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Gallus · Galliformes

Gallo rojo

Gallus gallus (Linnaeus, 1758)LC — Preocupación menor

Linnaeus lo denominó inicialmente «Phasianus gallus». El nombre de «Bankiva», adoptado por muchos autores, corresponde a una subespecie y no a la forma nominal.

🇪🇸 Gallo rojo 🇬🇧 Red Junglefowl 🇫🇷 Coq Rouge 🇩🇪 Bankivahuhn 🇮🇹 gallo rosso 🇵🇹 Galo Banquiva
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Estado de conservación
Preocupación menor
Longitud
♂65- 78 cm♀41-46 cm
Peso
♂1 kg.♀700 g.
Región
Sudeste asiático
Fotografías
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Resumen

La especie de un vistazo.

El gallo rojo (Gallus gallus) es una especie de la familia Phasianidae y del género Gallus, propia del sudeste asiático y catalogada por la UICN como de preocupación menor. Se le considera el ancestro salvaje de las razas de gallinas domésticas.

Es, con diferencia, el ave silvestre más importante para la humanidad. Beebe lo decía sin rodeos en 1921: de esta especie, y solo de ella, descienden todas las formas de gallina doméstica, y de ahí su interés económico y cultural (Beebe, 1921; Beebe, 1926). Delacour compartía la conclusión: ninguna de las otras tres especies de gallos silvestres ha dejado huella en las razas domésticas, cuya variedad de plumaje, forma y tamaño cabe por completo en lo que el gallo rojo puede dar de sí (Delacour, 1977). Los estudios genéticos más recientes matizan el cuadro y atribuyen a la domesticación varios orígenes o un solo origen, según el trabajo, pero siempre dentro del sudeste de Asia (Peters et al., 2022; Wang et al., 2020; Wikipedia).

El macho mide entre 65 y 78 cm de longitud y pesa, según Birds of the World, de 672 a 1.450 g; la hembra, parda y discreta, de 41 a 46 cm y de 485 a 1.050 g (BOW; Madge y McGowan, 2002). En el macho dominan el naranja y el dorado de la esclavina, el rojo de la corona y del cuello, el negro del vientre y los reflejos verdes de una cola con un mechón blanco en su base; la cresta es carnosa y muy dentada, y las orejeras pueden ser rojas o blancas según la subespecie (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002). Después de la cría pasa por un plumaje de eclipse en el que pierde las esclavinas y las plumas largas de la cola, un detalle que hoy se utiliza como señal de pureza genética (BOW; Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000).

Su historia es una paradoja. Es un ave muy común y muy familiar —su canto es el del gallo de corral, algo más agudo y más seco—, pero los ejemplares de aspecto salvaje que sobreviven junto a los pueblos se cruzan sin cesar con gallinas domésticas, y por eso desde 1998 se discute si todavía quedan, fuera de unos pocos lugares, gallos rojos realmente puros (Fuller y Garson, 2000; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). Beebe ya describía hace un siglo cómo la sangre doméstica contaminaba incluso a aves de apariencia plenamente silvestre (Beebe, 1921). La especie, mientras tanto, es abundante: no está globalmente amenazada y se conoce de más de un centenar de áreas protegidas (BOW; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).

  • 65–78cm
    longitud total del macho
  • 19–21días
    de incubación, solo la hembra
  • 5.100.000km²
    de área de distribución según Birds of the World
  • Estado de conservación · UICN
    LCPreocupación menor

Ficha técnica

Nombre científico
Gallus gallus (Linnaeus, 1758)
Clasificación
Orden Galliformes · familia Phasianidae · género Gallus Brisson, 1760 (cuatro especies) (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)
Subespecies
Cinco: gallus, spadiceus, jabouillei, murghi y bankiva (BOW; Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Nombres comunes
ES gallo rojo (gallo bankiva, gallo silvestre rojo) · EN red junglefowl · FR coq rouge (coq bankiva) · DE Bankivahuhn (también Kaminhuhn y Wildhuhn) · IT gallo rosso · PT galo banquiva · hindi jangli murgha (Beebe, 1921; Hernández García, 2013; WII, 2007)
Longitud total
♂ 65–78 cm · ♀ 41–46 cm (BOW; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002)
Peso
♂ 672–1.450 g · ♀ 485–1.050 g (Birds of the World); la guía original da 1 kg y 700 g (BOW; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002)
Hábitat
Bosques secundarios, bordes de bosque y bambusales de tierras bajas, desde el nivel del mar hasta 1.800–2.400 m según la fuente (BOW; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002)
Distribución
Del noreste de la India y el Himalaya meridional por Myanmar, Indochina, el sur de China y la península malaya hasta Sumatra, Java y Bali (BOW; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Puesta
5–6 huevos (4–12); incubación de 18–21 días, solo la hembra (BOW; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002)
Madurez
Hacia el final del primer año; el macho no luce el plumaje completo hasta el segundo (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Estado de conservación
Preocupación menor (LC) (BOW; Fuller y Garson, 2000)
Conservación ex situ
En el reparto de la EAZA del año 2000, «investigación taxonómica y genética» (Hernández García, 2014)

Sistemática y nomenclatura

Un nombre de 1758, cinco subespecies y la paradoja de que el nombre «bankiva» no sea el de la forma nominal.

El género Gallus reúne cuatro especies de gallos silvestres del sur y el sudeste de Asia: el gallo rojo, el gallo gris o de Sonnerat, el gallo de Lafayette o de Ceilán y el gallo verde de Java. Delacour lo consideraba un grupo aislado, sin parientes cercanos entre los demás faisanes y con un lugar poco claro en la secuencia de géneros (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

Posición taxonómica

RangoTaxón
ReinoAnimalia
FiloChordata
ClaseAves
OrdenGalliformes
FamiliaPhasianidae
GéneroGallus Brisson, 1760
EspecieGallus gallus (Linnaeus, 1758)
SubespeciesCinco: gallus, spadiceus, jabouillei, murghi y bankiva

Clasificación tradicional que sigue esta guía (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Los machos de todos los gallos tienen una cresta carnosa en lo alto de la cabeza, uno o dos pendientes bajo el pico y la cara y la garganta casi desnudas; las plumas del cuello y de la rabadilla son lanceoladas y forman esclavinas; la cola es muy comprimida y arqueada, con las plumas centrales largas y en forma de hoz; el tarso, más largo que el dedo medio, lleva un espolón en el macho (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). En las hembras el plumaje es más apagado, la cresta y los pendientes son mínimos y no hay espolones (Johnsgard, 1986).

Las cuatro especies del género

EspecieAutor y añoDistribuciónSubespecies
Gallo rojo (Gallus gallus)Linnaeus, 1758India, Nepal, Bhután, Bangladés, sur de China, Indochina, península malaya y Sumatra; Java y Bali (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)Cinco
Gallo de Lafayette (Gallus lafayettii)Lesson, 1831Sri Lanka, del nivel del mar a unos 6.000 pies (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)Ninguna
Gallo de Sonnerat o gris (Gallus sonneratii)Temminck, 1813Centro y sur de la India (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)Ninguna
Gallo verde (Gallus varius)Shaw y Nodder, 1798Java y las islas vecinas, hasta Sumbawa, Flores y Alor (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)Ninguna

Las fechas de los autores son las que da cada obra; Delacour y Johnsgard escriben sonnerati y lafayettei, grafías antiguas de los epítetos (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

Origen del nombre

El nombre del género es el latín gallus, «gallo» (Beebe, 1921); en la lengua culta de la India antigua, la voz kukkuta del Yajur Veda es una onomatopeya, y en chino el nombre moderno del ave, ki o kai, se remonta a la dinastía Chou y se definía en un diccionario antiguo como «el animal doméstico que conoce la hora» (Beebe, 1921). Beebe recoge además una larga lista de nombres locales: jungli murgh (Alta India), kukra y bun-kookkoor (bengalí), nagtse-ja (Bután), pazok-tchi (lepcha), tanghet (birmano), ajam-utan (Célebes), y en la península malaya ayam utan («gallo del bosque») o ayam dénak («gallo señuelo») (Beebe, 1921). El informe indio añade jangli, lal o ban murgha en hindi y bengalí y kattu kozhi en tamil y malayalam (WII, 2007).

El nombre de «bankiva» merece un párrafo propio. Temminck describió en 1813 un Gallus bankiva de Java, y durante mucho tiempo se llamó gallo bankiva a toda la especie (Beebe, 1921; Delacour, 1977). Hoy ese nombre designa solo a la subespecie de Java, Bali y el sur de Sumatra, y la forma nominal, Gallus gallus gallus, es otra, la de Indochina meridional. Por eso Linnaeus había llamado a la especie Phasianus gallus y la guía original advierte de que el nombre de «Bankiva» corresponde a una subespecie y no a la forma nominal (Delacour, 1977; Hernández García, 2013).

Jobling aporta un matiz sobre el género: Gallus no se acuñó como una palabra suelta, sino a partir del nombre de su especie tipo, Phasianus gallus de Linneo (1758), el gallo rojo; y el epíteto gallus es el latín para «gallo de corral» (Jobling, 2010). Es decir, el nombre científico de la especie repite el del género (una tautonimia) y ambos remiten a la misma palabra latina.

El diccionario recoge también la cadena de nombres que precedieron al de Linneo. Gesner (1555), Aldrovandi (1599) y Willughby (1676) llamaban al ave Gallus gallinaceus o Gallina; Albin (1738) la llamó «gallo Bantam» y, según la glosa de Jobling, la hacía venir de Bantam, en la India; y Linneo, en 1746, la describía todavía con una frase larga, Phasianus cauda compressa adscendente, antes de darle su nombre binomial (Jobling, 2010).

Sobre los nombres de las subespecies, Jobling aclara lo que otras fuentes dejan abierto. De bankiva dice que su etimología no se ha descubierto y que probablemente sea un nombre local javanés del gallo rojo; de murghi, que viene de las voces hindis mūrgha y mūrghi, «gallo» y «gallina» del gallo rojo, voz emparentada con las formas jangli murgha que ya recoge esta ficha (Jobling, 2010). El epíteto spadiceus procede del latín spadix, «de color castaño o de dátil», que a su vez viene del griego (spadix, «color de palma»); y domesticus es el latín «de la casa, doméstico» (domus, «casa») (Jobling, 2010). De jabouillei no hay entrada en Jobling (véase la tabla).

Los nombres de las subespecies

NombreSignificado o dedicatoriaAutoría
gallusLatín gallus, «gallo de corral»; la forma nominal repite el epíteto de la especie (Jobling, 2010).Linnaeus, 1758 (Delacour, 1977)
spadiceusLatín spadix, «color castaño, color de dátil» (del griego spadix, «color de palma») (Jobling, 2010).Bonnaterre, 1791 (Delacour, 1977)
jabouilleiJobling no recoge este epíteto. Sí registra el género Jabouilleia, dedicado a Pierre Jabouille (1875-1947), administrador colonial francés en Indochina entre 1905 y 1933, ornitólogo y editor de L'Oiseau; que jabouillei se refiera a él no figura en Jobling y queda sin confirmar (Jobling, 2010).Delacour y Kinnear, 1928 (Delacour, 1977)
murghiVoces hindis mūrgha y mūrghi, «gallo» y «gallina» del gallo rojo (Jobling, 2010).Robinson y Kloss, 1920 (Delacour, 1977)
bankivaEtimología no descubierta; probablemente un nombre local del gallo rojo en Java (Jobling, 2010).Temminck, 1813 (Delacour, 1977)
domesticusLatín domesticus, «de la casa, doméstico» (domus, «casa») (Jobling, 2010).Sin autoría fijada en esta guía

Los significados proceden del diccionario de Jobling; las autorías y los años son los que ya recoge esta guía. Jobling no da autoría para ninguno de estos nombres (Jobling, 2010).

Historia nomenclatural

  1. Linnaeus describe Phasianus gallus en la décima edición del Systema Naturae; la localidad tipo, dada como «India oriental», se restringió después a Pulo Condor, frente al sur de Vietnam (Delacour, 1977; Wikipedia).
  2. Brisson crea el género Gallus; su especie tipo, por tautonimia, es Phasianus gallus (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).
  3. Gmelin describe el mismo gallo como Tetrao ferrugineus; de ahí el nombre Gallus ferrugineus que usó Blyth en 1847 y que se seguía usando todavía en 1920 (Beebe, 1921).
  4. Bonnaterre describe Coturnix spadicea, de Malaca, que será la subespecie spadiceus (Beebe, 1921; Delacour, 1977).
  5. Temminck describe Gallus bankiva, de Java (Delacour, 1977).
  6. Robinson y Kloss describen Gallus ferrugineus murghi, de Bihar (Beebe, 1921; Delacour, 1977).
  7. Rothschild describe Gallus gallus robinsoni, que Madge y McGowan incluyen hoy en la forma nominal (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
  8. Delacour y Kinnear describen Gallus gallus jabouillei, del Tonkín (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

Parientes y posición en la familia

Los gallos ocupan una posición aislada entre los faisanes. Delacour señala que la cola comprimida los acerca superficialmente a los gallofaisanes (Lophura), pero que la relación es remota y que los dos géneros apenas se cruzan, porque sus costumbres de cortejo son muy distintas; en cambio, los gallos se cruzan con facilidad con Syrmaticus, Phasianus, Chrysolophus, Pavo, Lophophorus e incluso con las pintadas (Numida), siempre con híbridos estériles (Delacour, 1977). Johnsgard sitúa al género antes que Delacour en la secuencia de géneros precisamente para destacar ese aislamiento, y recoge que Gallus conserva el cariotipo más próximo al ancestral de los fasiánidos, cercano al de las codornices (Coturnix) y más lejano al de Phasianus; las distancias inmunológicas fueron menores con Phasianus colchicus y Lophura nycthemera (Johnsgard, 1986). El libro apunta incluso que los antiguos géneros de perdices del Viejo Mundo, como Galloperdix, podrían ser parientes más cercanos que cualquier faisán típico (Johnsgard, 1986).

Dentro del género, el gallo rojo ocupa un lugar central: Beebe veía en el macho un parecido en el plumaje ventral con el gallo verde y en el dorsal con el de Lafayette, y en la hembra, con el de Sonnerat (Johnsgard, 1986). Con el de Sonnerat la relación es estrecha: Morejohn (1968) concluyó que ambos pudieron separarse al noreste y al suroeste del río Godavari, y los híbridos de las dos especies tienen una fertilidad completa según Danforth (1958), con híbridos naturales conocidos en la estrecha zona donde las dos se encuentran (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Johnsgard cita, además, un resultado contrario de Morejohn: los machos de ambas especies cortejan igual, pero en una serie de cruces no se logró criar ninguna segunda generación (Johnsgard, 1986). Estudios genómicos recientes han añadido que el gen de la piel amarilla de las gallinas domésticas procede probablemente del gallo gris y no del rojo (Wikipedia).

Historia

De los bambúes del sudeste asiático al corral del mundo entero: una domesticación sin fecha única.

Pocas aves tienen una historia tan larga junto al ser humano. Beebe lo resumía diciendo que el gallo rojo es el ave silvestre más importante de la Tierra para la humanidad: de ella procede toda la avicultura, que hoy sostiene una industria enorme (Beebe, 1918; Beebe, 1921). Los datos arqueológicos, los textos antiguos y la genética no dan, sin embargo, una sola fecha, sino varias, y las fuentes de esta ficha no coinciden.

