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53 especies documentadas
Lophophorus · Galliformes

Faisán monal del Himalaya

Lophophorus impejanus (Latham, 1790)LC — Preocupación menor

Fue nombrado inicialmente Phasianus impejanus en honor a Lady Impey, esposa de Sir Elijah Impey, primer presidente del Tribunal Supremo de Bengala. Es el ave nacional de Nepal.

🇪🇸 Faisán monal del Himalaya o monal colirrojo 🇬🇧 Himalayan monal 🇫🇷 Lophophore resplendissant 🇩🇪 Himalaya-Glanzfasan 🇮🇹 lofoforo splendido 🇵🇹 Faisão monal dos Himalaias
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Faisán monal del HimalayaVer las 17 fotos
Estado de conservación
Preocupación menor
Longitud
♂72 cm♀64 cm
Peso
♂2 kg.♀1,8 kg.
Región
Himalaya
Fotografías
17 en la ficha

Resumen

La especie de un vistazo.

El faisán monal del Himalaya (Lophophorus impejanus), conocido también como monal colirrojo, es una especie de la familia Phasianidae y del género Lophophorus, propia del Himalaya. Está catalogada por la UICN como de preocupación menor y no se le reconocen subespecies.

El macho, de unos 70 a 72 cm de longitud y de 2 kg de peso aproximadamente, es inconfundible: una cabeza de un verde metálico de la que parte una cresta de plumas con extremo en forma de paleta, el cuello de un cobre cambiante, el manto verde dorado, las alas azul purpúreo, una mancha blanca en el dorso, la cola entera de un rufo castaño y el vientre de un negro aterciopelado (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). La hembra, de unos 64 cm, es parda, moteada y estriada de ante, con la garganta blanca, una pequeña cresta y un anillo de piel azul alrededor del ojo (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002). Según Delacour, solo las aves del paraíso, los suimangas y los colibríes igualan sus reflejos metálicos (Delacour, 1977).

Vive a lo largo de toda la cordillera, desde el nordeste de Afganistán, por Pakistán, el norte de la India y Nepal, hasta Bután y el sur del Tíbet, normalmente entre los 2.100 y los 4.500 m, en bosques abiertos de coníferas, robles y rododendros, en pastos y laderas rocosas junto al límite del arbolado (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). Podría ser el faisán himalayano de mayor desplazamiento altitudinal: baja en invierno hasta donde la nieve permite escarbar y sube en primavera hacia los prados alpinos (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Es el ave nacional de Nepal, donde se llama danphe, y el ave emblema del estado indio de Uttarakhand (BOW, 2020; WII, 2007; Wikipedia).

Su rasgo más singular es el modo de alimentarse: cava hondo con un pico fuerte y curvado, cuyo maxilar superior desborda al inferior, en busca de tubérculos, raíces, larvas e insectos, y apenas rasca el suelo con las patas (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977). La hembra pone en el suelo, en un simple rascado bajo una roca o un arbusto, de tres a cinco huevos en libertad, y los incuba ella sola; en cautividad la incubación dura de 27 a 28 días (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El sistema de apareamiento no está claro y se sospecha poligamia (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Su historia en cautividad es larga: Lady Impey intentó llevar los primeros ejemplares a Inglaterra, pero murieron en la travesía; las primeras puestas y eclosiones en pajarera se conocen de 1854 y 1856; y es el único monal que se ha importado y criado con regularidad en Europa y América (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). En libertad, aunque su área sigue siendo extensa (unos 480.000 km²) y es común en el hábitat adecuado, soporta caza, tala y pastoreo, y figura en el Apéndice I de CITES (BOW, 2020; Fuller y Garson, 2000; WII, 2007).

