequía de El Niño de 1997-1998, lo que sugiere que la población puede recuperarse si el bosque está intacto (Winarni et al., 2009); BirdLife también cita las sequías vinculadas a El Niño entre las amenazas (BirdLife, 2020).

Caza, trampeo y comercio

Los machos son vulnerables porque se capturan en su pista de baile, y los cazadores locales los aprovechan para la carne y para las plumas (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986). En Malasia y en Borneo se usan lazos atados a un árbol joven curvado, trampas de resorte con el pedal en la senda de escape, cercas de ramaje de varios cientos de yardas con aberturas con lazos y, para el argus, la estaca de bambú afilada clavada en la arena (Beebe, 1922). Beebe señala que los argus se capturan en cualquier ocasión y que grandes cantidades de plumas se sacan de contrabando de los países (Beebe, 1922). La pluma que dio nombre a bipunctatus llegó, de hecho, entre un lote de plumas de argus destinadas al comercio sombrerero (Madge y McGowan, 2002; Wikipedia). BirdLife precisa que la captura es sobre todo para plumas ceremoniales y comida, más que como ave de jaula, y que, aunque Symes et al. (2018) prevén un 52,8 % adicional de declive en tres generaciones por captura, no cree que el efecto de la caza supere al de la pérdida de hábitat (BirdLife, 2020). La ficha original añade la captura para la industria de aves de jaula (Hernández García, 2014), y Madge y McGowan citan la caza excesiva en algunas zonas (Madge y McGowan, 2002). En el sur de Tailandia, el descenso se ha atribuido a la caza furtiva y la captura de aves (Dawrueng et al., 2017).

Debilidades biológicas

Varias características del ave aumentan su vulnerabilidad: la escasa tasa de reproducción (dos huevos por puesta), el crecimiento lento de los pollos, la madurez tardía, la dependencia de un claro bien despejado, que denuncia su presencia, y el reclamo audible a un kilómetro (Beebe, 1922; Johnsgard, 1986). Beebe observó que un ave en la que todo se centra en llamar y exhibir, con alas poco aptas para volar y sin armas, sobrevive gracias a sus sentidos y a la senda de escape, y que su persistencia es una de las mayores hazañas de supervivencia entre las aves (Beebe, 1922).

Medidas propuestas

Las medidas que recoge la ficha original son el censo, el seguimiento regular, la evaluación de la caza y los programas locales de educación (véase el capítulo de conservación) (Hernández García, 2014); BirdLife propone además los censos de población, el seguimiento, la evaluación del efecto de la caza, la educación local y la protección del hábitat (BirdLife, 2020). Dawrueng y colaboradores recomiendan concentrar las patrullas en los límites del bosque y emprender programas con las comunidades locales (Dawrueng et al., 2017).

Subespecies y variación

Dos subespecies reconocidas y una tercera forma que solo se conoce por un trozo de pluma.

Se reconocen dos subespecies de faisán gran argus (argus y grayi), que se describen a continuación junto con su área de distribución y sus rasgos distintivos. La tercera forma, bipunctatus, conocida solo por una porción de pluma, aparece también en esta página, pero según Birds of the World no se considera un taxón válido.

Gran argus malayo

Argusianus argus argus Linnaeus, 1766

Distribución
Extremo sur de Myanmar (sur de Tenasserim) y suroeste de Tailandia hasta Malasia peninsular y Sumatra (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
Rasgos distintivos
Macho: manchas claras de las partes superiores en ante o pardo, dorso amarillo ocre, parte alta del pecho castaño oscuro apagado y partes inferiores castañas; colores más cálidos y marrones. Hembra: collar castaño apagado y plumaje inferior rufo (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
Tamaño
Longitud: ♂ 1.700–2.000 mm, ♀ 740–760 mm. Cola: ♂ 1.160–1.430 mm, ♀ 310–360 mm. Peso: ♂ 2.040–2.605 g (hasta 2.725 en cautividad), ♀ unos 1.700 g (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Hábitat
Bosque de dipterocarpáceas de tierras bajas y colinas, hasta 500 m en Sumatra y 1.000 m en la península (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Estado
Es la forma más común en cautividad y la primera que se importó y se crió (Delacour, 1977). Birds of the World la da como vulnerable, como la especie (BOW, 2020).
Autor y localidad tipo
Linneo, 1766, con la localidad errónea «Tataria china»; Delacour la corrige a Sumatra (Beebe, 1922; Delacour, 1977).