Descubrimiento y descripción

La especie fue descrita por Linnaeus en 1758, y Delacour recuerda que la localidad tipo es la isla de Pulo Condor, en Cochinchina (Delacour, 1977). Entre los primeros observadores de campo Beebe cita a Hume, a Davison y a Swinhoe, que cuenta cómo se desilusionó al descubrir que el «ave de montaña» que le habían anunciado en Hainan, y que esperaba que fuera un faisán, no era más que un gallo, hasta que comprobó, por su carrera sin balanceos, que era un ave salvaje (Beebe, 1921). En el siglo XX las descripciones de subespecies fueron cuajando: murghi (1920), jabouillei (1928) y el resto de la lista actual (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

La domesticación

No resulta acertado asegurar que estos preciosos animales se parecen a las gallinas. Lo que sí es cierto es que entre las actuales razas de gallinas, descendientes por tanto de nuestro gallo bankiva, se halla una gran cantidad de formas y colores que recuerdan a sus lejanos antepasados, lo que es completamente normal. Aun así, existen importantes diferencias entre los gallos silvestres y sus modernos descendientes; una de ellas es que los machos del gallo bankiva tienen doble muda. La domesticación de la gallina ocurrió en China alrededor del año 1.400 a. C.; sin embargo, otros autores dicen que la domesticación completa de esta ave de corral ocurrió hace aproximadamente 2.000 años a. C. Se cree que las gallinas llegaron a Europa a través de las grandes migraciones de los pueblos indoeuropeos, hace aproximadamente cuatro mil años. Existe evidencia de que los egipcios fueron los primeros en Occidente que se dedicaron a la avicultura, y la práctica pasó después al mundo grecolatino. En Grecia, Hipócrates habla de los animales consumidos, entre los que menciona los cochinos, los bóvidos, los perros y las ovejas, todos ellos consumidos en los sacrificios. En tiempos normales, Hipócrates menciona el jabalí, el ciervo, los erizos, los zorros, la gallina, la tórtola y el pato. En la baja Edad Media se tomaba a las gallinas como carne fina, y el pueblo también comía de esta carne. A finales de la Edad Media y en el Renacimiento europeo las gallinas adquirieron una gran importancia en la alimentación.

Las aves también fueron domesticadas en Kenia. Probablemente se introdujeron en el país por la afluencia de indígenas hacia el año 1900, cuando fueron traídos a Kenia para construir el ferrocarril. También han sido introducidas en las islas de Hawái, donde prosperan por la falta de depredadores naturales.

Gallo rojo
Macho de gallo rojo (Gallus gallus) © Peter Stubbs

Se cree que la gallina fue el primer animal europeo que pisó el continente americano, dado que Cristóbal Colón embarcó gallinas en su segundo viaje. Las razones por las que Colón las llevó en su embarcación fueron que ocupaban poco espacio, que su alimentación no era complicada y que además producían huevos.

Dónde y cuándo: las fechas según cada fuente

Para comparar con lo anterior, estas son las fechas que dan las fuentes consultadas. Beebe y Delacour las toman de la tradición escrita y de la arqueología de su época; los trabajos recientes, de la genética y de las excavaciones (Beebe, 1921; BOW; del Campo, 2006; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002; Peters et al., 2022; Wang et al., 2020; Wikipedia).

FuenteQué dice sobre el origen y la expansión
Beebe (1921)Tradición china de la domesticación desde 1400 a. C.; el nombre chino ki o kai se remonta a la dinastía Chou (de 1122 a 249 a. C.); en la India el gallo no aparece en el Rig Veda pero es bien conocido hacia 1000 a. C. en el Atharva y el Yajur Veda; llega a Persia antes de 600 a. C.; en Grecia, primera mención hacia 525 a. C. y monedas de Éfeso de al menos 700 a. C.; asirios y babilonios lo reciben de medos y persas hacia 700 a. C.; llega a los judíos de Palestina hacia 200 a. C.; en Egipto, ninguna imagen ni palabra antes del periodo romano, y ninguna ave segura antes de 50 a. C. (Beebe, 1921)
DelacourPresencia posible en China antes de 1400 a. C.; gallinas domésticas en el valle del Indo hacia 2500 a. C., de donde pasan pronto a Persia; Creta y Fenicia hacia 1500 a. C.; Mesopotamia hacia 700 a. C. y Grecia pocos años después; Europa central y noroccidental, probablemente hacia 1500 a. C.; Egipto, muy pocos registros (1500 a. C.) y cría común solo desde el siglo I a. C. (Delacour, 1977)
Madge y McGowan (2002)Gallinas en el valle del Indo hace 5.000 años y en Europa hacia 1500 a. C. (Madge y McGowan, 2002)
Birds of the WorldForma doméstica en el valle del Indo hacia 2500 a. C. y en Europa central y noroccidental hacia 1500 a. C. (BOW)
Guía original (libro del autor)Domesticación en China hacia 1400 a. C.; domesticación completa hace unos 2.000 años a. C. según otros autores; llegada a Europa con los pueblos indoeuropeos hace unos cuatro mil años; los egipcios, primeros en Occidente en dedicarse a la avicultura (Hernández García, 2013)
Criadero Chintaguay (del Campo)Domesticación hace unos 8.000 años; indicios arqueológicos de aves domésticas en China hacia 5.400 a. C. y gallinas domésticas en la cultura de Harappa entre 2.500 y 2.100 a. C. (del Campo, 2006)
Lawal et al. (2020) y Wang et al. (2020), según WikipediaDomesticación hace unos 8.000 años, con varios orígenes maternos (Lawal); una sola domesticación de spadiceus hace unos 9.500 años, a partir de 863 genomas (Wang) (Wang et al., 2020; Wikipedia)
Análisis de ADN (recuadro de la guía)Los linajes del gallo rojo silvestre y de la gallina doméstica se habrían separado hace unos 58.000 años, y la domesticación pudo ocurrir de forma independiente en más de una región; la expansión del cultivo del arroz habría acercado a los gallos rojos, de hábitos arborícolas, a los asentamientos humanos (Peters et al., 2022)
Peters et al. (2022)Los restos domésticos más antiguos sin ambigüedad son los de Ban Non Wat (Tailandia central), de hacia 1650–1250 a. C.; relacionan la domesticación con el arroz y el mijo; una carta posterior (Peng, Han y Zhang) la considera anterior, por el arroz y el mijo más antiguos del suroeste de China (Peters et al., 2022)

Las diferencias de milenios entre fuentes se explican en parte por el tipo de dato: la tradición escrita y los restos arqueológicos fechan la presencia de aves domésticas; la genética, la separación de linajes.

La hipótesis de Beebe: un origen birmano-malayo

Beebe y John P. Peters, tras estudiar juntos la relación del gallo con la humanidad, sostuvieron que la región más antigua del área del gallo rojo es la birmano-malaya, al este y al sur, y no China ni la India: otras aves, como los gallos faisanes de los Himalaya, parecían haber salido del sur de Birmania y haberse extendido después al oeste, en un largo dedo siguiendo el pie del Himalaya hasta Cachemira (Beebe, 1921; Beebe, 1926). Su razonamiento tenía una pieza más: el gallo rojo es de origen tropical o subtropical, y ni él ni sus descendientes soportan bien el frío extremo (Beebe, 1921). Los trabajos genéticos de 2020 y la distribución de spadiceus —el gallo de Birmania, que Wang y sus colegas consideran la subespecie de origen— parecen acercarse a esa idea, aunque con argumentos y fechas muy diferentes (Wang et al., 2020).

Una frase de Beebe sigue siendo válida: el gallo rojo, como el ánade real o la paloma bravía, es una especie especialmente predispuesta a la domesticación desde mucho antes de la historia escrita (Beebe, 1921). En su opinión, los pueblos primitivos que capturaron gallos descubrieron que la convivencia con el hombre les aseguraba cierta protección frente a los depredadores y una comida más o menos regular (Beebe, 1921).

Del gallo rojo a las razas domésticas

Las razas domésticas son, escribe Beebe, la prueba de lo plástica que puede ser una especie salvaje bajo cría: tres motivos distintos movieron a los criadores —la carne y los huevos, la pelea de gallos y la afición a lo raro— y de ellos salieron las razas de puesta, de combate y de adorno (Beebe, 1921). Delacour precisa que las razas menos especializadas, como la Red-and-Black Game o la Leghorn parda, reproducen exactamente los colores del gallo rojo, y que todos los demás colores no son más que cambios progresivos de ese plumaje original (Delacour, 1977). Gerrits recuerda también que el gallo rojo es la forma silvestre que más se parece a la Leghorn parda de hoy (Gerrits, 1974). En el apartado «Subespecies y variación» se resumen las razas domésticas que Beebe describió.

Cautividad y estudio de la pureza

La historia de los gallos rojos en jaula también es antigua, pero poco precisa: Beebe cuenta que el primer par de aves realmente salvajes que vio en cautividad llegó al zoo de Londres en 1912; hasta entonces, los llamados «gallos rojos» de las colecciones eran en su mayoría aves de sangre doméstica (Beebe, 1921; Beebe, 1926). Delacour insiste en la misma idea: la mayoría de los gallos que se veían en las colecciones de América y de Europa conservaban trazas de sangre doméstica (Delacour, 1977). Desde finales del siglo XX, la pureza de las poblaciones silvestres es un tema central de investigación: Peterson y Brisbin (1998) advirtieron de una posible contaminación genética generalizada, y el Instituto de Vida Silvestre de la India puso en marcha en 2006 un estudio, con resultados preliminares hasta septiembre de 2007, para cartografiar la abundancia y la diversidad genética de la especie (Fuller y Garson, 2000; WII, 2007).

Morfología y plumajes

Un macho de esclavina dorada, vientre negro y cola verde metálica; una hembra parda que pasa inadvertida; y un plumaje de eclipse que cambia el aspecto del macho cada verano.

El gallo rojo se parece a un gallo de corral de raza sencilla, y no por casualidad: el gallo doméstico es una versión modificada de él. Pero el ave silvestre es más pequeña, más esbelta y mucho más recelosa, y su plumaje tiene rasgos —el eclipse, la cola casi horizontal, la hembra sin cresta— que las razas domésticas han perdido (Beebe, 1921; Delacour, 1977).

El macho

♂ El macho presenta un color que va del naranja al dorado profundo, con la corona de plumas rojas, el cuello rojo y la cola de un verde oscuro metálico, con un mechón blanco en la base. El vientre es negro opaco, mientras que la parte superior combina azul brillante, verde, rojo oscuro, marrón-rojo, naranja fuego, rojizo y marrón negruzco, en colores muy vivos. La piel de la cara es rojo escarlata, con una cresta carnosa muy dentada (peine) y las características orejas rojas. Las patas son grises y fuertes, con un potente espolón.

Gallo rojo
Macho de gallo rojo (Gallus gallus) © Peter Stubbs
Gallo rojo
Macho de gallo rojo (Gallus gallus), tomada en Perak (Malasia) © Amar-Singh HSS

Los libros de referencia entran en más detalle. En el macho reproductor la corona, la nuca y el manto están cubiertos por una esclavina de plumas largas, estrechas y puntiagudas, de un amarillo paja a un naranja dorado, con una raya central negra (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El dorso es negro brillante con reflejos verdes y azules; las plumas largas de la rabadilla pasan del rojo anaranjado al rojo granate en la espalda; las cobertoras superiores de la cola son metálicas, verde negruzcas; el ala tiene las cobertoras menores y medianas de un rojo anaranjado vivo y las plumas de vuelo negras con un borde rufo, que forma un panel óxido en el ala plegada; y la parte inferior es negra, apenas lustrosa (Madge y McGowan, 2002). Las plumas centrales de la cola son muy largas, arqueadas y de un verde negruzco metálico, y la parte blanca de su base se ve como una mancha blanca sobre la rabadilla, un rasgo que sirve para distinguirlo del gallo gris cuando huye corriendo o volando (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). En total, la cola de los gallos tiene entre catorce y dieciséis plumas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).

La cabeza lleva la cresta roja, grande, de borde muy dentado; dos pendientes rojos a ambos lados de la garganta, y debajo de cada oído una orejera: pequeña, de piel blanquecina en las poblaciones indias, y que en otras subespecies puede ser roja o grande y blanca (Beebe, 1921; Madge y McGowan, 2002). Según la descripción clásica de Baker (1928), basada en murghi, el iris va del pardo rojizo al naranja rojizo; la cresta es de rojo ladrillo a escarlata; los pendientes, de un rojo algo más lívido; la piel de la cabeza, azulada o rosa carne; el pico, pardo córneo oscuro con la base rojiza; y las patas, de gris verdoso a pizarra oscuro; en los machos reproductores los colores de las partes blandas son mucho más vivos que fuera de la época de cría (Johnsgard, 1986). Beebe midió espolones de unos 33 mm de media, agudos, finos y muy curvados (Beebe, 1921).

La hembra

♀ La hembra es similar en forma, pero más pequeña, y carece de la cola verde oscura y de los colores naranja fuego; en su lugar presenta un color marrón oro mate, con la cara parcialmente desnuda.

Gallo rojo
Hembra de gallo rojo (Gallus gallus), tomada en Song Phi Nong, Kaeng Krachan, Phetchaburi, Tailandia © JJ Harrison
Gallo rojo
Hembra de gallo rojo (Gallus gallus), tomada en Perak (Malasia) © Amar-Singh HSS

Madge y McGowan describen las plumas de la cabeza y del cuello de la hembra algo alargadas y puntiagudas, pardo oscuras con un ancho borde amarillo paja, que forman un chal dorado; el dorso, pardo rojizo con finas rayas oscuras en los astiles y vermiculaciones oscuras; las plumas de vuelo, pardo oscuras con borde rufo; la cola, pardo oscura y moteada de rufo salvo en las plumas externas; y las partes inferiores, pardo rojizas con tenues rayas claras, más pálidas hacia el vientre, con las infracaudales pardo negruzcas (Madge y McGowan, 2002). La cresta es un pequeño pliegue de piel, a veces apenas una pequeña protuberancia; los pendientes faltan y las orejeras están muy reducidas; la cara y la parte alta del cuello son de un castaño rojizo (Beebe, 1921; Delacour, 1977). Las patas son grisáceas, un buen carácter para separar a la hembra de las de los otros gallos (Madge y McGowan, 2002). Un estudio de campo en la India encontró que en la mitad de las hembras observadas no había cresta, en el 20 % la cresta era rudimentaria y en el 30 % no pudo apreciarse, por el camuflaje y el comportamiento de las aves (WII, 2007).

Polluelo, juvenil y primer año

El pollito recién nacido tiene la cabeza de un ante amarillento, con una ancha mancha coronal castaño chocolate bordeada de negro, una línea oscura que cruza el ojo y bandas dorsales de ese mismo color separadas por dos líneas crema, y las partes inferiores de un blanco cremoso; el pico es amarillo y las patas, de un amarillo verdoso (Beebe, 1921; Delacour, 1977). Los pollos son crípticos: Beebe los comparaba con trocitos del mosaico de hojas, luz y sombra del suelo del bosque (Beebe, 1921).

El juvenil se parece a la hembra; los machos jóvenes empiezan pronto a mostrar rojo en el dorso y esclavinas más largas y amarillas, y enseguida les crecen la cresta y los pendientes (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). En su primer plumaje, las plumas del cuello y de la rabadilla son más cortas y anchas, con el centro oscuro mayor y el borde amarillo, y las plumas de vuelo son canela oscuras, moteadas y vermiculadas de negro (Beebe, 1921). El macho de primer año se parece al adulto, pero con colores más apagados y crestas más cortas, con las esclavinas más cortas y los espolones romos o cortos (BOW; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Madge y McGowan precisan que el plumaje de macho se adquiere en el primer invierno pero no se completa hasta el segundo año (Madge y McGowan, 2002).

EstadoRasgos principales
PollitoVellón ante y castaño con bandas oscuras; pico y patas amarillos (Beebe, 1921; Delacour, 1977)
JuvenilSe parece a la hembra, algo más oscuro por debajo; los machos jóvenes dejan ver rojo en el dorso y esclavinas amarillas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Macho de primer añoEsclavinas y espolones más cortos, colores más apagados, cresta menor; el plumaje completo llega en el segundo año (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Macho adultoEsclavina dorada, rabadilla rojo anaranjado, cola metálica con base blanca, partes inferiores negras; en eclipse, sin esclavina ni plumas largas de la cola (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Hembra adultaPardo rojiza, con chal dorado, cresta minúscula o ausente, patas grisáceas, sin espolones o con uno muy corto (BOW; Madge y McGowan, 2002)

Los libros no coinciden en la edad de plumaje adulto: Delacour y las tres ediciones de Howman dan el primer año; Madge y McGowan y Johnsgard, el segundo (Delacour, 1977; Howman, 1979; Howman, 1993; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

La muda y el plumaje de eclipse

La característica más peculiar del macho es la muda parcial que sigue a la cría. Las esclavinas rojas y amarillas se pierden y se sustituyen, durante unos meses, por plumas cortas, romas y de color negruzco o pardo oscuro; la cresta se reduce y palidece; y las plumas largas de la cola, que a veces caen a la vez y a veces algo después, desaparecen (Beebe, 1921; BOW; Madge y McGowan, 2002). Las nuevas plumas del cuello no se parecen a las de la hembra, sino a las del plumaje juvenil y a las plumas ordinarias del manto, que en el macho completo quedan ocultas bajo las esclavinas (Beebe, 1921). Con el eclipse la cabeza y el cuello parecen negros, y el macho puede confundirse con el gallo verde, aunque el rojo conserva el rufo del ala y el gallo verde habita un área muy reducida (Madge y McGowan, 2002). A los dos o tres meses empieza la muda anual normal y las plumas de eclipse se cambian con el resto del plumaje, de modo que en otoño el macho vuelve a lucir sus colores (Beebe, 1921).