  • 70–72cm
    longitud total del macho
  • 2.100–4.500m
    banda altitudinal general de la especie
  • 480.000km²
    superficie de su área de distribución
  • Estado de conservación · UICN
    LCPreocupación menor

Ficha técnica

Nombre científico
Lophophorus impejanus (Latham, 1790) · escrito también impeyanus (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Clasificación
Orden Galliformes · familia Phasianidae · género Lophophorus Temminck, 1813 (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Subespecies
Ninguna reconocida; chambanus, mantoui y obscurus son variantes individuales (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Nombres comunes
ES monal del Himalaya, monal colirrojo, impeyano · EN Himalayan monal, Impeyan monal, Impeyan pheasant · FR lophophore resplendissant · DE Himalaya-Glanzfasan · IT lofoforo splendido · Nepal: danphe (Beebe, 1918; BOW, 2020; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Longitud total
♂ 70–72 cm · ♀ 63–64 cm (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
Peso
♂ 1.980–2.380 g · ♀ 1.800–2.150 g (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Hábitat
Bosques abiertos de coníferas, roble y rododendro con sotobosque de bambú, prados alpinos y laderas rocosas, hasta el límite del arbolado y por encima (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
Distribución
Del nordeste de Afganistán, por Pakistán, el norte de la India, Nepal y Bután, hasta el sur del Tíbet; también el nordeste de Myanmar (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)
Puesta
3–5 huevos en libertad (2–8); 4–8 en cautividad según el segundo volumen del libro de esta guía; incubación de 27–28 días, solo la hembra (BOW, 2020; Hernández García, 2014; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Madurez
Plumaje adulto del macho en el segundo año (otoño de su segunda muda) (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)
Estado de conservación
Preocupación menor (LC) · CITES, Apéndice I · especie protegida (Anexo I de la ley india de 1972) (BOW, 2020; del Campo, 2006; WII, 2007)

Sistemática y nomenclatura

Un nombre en honor de Lady Impey, una ortografía discutida y un género de tres monales muy aislado entre los faisanes.

El monal del Himalaya es la especie tipo del género Lophophorus, que Temminck estableció en 1813 y que reúne tres monales: el del Himalaya, el de Sclater y el chino (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Latham lo describió a partir de un ave de la India y lo publicó en 1790 como Phasianus impejanus; su nombre rinde homenaje a Lady Impey, que le donó el ejemplar y fue la primera en mantener monales en cautividad, en la India (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Hernández García, 2013).

Posición taxonómica

RangoTaxón
ReinoAnimalia
FiloChordata
ClaseAves
OrdenGalliformes
FamiliaPhasianidae
GéneroLophophorus Temminck, 1813
EspecieLophophorus impejanus (Latham, 1790)
SubespeciesNinguna reconocida (monotípica)

Clasificación tradicional que sigue esta guía (Hernández García, 2013). Beebe incluía los monales en la subfamilia Phasianinae, como los faisanes verdaderos (Beebe, 1918); el criadero Chintaguay, por su parte, la cita como Phasianinae en su ficha de la especie (del Campo, 2006).

Origen del nombre

El nombre del género procede, según Beebe, del griego lophos («cresta») y de una forma de la raíz del verbo «llevar»: Lophophorus es, pues, el ave «portadora de cresta» (Beebe, 1918). Temminck lo utilizó por primera vez en su historia natural de las palomas y gallináceas, en 1813, y Beebe subraya que, salvo sinónimos sin importancia, el nombre del género se ha mantenido sin discusión, a diferencia del de la especie (Beebe, 1918).

El epíteto específico honra a Lady Impey, esposa, según Beebe y el libro del autor de esta guía, de Sir Elijah Impey (1732–1809), primer presidente del Tribunal Supremo de Bengala, y donante del ave que describió Latham (Beebe, 1918; Hernández García, 2013). Beebe y el libro del autor lo llaman «primer gobernador» y no dan su nombre; la ficha original escribía «Elilah Impey», y se ha corregido a Elijah. Impey y Lady Impey fueron además los promotores del célebre «Álbum Impey», una colección de pinturas de la fauna y la flora de la India realizadas por artistas locales.