El gran argus malayo es una ave decididamente más larga y más aerodinámica que su primo de Borneo (texto de la ficha original); las medidas de Delacour confirman que es algo más larga (Delacour, 1977). La tarjeta original de esta forma no llevaba fotografía y se mantiene sin ella: no se dispone de una imagen que se pueda atribuir con certeza a la forma nominal.

Gran argus de Borneo
Faisán gran Argus (Argusianus argus) © Autor desconocido

Gran argus de Borneo

Argusianus argus grayi Elliot, 1865

Distribución
Isla de Borneo (Sabah, Sarawak, Kalimantan y Brunei), en las colinas y laderas bajas del interior, no cerca de la costa (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
Rasgos distintivos
Macho algo más pequeño y más gris que el nominal, con el dorso rosado anaranjado en lugar de amarillo ocre, las manchas de las partes superiores casi todas blancas, la parte alta del pecho naranja castaño en lugar de castaño oscuro y las partes inferiores castañas con vermiculaciones finas. Hembra con el cuello y el pecho de un naranja rojizo más vivo y las partes inferiores pardas más pálidas (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Tamaño
Longitud: ♂ 1.600–1.800 mm, ♀ 720–730 mm. Cola: ♂ 1.050–1.200 mm, ♀ 300–340 mm. Primarias: ♂ 430–470 mm, ♀ 300–340 mm (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).
Hábitat
Bosque primario y secundario viejo de tierras bajas y de montaña baja, hasta 1.300 m en Kalimantan (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Estado
Común en bosque antiguo y escasa en bosque secundario; llegó a Europa mucho más tarde que la forma malaya y se ha criado menos (Delacour, 1977).
Autor y localidad tipo
Elliot, 1865, The Ibis; localidad: Borneo; tipo en el Museo Británico (Beebe, 1922; Delacour, 1977). El nombre honra a George Robert Gray (Beebe, 1922).

Llamado así en honor a G. R. Gray. Es endémico de la isla de Borneo. Difiere en algunos aspectos físicos importantes de la especie malaya. En primer lugar, es una especie un poco más pequeña. Sus alas son menos alargadas que las de A. argus y su cola es mayor en superficie. Su cuello y pecho están quemados de color anaranjado y de aspecto puntiagudo. Mantiene sus alas más despegadas, mientras que el malayo mantiene sus alas comprimidas. La cabeza y el cuello posterior del de Borneo están más densamente cubiertos de filamentos suaves y plumaje especializado que el de la forma malaya. Grayi tiene una postura más erguida y tiende a mantener sus vetas más elevadas que A. argus (texto de la ficha original) (Hernández García, 2014). De todo ello, la menor talla y el color más naranja del cuello y del pecho se confirman en las fuentes consultadas (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002); el resto no se ha podido contrastar. Beebe, que estudió esta forma sobre el terreno, la trató como especie con el nombre inglés de gran argus de Borneo o de Gray; Hartert (1902) la redujo a subespecie (Beebe, 1922). Delacour la considera algo menos majestuosa que la malaya, pero un poco más viva de color (Delacour, 1977). Roles señala que el nombre aparece a veces escrito «greyi» (Roles, 1976).

Gran argus bipunteado o de doble banda (taxón dudoso)
Faisán gran Argus (Argusianus argus) © Autor desconocido

Gran argus bipunteado o de doble banda (taxón dudoso)

Argusianus argus bipunctatus Wood, 1871

Distribución
Desconocida: se conoce por una porción de una sola primaria hallada entre plumas de argus compradas en Londres; se han propuesto Java (Delacour) y la isla de Tioman (Davison) (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Rasgos distintivos
La pluma repite en la barba externa la banda rojiza finamente moteada de blanco que en el argus normal solo aparece en la barba interna; el raquis es muy delgado y la pluma probablemente no sirvió para volar (Beebe, 1922; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
Tamaño
Sin datos: solo se conserva una porción de pluma (Beebe, 1922).
Hábitat
Desconocido (Beebe, 1922).
Estado
Considerada especie válida por Beebe y Delacour, subespecie provisional por Johnsgard, forma extinta por Davison y mutación o anomalía por otros; hoy no se considera taxón válido (Beebe, 1922; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Autor y localidad tipo
T. W. Wood, 1871, Annals and Magazine of Natural History; origen desconocido; pluma conservada en el Museo de Historia Natural de Londres (colección de Tring) (Beebe, 1922; Madge y McGowan, 2002).