Gallo rojo
Macho de gallo rojo (Gallus gallus) con plumaje en eclipse. Fotografía tomada en Canning Garden Home, Ipoh, Perak (Malasia) © Amar-Singh HSS
FuenteFechas y detalles del eclipse
Beebe (1921)Tras la cría; las esclavinas se renuevan en dos o tres meses. Un ejemplar del Terai, al sur de Darjeeling, estaba en plena muda el 20 de mayo, fecha inusualmente temprana; en la península malaya, el periodo habitual es agosto (Beebe, 1921)
Johnsgard (Baker, 1928)Muda del macho normalmente en junio o julio; plumaje completo otra vez en octubre (Johnsgard, 1986)
DelacourDespués de la muda de verano, de junio a septiembre aproximadamente; el eclipse es definido (Delacour, 1977)
Madge y McGowan; Birds of the WorldPlumaje no reproductor de junio a septiembre, con el rufo del ala conservado (BOW; Madge y McGowan, 2002)
Informe indio (WII)Durante el monzón (julio–septiembre); cabeza y cuello pardo oscuros, banda carmesí del dorso más visible, cola mucho más corta; también se observó en 5 ejemplares y en aves cautivas del criadero de Morni Hill entre julio y septiembre (WII, 2007)
Libro del autor y ChintaguayDoble muda: en verano el macho cambia el color de las plumas del cuello por plumas negras modestas, algo que no ocurre en sus descendientes domésticos (del Campo, 2006; Hernández García, 2013)

Las fechas varían con la latitud y la altitud; ningún autor da una fecha única.

Beebe señalaba que, en las aves de pura sangre silvestre, el eclipse es regular, pero que en machos con sangre de gallinas aldeanas lo había visto irregular e incluso asimétrico; también advertía que algunos cazadores, al disparar a un gallo en eclipse, lo tomaban por una rareza o un hermafrodita (Beebe, 1921). Ese carácter es hoy una pieza central de la discusión sobre la pureza de la especie: en una pequeña serie de pieles recogidas en Asia en el siglo XIX no se halló el eclipse, y Birds of the World indica que el plumaje de eclipse no se ve en Malasia desde la década de 1920 y persistió en el noreste de la India hasta los años sesenta (BOW; Fuller y Garson, 2000).

Cómo reconocer un gallo rojo salvaje y no mestizo

Delacour propone una prueba sencilla para distinguir un gallo rojo puro importado de uno con sangre doméstica: el macho tiene un eclipse completo en verano y un canto corto y agudo que termina de golpe; la hembra pura no tiene cresta ni pendientes; y los dos sexos mantienen la cola casi horizontal, mientras que los mestizos tienen la cresta de la hembra bien desarrollada y la cola levantada (Delacour, 1977). El estudio indio de la pureza utiliza un conjunto parecido de rasgos (Fuller y Garson, 2000; WII, 2007):

RasgoGallo rojo puroSeñal de mezcla con gallo doméstico
Esclavinas del machoAmarillentas, largas y puntiagudasColores muy variables, a menudo más oscuros
Eclipse del machoRegular, con muda de las esclavinas tras la críaAusente, irregular o asimétrico
ColaPlumas centrales largas, en forma de hoz; porte casi horizontal; mancha blanca en la rabadillaCola erguida
Patas y tarsosDelgados, lisos, negruzcos o grisáceosMás gruesos, de otro color
HembraEsbelta, pequeña, sin cresta o con una cresta mínima; tarso fino y oscuroCresta bien desarrollada; hembra ancha de hombros
Canto del machoCorto, agudo, terminado de forma abruptaMás largo, con un final arrastrado
Aves en la manoPiel fina y casi transparente; el ave no protesta al ser sujetadaMás corpulenta y ruidosa

Combinación de los criterios de Delacour y de Morejohn (1968), Johnsgard (1986), Peterson y Brisbin (1998) y Kaul, resumida por el informe indio (Delacour, 1977; WII, 2007).

Cómo distinguirlo de otras especies

En los lugares donde coincide con otros gallos, el rojo se reconoce por varios rasgos. El macho del gallo de Sonnerat tiene esclavinas romas, moteadas de negro y con motas cerosas amarillas, un cuerpo gris, patas amarillas o rojizas y carece de la mancha blanca de la rabadilla (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El macho del de Lafayette se distingue por las esclavinas con una raya parda, el pecho pardo, la cresta menos dentada con el centro amarillo y las alas negro violáceas (Johnsgard, 1986), y Birds of the World añade que el rojo se separa de él por la forma del peine y la ausencia de estrías marcadas (BOW). Las hembras se separan por el pecho: más rufo y menos moteado de negro y blanco en la del gallo rojo, que además tiene el cuello más amarillento y las plumas del ala sin barras marcadas; la hembra del gallo verde es mucho más «escamosa» en el dorso (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El informe indio recuerda que la hembra del gallo rojo se separa de la del gris, que tiene el chal más marcado y no tiene rayas blancas, y de la perdiz roja común de la India, de aspecto más rechoncho, con la cola comprimida a menudo levantada (WII, 2007). Madge y McGowan señalan además que, si es espantada, la hembra puede confundirse con el francolín negro, porque ambos tienen la cola oscura; el gallo se eleva casi en vertical y cae pronto al suelo, mientras que el francolín vuela más tendido y más lejos (Madge y McGowan, 2002).

El gallo doméstico, para comparar

Para localizar las partes del cuerpo de un gallo, el esquema siguiente muestra la nomenclatura aplicada a un gallo doméstico (esclavina, silla, cobertoras, caireles, espolón y otros): el vocabulario sirve también para el macho de gallo rojo, que tiene los mismos elementos aunque más sobrios.

Gallo rojo
Esquema de las partes de un gallo doméstico, en español © Autor desconocido

Anomalías de plumaje

Beebe llamaba la atención sobre un caso de interés genético: algunos gallos de pelea domésticos tienen desde el nacimiento un plumaje de gallina, pero también ocurre, como en otros faisanes, que un macho adopte poco a poco el plumaje de hembra cuando se daña su aparato reproductor, un fenómeno que describió como uno de los más inexplicables de la ciencia de su tiempo (Beebe, 1921). Experimentos de Morgan mostraron que las gónadas de los Sebright, que presentan plumaje de hembra, contienen células luteínicas características del ovario (Beebe, 1921).

Medidas y peso

Los datos de la guía original, contrastados con la literatura: el gallo rojo es un ave de unos 70 cm y entre 700 g y 1,5 kg, según la fuente.

El macho del gallo rojo mide entre 65 y 78 cm de longitud, con alas de 20 a 24 cm, cola de 26 a 27 cm, tarso de 7 a 8 cm y un peso de 1 kg. La hembra, más pequeña, mide entre 41 y 46 cm de longitud, con alas de 17 a 19 cm, cola de 14 a 16 cm, tarso de 5 a 6 cm y un peso de 700 g.

Macho ♂Hembra ♀
Longitud
♂65–78 cm
♀41–46 cm
Alas
♂20–24 cm
♀17–19 cm
Cola
♂26–27 cm
♀14–16 cm
Tarso
♂7–8 cm
♀5–6 cm
Peso
♂1 kg.
♀700 g.
Tamaño frente al resto de la colecciónlongitud total del macho · 51 especies
Gallo rojo · 78 cm
050100150200 cm

Tabla comparativa por fuente

Las medidas de la guía original coinciden con las longitudes que da Birds of the World, 65–78 cm en el macho y 41–46 cm en la hembra, valores idénticos a los de la tabla de la guía. Los pesos que recoge esa fuente, sin distinguir entre subespecies, son de 672 a 1.450 g en los machos y de 485 a 1.050 g en las hembras: un intervalo bastante más amplio que el de la guía (1 kg y 700 g, respectivamente), lo que sugiere una notable variación individual y geográfica (BOW; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002). Esos mismos valores aparecen en Madge y McGowan, que los publican como medidas de la forma nominal (Madge y McGowan, 2002).

FuenteMachoHembra
Guía original (libro del autor)Longitud 65–78 cm; ala 20–24 cm; cola 26–27 cm; tarso 7–8 cm; peso 1 kg (Hernández García, 2013)Longitud 41–46 cm; ala 17–19 cm; cola 14–16 cm; tarso 5–6 cm; peso 700 g (Hernández García, 2013)
Birds of the World y Madge y McGowanLongitud 65–78 cm; peso 672–1.450 g (BOW; Madge y McGowan, 2002)Longitud 41–46 cm; peso 485–1.050 g (BOW; Madge y McGowan, 2002)
Madge y McGowan (forma nominal)Ala 203–250 mm; cola 260–275 mm (300–380 en murghi, 167–340 en jabouillei); tarso de unos 70–80 mm; espolón de unos 25 mm, a veces hasta 50 (Madge y McGowan, 2002)Ala 177–200 mm; cola 145–165 mm; espolón pequeño a veces presente (Madge y McGowan, 2002)
Delacour, forma nominalLongitud 650–750 mm; ala 230–250; cola 260–275; culmen 15; tarso 75 (Delacour, 1977)Longitud 420–460 mm; ala 185–200; cola 140–155; culmen 19; tarso 60 (Delacour, 1977)
Beebe (1921)Longitud 630–700 mm; ala 235; cola 350; tarso 77; peso de 1 libra y 12 onzas a 2 libras y 5 onzas, unos 794–1.049 g (Beebe, 1921)Longitud 420–460 mm; ala 185; cola 153; tarso 60; peso de 1 libra y 2 onzas a 1 libra y 10 onzas, unos 510–737 g (Beebe, 1921)
Johnsgard (1986), murghi (Ali y Ripley)Ala 203–244 mm; cola 300–380 mm; peso de 1 a 2 libras, unos 800–1.020 g (Johnsgard, 1986)Ala 177–196 mm; cola 145–165 mm; peso 485–740 g (Johnsgard, 1986)
Johnsgard (1986), jabouillei (Cheng et al., 1978)10 machos de 672 a 1.020 g, media de 844 g; ala media 216 mm (207–223); cola media 207 mm (167–340) (Johnsgard, 1986)Una hembra de 500 g (Johnsgard, 1986)
Informe indio (WII)Longitud 65–75 cm; peso 485–1.360 g (no distingue sexos) (WII, 2007)—
WikipediaUnos 1,5 kg; longitud de hasta 70 cm; plumas caudales de hasta 28 cm (Wikipedia)Unos 1 kg (Wikipedia)

Se muestran todas las cifras tal como las da cada fuente. Madge y McGowan aplican a la forma nominal los intervalos de longitud y peso de la especie entera.

En el ave silvestre la diferencia de tamaño entre sexos es evidente, con una longitud total mayor en el macho sobre todo por la cola; según la guía, la cola del macho de murghi mide de 30 a 38 cm y la de jabouillei, de 28 a 34 cm, frente a los 26–27 cm de la especie en conjunto (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986).

Medidas de los huevos y los pollos

Los huevos del gallo rojo, que son como pequeños huevos de gallina, miden de 40 a 53 mm de largo y de 32 a 39 mm de ancho, con una media de 46 × 35 mm según Beebe; Johnsgard da 45,3 × 34,4 mm y un peso fresco estimado de 29,6 g; y Birds of the World, 45–49 × 36 mm en Malasia (Beebe, 1921; BOW; Johnsgard, 1986).

Distribución y hábitat

De las laderas del Himalaya a Java: un área enorme, un hábitat de bordes y bambusales, y una duda abierta sobre qué parte es natural y cuál es obra del hombre.

El gallo rojo habita desde el noreste de la India (donde la especie pura se diluye por el cruzamiento con las razas nacionales) hacia el este, en el sur de China, y hacia Malasia, Filipinas e Indonesia. Según Birds of the World, su presencia en Filipinas, Sulawesi y parte de las Pequeñas Sondas se debe probablemente a introducciones.

Mapa de distribución de Gallo rojo
Mapa de distribución. Pulsa para ampliar.

Los límites del área

Birds of the World estima el área de la especie en unos 5.100.000 km², y la sitúa de Java y Bali hacia el norte, por Sumatra y la península malaya, hasta el sur de Yunnan, Guangxi y Hainan, en China, y hacia el oeste por Myanmar y Bangladés hasta el centro-norte de la India (al oeste hasta las tierras bajas del centro de Madhya Pradesh y al sur hasta el Godavari, en el noreste de Andhra Pradesh) (BOW; Madge y McGowan, 2002). En el norte sigue el Terai, al pie del Himalaya, por Bután y Nepal hasta Jammu y Cachemira (Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). Algunos registros antiguos más al oeste corresponden a un área anterior que llegó hasta el sur de Gujarat y casi hasta Bombay (Madge y McGowan, 2002).

Beebe, que recorrió el área en los primeros años del siglo XX, la describió con precisión: en el norte de la India, a lo largo del Terai y de las laderas exteriores del Himalaya, desde la cabecera del valle de Assam, pasada Sadiya, hacia el oeste por el sur de Sikkim, Nepal y los Siwaliks de Garhwal hasta Cachemira; no vive en las llanuras aluviales semiáridas del Ganges, pero reaparece al sur, en el norte y el este de las Provincias Centrales y hacia el Godavari; es común en las zonas montañosas de Bengala, los Sundarbans y todo Assam; y su centro de distribución está en Birmania, el oeste de Yunnan, Siam, Cochinchina, la mitad occidental de la península malaya y Sumatra (Beebe, 1921). No pasa a Persia, Yarkand, Afganistán ni el Tíbet, y falta en Borneo y en la isla de Singapur; la cita de Severtsov y David para el Turquestán occidental es, según él, un error, salvo por las aves domésticas de los nativos (Beebe, 1921). Delacour describe lo mismo con otras palabras: del noroeste de la India por Assam, Birmania, Siam y Malasia, al este hasta Indochina, el extremo sur de China, Hainan, Sumatra y Java (Delacour, 1977).

Hábitat

Vive en hábitats muy diferentes y se adapta muy bien a las zonas transformadas por el ser humano. Se pueden ver gallos rojos en zonas de bosques primarios, subtropicales y tropicales e incluso en zonas herbáceas y claros de bosque, entre los 0 y los 1.800 m de altitud. Sus depredadores suelen ser los gatos salvajes, las civetas, las martas y las águilas, e incluso los varanos y las serpientes; sobre todo, el hombre ejerce la influencia más nefasta sobre su población.

Birds of the World precisa que a lo largo de su extensa área la especie ocupa la mayoría de los hábitats tropicales y subtropicales, incluidos los manglares, desde el nivel del mar hasta unos 2.000 m (en Bután, Malasia y el suroeste de China) y hasta 2.400 m en el noreste de la India; parece preferir el terreno llano o de pendiente suave y los hábitats de borde o secundarios, aunque en Arunachal Pradesh y en Palawan las densidades son mayores en los bosques no talados o antiguos (BOW). En Bután entra con regularidad en matorrales cercanos a las aldeas y en campos de cultivo (BOW). Johnsgard añade que prefiere el terreno llano o ondulado y el bosque de segundo crecimiento o de borde a los bosques densos, y que en la India ocupa desde bosques maduros de segundo crecimiento hasta bosques mixtos abiertos, bosques espinosos tropicales y las selvas de las llanuras aluviales; el sotobosque suele ser denso o, si es abierto, con matas como el bambú y la lantana (Johnsgard, 1986). En Nepal vive en los bordes del bosque, entre matorrales de Zizyphus y bambusales; en Assam, en bosques mixtos de hoja perenne y caducifolios; evita los bosques puros de coníferas y los lugares húmedos o encharcados (Johnsgard, 1986). Beebe decía que la especie debería llamarse «gallo del bambú», de tal manera se asocia a ese tipo de vegetación, y que en la India y en los países menos poblados de Birmania y Malasia la encontró mucho más a menudo cerca de las aldeas que en el interior de la selva (Beebe, 1921).