La grafía del epíteto varía según el autor. Latham escribió impejanus en 1790, y Bonnaterre impeyanus al año siguiente (Beebe, 1918). Beebe, Delacour, Johnsgard, Gerrits y Howman usan impeyanus, mientras que Madge y McGowan, el plan de acción de la UICN, el Wildlife Institute of India, Birds of the World y la ficha original escriben impejanus (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000; Gerrits, 1974; Howman, 1979; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). Es una variante de un mismo nombre, no dos taxones.

Jobling identifica con precisión a la persona del epíteto: impejanus honra a Lady Mary Impey (1749–1818), esposa de Sir Elijah Impey (1732–1809), presidente del Tribunal Supremo de Bengala de 1774 a 1783. El diccionario la presenta como una de las primeras aficionadas a la avicultura, que mantuvo monales en cautividad, y la relaciona con la colección de pinturas de aves; cita como base del nombre el «Impeyan Pheasant» de Latham, 1787 (Jobling, 2010).

El diccionario explica también el nombre de género Impeyanus, que la ficha cita como sinónimo: se formó a partir del nombre específico Phasianus impejanus de Latham, 1790, y es, por tanto, otra forma de recordar a Lady Impey. Monaulus, también sinónimo, procede del nombre francés Monaul del monal del Himalaya, y Lophofera es el griego lophos («cresta») más el latín -fera («que lleva»). De los nombres específicos antiguos, refulgens significa en latín «reluciente, resplandeciente», y curvirostris, «de pico curvo» (Jobling, 2010).

Nombres comunes y vernáculos

En español se le llama monal del Himalaya o monal colirrojo; el libro del autor de esta guía añade «monal» a secas, y el criadero Chintaguay lo llama faisán impeyan o lofóforo resplandeciente (Impeyan Pheasant), con el apodo inglés de nine-colour pheasant («faisán de nueve colores») (del Campo, 2006; Hernández García, 2013). Madge y McGowan dan además Impeyan Pheasant e Impeian Monal, y el plan de acción de la UICN, Himalayan monal pheasant (Fuller y Garson, 2000; Madge y McGowan, 2002). Los nombres en otras lenguas son lophophore resplendissant en francés, Königs-Glanzfasan (Beebe) o Himalaya-Glanzfasan (Johnsgard) en alemán y lofoforo splendido en italiano (Beebe, 1918; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986). Chintaguay, por un lapsus de su ficha, lo llama «faisán imperial», un nombre que corresponde a otra especie (Lophura imperialis) (del Campo, 2006; Hernández García, 2013).

El nombre de «monal» o «moonal» procede, según Beebe, del vernáculo del Himalaya central; Latham, que lo recogió en la India, lo veía mal traducido como «boca» o «portavoz», y anotaba que al macho algunos lo llamaban «gallo de oro» (Beebe, 1918). En Nepal el ave se conoce como danphe (BOW, 2020; Wikipedia). Los nombres locales son muy numerosos, como cabe en una especie de una cordillera tan larga (Beebe, 1918; WII, 2007):

Región o lenguaNombres (macho / hembra, si se distinguen)Fuente
Cachemiralout o sunamurgh (macho), ham (hembra); nil-mor, jungle-morBeebe; WII
Kullu, Shimla y Pandrabis (Himachal Pradesh)manal, neel o bnal (macho); kururi, karari, bodh o kardi (hembra)Beebe; WII
Himalaya centralmoonal (macho), moonalee (hembra); gharmonal, rattia cowan, ratual, ratkapBeebe; WII
Kumaon y GarhwaldatiyaBeebe; WII
Nepaldafia, dangan; danpheBeebe; BOW
Kinnaur (Himachal Pradesh)dangWII
Sikkim (lepcha) y bhotiafo dong o phodong; chamdong (bhotia)Beebe; WII
TibetanochadangBeebe
Arunachal Pradesh (mishmi)pia padirWII

(Beebe, 1918; BOW, 2020; WII, 2007)

Historia nomenclatural

El nombre científico de esta especie ha sido, según Beebe, uno de los más agitados de las aves de caza, porque se discutió durante décadas cuál era el nombre válido y si las variantes de color merecían nombres propios. La sucesión de nombres y citas que recoge es la siguiente (Beebe, 1918):