Es una de las rarezas de la ornitología. Wood la describió en 1871 a partir de una porción de una sola pluma primaria de macho hallada en un envío de plumas de sombrerería importado a Londres; por su diseño, con ambas barbas con la banda moteada, el eje más delgado de lo normal y las paletas casi simétricas, parecía a primera vista pertenecer a una forma distinta (Beebe, 1922; Hernández García, 2014; Madge y McGowan, 2002). Parkes (1992) rechazó su validez y argumentó que casi seguro es una forma mutante del gran argus, y la UICN, por precaución, mantuvo el taxón como extinto hasta 2012, cuando lo retiró porque el COI lo había eliminado de su lista de taxones válidos de aves en 2011 (Hernández García, 2014; Wikipedia). Según Birds of the World, el análisis más reciente de su estructura sugiere que es meramente anómala y no prueba un taxón adicional (BOW, 2020). La pluma no es un compuesto de dos mitades pegadas, de modo que se descarta el engaño; pero todo lo que puede decirse es que hacia 1870 se disparó, en un lugar desconocido, un argus con al menos una pluma así (Hernández García, 2014). La ficha original observa que no es verosímil que se tomara una sola pluma de un ejemplar inusual de un ave bastante conocida y muy cazada y que se agrupara en un envío de plumas normales de argus (Hernández García, 2014). La fotografía, de procedencia no documentada, muestra dos plumas con etiquetas de museo; no se ha podido comprobar cuál de ellas es la pieza de Wood.

AutorTratamiento de bipunctatus
Wood (1871)Descrita como Argus bipunctatus, a partir de una pluma (Beebe, 1922)
Beebe (1922)Especie distinta, Argusianus bipunctatus, el argus de doble punteado; se desconoce el país donde vive (Beebe, 1922)
Gerrits (1974)Especie conocida solo por una pluma, de la que, según él, no se ha visto el ave; probablemente vivió en Java y se ha extinguido (Gerrits, 1974)
Delacour (1977)Forma aún no descubierta del género, no una aberración; quizá vivió en Java y se ha extinguido (Delacour, 1977)
Roles (1976); Howman (1979, 1996)Forma conocida por una sola pluma, posiblemente extinta; Howman la cita como especie, y su edición de 1993, como subespecie (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996; Roles, 1976)
Johnsgard (1986)La relega provisionalmente a subespecie; dice que, a menos que sea una aberración genética, indicaría una población con variación geográfica adicional que quizá existió (Johnsgard, 1986)
Madge y McGowan (2002)Especie, Argusianus bipunctatus Wood, 1871, sin ilustrar; Davison la cree probablemente incapaz de volar y originaria de Tioman; la estructura y el dibujo de la pluma serían demasiado diferentes para tratarse de una variante del gran argus (Madge y McGowan, 2002)
Parkes (1992), citado por la ficha originalCasi seguro, una forma mutante del gran argus; el COI la eliminó en 2011 (Hernández García, 2014; Wikipedia)
Hernández García (2013, 2014)En la lista del primer volumen figura como «bipuntatus (+)»; el segundo volumen dice que no puede afirmarse que sea una subespecie y que algunos la consideran una mutación puntual (Hernández García, 2013; Hernández García, 2014)
Birds of the WorldNo se considera un taxón válido; el análisis más reciente sugiere que es una pluma anómala (BOW, 2020)

El nombre correcto es bipunctatus; la grafía «bipuntatus» de los libros del autor y de la tarjeta de la ficha original es una variante ortográfica. Delacour, Beebe y Johnsgard citan el origen posible en Java; Davison, en la isla de Tioman.