FuenteAltitud máxima
Guía originalEntre 0 y 1.800 m (Hernández García, 2013)
Howman (1979, 1993 y 1996)Del nivel del mar hasta 6.000 pies (1.800 m) (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996)
DelacourHasta unos 4.000 pies en la forma nominal; en el género, hasta 6.000 pies (Delacour, 1977)
Beebe (1921)Máximo medio de unos 3.000 pies; en el Himalaya cría hasta unos 5.000 pies, con ejemplares sueltos hasta 2.000 pies más arriba (Beebe, 1921)
Johnsgard (1986)Hasta unos 6.000 pies; unos 6.600 pies en el Himalaya; unos 2.000 m en el sur de China (Johnsgard, 1986)
Madge y McGowan (2002)Hasta unos 2.000 m en Malasia y Yunnan (Madge y McGowan, 2002)
Birds of the WorldUnos 2.000 m (Bután, Malasia, suroeste de China) y 2.400 m en el noreste de la India (BOW)
Informe indio (WII)Por debajo de los 2.000 m (WII, 2007)

Los pies se han dejado como los da cada autor; 1.000 pies equivalen a unos 305 m.

La variación entre fuentes se explica en parte porque la mayoría solo registra la altitud de los puntos de captura. Beebe observó que los gallos que viven por las laderas del Himalaya descienden varios miles de pies en el invierno hasta altitudes más cálidas, y vuelven a subir cuando llega el calor, en Garhwal (Beebe, 1921); en el norte de Tailandia, las aves bajan aparentemente a menor altitud en invierno (BOW). No se conocen migraciones; Johnsgard recoge sospechas, no confirmadas, de movimientos estacionales a las selvas lluviosas de Tailandia durante la estación de lluvias, y que las aves son relativamente sedentarias, con áreas de campeo limitadas (Johnsgard, 1986).

Hábitats en cada país

En Tailandia y Malasia usa hábitats parecidos, incluidos los bosques secundarios de antiguos claros, los bordes de los bambusales (que suelen rebrotar tras un incendio y ofrecen un excelente alimento) y otros ambientes de sucesión; Collias y Saichuae (1967) opinaban que no vive en el bosque primario, al menos en Malasia, ni a altitudes superiores a las de los bambusales, mientras que Medway y Wells (1976) lo registraron a unos 6.000 pies en Malasia (Johnsgard, 1986). En el sur de China alcanza unos 2.000 m y ocupa castañares, bambusales secundarios, bosques mixtos de hoja ancha, bosques claros y matorrales (Johnsgard, 1986). En Java, según Madge y McGowan, vive incluso dentro del bosque (Madge y McGowan, 2002).

Dónde convive con otros gallos

Donde coincide con el gallo verde en Java hay una clara segregación de hábitat: el verde prefiere zonas más abiertas, por ejemplo, prados (BOW; Madge y McGowan, 2002). En la India, donde convive con el gallo de Sonnerat, el rojo se asocia con bosques húmedos de sal (Shorea robusta) y el de Sonnerat con los más secos de teca (Tectona) (BOW; Madge y McGowan, 2002). Johnsgard supone que, salvo en el estrecho límite con el gris, el rojo apenas compite con otros faisanes; el kalij, aunque comparte hábitat, no parece un competidor serio, aunque los machos de ambas especies pueden pelear hasta la muerte en la época de cría (Johnsgard, 1986).

La India: un recuento reciente

El estudio coordinado por el Instituto de Vida Silvestre de la India distribuyó el área histórica del gallo rojo en cinco zonas (norte, centro, este, sureste y noreste) y calculó que cubre 300 distritos de 21 estados; hoy se le da por presente en 136 distritos, pero se ignora si está o no presente en más de la mitad de los distritos del área. De 255 áreas protegidas dentro de su área en la India, 149 (26 parques nacionales y 123 santuarios) albergan gallo rojo, y de otro tercio no hay información (WII, 2007). Birds of the World habla de al menos 190 áreas protegidas indias (BOW), y Madge y McGowan lo señalan en más de 100 áreas protegidas de su área global (Madge y McGowan, 2002). En la India viven dos subespecies, murghi en el norte y el centro y spadiceus en el noreste (WII, 2007); la distribución actual es muy parecida a la histórica de Hume y Marshall (1879), Ali y Ripley (1983) y Madge y McGowan (2002), con límites impuestos por barreras geográficas, la altitud y la presión humana (WII, 2007). En el centro del país no se ha registrado más allá de la orilla occidental del río Pench; el límite meridional de Ali y Ripley está cerca de Rajahmundry, y hay un registro antiguo en el santuario de Eturnagaram que el estudio de 2007 no confirmó (WII, 2007).

Comportamiento y voz

Un ave recelosa que se oye más de lo que se ve: un macho con varias hembras, dormideros comunes y un canto que es el de todos los corrales.

Lo que más sorprendió a Beebe, que recorrió su área a principios del siglo XX, fue oír en plena selva, en lugares donde sabía que no había casas en muchas leguas a la redonda, los mismos sonidos de corral que conocía de casa (Beebe, 1921).

Vida social y ritmo diario

Es un ave cauta, que desaparece pronto entre la maleza al borde de los caminos y de los campos, y que suele verse en grupos de un macho con varias hembras, sobre todo en invierno (BOW; Madge y McGowan, 2002). En la época de cría los grupos se disgregan para el combate y el apareamiento; fuera de ella, son aves sociables, a menudo en bandos de buen tamaño, y es raro ver un macho o una hembra solitarios (Beebe, 1921). Según Johnsgard, a partir de los estudios de Collias y Collias (1967), las aves pasan la noche en dormideros que cambian poco salvo molestias, forrajean desde el amanecer hasta las nueve de la mañana y de nuevo desde las tres o cuatro de la tarde hasta el crepúsculo, y descansan en los árboles del dormidero o cerca de ellos durante las horas más calurosas; en la época seca visitan a diario los puntos de agua, para beber a primera hora y de nuevo por la tarde; algunas aves se mueven en un diámetro de apenas unas 150 yardas (Johnsgard, 1986). Hay grupos de dormidero de unas cinco aves por término medio, pero Beebe cita el caso de treinta machos y hembras juntos en una misma caña de bambú en Tenasserim (Davison), y vio otras aves dormir en familia, un macho, una hembra y dos jóvenes, en el árbol inclinado sobre un precipicio (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986).

Gallo rojo
Grupo de gallo rojo (Gallus gallus), tomada en Perak (Malasia) © Amar-Singh HSS

El dormidero preferido es la parte alta de una caña de bambú arqueada, que oscila con el viento y de la que pocos depredadores pueden trepar por el tallo liso (Beebe, 1921). Johnsgard señala que dentro del bando hay una jerarquía de picoteo que regula el acceso a los mejores puntos de forrajeo, y que los machos subordinados cantan mucho menos que los dominantes (Johnsgard, 1986).

Territorio y peleas

Los gallos rojos son notoriamente pendencieros, como atestiguan la longitud de los espolones y la esclavina, que, según Beebe, parece funcionar como una especie de escudo: en la lucha cara a cara las plumas del cuello se erizan como un halo y esconden las zonas vulnerables (Beebe, 1921). Hume describió en los Siwaliks una pequeña loma herbosa de unos diez yardas de diámetro y una de altura, llena de plumas, donde los machos se reunían al amanecer para pelear; Beebe halló tres lugares que le parecieron zonas de combate, siempre en pequeños claros de bambusales, y cree que los contendientes son sobre todo machos jóvenes o sin pareja, mientras que los machos emparejados solo pelean con los intrusos (Beebe, 1921). En libertad parece haber relativamente pocos combates reales entre machos, aunque un macho subordinado puede seguir con persistencia a otro y a su harén (Johnsgard, 1986). Collias y Collias creyeron que el canto sirve para reforzar el territorio, facilitar la distancia entre machos y confirmar el rango en el grupo; el canto de uno estimula a otros y a veces los atrae (Johnsgard, 1986). Beebe juzgaba pequeños los territorios, y los dormideros pueden estar a solo 100 m uno de otro (Beebe, 1921; Wikipedia).

La voz

El canto del macho, que emite sobre todo al amanecer o al anochecer cerca del dormidero, se parece al cacareo conocido de la gallina doméstica, aunque es más agudo y termina de forma más estrangulada. En Bután se oye principalmente de mediados de febrero a mediados de mayo. El repertorio incluye unos 30 reclamos distintos, entre ellos numerosos cloqueos, y un graznido explosivo de alarma que se va apagando (BOW; Madge y McGowan, 2002).

Johnsgard describe el canto como un «quiquiriquí» de cuatro notas, tan encadenadas que casi se funden, con la tercera nota como la más sostenida y de mayor amplitud; hay diferencias individuales que quizás permitan a las aves reconocerse por la voz (Miller, 1978) (Johnsgard, 1986). El canto es más intenso al amanecer, con un pico agudo poco después del alba y a menudo otro antes de la salida del sol, quizá cuando las aves abandonan el dormidero, y un pico menor antes de ponerse el sol; el canto empieza algo antes cada mañana a medida que avanza la estación de cría; en el norte de la India el canto alcanza su máximo a principios de mayo y decae a principios de junio (Johnsgard, 1986). Wikipedia añade que el macho de mayor rango canta siempre primero y los subordinados lo siguen por orden de rango (Wikipedia).

Beebe, por su parte, distinguió dos tipos de canto en el campo. El «desafío» salvaje, que anotó como «Err-er-érk-er», con el acento sobre la tercera nota y la cuarta a menudo débil, parecida más a una inspiración que a una nota; y un canto más pausado, más bajo, con un deje del «arrastre» doméstico, que le pareció una especie de canto de bienestar, de un macho cuya hembra estaba incubando cerca (Beebe, 1921). En una ocasión, antes de cantar, el macho aleteó tres o cuatro veces con un chasquido sonoro, y las veces que lo sorprendió desafiando lo hacía desde el suelo, un tronco caído o una percha baja, no desde el dormidero (Beebe, 1921). Para el canto más corriente cerca de las aldeas, que recuerda al de ciertas bantam, Beebe escribe «Cock-ka-charr» y observa que las razas domésticas cuyo canto más se parece al del gallo salvaje son las de plumaje más cercano al rojo y negro de su ancestro; el canto salvaje es siempre más corto y vigoroso, y carece del final arrastrado del gallo doméstico (Beebe, 1921). Delacour lo resume de forma parecida: un canto agudo y corto que termina de repente (Delacour, 1977).

La hembra emite un cacareo agudo y penetrante cuando está excitada o sospecha un peligro, parecido al que da una gallina doméstica tras poner un huevo; el chillido de terror de un ave atrapada es idéntico al de la gallina, pero no se prolonga durante minutos; los pollos piulan como los de la gallina doméstica (Beebe, 1921). Beebe confundió más de una vez, en Garhwal, el canto del gallo con el «kok-kok-koklas» del faisán koklas, cuando la niebla del valle suavizaba las notas (Beebe, 1921).

Vuelo y huida

El vuelo del gallo salvaje es directo y rápido. Entre la maleza densa puede levantarse casi en vertical hasta superar la vegetación y luego volar con fuerza hasta un árbol cercano; ante una persona sale volando lo más deprisa posible, cuesta abajo si hay pendiente, y Beebe vio a un macho cruzar un valle de media milla de ancho con un vuelo tan firme como el de un faisán (Beebe, 1921). Cuando lo sorprende un perro, trepa a los árboles y cacarea con ruido; si no, huye corriendo con la cabeza y la cola bajas y con largas zancadas, y se esconde detrás de los matorrales (Beebe, 1921). Madge y McGowan resaltan que si se le espanta se mete en el bosque con gran estrépito y se posa en un árbol, donde puede ser muy difícil de localizar (Madge y McGowan, 2002). En las horas de calor es muy reacio a volar y prefiere esconderse corriendo (Beebe, 1921).

Beebe subraya una diferencia con el gallo doméstico: los gallos de pueblo han perdido la capacidad de volar con soltura, y las gallinas de aldea del Este, cuando tienen sangre salvaje reciente, son capaces de remontar una cuesta y volver al camino como una bandada de palomas (Beebe, 1921). Con el mismo espíritu, la hembra salvaje con pollos puede fingir una herida para alejar al intruso mientras los pollitos se quedan inmóviles entre las hojas muertas; Beebe lo interpreta más como un espasmo de miedo que como una estrategia, y no lo vio nunca en gallinas domésticas (Beebe, 1921).

Compañeros y enemigos

Beebe observó a los gallos junto a vacas y búfalos salvajes, y a menudo en las charcas donde se revuelcan los búfalos, y descubrió una relación estrecha con las aves de corral de las aldeas (Beebe, 1921); Birds of the World indica que puede asociarse con mamíferos silvestres y domésticos para aprovechar los insectos que levantan (BOW). En una ocasión describió un macho salvaje entre los desperdicios de un campamento de mulas, que mantenía a raya a los gallos de pueblo y que hizo una breve reverencia a una gallina parda que conservaba el color de la selva; el gallo se lanzó a un matorral en cuanto vio al guarda, y a los pocos minutos cantaba de nuevo a lo lejos (Beebe, 1921). En el bosque, los charlatanes (Timaliidae) acompañan a veces a los gallos y avisan del peligro (Beebe, 1921).

Como depredadores, la guía original recoge los gatos salvajes, las civetas, las martas y las águilas, los varanos y las serpientes, y sobre todo al hombre. Johnsgard, a partir de Bump y Bohl (1961) y de Collias, añade mangostas, gatos de la jungla, halcones, grandes búhos, el gato pescador, la civeta de palmera y la marta de garganta amarilla, que se vio siguiendo a un bando, y los azores y águilas serpentarias vistos cerca de bandos; en China, el gato de la jungla, la marta amarilla, gavilanes, halcones y búhos; las serpientes y los lagartos son depredadores de huevos (Johnsgard, 1986). Beebe cree que los mustélidos, los pequeños gatos como Felis chaus, los halcones y las águilas son los principales peligros, y que el hombre es, ahora, el mayor enemigo (Beebe, 1921).

Alimentación

Un omnívoro oportunista: granos, bambú y frutos, termitas y lombrices, que busca rascando el suelo.

El gallo rojo es omnívoro y puede alimentarse en la naturaleza de casi cualquier cosa. En su hábitat natural se alimenta de los recursos disponibles en cada estación y suele hacerlo buscando en el suelo con las patas. La base de su alimentación consiste en granos, bambú, frutos, invertebrados, arañas e incluso pequeñas serpientes y lagartos.

En libertad

Es un ave oportunista y omnívora, cuyas preferencias probablemente varían con la estación. En 37 aves de la India se hallaron en el aparato digestivo semillas de 30 especies y muchos grupos de invertebrados; entre los géneros vegetales figuran Trichosanthes, Rubus, Carissa, Zizyphus y Shorea, y la única planta cultivada fue el arroz. En Tailandia se encontraron también frutos de euforbiáceas, semillas de bambú y numerosos insectos (hormigas, escarabajos y termitas). Obtiene el alimento rascando el suelo y picoteando. Visita zonas abiertas a primera hora de la mañana y al atardecer, y abrevaderos a diario en periodos secos. Suele verse en pequeños grupos, a menudo un macho con varias hembras, y puede asociarse con mamíferos silvestres y domésticos para aprovechar los insectos que estos levantan (BOW).

Johnsgard añade que en los 37 buches de la India había además géneros como Digitaria y Stellaria y representantes de hormigas, escarabajos, termitas, chinches y moscas, junto con caracoles, arañas y milpiés; en 23 adultos de Tailandia (Collias y Saichuae, 1967) los frutos de euforbiáceas, las semillas de bambú, los frutos de Zizyphus y de acantáceas y restos de cultivos como el maíz, el arroz, las judías y la tapioca, junto con insectos, sobre todo termitas y hormigas: se contaron casi 1.000 termitas en el buche de un solo macho (Johnsgard, 1986). En China la dieta es igual de variada: nueces, semillas, brotes de bambú, hojas, pétalos, granos de cultivo, drupas y bayas, y también termitas, sus huevos y otros insectos en cantidad (Johnsgard, 1986).