  1. Latham describe y figura el «Impeyan Pheasant» en el suplemento de su General Synopsis, a partir de un ave recibida de la India (Beebe, 1918).
  2. Latham le da nombre científico en su Index Ornithologicus: Phasianus impejanus, la décima especie del género Phasianus (Beebe, 1918).
  3. Bonnaterre la cita como Phasianus impeyanus, y Shaw la llama Phasianus curvirostris (Beebe, 1918).
  4. Temminck crea el género Lophophorus y describe el ave como Lophophorus refulgens (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
  5. Vieillot propone Monaulus (1816), Fleming Lophofera (1822) y Lesson Impeyanus refulgens (1831): sinónimos que no han prosperado (Beebe, 1918).
  6. Marshall describe, a partir de ejemplares de Chamba, la forma sin blanco en el dorso: Lophophorus chumbanus y chambanus (Beebe, 1918).
  7. Oustalet nombra dos variedades, mantoui y obscura, que Ogilvie-Grant eleva a especie (Lophophorus mantoui) y subespecie en 1895 (Beebe, 1918).
  8. Beebe recoge esas formas en Zoologica (1914) y, en su monografía de 1918, concluye que son variaciones individuales sin base para ser reconocidas (Beebe, 1918).
  9. Delacour confirma que ni chambanus, mantoui ni obscurus son formas geográficas, sino aberraciones individuales (Delacour, 1977).

Sinonimia principal

NombreAutor y fecha
Phasianus impejanusLatham, 1790
Phasianus impeyanusBonnaterre, 1791
Phasianus curvirostrisShaw, 1792
Lophophorus refulgensTemminck, 1813
Monaulus impejanusVieillot, 1818
Lophophorus impeyanusGould, 1832; usado por Beebe, Delacour y Johnsgard
Lophophorus chambanusMarshall, 1884 (variante individual)
Lophophorus mantoui y obscurusOustalet, 1893; Ogilvie-Grant, 1895; Beebe, 1914 (variantes individuales)
Lophophorus impejanus (grafía actual)Madge y McGowan, 2002; UICN; BOW

Selección a partir de la sinonimia de Beebe y de la nomenclatura moderna (Beebe, 1918; Fuller y Garson, 2000; Madge y McGowan, 2002).

El género y sus parientes

El género Lophophorus reúne tres especies de grandes faisanes de montaña: el monal del Himalaya (L. impejanus), el monal de Sclater (L. sclateri) y el monal chino (L. lhuysii) (Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002). Delacour los considera tres especies bien definidas, pero tan próximas que no hay motivo para dividirlas en géneros distintos, como se ha propuesto; los nombres Metallophasis (para el chino) y Chalcophasis (para el de Sclater) serían, por tanto, sinónimos (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Los tres son aves pesadas, de patas cortas y fuertes y de pico largo, con el maxilar superior curvado y solapado sobre el inferior, el ala redondeada, la cola de 18 plumas ancha, plana y casi cuadrada (algo más corta que el ala), el tarso más corto que el dedo medio con su uña y, en el macho, un espolón corto y robusto (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). En todos los monales la muda de la cola va de fuera hacia dentro (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Los machos son metálicos por arriba y casi negros por debajo; las hembras, pardas y moteadas; y ambos sexos tienen la piel del ojo desnuda y alguna forma de cresta (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Los monales ocupan, según Delacour, una posición aislada entre los faisanes, sin eslabones claros con otros géneros: el diseño de la hembra recuerda algo al del koklass, y el pico se parece al de Catreus y Crossoptilon, pero probablemente por una adaptación tardía convergente (Delacour, 1977). Johnsgard coincide: Lophophorus sería un género antiguo y bien establecido, sin vínculos filéticos evidentes con otros, y sus tres especies forman una serie de sustitución geográfica que refleja su origen y sus relaciones (Johnsgard, 1986). El Wildlife Institute of India, apoyándose en análisis genéticos, recuerda que el linaje de los tragopanes (con el faisán sangriento, el koklass y los monales) es el más basal del árbol de los faisanes, y que en un análisis morfológico el monal resultaba más próximo a los urogallos (WII, 2007). Delacour añade que los monales cruzan fácilmente con otros faisanes, aunque los híbridos son estériles (véase el capítulo de variedades) (Delacour, 1977).