Clave dicotómica · Clave de las formas de Argusianus (según Beebe, 1922)
  • Machos: plumas centrales de la cola enormemente alargadas; banda rojiza moteada en las primarias
    • Banda solo en la barba interna de la primaria
      • Marcas claras del plumaje color ante; parte alta del pecho castaño apagadoArgusianus argus argus (malayo)
      • Marcas claras del plumaje blancas; parte alta del pecho rufo anaranjadoArgusianus argus grayi (de Borneo)
    • Banda en ambas barbas de la primariaArgusianus bipunctatus (conocido solo por una pluma)
  • Hembras: plumas centrales de la cola poco alargadas; sin banda moteada en las primarias
    • Collar castaño apagado; plumaje ventral rufoArgusianus argus argus (malayo)
    • Collar rojo óxido vivo; plumaje ventral anteArgusianus argus grayi (de Borneo)

Mutaciones, variedades de color e híbridos

Ninguna de las fuentes consultadas recoge mutaciones de color, variedades de pajarera ni híbridos del gran argus; la tabla de hibridación del criadero Chintaguay, adaptada de Johnsgard (1999), no incluye al gran argus entre las especies cruzadas (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999). Por eso la variación de la especie se reduce a la de las dos subespecies y a la dudosa tercera forma. Recomendación editorial: en cautividad conviene mantener cada subespecie en una línea pura, sin cruzar la forma malaya con la de Borneo, para no perder la información geográfica.

Cultura y curiosidades

Plumas de guerra, ritos y leyendas de los pueblos de la selva, un mito griego y los sellos de correos.

Desde el mito griego de los cien ojos hasta los tocados de los guerreros dayak, el gran argus ha inspirado a la gente de los países donde vive, y también a Darwin (Beebe, 1922; Jobling, 2010; Wikipedia).

Un mito de cien ojos

Según Jobling, el nombre del ave recuerda a Argos, el guardián de cien ojos de Ío al que mató Hermes, y a la leyenda según la cual la diosa Hera trasladó sus ojos a la cola del pavo real; el nombre pasó de ahí a los ocelos de las alas del ave (Jobling, 2010). La ficha original lo cuenta como el «príncipe Argo» (Hernández García, 2014).

Las plumas en la selva: tocados, tatuajes y trampas

Los dayak de Borneo cosen las grandes plumas del ala en mantos, tocados y tótems de guerra, y a la vez usan el ave como alimento (Beebe, 1922). El tocado de guerra es una pequeña cesta redonda de caña fina, bordada simbólicamente por las mujeres, con largas plumas insertadas en la parte superior, entre ellas las del cálao, las del gallo doméstico y las del argus (Beebe, 1922). Beebe solo vio dos veces plumas de argus en tocados: una en un danzante cerca de Kapit y otra en un salvaje que encontró al oeste del río Balleh, pues lo normal son las plumas de cálao (Beebe, 1922). Los ocelos de las alas se emplean en algunas tribus como modelos de adornos tatuados, sobre todo en la pierna, llamados kalong kerip kwe, «adornos de pluma de argus» (Beebe, 1922). Los dayak actuales aprecian las plumas del macho (bulu ruai) para los tocados de las fiestas Gawai (Wikipedia).

Faisán gran Argus
Faisán gran Argus (Argusianus argus) © Autor desconocido
Faisán gran Argus
Faisán gran Argus (Argusianus argus) © Autor desconocido

Sellos del mundo

Algunos sellos postales del mundo dedicados a esta especie.

Los sellos que se reproducen son uno de Laos, con el gran argus de pie, y otro de Indonesia, con el valor de 2500. El libro del autor reproduce también un sello de Laos con la especie, en su capítulo de conservación (Hernández García, 2014).

La leyenda del cuervo y el argus

Los kayan de Borneo cuentan que el cuervo y el argus eran antaño aves sencillas y de colores apagados, y que decidieron adornarse el uno al otro; el cuervo, que dominaba el arte del tatuaje, decoró magníficamente a su amigo, pero el argus, torpe, vio que su trabajo no prosperaba y echó todo el pigmento negro sobre el plumaje del cuervo, y por eso hoy las dos aves lucen colores muy distintos (Beebe, 1922). Los dayak tienen además una explicación ingeniosa de las dos largas plumas de la cola: el ave dormiría a lo largo de una rama con la cola hacia el tronco, y si un civeta se acerca pisa las plumas, despierta al ave y le da ocasión de huir (Beebe, 1922). Y creen que existen dos especies de argus: el ruai moo-bough, de plumas largas y pecho estriado (el macho adulto), y el ruai lal-lung, más pequeño (el macho inmaduro) (Beebe, 1922).