Beebe, que examinó el contenido del buche de aves cazadas lejos de los cultivos, siempre halló predominio de materia vegetal: pequeñas nueces y semillas de plantas desconocidas, brotes de bambú y de otras gramíneas, hojas, pétalos y semillas silvestres; como todos los faisanes, disfruta de las larvas y los huevos de las termitas, y se esfuerza en romper los duros túneles y montículos de tierra para llegar a las cámaras de cría (Beebe, 1921). Selecciona los guijarros que traga, y la molleja suele contener piedrecitas brillantes: en una sola gallina se encontraron diecisiete zafiros (Beebe, 1921). Cerca de las aldeas se alimenta en los cultivos y espigaderos, en bandos de diez a veinte aves a primera hora y al atardecer; después de la cosecha rebusca en los campos y se engorda con el mijo y el arroz maduros, aunque el daño que causa es escaso y se le ahuyenta con facilidad (Beebe, 1921). Durante todo el año comparte con las aves domésticas la costumbre de frecuentar los establos de las vacas y los rastros de los animales que pasan por caminos y senderos (Beebe, 1921).

Birds of the World y Madge y McGowan coinciden en que busca alimento rascando el suelo y picoteando (BOW; Madge y McGowan, 2002). En un estudio de Collias y Collias, los individuos rebuscan solos entre la hojarasca y la jerarquía de picoteo determina quién accede a los mejores lugares (Johnsgard, 1986).

La dieta cambia con la edad

La proporción de vegetales frente a invertebrados en la dieta cambia mucho con la edad: los pollos se alimentan sobre todo de insectos adultos y sus larvas y de lombrices, con materia vegetal solo ocasional, mientras que en los adultos son los vegetales los que predominan sobre los artrópodos y otros animales (Wikipedia). Beebe, en el buche de un pollo de dos semanas, halló un trozo de lombriz de tierra de color escarlata, varias larvas pequeñas y una brizna de hierba (Beebe, 1921). Beebe supone que los insectos son una parte importante de la dieta de los pollos, a juzgar por la costumbre de rascar de ambos sexos, y señala que el macho ayuda a encontrar la comida de los pollos cuando tienen una semana o más (Beebe, 1921).

En cautividad

En cautividad puede alimentarse con un pienso de gallina de alta calidad, al que puede añadirse un complemento, en cantidades moderadas, de semillas, huevos duros, frutas, hojas de verduras, alfalfa y, eventualmente, alimentos vivos como larvas de insectos. Howman recoge simplemente que come lo mismo que el resto de las aves de corral, y Delacour recuerda que sus necesidades de alimento son las de los faisanes ordinarios, como el dorado o el Lady Amherst, y que prosperan con una dieta sencilla (Delacour, 1977; Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996).

Los criadores actuales insisten en la base de la dieta: un alimento balanceado, pensado para cada etapa (inicial, mantenimiento y cría), porque en cautividad las aves solo comen lo que se les da. El error más extendido es alimentarlas solo con maíz o trigo, que las engorda, las deja con carencias, acorta su vida y reduce su fertilidad (del Campo, 2006). Recomendación editorial: ofrecer, además del pienso, hierba, hojas y cierta cantidad de insectos o larvas; el gallo rojo es un rascador infatigable y agradece que se le permita buscar.

Cortejo y exhibición

Una danza lateral con el ala caída, la esclavina erizada y la cola abierta, y un macho que ofrece comida: el cortejo que todos hemos visto en el corral, en su versión salvaje.

La parada nupcial del gallo rojo se parece mucho a la de los gallos domésticos (Delacour, 1977; Hernández García, 2013). Es, según Beebe, un caso en que el corral conserva las huellas de una cortesía antigua: la «danza lateral» del gallo, con un ala bajada y la cola ladeada, es la misma que se ve en el macho silvestre y, en esencia, en el dorado (Beebe, 1921).

La danza lateral

En la exhibición el macho se esfuerza en colocarse casi enfrente de la hembra y en hacerse lo más asimétrico posible: baja casi hasta el suelo el ala y el lado de la cola que están más cerca de ella, inclina el dorso, levanta y abre un poco las esclavinas, que cuelgan hacia el lado de la hembra, y da pasitos rápidos en semicírculo, hasta quedar al otro lado; tras unos segundos de pausa, puede volver sobre sus pasos y mostrar el otro flanco, o rodearla por detrás para exhibirse de nuevo (Beebe, 1921). Lo que se exhibe es lo que más brilla —el dorso, las alas y la cola—, mientras las partes inferiores, apagadas, quedan ocultas (Beebe, 1921). Beebe observó que el cortejo salvaje, a diferencia del de los gallos domésticos, es silencioso: solo se oye algún cloqueo entre exhibición y exhibición, sin el parloteo o la especie de croar áspero que acompaña a las exhibiciones del gallo doméstico, y es más paciente, más completo y más vigoroso que en el corral (Beebe, 1921).

Hume anotó que los machos mantienen la cola caída mientras corren o comen, pero que al desafiar a un rival y, según dos observaciones suyas, durante los primeros pasos junto a las hembras, la levantan (Beebe, 1921). Beebe subraya que la exhibición lateral no tiene nada que ver con la postura de lucha, que es siempre frontal, y rechaza la idea de que el cortejo no sea más que una variación de los gestos de pelea (Beebe, 1921). Para él, el cortejo salvaje corresponde a la primera etapa —la exhibición lateral— de los faisanes pavo y de los tragopanes, y es parecido al del dorado (Beebe, 1921).

La llamada de la comida

Una pieza central del cortejo es el «tidbitting», un cortejo alimentario: el macho encuentra comida delante de una hembra, la llama con una serie de cloqueos, mueve la cabeza arriba y abajo, y coge y suelta repetidamente el bocado; la hembra puede tomarlo del suelo o del pico del macho y a veces se acepta la cópula (Wikipedia). Johnsgard señala que los machos atraen a su harén con esta llamada de comida y que ese comportamiento, como la cópula, es el mismo en los gallos silvestres y en las formas domésticas (Johnsgard, 1986). Morejohn (1968) observó que también el gallo gris hace «tidbitting», con una llamada muy distinta, parecida a un maullido nasal; y que una hembra de gallo rojo, tras cuatro o cinco meses de contacto con un macho gris, acabó respondiendo a su llamada de comida y probablemente a su cortejo (Johnsgard, 1986).

Elección de la hembra

Aunque el macho dominante intenta monopolizar el acceso reproductivo a las hembras de su grupo, estudios sobre poblaciones semisalvajes muestran que ellas ejercen una auténtica elección de pareja, apareándose con machos subordinados en torno al 40% de las ocasiones (Wikipedia). Beebe veía en la exhibición persistente un efecto más hipnótico que sentimental sobre la hembra, que se logra solo por vía emocional (Beebe, 1921).

Cuándo y cómo se cortejan en libertad

Los machos comienzan en febrero a cantar, combatir y cortejar en la parte norte del Himalaya, y la actividad dura hasta finales de mayo (Beebe, 1921). En la India el canto sigue un ciclo paralelo, con su máximo a principios de mayo (Johnsgard, 1986). Para detalles sobre el sistema de apareamiento, el nido y las puestas, véase el capítulo siguiente.

Reproducción en la naturaleza

Un nido en el suelo, de cuatro a doce huevos y una hembra que incuba sola unos veinte días: de lo que sabemos, casi todo vale también para el gallo de corral.

En su hábitat natural el gallo rojo vive en pequeños grupos comandados por un macho adulto, por lo que un macho puede tener entre 2 y 5 hembras. La parada nupcial es muy similar a la de los gallos domésticos. Una vez realizada la cópula, la hembra pone entre 5 y 6 huevos (de blancos a crema rosado y de tamaño variable) en una pequeña depresión del suelo, y los incuba ella sola durante 19-21 días. Los pollos se desarrollan muy rápidamente y a los 15 días son capaces de dar pequeños vuelos. Alcanzan la madurez sexual al año de vida, aunque el macho todavía no tiene su plumaje completamente desarrollado.

Calendario anual

El calendario es orientativo: procede de poblaciones y fuentes distintas. En la península malaya, Beebe registró pollos de febrero a finales de agosto [[beebe2,bowrjf,johnsgard,madge]].

Sistema de apareamiento

Aunque algunos autores antiguos creyeron que la especie era monógama, la mayoría de los estudios recientes la consideran regularmente poligínica (Bump y Bohl, 1961; Collias y Collias, 1967): Collias y Collias hallaron machos asociados con ninguna hembra y hasta con cuatro; al principio de la temporada había menos parejas poligínicas, y más tarde, cuando algunas hembras ya habían ido a incubar, machos con una sola hembra; también había machos sin pareja, quizá aves de primer año o machos de más edad sin éxito (Johnsgard, 1986). Birds of the World describe el sistema como poligínico, con un número de hembras por macho que parece aumentar a medida que avanza la temporada, pero con casos de monogamia, en algunas zonas relativamente frecuentes (BOW; Madge y McGowan, 2002).

El nido

El nido es una depresión poco profunda en bosque secundario denso o bambú, revestida de hierba seca y hojas, bajo arbustos y a veces en la bifurcación de un árbol (BOW). Johnsgard añade que las hembras prefieren el crecimiento secundario denso y los bambusales, bajo un arbusto o dentro de una mata de bambú, a veces elevado unos pies del suelo (Johnsgard, 1986). Beebe describe el nido como un hueco rascado en el suelo, sin forro, o con las hojas del suelo prensadas por el peso del ave y de los huevos, y más raramente un montón de hierba y hojas; las hembras que anidan lejos de los pueblos lo ocultan en espesuras de bambú o helecho, y las de las aldeas lo hacen sin ocultarlo bien (Beebe, 1921). Hume halló casi cada día un nido durante un mes de mayo en el pie de los Siwaliks, y seis a menos de doscientas yardas (Beebe, 1921).

Puesta y huevos

La puesta suele ser de 5 a 6 huevos (4–12), blancos o de beige pálido a marrón rojizo pálido, de 45-49 × 36 mm en Malasia (BOW). Johnsgard indica puestas normales de cinco o seis huevos, a menudo cuatro y, rara vez, nueve; las estimas de más de nueve son probablemente errores (Baker, 1930); y las puestas de reemplazo tienen solo tres o cuatro (Johnsgard, 1986). Beebe da de cinco a ocho como cifra habitual, y once huevos puestos por una sola hembra en una puesta, mientras que una puesta de catorce corresponde, a su juicio, a dos hembras (Beebe, 1921). Los huevos son como huevos de gallina en miniatura, de cáscara lisa y fina, muy brillante, y de color ante o café con leche, a veces más pálida o más oscura; miden de 40 a 53 mm de largo y de 32 a 39 de ancho, con una media de 46 × 35 mm (Beebe, 1921). Johnsgard da una media de 45,3 × 34,4 mm y unos 29,6 g de peso fresco (Johnsgard, 1986). Una hembra silvestre pone, como máximo, unos 40 o 50 huevos en toda su vida; una gallina doméstica de postura, hasta unos 3.000 (Beebe, 1918).

FuenteHuevos por puestaIncubaciónOtros datos
Guía original (libro del autor)5–619–21 díasPollos con pequeños vuelos a los 15 días; madurez al año (Hernández García, 2013)
Birds of the World5–6 (4–12)18–21 díasPollos capaces de volar hacia la semana; solo la hembra los cuida; los machos cautivos maduran a los 5–8 meses (BOW)
Madge y McGowan5–6 (4–12 en total)18–21 díasLos pollos vuelan a la semana (Madge y McGowan, 2002)
Johnsgard5–6, a menudo 4, rara vez 9Unos 20 días en condiciones naturales; 18–20 según Cheng et al.Una puesta al año, con reposición si se pierden los huevos; los pollos vuelan siendo aún pequeños, de una cuarta parte del tamaño adulto; madurez al final del primer año (Johnsgard, 1986)
DelacourNo da cifra (huevos blancos sin manchas a crema rosado)19–21 díasDescribe el plumón del pollo (Delacour, 1977)
Beebe5–8 (hasta 11)Unos 21 díasPollos listos para seguir a la madre y esconderse casi en cuanto se secan (Beebe, 1921)
Howman (cautividad)8–1019–21 díasPlumaje adulto en el primer año (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996)
Criadero Chintaguay4–819–21 díasMadurez a los 2 años; puesta a principios de marzo en el hemisferio norte (del Campo, 2006)
WikipediaNo indica21 díasPollos emplumados a las 4–5 semanas; la madre los expulsa a las 12 semanas; madurez a los 5 meses (Wikipedia)

El libro del autor da en su ficha técnica del segundo volumen 19–21 días de incubación y puesta a principios de marzo en el hemisferio norte y a principios de septiembre en el sur (Hernández García, 2014).

Incubación y cría de los pollos

La hembra incuba sola; el macho no se acerca al nido y no participa en la incubación, aunque suele verse con la hembra cuando esta sale a comer (Beebe, 1921; BOW; Johnsgard, 1986). Los pollos son fuertes y muy silvestres: abandonan el nido y siguen a la madre, y se esconden a una señal suya, casi en cuanto se seca el plumón (Beebe, 1921). Si la hembra siente peligro, abandona a los pollos con un cacareo agudo que los manda a esconderse, y vuelve con arrullos suaves; en una ocasión, Beebe cronometró doce minutos de ausencia antes de que ella regresara con cautela por el lado de donde había venido el peligro (Beebe, 1921). Cuando los pollos tienen una semana o más, el macho se une a la hembra y escarba y ayuda a encontrar comida, y de mayores duerme con ellos (Beebe, 1921). Johnsgard sostiene que en cautividad la asociación de madre y pollos dura como mínimo tres meses, que algunos observadores han visto a machos con hembras y nidadas aunque se afirma que el macho no duerme con ellos mientras crecen, y que las nidadas permanecen juntas a menudo hasta bien entrado el otoño (Johnsgard, 1986).

Los pollos que nacen bajo gallinas domésticas y se crían encerrados con otras aves aceptan, finalmente, el cautiverio y se reproducen, pero siempre prefieren dormir en árboles cercanos a la aldea antes que en gallineros; si se les deja ir a la selva, se alejan de la gallina y, por miedo, se pierden uno a uno (Beebe, 1921). Beebe subraya que, a diferencia de las demás especies de Gallus, los pollos o incluso los adultos de gallo rojo verdaderamente silvestres son susceptibles de una domesticación casi inmediata, que no se da en ningún otro miembro de la familia (Beebe, 1921).

Éxito reproductor y madurez

Los pollos, vulnerables a serpientes, lagartos, pequeños carnívoros y rapaces, mueren en gran número; según Beebe, entre los faisanes en general solo dos pollos llegan por término medio a la madurez (Beebe, 1918; Beebe, 1921). Los machos alcanzan la madurez sexual al final del primer año, pero con un plumaje incompleto y subordinados a los más viejos durante cierto tiempo (Johnsgard, 1986). En cautividad, los machos maduran a los 5–8 meses (BOW). Las hembras de las poblaciones semisalvajes eligen pareja y se aparean con machos subordinados en torno al 40 % de las ocasiones (Wikipedia). En buena parte de su área de distribución la puesta se concentra en la estación seca, aunque en plantaciones de palma de Malasia se ha documentado cría durante todo el año (Wikipedia).

Cría en cautividad

Fácil de mantener y de criar, difícil de mantener puro: el problema del gallo rojo en pajarera es la sangre doméstica.

En cautividad, los ejemplares puros son muy raros, por lo que existe mucha consanguinidad entre estas poblaciones. Es un faisán que se mantiene con facilidad, y los autores clásicos lo recomendaban por su interés y por su carne; pero su cría se vuelve problemática cuando se mezcla con gallinas domésticas (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Howman, 1979; Howman, 1993).