Cómo distinguir los tres monales

Beebe, Delacour y Johnsgard dan la misma clave dicotómica de los machos, que se reproduce junto con la de las hembras en el capítulo de variedades. Madge y McGowan resumen las diferencias en el campo: solo en el extremo nordeste de la India, el Tíbet vecino y Myanmar pueden confundirse el del Himalaya y el de Sclater (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

EspecieMachoHembraDistribución
Himalaya (L. impejanus)Cresta larga con raquetas; mancha blanca en el dorso separada de la cola por el obispillo oscuro; cola entera rufaCresta corta; garganta blanca; dorso bajo ante con barras; cola con barras rufas y punta blanca estrechaHimalaya, de Afganistán al sur del Tíbet
Sclater (L. sclateri)Sin cresta larga (corta y rizada); mucho más blanco en la grupa y la cola, con banda castaña subterminalSin cresta; dorso bajo gris cenizo finamente barrado; partes inferiores finamente moteadas; banda blanca ancha en la colaHimalaya oriental, desde Arunachal Pradesh y el sureste del Tíbet hasta Yunnan
Chino (L. lhuysii)Mayor; cola azul verdosa sin castaño; gran mancha dorsal blancaMucho mayor (ala de al menos 315 mm); dorso casi blanco; cola barrada sin punta blancaMontañas del centro-oeste de China

Claves de Beebe, Delacour y Johnsgard y descripciones de Madge y McGowan (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Historia

De las laderas de Calcuta a las pajareras de Europa, entre el comercio de plumas y la admiración de los naturalistas.

La historia del monal del Himalaya arranca con un ave que Lady Impey quiso llevar viva a Inglaterra y que murió en la travesía (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Desde entonces fue durante más de un siglo una de las aves más cotizadas por su plumaje, y después una de las que más ilusión despertaron entre los aclimatadores europeos (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974).

El primer monal en Europa y los dibujos de la India

Según Beebe, el primer ejemplar del que hay noticia fue un ave que recibió el doctor John Latham y que describió y figuró en 1787 en su General Synopsis (Beebe, 1918). La donante, Lady Impey, había intentado llevar vivos varios monales a Inglaterra; Latham, que recoge el episodio en su General History de 1823, cuenta que las aves aguantaron unos dos meses a bordo, pero contrajeron una enfermedad de las demás aves de corral y murieron; durante la travesía se alimentaron de arroz con cáscara (Beebe, 1918). Beebe precisa que fueron esos mismos ejemplares, de los que salió la descripción de la especie, los que habían vivido algún tiempo cautivos en la India y murieron en la travesía (Beebe, 1918). Delacour confirma que los primeros monales cautivos fueron los de Lady Impey en la India, que nunca llegaron vivos a Inglaterra (Delacour, 1977).

Latham añadía otros datos curiosos: que el ave se traía de las colinas del norte de Hindostán a Calcuta como una rareza, que se conocía en la India con el nombre de «monaul» (que, a su juicio, se traducía mal como «boca») y que el macho era para algunos el «gallo de oro»; que soportaba el frío, pero no el calor; y que el gallo, que nunca se oía cantar, emitía un fuerte cacareo ronco (Beebe, 1918). Las imágenes de las que disponía eran los dibujos de Sir J. Anstruther, que muestran un ave menos alta sobre las patas y de pico menos ganchudo que en otras figuras (lo que explicaba suponiendo que el pico solo crece de más en las aves cautivas, que al no tener que escarbar para comer lo desgastan menos), los de lord Mountnorris, con una gran mancha blanca en el dorso, y los del general Hardwicke, donde el ave se llamaba Moory Zereen (Beebe, 1918).