Magia, ritos y proverbios de la península malaya

El argus ocupa un lugar destacado en la vida y las leyendas de los pueblos de la península malaya, sobre todo los más salvajes, como los sakai (Beebe, 1922). Una de sus tribus cree que el ave (probablemente confundida con un pavo real) trae las almas a los niños varones, y que la madre debe comer de ella antes del parto (Beebe, 1922). Los magos sakai la conocen como un demonio, no de carne y hueso, que puede atravesar paredes, árboles y matorrales, el demonio de la locura que hay que exorcizar, y usan tubos de bambú adornados, llamados tuang-tuang, que golpean contra el suelo; uno de ellos, descrito por Skeat, invocaba la ayuda del argus contra los milpiés y los escorpiones, pues el ave se alimenta de ellos (Beebe, 1922). Hay quien cree que el argus es inmune a los dardos envenenados de las cerbatanas, y muchos malayos lo tienen, igual que al pavo real y al pavo, por un ave impura de la que no comen (Beebe, 1922). Un refrán malayo, «como el argus que llama en la selva», alude al amor desesperado por algo o alguien lejano; y un poema malayo sobre las aves de Sumatra dice que del soberbio kuaow no se puede decir ningún defecto salvo la dificultad de pronunciar su nombre (Beebe, 1922). Los nativos capturan a veces los pollos y los crían con las aves de corral (Beebe, 1922).

Darwin y los ocelos

Darwin, en La descendencia del hombre, dedicó al gran argus una descripción minuciosa de las plumas secundarias; según la cita que recoge Beebe, el ave no tiene colores brillantes, de modo que su éxito parece depender del gran tamaño de las plumas y de la elegancia de los dibujos, y a quien dude de que una hembra aprecie tales patrones le recuerda que entonces las extraordinarias actitudes del macho en el cortejo carecerían de sentido (Beebe, 1922). Beebe, que la leyó con atención, reconoce lo preciso de la descripción y la compara con los ocelos de una chinche tropical con alas de rosa y oro que examinó con una lupa en la Guayana Británica, y se pregunta si la hembra del argus los aprecia como nosotros o si basta un sentido anterior al estético; todo lo que concluye es que «no lo sabemos» (Beebe, 1922).

El nombre y la voz

Los nombres locales de las aves de toda la región, kuau, kwak, kyek, koeweau, son onomatopeyas del reclamo, según Beebe, de modo que el argus lleva su nombre en la garganta (Beebe, 1922). Además, el nombre científico enlaza con el pavo real: en el mito que recoge Jobling los ojos de Argos pasaron a la cola de esa ave, con la que Madge y McGowan comparan la exhibición del argus (Jobling, 2010; Madge y McGowan, 2002).

El libro

Referencias bibliográficas recomendadas

En la sección de bibliografía encontrará materiales y referencias recomendadas para profundizar en el estudio de estas aves.

Bibliografía

Las obras en que se apoya esta ficha, por orden alfabético. Las citas del texto enlazan aquí.