Instalaciones y convivencia

Howman considera al gallo rojo plenamente satisfactorio como ave de pajarera con la condición de que no haya más de un macho en cada recinto; el macho puede convivir con varias hembras y con otros faisanes, como argus o faisanes orejudos, con los que no suelen pelear (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996). El recinto puede ser pequeño, pero el rascado impedirá que la hierba sobreviva; la edición de 1993 recomienda un mínimo de 150 pies cuadrados (14 m²) y anota que en cautividad es una especie numerosa, aunque la pureza de parte de las aves es dudosa (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996). Delacour coincide: se mantienen bien en cualquier tipo de recinto, incluso pequeño, mientras haya refugio contra la lluvia y el viento; su única desventaja es la afición a rascar, que destruye la hierba y revuelve el suelo si no hay espacio; en Clères los alojaban en amplios recintos con hierba y arbustos, junto a tragopanes, monales, argus y faisanes orejudos, sin molestarlos ni ser molestados (Delacour, 1977). Se pueden poner varias hembras con un macho (Delacour, 1977).

Beebe informa de que en el Zoológico de Nueva York los gallos rojos pasaron un tiempo en una gran jaula de vuelo, y cada uno elegía una rama alta, a 40 pies o más del suelo, para dormir, mientras que en un recinto pequeño se conforman con una percha baja; los adultos aguantan bien el invierno del norte con un refugio apenas calentado para dormir, y las hembras pueden criar a sus pollos (Beebe, 1922). Los dos primeros descendientes de aves capturadas son muy mansos y se puede confiar en ellos con casi cualquier otra ave; pero después de varias generaciones de cría consanguínea el ave aumenta de tamaño y le aparecen plumas blancas aquí y allá (Beebe, 1922).

Pureza de las líneas

Delacour insiste en que es fácil comprobar si los gallos rojos importados son puros: en el macho, un eclipse completo en verano y un canto corto y agudo que acaba de golpe; en la hembra, la ausencia de cresta y de pendientes; y en ambos sexos, la cola casi horizontal; la mayoría de las aves que se ven hoy en colecciones de América y Europa muestran trazas de sangre doméstica, con las hembras de cresta bien desarrollada y los dos sexos con la cola erguida (Delacour, 1977). Cuando los gallos rojos viven en libertad en parques mezclados con razas domésticas, la causa suele ser una gallina bantam que llevó a sus polluelos de faisán al bosque, y los machos solitarios se juntan con ellas; es necesario eliminar a esas aves, advierte, si se quiere evitar el deterioro de la línea (Delacour, 1977). Con el tiempo, además, los ejemplares en aviarios tienden a aumentar de tamaño y a desarrollar una cresta más grande (Delacour, 1977).

El informe indio apunta que en marzo de 2007 había en cautividad en zoos y criaderos de faisanes de varios estados (Andhra Pradesh, Delhi, Haryana, Himachal Pradesh y Uttar Pradesh) 209 gallos rojos: 74 machos, 80 hembras y 55 pollos; los estudios de Kaul y colaboradores indican que la mayoría de los animales de zoos examinados presentaban rasgos de formas puras (WII, 2007). Recomendación editorial: mantener a los gallos rojos aparte de cualquier gallina doméstica, no mezclar subespecies y registrar bien los orígenes, para no perder las pocas líneas puras que quedan.

Cría y ficha técnica

Howman da para el gallo rojo un tamaño de puesta de 8 a 10 huevos, una incubación de 19 a 21 días y un plumaje adulto ya en el primer año, aunque mejora en el segundo (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996). Beebe cifra en unos ocho los huevos que ponen al año las hembras del Zoológico de Nueva York, y señala que los pollos son resistentes y que las hembras pueden criarlos solas (Beebe, 1922). Delacour afirma que ponen más que los gallos de Lafayette y de Sonnerat, pero menos que los de Java, y que las hembras son buenas madres, aunque suelen ser salvajes (Delacour, 1977). El criadero Chintaguay da madurez a los 2 años, de 4 a 8 huevos por puesta, comienzo de la puesta a principios de marzo en el hemisferio norte (principios de septiembre en el sur) y 19–21 días de incubación (del Campo, 2006).

EspecieHuevos por puestaIncubación (días)Época de puestaMadurez (años)
Gallo rojo (Gallus gallus)4–8 (Howman: 8–10)19–21N: principios de marzo · S: principios de septiembre2 (Howman: adulto el primer año)
Gallo de Sonnerat (Gallus sonneratii)4–820–21N: abril · S: octubre2
Gallo de Lafayette (Gallus lafayettii)2–420–21N: abril · S: octubre2
Gallo verde (Gallus varius)4–6 (Howman: 6–10)21N: abril · S: octubre1–2

Tabla de postura del criadero Chintaguay, con los valores de Howman entre paréntesis; el libro del autor da incubaciones de 19–21 días para el gallo rojo y de 20–21 días para los gallos de Sonnerat y de Lafayette; N = hemisferio norte; S = hemisferio sur (del Campo, 2006; Hernández García, 2014; Howman, 1993; Howman, 1996).

Incubación artificial: parámetros

Los criadores actuales trabajan con una pauta muy ajustada para casi todos los faisanes. La del criadero Chintaguay, medida siempre «a la altura media del huevo», es la siguiente (del Campo, 2006):

FaseValor recomendado
Conservación de los huevos antes de incubar13–15 °C y 75 % de humedad relativa, con la punta fina hacia abajo
Cuándo empezar a incubarAl día siguiente de la puesta y antes de los 10 días (lo ideal: no más de 7); la fertilidad cae deprisa con la edad del huevo
Precalentamiento6–8 horas a unos 23 °C antes de entrar en la incubadora, para evitar el choque térmico y la condensación
Temperatura37,5 °C durante toda la incubación, hasta que el pollo se seca
Humedad relativa55–60 % hasta tres días antes de la eclosión y 65–70 % durante los tres últimos días; por encima del 70 % hay riesgo de ahogo
Volteo3 o 4 veces al día, hasta tres días antes de la eclosión
Últimos tres díasSin volteo; la temperatura baja un grado y la humedad sube como máximo un 10 %. Conviene pasar los huevos a una nacedora
Duración para el gallo rojo19–21 días
Después de nacer24–48 horas en la nacedora, sin comida ni agua: se secan y viven de la reserva del saco vitelino (que les basta de 3 a 4 días)

Pauta general del criadero Chintaguay para faisanes; la duración es la de la tabla de postura para el gallo rojo (del Campo, 2006).

Howman da 19–21 días al gallo rojo en su tabla de incubaciones. En su ejemplo de nidada mixta, pensado para que eclosionen a la vez huevos de especies diferentes, las ediciones de 1979 y de 1996 cuentan 22 días para los huevos de gallo rojo y 21 para los de gallo gris, mientras que la de 1993 cuenta 21 días para los dos (Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996). Para el resto de la crianza (calor, densidad, picaje, enfermedades) pueden aplicarse las pautas de los demás faisanes ornamentales, que se detallan en los apéndices del segundo volumen del libro del autor (del Campo, 2006; Hernández García, 2014).

Longevidad

Beebe recoge que los gallos domésticos pueden vivir veinticuatro, veinticinco e incluso treinta años, una longevidad mucho mayor que la de los gallos silvestres (Beebe, 1921). Para el gallo rojo en cautividad no se documentan cifras específicas en las fuentes aquí revisadas; los criadores actuales dan para los faisanes en cautividad una vida de 10 a 15 años con buena alimentación y manejo (del Campo, 2006).

Estado de conservación

Una especie abundante y de enorme área, que no está globalmente amenazada; el riesgo real es perder el gallo rojo genuino por el cruce con las gallinas domésticas.

LC
Preocupación menor

Población estable y extendida. Región: Sudeste asiático.

Escala de la Lista Roja de la UICN, de menor a mayor riesgo de extinción. La categoría de esta especie aparece destacada.

No está globalmente amenazada. Ocupa unos 5.100.000 km² y tolera la vegetación secundaria y emplazamientos humanos como plantaciones de caucho y palma aceitera (BOW). El riesgo que señalan casi todas las fuentes recientes no es la desaparición de las aves, sino la desaparición del gallo rojo genuino por mezcla con el doméstico (Fuller y Garson, 2000; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).

Cómo ha ido cambiando la valoración

FuenteValoración
Beebe (1921)Difícil decir si disminuye: las líneas pura sangre aisladas son cada vez menos, pero las de las aldeas se refuerzan sin parar con aves domésticas; en las reservas forestales del Himalaya, sin apenas caza ni trampas, parecen mantenerse (Beebe, 1921)
Johnsgard (1986)No es un problema para los conservacionistas, porque cría con más frecuencia en el segundo crecimiento alterado que en el bosque sin tocar; en su forma doméstica es probablemente el ave más abundante del mundo, con poblaciones de varios miles de millones (Johnsgard, 1986)
Howman (1996)Categoría de amenaza: segura (Howman, 1996)
Fuller y Garson (2000, UICN/WPA)Riesgo menor, preocupación menor: área mundial muy grande, aunque la hibridación con el gallo doméstico puede estar muy extendida y la situación debería investigarse (Fuller y Garson, 2000)
Madge y McGowan (2002)Extendido y común en unas zonas, más disperso en otras; conocido en más de 100 áreas protegidas; amenazado más por la pérdida del genotipo silvestre que por la reducción del número de aves (Madge y McGowan, 2002)
Informe indio (WII, 2007)Lista de la UICN: «otros»; Schedule IV de la ley india de protección de la vida silvestre; no figura en CITES (WII, 2007)
TAG de galliformes de la EAZA (2000)Investigación taxonómica y genética (Hernández García, 2014)
Birds of the World / UICN actualPreocupación menor (LC), como en la ficha de esta guía (BOW; Wikipedia)

Cuántos gallos rojos hay

No se documenta una estima de la población mundial en las fuentes aquí revisadas. Birds of the World indica que en Tailandia es común, con cientos de miles de ejemplares; que en Indonesia sigue muy extendida pero en declive por la pérdida de hábitat y la caza, y es especialmente escasa en Java, Sulawesi y las Pequeñas Sondas; y que en la India se conoce en al menos 190 áreas protegidas (BOW). El informe indio da 149 áreas protegidas con gallo rojo de las 255 de su área en el país, y Madge y McGowan, más de 100 en toda la especie (Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). Los únicos datos de densidad son los que cita Johnsgard para el Terai y las faldas de los Siwaliks:

Estima de densidadAves por km²Punto medio
Bump y Bohl (1961), Siwaliks: un ave por cada 5–10 acres en invierno (cifra que consideran prudente)25–5037,5
Collias y Collias (1967): unos 2,5 acres por ave, por el tamaño de los bandos y la distancia entre dormiderosUnos 100100
Media estimada de los dos puntos mediosUnas 69 aves por km² (rango 25–100)68,75

El cálculo de la media es nuestro, a partir de los datos de Johnsgard (1986) (Johnsgard, 1986); son densidades de zonas muy buenas de la India, no valores medios del área de la especie.

  • 5.100.000km²
    de área de distribución
  • +100áreas protegidas
    con gallo rojo en toda la especie; 149 de 255 en la India
  • 69aves/km²
    densidad media estimada en el Terai (rango 25–100)

La conservación según el libro del autor

El segundo volumen del libro del autor incluye en el reparto de programas de la EAZA del año 2000 al gallo rojo, junto con los gallos de Lafayette, de Sonnerat y verde, bajo la rúbrica «Investigación taxonómica y genética» (Hernández García, 2014). El libro explica que los programas EEP y ESB europeos gestionan las poblaciones cautivas de las especies más amenazadas, y que en las especies de situación menos precaria basta con vigilar la población o con apoyar la investigación (Hernández García, 2014). Como ocurre con los demás faisanes que no están amenazados, la conservación ex situ del gallo rojo tiene un interés distinto: guardar líneas genéticamente puras, que son cada vez más difíciles de encontrar (Fuller y Garson, 2000; Hernández García, 2014).

Amenazas y protección

La mezcla con las gallinas domésticas, la caza y los lazos, y la pérdida de bosque: un ave abundante con un problema de pureza.

La amenaza principal es la hibridación con gallinas domésticas. El gallo rojo se adapta bien a los entornos humanos y a menudo se encuentra en zonas agrícolas alteradas cerca de poblaciones, lo que lo hace vulnerable a mezclarse con la forma doméstica que él mismo originó, con el riesgo de perder la pureza genética de las poblaciones silvestres en algunas zonas (Fuller y Garson, 2000).

Hibridación con el gallo doméstico

El plan de acción de la UICN y la WPA del año 2000 recuerda que el plumaje de eclipse, que se considera un indicador fiable de los genotipos silvestres ancestrales, no se halló en una pequeña serie de pieles de museo recogidas en Asia en el siglo XIX; Peterson y Brisbin (1998) concluyeron de ello que quizá hoy sean raros los gallos rojos realmente puros (Fuller y Garson, 2000). El informe indio reconoce que los autores sospechan que podrían no quedar poblaciones silvestres puras, pero considera discutible ese patrón de contaminación, y que los cruces con gallinas domésticas, sobre todo cerca de los pueblos, pueden causar la introgresión de genes domésticos; el problema, concluye, es real y hay que afrontarlo con urgencia (WII, 2007). Madge y McGowan destacan que la especie persiste sobre todo en hábitats modificados por el hombre, como en la península malaya, donde la hibridación es más probable (Madge y McGowan, 2002).

Los rasgos que se utilizan para identificar a un gallo rojo puro son físicos y genéticos. En la India, con 246 aves observadas en el campo (126 machos y 120 hembras) y 33 en cautividad, todos los machos tenían las esclavinas amarillentas y el tarso fino y negro pizarra; las orejeras eran blancas en Orissa y rosadas en el resto de los sitios (WII, 2007). El plan de trabajo del estudio indio, iniciado en 2006, comprende 70 muestras de gallo rojo (32 silvestres y 38 de cautividad) y 43 de razas domésticas, con marcadores de microsatélites, para medir la diversidad genética y comprobar la pureza (WII, 2007). Un estudio de zoos indios, de Kaul y colaboradores, sugirió que la mayoría de los ejemplares examinados presentaban atributos de formas puras (WII, 2007).

Caza y captura

Birds of the World y Madge y McGowan señalan que el gallo rojo es muy cazado en Sulawesi, Tailandia y partes de Nepal, y que la pérdida y degradación del hábitat son un problema en muchas zonas, aunque persiste sobre todo en hábitats modificados (BOW; Madge y McGowan, 2002). En el pasado, Beebe describió con detalle los métodos de captura: lazos de pelo o de fibra vegetal en el suelo cebados con grano; el señuelo vivo (ayam dénak), un gallo híbrido atado a una estaca y rodeado de lazos, cuyo canto atrae a los machos salvajes, que acuden a pelear; las vallas de bambú con trampas de caída de las que en el norte de Birmania se capturan muchos cientos de gallos al año; y la imitación del canto y del aleteo, que los malayos usaban para atraer a los machos (Beebe, 1921). En Sulu, el señuelo en un círculo de lazos solo capturaba machos (Beebe, 1921). Es también ave de caza, a la que se tira en batidas con perros y ojeadores, desde elefantes o a rececho; Beebe cita a Hume y a otros cazadores del siglo XIX; según Hume, las aves del año, engordadas en otoño con el mijo maduro, son muy buenas para comer, mientras que las que se cazan de marzo a junio no valen más que las gallinas de aldea (Beebe, 1921). Delacour lo considera un ave de caza de primera, cauta, astuta y fuerte, de excelente carne, que a su juicio no se había probado lo bastante en Europa y América como caza de coto (Delacour, 1977).

Protección legal

En el siglo XX las reservas forestales de la región subhimalaya prohibían todo tiro del 1 de marzo a mediados de septiembre; en las Provincias Centrales, la veda iba del 1 de marzo al 30 de noviembre, y las batidas se hacían entre el 1 de noviembre y finales de febrero (Beebe, 1921). En la India actual el gallo rojo figura en el Schedule IV de la ley de protección de la vida silvestre, no está en CITES y está presente en 149 áreas protegidas de las 255 que hay dentro de su área (WII, 2007).

Qué se está haciendo

El estudio coordinado por el Instituto de Vida Silvestre de la India (WII) quiere cartografiar la abundancia y la diversidad genética, identificar poblaciones puras y relacionar la pureza genética con los rasgos físicos (eclipse, cresta de la hembra, color de las patas, porte horizontal, canto más corto y simple); se propone, además, un modelo de idoneidad del hábitat con imágenes de satélite y estudios intensivos en lugares como Sariyanj (Himachal Pradesh) para comprender la interacción de los gallos silvestres con las aves de corral (WII, 2007). El libro del autor muestra que la EAZA incluyó al gallo rojo en 2000 en «investigación taxonómica y genética» (Hernández García, 2014). Recomendación editorial: quien críe gallos rojos debe llevar un registro de origen, no mezclar subespecies y mantener a las aves apartadas de las gallinas domésticas, que es hoy la mayor contribución que puede hacer un criador.

Subespecies y variación

Cinco subespecies reconocidas, con una foto y unos datos para cada una; las claves de Delacour y Johnsgard; y la relación con el gallo doméstico y sus razas.

Se reconocen cinco subespecies de gallo rojo, que se describen a continuación junto con su área de distribución.

Cuántas formas hay

Hoy se reconocen cinco subespecies, pero la variación es clinal y los límites son difusos: Delacour recuerda que están bien definidas, pero que faltan ejemplares y datos para trazar bien los límites de cada una, y que hay amplias zonas de intergradación entre ellas (Delacour, 1977). El número varía poco según el autor (BOW; del Campo, 2006; Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000; Gerrits, 1974; Hernández García, 2013; Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007; Wikipedia):

FuenteFormas reconocidas
Beebe (1921)Ninguna: trata la especie como un todo muy variable, con ejemplares de pelaje pálido en la India seca y de colores más ricos en el Terai y Malasia, que no considera apropiado nombrar (Beebe, 1921)
DelacourCinco: gallus, spadiceus, jabouillei, murghi y bankiva (Delacour, 1977)
Johnsgard (1986)Cinco, según Wayre (1969); Koelz describió gallina, que Ripley (1961) consideraba sinónimo de murghi (Johnsgard, 1986)
Madge y McGowan (2002)Cinco; gallus incluye philippensis y robinsoni; murghi, gallina (Madge y McGowan, 2002)
Fuller y Garson (2000); Howman; GerritsCinco (Fuller y Garson, 2000; Gerrits, 1974; Howman, 1979; Howman, 1993; Howman, 1996)
Libro del autor, Chintaguay y Birds of the WorldCinco; el libro añade el gallo doméstico, Gallus gallus domesticus (BOW; del Campo, 2006; Hernández García, 2013)
WikipediaCinco, con spadiceus fechada en 1792 (Wikipedia)
Informe indio (WII)Dos en la India: murghi y spadiceus (WII, 2007)

Se mantienen todas las fuentes. Los autores clásicos, como Delacour, aceptan gallus, spadiceus, jabouillei, murghi y bankiva desde 1928 (Delacour, 1977).

Según Johnsgard, la variación geográfica es marcada y clinal, sobre todo en los machos: las esclavinas de murghi, la forma más septentrional y occidental, son largas y de un amarillo dorado en la época de cría, mientras que las de bankiva, la más meridional y oriental, son relativamente cortas y redondeadas; las esclavinas de jabouillei, la forma continental más oriental, son bastante cortas y rojo oscuro, y los machos tienen crestas pequeñas y lóbulos auriculares muy pequeños, mientras que los de gallus, inmediatamente al sur, tienen crestas grandes y pendientes y lóbulos blancos grandes; las hembras varían de forma parecida, pero con plumas más cortas (Johnsgard, 1986). Madge y McGowan coinciden: la variación es claramente clinal, con intergradación entre cuatro de las cinco subespecies, y se basa sobre todo en el tamaño de los lóbulos y en el color y la forma de las esclavinas del macho en cría (Madge y McGowan, 2002). Beebe, por su parte, constató que las orejeras tienden a ser blanquecinas en las aves indias y rojas en las de Birmania y Malasia, en proporciones de un 40 % de cada tipo, con otro 20 % neutro (Beebe, 1921).

Gallo rojo de Cochinchina (forma nominal)
Macho de gallo rojo de Cochinchina (Gallus gallus gallus), con las grandes orejeras blancas © Autor desconocido
Gallo rojo de Cochinchina (forma nominal)
Gallo rojo de Cochinchina (forma nominal)

Gallo rojo de Cochinchina (forma nominal)

Gallus gallus gallus Linnaeus, 1758

Nombres
Gallo rojo (forma nominal) o gallo rojo de Cochinchina; en inglés Cochin-Chinese red junglefowl (Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000)
Distribución
Camboya, centro y sur de Vietnam, centro y sur de Laos y este de Tailandia (ficha original, Madge y McGowan y Birds of the World); Delacour añade Annam salvo el extremo norte, Cochinchina y las islas vecinas (Poulo Condor, Koh Chang), con intergradación con jabouillei en el norte de Annam; Wikipedia la extiende desde el sur de Myanmar por Indochina (BOW; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002; Wikipedia)
Localidad tipo
Pulo Condor, Cochinchina (Delacour, 1977)
Macho
Cresta grande y dentada; garganta y cara escarlatas; lóbulos de las orejas blancos como la leche y muy grandes; esclavinas largas, puntiagudas, rojo fuego, con raya central pardo oscura y las mayores de un naranja más dorado; dorso verde azulado; partes inferiores negro mate; cola verde oscuro metálico con la base blanca (Delacour, 1977)
Hembra
Cara y garganta parcialmente desnudas y de rojo pálido, con pequeñas orejeras blanco azuladas; cresta reducida a un pliegue; coronilla y nuca rojizas; plumas del cuello pardo oscuras con anchos bordes amarillos; pecho pardo rojizo, que pasa a fulvo en el abdomen (Delacour, 1977)
Tamaño
Macho de 650 a 750 mm, ala 230–250, cola 260–275, tarso 75; hembra de 420 a 460 mm, ala 185–200, cola 140–155, tarso 60 (Delacour); peso de la especie, 672–1.450 g en machos y 485–1.050 g en hembras (BOW; Delacour, 1977)
Hábitat
Del nivel del mar a unos 4.000 pies, en selva y bosque secos y húmedos; común donde hay cobertura suficiente; ausente de la llanura pantanosa central de Siam, de los grandes arrozales y de las montañas altas, que actúan como barreras entre poblaciones (Delacour, 1977)
Puesta
Huevos sin manchas, de blancos a crema rosado; incubación de 19–21 días (Delacour, 1977)
Otros
Delacour la considera la más vistosa y bella de las subespecies, y la más fácil de distinguir por el plumaje amplio, la cresta alta y las grandes orejeras blancas del macho (Delacour, 1977)

Texto de la ficha original: «Orejones blancos muy desarrollados.» Es la subespecie a la que se refiere el nombre científico completo de la especie; el nombre de «bankiva», muy extendido, corresponde en realidad a otra forma, la de Java.

Gallo rojo de Birmania
Macho de gallo rojo de Birmania (Gallus gallus spadiceus) © Autor desconocido
Gallo rojo de Birmania
Gallo rojo de Birmania
Gallo rojo de Birmania

Gallo rojo de Birmania

Gallus gallus spadiceus Bonnaterre, 1791

Nombres
Gallo rojo de Birmania; en inglés Burmese red junglefowl (Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000)
Distribución
China, Myanmar, Tailandia, Malasia y norte de Sumatra (ficha original); suroeste de Yunnan (entre los ríos Salween y Namtung), Birmania, Siam salvo el este, norte de Laos, Malaya y norte de Sumatra (Delacour); suroeste de Yunnan y extremo este de Arunachal Pradesh, Myanmar, Tailandia salvo el este, Malasia peninsular y norte de Sumatra (Madge y McGowan); además el extremo nororiental de Assam (Birmania de la India) según Birds of the World; Johnsgard la da hasta el noroeste de Laos (BOW; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Localidad tipo
Malaca (Delacour, 1977)
Macho
Parecido a la forma nominal, pero con esclavinas más cortas, de un amarillo dorado, y lóbulos de las orejas mucho más pequeños, por lo general rojos (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Hembra
Parecida, con las esclavinas algo más cortas y más apagadas (Delacour, 1977)
Intergradación
Se cruza con las otras cuatro subespecies cerca de sus límites; la población del Tonkín occidental es intermedia entre spadiceus y jabouillei; en el centro de Siam, una llanura pantanosa sin gallos la separa probablemente de gallus (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)
En la India
Ocupa el noreste del país, frente a murghi, que ocupa el norte y el centro (WII, 2007)
Genética
Según un estudio de 863 genomas, es la subespecie de la que descienden todas las gallinas domésticas (Wang et al., 2020)

Texto de la ficha original: «Los orejones son pequeños y rojos.» El gallo de Birmania sirve de punto de referencia para describir a las demás subespecies: la nominal tiene las esclavinas más largas, murghi las tiene más amarillas y bankiva más cortas y redondeadas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).

Gallo rojo de Tonkín
Macho de gallo rojo de Tonkín (Gallus gallus jabouillei) © Autor desconocido
Gallo rojo de Tonkín
Gallo rojo de Tonkín

Gallo rojo de Tonkín

Gallus gallus jabouillei Delacour y Kinnear, 1928

Nombres
Gallo rojo de Tonkín; en inglés Tonkinese red junglefowl (Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000)
Distribución
Centro-sur de China (Yunnan, Guangxi, Hainan) y norte de Vietnam (ficha original); Tonkín, extremo norte de Annam, extremo sudeste de Yunnan, Kwangsi y Hainan (Delacour); este de Yunnan, Guangxi, Hainan y norte de Laos y de Vietnam (Birds of the World) (BOW; Delacour, 1977; Hernández García, 2013)
Localidad tipo
Backan, Tonkín (Delacour, 1977)
Macho
Se parece a la forma nominal pero con las partes rojas más oscuras; esclavinas más cortas y algo menos puntiagudas; espalda caoba; esclavinas de los flancos pequeñas y rojo oscuro; cola más corta; casi nada de naranja en el cuello; cresta y pendientes pequeños; orejeras pequeñas y por lo general rojas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Hembra
Más oscura que la forma nominal, con los bordes de las plumas del cuello de un amarillo más intenso; en general mucho más oscura que la de gallus (BOW; Delacour, 1977)
Tamaño
Según Cheng et al. (1978): diez machos de 672 a 1.020 g (media 844 g), ala media 216 mm (207–223) y cola media 207 mm (167–340); una hembra, 500 g. La guía da cola de 28 a 34 cm (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986)
Hábitat y costumbres
No difiere del nominal, pero vive en zonas más frías y húmedas; por su plumaje más oscuro y corto y su cresta menor parece más alto sobre las patas; se ha criado bien en cautividad (Clères) (Delacour, 1977)

Texto de la ficha original: «La espalda como el murghi pero más oscura.»

Gallo rojo de la India
Macho de gallo rojo de la India (Gallus gallus murghi), tomada en la zona de Bijrani, Parque Nacional de Corbett, Uttarakhand (India) © Anushree Bhattacharjee
Gallo rojo de la India
Gallo rojo de la India
Gallo rojo de la India
Gallo rojo de la India

Gallo rojo de la India

Gallus gallus murghi Robinson y Kloss, 1920

Nombres
Gallo rojo de la India; en inglés Indian red junglefowl; jangli murgha en hindi (Delacour, 1977; WII, 2007)
Distribución
Noreste de la India, Nepal y Bangladés (ficha original); norte y noreste de la India, desde el sur de Cachemira hasta Assam, bajo Himalaya, al sur hasta el Godavari (Delacour); India, Nepal, Bután y Bangladés (Madge y McGowan); Cachemira, norte y noreste de la India, Nepal, Bután y Bangladés (Birds of the World); para el informe indio, norte y centro de la India hasta Orissa y Bengala Occidental (BOW; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
Localidad tipo
Bihar (Delacour, 1977)
Macho
Como spadiceus, pero con esclavinas más amarillas —las más largas de un amarillo dorado con ancha raya central negra—, esclavinas de la rabadilla de un naranja más claro y orejeras pequeñas y blancas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Hembra
Como la de spadiceus, algo más pálida; es la más pálida de las cinco subespecies (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Tamaño
Machos: ala 203–244 mm, cola 300–380 mm y peso de unos 800 a 1.020 g; hembras: ala 177–196 mm, cola 145–165 mm y peso de 485 a 740 g (Ali y Ripley, según Johnsgard); la guía da una cola de 30 a 38 cm (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986)
Hábitat
Desde las llanuras hasta unos 7.000 pies, pero normalmente no por encima del pie de monte, en bosques de sal y matorral contiguo (Johnsgard, 1986)
En cautividad
Delacour dice que es la más mansa y fácil de domesticar, y se vuelve grande y tosca tras varias generaciones; es la forma que más se importaba, pero la menos deseable (Delacour, 1977)
Sinónimos
Gallus ferrugineus murghi Robinson y Kloss, 1920; gallina Koelz, 1954, considerada sinónima por Ripley (1961) (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)

Texto de la ficha original: «Orejones blancos muy pequeños. Plumas de la espalda en forma de lanza.»

Gallo rojo de Java (bankiva)

Gallus gallus bankiva Temminck, 1813

Nombres
Gallo rojo de Java o gallo bankiva; en inglés Javan red junglefowl (Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000)
Distribución
Sur de Sumatra, Java y Bali (ficha original, Delacour, Johnsgard, Madge y McGowan y Birds of the World) (BOW; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Rasgos distintivos
Se parece a spadiceus, pero las esclavinas del macho son más anchas, casi redondeadas en la punta, muy distintas por su forma de las de las otras subespecies; la hembra también tiene las plumas del cuello más anchas y redondeadas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Tamaño
Machos de 65 a 75 cm de longitud; hembras de 42 a 46 cm (Hernández García, 2013)
Puesta
De 4 a 9 huevos en un hoyo en el suelo; período de incubación de 8 a 20 días según la ficha web, y de 18 a 20 días según el primer volumen del libro del autor (Hernández García, 2013)
Estado
Escaso en Java, con las observaciones más recientes en el oeste montañoso (Madge y McGowan, 2002); Delacour escribe que no la había visto en cautividad (Delacour, 1977)
Sin foto
No hay ninguna foto de esta subespecie en la carpeta de la ficha; la ficha original tampoco la tenía.

Texto de la ficha original: «Ancestro salvaje del gallo doméstico, puede vivir en distintos tipos de hábitats, dada la gran variedad de alimentos que consume. En primavera, el macho se aparea con varias hembras, seduciéndolas y cortejándolas con su magnífico y colorido plumaje. Las hembras construyen los nidos entre la maleza. Los gallos bankivas se reúnen a menudo en grupos, en lugares donde existe mayor concentración de alimentos, y escarban el suelo en busca de plantas, raíces y animales invertebrados. Los machos miden de 65 a 75 cm de largo; las hembras de 42 a 46 cm de largo. Viven en bosques, selvas y matorrales. Pone de 4 a 9 huevos en un hoyo en el suelo. El período de incubación es de 8 a 20 días.»

Clave dicotómica del género Gallus (según Delacour, 1977, tal como la recogen Johnsgard y el libro del autor)
  • Cresta, espolones y esclavinas rudimentarios (hembras)
    • Pecho casi uniforme
      • Pecho rojizo; partes superiores finamente vermiculadas (adornadas con estrías).Gallo rojo (Gallus gallus)
      • Pecho pardo pálido apagado; partes superiores fuertemente marcadas de negro.Gallo verde (Gallus varius)
    • Pecho fuertemente estampado
      • Pecho moteado de ante pálido y pardo oscuro; alas y cola fuertemente barradas.Gallo de Lafayette (Gallus lafayettii)
      • Pecho con manchas blancas bordeadas de pardo; alas y cola finamente vermiculadas.Gallo de Sonnerat (Gallus sonneratii)
  • Cresta, espolones y esclavinas bien desarrollados (machos)
    • Plumas del cuello cortas, con puntas anchas de verde iridiscente.Gallo verde (Gallus varius)
    • Plumas del cuello opacas, o largas y estrechas
      • Pecho rayado
        • Rayado de naranja, rojo y pardo.Gallo de Lafayette (Gallus lafayettii)
        • Rayado de gris, blanco y negro.Gallo de Sonnerat (Gallus sonneratii)
      • Pecho negro.Gallo rojo (Gallus gallus) → véase la clave siguiente
Clave dicotómica de las subespecies del gallo rojo, machos (según Delacour, 1977) (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)
  • Plumas del cuello bastante anchas, con puntas romas.G. g. bankiva (Java, Bali, sur de Sumatra)
  • Plumas del cuello con puntas estrechas y puntiagudas
    • Esclavinas bastante cortas y rojo oscuro; cresta pequeña; lóbulo de la oreja muy pequeño y por lo general rojo.G. g. jabouillei (Tonkín, Hainan, sur de China)
    • Esclavinas largas y rojo dorado
      • Esclavinas amarillas en la punta, con una raya central grande y negruzca (lóbulos de las orejas blancos).G. g. murghi (India, Nepal, Bangladés)
      • Esclavinas naranja en la punta, con raya central más estrecha y parda
        • Esclavinas muy largas; lóbulos de las orejas muy grandes y blancos.G. g. gallus (Indochina meridional)
        • Esclavinas moderadamente largas; lóbulos pequeños y por lo general rojos.G. g. spadiceus (Birmania, Tailandia, Malasia, norte de Sumatra)

Las hembras de las cinco subespecies se parecen mucho entre sí; la clave de Delacour para las hembras separa solo las especies del género, y las diferencias entre subespecies se limitan a la oscuridad del plumaje (la de jabouillei es más oscura y la de murghi, más pálida) y a la longitud y el color de las plumas del cuello (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).