  • Beebe, W. (1918). A Monograph of the Pheasants, vol. I. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • Beebe, W. (1922). A Monograph of the Pheasants, vol. IV. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • Beebe, W. (1926). Pheasants: Their Lives and Homes. Nueva York: Doubleday, Page & Co.
  • Beebe, W. (1927). Pheasant Jungles. Nueva York: G. P. Putnam's Sons (reed. World Pheasant Association, 1994).
  • BirdLife International (2020). Species factsheet: Great Argus Argusianus argus. BirdLife DataZone. datazone.birdlife.org. Consultada el 27 de octubre de 2026.
  • Dawrueng, T., Ngoprasert, D., Gale, G. A., Browne, S. y Savini, T. (2017). Effect of landscape variables on the long-term decline of Great Argus in the rainforest of southern Thailand. Bird Conservation International, 27 (2): 282-293 (se ha consultado el resumen). cambridge.org
  • del Campo Palacios, P. P. (2005–2006). Crianza práctica de faisanes; Tabla de postura de faisanes; Variedades de faisanes; Temperaturas y humedades; TTT: Cómo comenzar, Alimentación de faisanes, Ovofagia y Traslado y recepción de faisanes. Criadero Chintaguay, Concepción (Chile). faisanes.cl. Material de distribución gratuita, no comercializable.
  • Delacour, J. (1977). The Pheasants of the World (2.ª ed.). Hindhead: Spur Publications / World Pheasant Association (1.ª ed., 1951). Los datos de esta ficha se han contrastado con el ejemplar disponible de la 3.ª impresión (1964) de la 1.ª edición.
  • eBird. Cornell Lab of Ornithology. Mapas de distribución y abundancia de las especies. ebird.org
  • Fuller, R. A. y Garson, P. J. (eds.) (2000). Pheasants: Status Survey and Conservation Action Plan 2000–2004. Gland (Suiza) y Cambridge: UICN / World Pheasant Association.
  • Gerrits, H. A. (1974). Pheasants including their Care in the Aviary. Londres: Blandford Press.
  • Hernández García, I. (2013). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen I. Edición del autor.
  • Hernández García, I. (2014). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen II. Edición del autor.
  • Howman, K. (1979). Pheasants of the World: Their Breeding and Management. Edlington (Lincolnshire): K & R Books.
  • Howman, K. (1993). Pheasants of the World: Their Breeding and Management (edición revisada y actualizada). Surrey (Columbia Británica): Hancock House / Hancock Wildlife Research Center.
  • Howman, K. C. R. (1996). Introduction to Ornamental Pheasants. Surrey (Columbia Británica): Hancock House / World Pheasant Association.
  • Jobling, J. A. (2010). The Helm Dictionary of Scientific Bird Names: From Aalge to Zusii. Londres: Christopher Helm.
  • Johnsgard, P. A. (1986). The Pheasants of the World. Oxford: Oxford University Press / Zoological Society of London.
  • Johnsgard, P. A. (1999). The Pheasants of the World: Biology and Natural History (2.ª ed.). Washington: Smithsonian Institution Press. Tabla de hibridación traducida y adaptada por P. P. del Campo (v. 2.0, 2005).
  • Madge, S. y McGowan, P. (2002). Pheasants, Partridges and Grouse: A Guide to the Pheasants, Quails, Grouse, Guineafowl, Buttonquails and Sandgrouse of the World. Londres: Christopher Helm.
  • McGowan, P. J. K. y Kirwan, G. M. (2020). Great Argus (Argusianus argus), versión 1.0 (publicada el 4 de marzo de 2020). En Birds of the World (J. del Hoyo, A. Elliott, J. Sargatal, D. A. Christie y E. de Juana, eds.). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca (NY). birdsoftheworld.org/bow/species/grearg1 · doi:10.2173/bow.grearg1.01
  • Roles, D. G. (1976). Rare Pheasants of the World: A Study of Birds in Captivity. Liss (Hampshire): Spur Publications.
  • Sathyakumar, S. y Sivakumar, K. (eds.) (2007). Galliformes of India. ENVIS Bulletin: Wildlife and Protected Areas, vol. 10 (1). Dehradun: Wildlife Institute of India. Solo la mención de la captura de grandes argus con lazos de pata en Sumatra (cita de Winarni, 2002) y la lista CITES.
  • Wikipedia (en inglés). Great argus. en.wikipedia.org/wiki/Great_argus (consultada el 27 de octubre de 2026).
  • Winarni, N. L., O'Brien, T. G., Carroll, J. P. y Kinnaird, M. F. (2009). Movements, distribution, and abundance of Great Argus Pheasants (Argusianus argus) in a Sumatran rainforest. The Auk, 126 (2): 341-350 (se ha consultado el resumen). digitalcommons.unl.edu/natrespapers/658

Cómo citar esta ficha: Hernández García, I. (2007–2026). Faisán gran Argus — Argusianus argus. En Faisanes del Mundo. Fundación Zoo Koki, faisanesdelmundo.com/argus.php.