El gallo doméstico y sus razas

Gallus gallus domesticus - Gallo doméstico - Existen infinidad de razas de gallinas domésticas que no son objeto de estudio de esta obra y que tienen como origen el gallo rojo. La guía original no entra en ellas, pero la relación entre el gallo rojo silvestre y sus descendientes merece unos párrafos, porque en torno a esa relación gira buena parte de lo que se discute sobre la especie (Hernández García, 2013).

En sentido estricto, el gallo doméstico no es una «subespecie» en la acepción de la sistemática de las aves silvestres, sino la forma domesticada, y sus «razas» son líneas cultivadas por el ser humano, no poblaciones naturales; Beebe lo expresó diciendo que las razas no son especies, porque si se descuida la cría y las aves se cruzan, las generaciones siguientes revierten pronto al aspecto de sus antepasados silvestres (Beebe, 1918). Delacour precisa que las razas menos especializadas, como la Red-and-Black Game o la Leghorn parda, reproducen exactamente los colores del gallo rojo, y que el resto de los colores domésticos no son más que cambios progresivos a partir de ese plumaje (Delacour, 1977). Según Beebe, las razas domésticas actuales nacieron de tres impulsos: aprovechar la carne y los huevos, aprovechar la agresividad de las aves en la pelea de gallos, y la afición a lo raro y lo extravagante (Beebe, 1921).

Tipo de línea domésticaQué cambió respecto del gallo rojo (según Beebe, 1921)
Gallos de combate (game)La línea más parecida al gallo rojo: de mayor tamaño y con la cola más erguida; las líneas de exposición han acortado las plumas de la cola y alargado el cuello y las patas, hasta el punto de inutilizarlas para pelear; hay también enanas, y líneas «hen-feathered», con plumaje de hembra (Beebe, 1921)
Malayos y aseelAves muy grandes, de patas largas y pesadas y poco plumaje, buenas para la mesa; en los aseel la agresividad pasa incluso a las hembras y a los pollos (Beebe, 1921)
Cochinchinas, brahmas y langshanGran tamaño y peso (los gallos pueden alcanzar las 16 o 17 libras) y patas emplumadas, con alas y cola casi inútiles; las brahmas se crearon en Estados Unidos al cruzar malayas con cochinchinas, y la Plymouth Rock, al cruzar cochinchinas con dominicas (Beebe, 1921)
Leghorn, andaluza, menorquinaLíneas españolas de puesta, que han perdido el instinto de incubar y ponen más de doscientos huevos al año, frente a la puesta de una sola vez, o dos a lo sumo, de cuatro a ocho huevos del ancestro silvestre (Beebe, 1921)
Hamburguesa y razas crestadasPonedoras que tampoco incuban; en las crestadas el cráneo tiene una protuberancia ósea que contiene parte del encéfalo (Beebe, 1921)
DorkingCon un dedo extra en cada pie (Beebe, 1921)
Sebright y otras enanasEl macho adopta el plumaje de la hembra; en la raza Silkie, las plumas casi no tienen bárbulas y la piel y los huesos son negro azulados; en las frisadas, las plumas se vuelven hacia fuera; también existen las sin cola y las de patas muy cortas (Beebe, 1921)
Gallos japoneses de cola largaPlumas de la cola de más de seis metros (la mayor medida, 20 pies y 2 pulgadas) mediante un régimen de cría en el que el ave no muda las plumas dorsales posteriores; el macho vive confinado en una caja estrecha (Beebe, 1921)

Beebe describe razas de su época, de principios del siglo XX. El tamaño va desde las enanas, de unas 20 onzas, a las brahmas de casi 10 libras, frente al gallo silvestre de unas 2 libras (Beebe, 1918).

Híbridos

Los gallos rojos se cruzan con facilidad con otras especies de gallos y también con géneros lejanos. La tabla de hibridación de Johnsgard (1999), adaptada por del Campo, indica para el gallo rojo los cruces siguientes (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999):

Cruce con el gallo rojoResultado según la tabla de Johnsgard (1999)
Gallo de LafayetteHíbridos de ambos sexos fértiles
Gallo de SonneratHíbridos de ambos sexos fértiles; hibridación conocida en estado salvaje
Gallo verdeHíbridos de ambos sexos fértiles
Faisán plateado y faisán imperialHibridación en cautividad con híbridos estériles
Faisán doradoHibridación recíproca en cautividad; híbridos estériles
Faisán común, faisán verde del JapónHibridación recíproca en cautividad
Faisán cobrizo, pavo real azulHibridación en cautividad
Espalda de fuego siamésRegistro de hibridación cuestionable

Tabla de hibridación de Johnsgard (1999), traducida y adaptada por del Campo (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999).

Cultura y curiosidades

El gallo del amanecer, la pelea de gallos, los sellos y una de las historias más largas entre una ave y los seres humanos.

Pocas aves han dejado tanta huella en las lenguas, las religiones y las costumbres como el gallo. Su descendiente doméstico ha acompañado a casi todos los pueblos de la Tierra, y el ave silvestre, su antepasado, conserva en su nombre y en su canto parte de esa historia (Beebe, 1921; Delacour, 1977).

Sellos postales

Algunos sellos postales del mundo dedicados a esta especie.

Gallo rojo
Hoja de sellos de Fiyi dedicada a los gallos «Jungle fowl of Fiji» (Gallus gallus) © Autor desconocido
Gallo rojo
Sello de Cuba (2001) con un gallo rojo, Gallus gallus © Autor desconocido

El libro del autor reproduce un sello de Fiyi y un homenaje a la especie en un sello de Cuba (Hernández García, 2013).

El gallo en la historia

Beebe, que dedicó un apartado a «el gallo en la historia humana», recoge un gran número de referencias (Beebe, 1921). En China, el gallo es objeto de sacrificio desde muy antiguo, pero también un ave útil, de la que se criaron variedades distintas; su nombre moderno, ki, aparece en la dinastía Chou y en un glosario de la época de Confucio (Beebe, 1921). En la India, el Atharva y el Yajur Veda conocen ya al gallo hacia 1000 a. C., y un verso atribuido a Chanakya (hacia 320 a. C.) dice que se pueden aprender cuatro cosas del gallo: pelear, levantarse pronto, comer con la familia y proteger a la esposa en apuros (Beebe, 1921). En Persia, el gallo ocupa un lugar central en la religión y la mitología zoroástricas; los griegos lo conocían como «el ave persa», y en las monedas de Grecia las peleas de gallos son una de las imágenes más comunes; los romanos lo llamaron gallus después de su regreso de las Galias, donde lo encontraron bien establecido, y Beebe recuerda que ninguna nación tiene más derecho a un ave nacional que Francia, por su símbolo constante del gallo del amanecer, le chanticler (Beebe, 1921).

En el islam medieval, Al-Qazwini (muerto hacia 1283) escribió en El mundo de las maravillas que el gallo es el más lujurioso y el más vanidoso de los pájaros, que conoce las horas de la noche y reparte su canto según la longitud de las noches, y que un gallo bajo el trono de Dios bate las alas al amanecer y todos los gallos de la Tierra le responden; añade que el mejor de los gallos es el de pelea y que el gallo cuida de sus gallinas y las protege (Beebe, 1921). Entre los judíos, el gallo es hoy el animal sacrificial de Yom Kipur, un gallo para el hombre y una gallina para la mujer (Beebe, 1921).

La pelea de gallos

La pelea de gallos se practica desde la Antigüedad, y la literatura de las naciones contiene muchos relatos. Beebe resume el Murgh-Nama, un tratado indio de la pelea de gallos escrito por Nawab Yar Muhammad Khan, de Rampur, que describe las cuatro razas de gallinas de Hindustán —el fez, o gallo corriente de corral; el ghagas, cruce de pelea con el corriente; el karnatak, de piel, huesos, lengua, ojos y sangre negros, inútil para pelear; y el asil, el gallo de pelea indio— y sus complejos regímenes de entrenamiento (Beebe, 1921). Delacour califica la pelea de gallos de forma cruel, aunque lamentablemente extendida, de supuesto deporte o más bien de juego de apuestas, y recuerda que la selección de razas domésticas para la pelea viene de muy antiguo (Delacour, 1977). Recomendación editorial: esta ficha lo menciona solo como dato cultural; la pelea de gallos es una práctica cruel y está prohibida en muchos países.

Gallos de cola larga y el bekisar

Entre las razas más curiosas está la del gallo japonés de cola larga (Yokohama, Shinowara o Fénix), cuyas plumas de la cola pueden sobrepasar los seis metros; Beebe cuenta que el secreto está en que no muda esas plumas, y no en estirarlas, como se creía, y que los machos viven en una caja estrecha, con las plumas envueltas en papel de morera (Beebe, 1921). En Java, los criadores mantienen gallos verdes para cruzarlos con gallinas domésticas y obtener los híbridos llamados bekisar, muy apreciados por su canto fuerte y de una sola sílaba larga; se celebran concursos de canto con grandes apuestas (Delacour, 1977). Wikipedia describe el bekisar como un híbrido de gallo rojo y verde, y lo considera culturalmente importante en Indonesia (Wikipedia). Las fuentes difieren sobre su fertilidad: Howman (1993) lo presenta como un híbrido infértil entre un gallo verde y una gallina doméstica, mientras que Delacour dice que los machos híbridos son fértiles y que las hembras ponen huevos pequeños, casi siempre infértiles (Delacour, 1977; Howman, 1993).

Un ave de importancia médica

Howman recuerda que el gallo rojo ha hecho a la humanidad otras dos aportaciones, además de la gallina: los estudios con aves infectadas de malaria por mosquitos llevaron a la empresa ICI a desarrollar a finales de la década de 1930 el paludrín, preventivo y curativo, y estudios más recientes con gallos rojos condujeron a un modo de identificar con rapidez el virus del sida en las personas (Howman, 1993).

Un ave de importancia económica

Según el informe indio, la India es el quinto productor de huevos del mundo, con más de 40.000 millones al año y más de 650 millones de pollos de carne, una industria que descansa sobre el gallo rojo silvestre y de la que podría depender también en el futuro (WII, 2007). Wikipedia da unos 26.560 millones de gallinas en el mundo en 2022 (cifra de la FAO) (Wikipedia). Johnsgard estimaba en varios miles de millones las aves de la forma doméstica (Johnsgard, 1986).

Un ave de caza

Delacour califica al gallo rojo de ave de caza de primera, cauta, astuta y fuerte, y opina que su parecido con las aves de corral explica que en su época no se hubiera probado lo bastante en Europa y América como caza de coto, cuando en muchos distritos sería preferible a los faisanes comunes (Delacour, 1977). Beebe dedica varias páginas a la caza del gallo rojo con perros y ojeadores, recogiendo los relatos de Hume y de otros cazadores del siglo XIX (Beebe, 1921).

El libro

Referencias bibliográficas recomendadas

En la sección de bibliografía encontrará materiales y referencias recomendadas para profundizar en el estudio de estas aves.

Bibliografía

Las obras en que se apoya esta ficha, por orden alfabético. Las citas del texto enlazan aquí.

  • Beebe, W. (1918). A Monograph of the Pheasants, vol. I. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • Beebe, W. (1921). A Monograph of the Pheasants, vol. II. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • Beebe, W. (1922). A Monograph of the Pheasants, vol. IV. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • Beebe, W. (1926). Pheasants: Their Lives and Homes. Nueva York: Doubleday, Page & Co.
  • Birds of the World (Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY). Ficha de especie del gallo rojo (Gallus gallus), tal como se resume en los recuadros «según Birds of the World» de la ficha original de esta web. birdsoftheworld.org/bow/species/redjun
  • del Campo Palacios, P. P. (2005–2006). Crianza práctica de faisanes; Tabla de postura de faisanes; Variedades de faisanes; Temperaturas y humedades; TTT: Cómo comenzar, Alimentación de faisanes, Ovofagia y Traslado y recepción de faisanes. Criadero Chintaguay, Concepción (Chile). faisanes.cl. Material de distribución gratuita, no comercializable.
  • Delacour, J. (1977). The Pheasants of the World (2.ª ed.). Hindhead: Spur Publications / World Pheasant Association (1.ª ed., 1951). Los datos de esta ficha se han contrastado con el ejemplar disponible de la 3.ª impresión (1964) de la 1.ª edición.
  • eBird. Cornell Lab of Ornithology. Mapas de distribución y abundancia de las especies. ebird.org
  • Fuller, R. A. y Garson, P. J. (eds.) (2000). Pheasants: Status Survey and Conservation Action Plan 2000–2004. Gland (Suiza) y Cambridge: UICN / World Pheasant Association.
  • Gerrits, H. A. (1974). Pheasants including their Care in the Aviary. Londres: Blandford Press.
  • Hernández García, I. (2013). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen I. Edición del autor.
  • Hernández García, I. (2014). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen II. Edición del autor.
  • Howman, K. (1979). Pheasants of the World: Their Breeding and Management. Edlington (Lincolnshire): K & R Books.
  • Howman, K. (1993). Pheasants of the World: Their Breeding and Management (edición revisada y actualizada). Surrey (Columbia Británica): Hancock House / Hancock Wildlife Research Center.
  • Howman, K. C. R. (1996). Introduction to Ornamental Pheasants. Surrey (Columbia Británica): Hancock House / World Pheasant Association.
  • Jobling, J. A. (2010). The Helm Dictionary of Scientific Bird Names: From Aalge to Zusii. Londres: Christopher Helm.
  • Johnsgard, P. A. (1986). The Pheasants of the World. Oxford: Oxford University Press / Zoological Society of London.
  • Johnsgard, P. A. (1999). The Pheasants of the World: Biology and Natural History (2.ª ed.). Washington: Smithsonian Institution Press. Tabla de hibridación traducida y adaptada por P. P. del Campo (v. 2.0, 2005).
  • Madge, S. y McGowan, P. (2002). Pheasants, Partridges and Grouse: A Guide to the Pheasants, Quails, Grouse, Guineafowl, Buttonquails and Sandgrouse of the World. Londres: Christopher Helm.
  • Peters, J. et al. (2022). The biocultural origins and dispersal of domestic chickens. Proceedings of the National Academy of Sciences, 119 (24): e2121978119. doi:10.1073/pnas.2121978119
  • Sathyakumar, S. y Sivakumar, K. (eds.) (2007). Galliformes of India. ENVIS Bulletin: Wildlife and Protected Areas, vol. 10 (1). Dehradun: Wildlife Institute of India. Incluye la ficha de especie del gallo rojo y el capítulo «Conservation of Red Junglefowl (Gallus gallus) in India: towards mapping abundance and genetic diversity» (Fernandes, Mukesh, Sathyakumar, Kaul, Kalsi y Sharma).
  • Wang, M.-S. et al. (2020). 863 genomes reveal the origin and domestication of chicken. Cell Research, 30: 693–701. doi:10.1038/s41422-020-0349-y
  • Wikipedia (en inglés). Red junglefowl. en.wikipedia.org/wiki/Red_junglefowl

Cómo citar esta ficha: Hernández García, I. (2007–2026). Gallo rojo — Gallus gallus. En Faisanes del Mundo. Fundación Zoo Koki, faisanesdelmundo.com/gallorojo.php.