La fiebre de las plumas

Beebe sitúa al monal, en el mundo de la sombrerería, en el lugar que ocupan la garza en América y el ave del paraíso en Nueva Guinea: el plumaje más codiciado de la India (Beebe, 1918). Una piel de monal valía, según los precios que recoge, entre cinco y veinte dólares según el número de pieles que llegaran al año, y en 1876 se estimaba que llegaban a Londres de 200 a 800 al mes; en una sola subasta de plumas de Londres, en 1904, se vendieron 648 pieles (Beebe, 1918). Hume decía en 1879 que la gran demanda de las pieles había llevado casi al exterminio del ave en algunos puntos de las colinas, porque los cazadores nativos disparaban y cazaban con lazo para vender las pieles y para la olla, y mataban tantas hembras como machos (Beebe, 1918).

Al mismo tiempo circulaban cifras que Beebe consideraba exageradas, como las del cazador profesional que afirmaba levantar «cientos» de aves en una jornada o la del cazador de pieles Wilson, que durante unos treinta años habría enviado cada año de 1.000 a 1.500 pieles de monal y tragopán sátiro sin que, según él, disminuyera la población; Beebe duda de que un solo hombre protegiese hembras y nidos en el Himalaya de 1850 a 1880 y atribuye a Hume solo la repetición de esas cifras (Beebe, 1918). Tampoco es de fiar, advierte, la idea de que las pieles que llegaban a Londres procedían de aves criadas cerca de Calcuta: el calor de esa ciudad es mortal para el monal y el tragopán, y no se conoce ninguna cría en las estaciones de montaña (Beebe, 1918). Ya en 1858 se escribía que el ave, antes muy abundante en el Himalaya occidental, había dejado de serlo por el número de aves abatidas por los deportistas y que había tramos enteros de bosque sin ningún ejemplar; el mismo autor evocaba con naturalidad una excursión de once días a la montaña de Choor, cerca de Simla, en la que se contaron 68 monales entre los trofeos (Beebe, 1918).

La aclimatación frustrada: Londres y París

Las primeras puestas y eclosiones de monal en cautividad se datan en 1854 y 1856, y desde entonces los dos grandes centros de experimentación fueron el zoo de Londres y el Jardin d’Acclimatation de París (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Los resultados iniciales de la Sociedad Zoológica de Londres despertaron grandes esperanzas: en 1858, cinco especies de faisanes (entre ellas el monal) produjeron 184 huevos, de los que nacieron 120 pollos y se criaron 111, que se vendieron en su mayoría a socios de la Sociedad para que prosiguieran el ensayo (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Pero no se publicó nada de lo que ocurrió con esas aves y, aunque entre 1848 y 1868 se registran en Londres 33 casos de «cría» del monal (en muchos de ellos solo se trató de eclosiones), el entusiasmo se desinfló: a fines de 1878 se admitía que muchos faisanes indios importados en gran número casi se habían extinguido en Europa, y de este monal se decía que no criaba en Londres desde 1871 y que, probablemente, tampoco en el continente (Beebe, 1918; Delacour, 1977).

Beebe extrae de los criadores franceses la mayor parte de lo que se sabe, porque dieron cuenta tanto de fracasos como de éxitos, mientras que los ingleses callaban los suyos (Beebe, 1918). Cuenta el caso de un aficionado francés que compró cuatro monales por 700 dólares y que, tras dos años de cuidados, solo obtuvo cinco pollos, que murieron uno tras otro, aunque uno llegó a adulto; desengañado, el hombre decidió que los lofóforos no eran para él (Beebe, 1918). Con todo, Beebe observa que, a medio siglo de esfuerzos, la aclimatación había fracasado casi por completo: una pareja con un recinto amplio y recogido puede criar e incluso sacar adelante a sus pollos, pero basta una variación mínima de temperatura, humedad o alimento para que mueran, y nadie había logrado precisar los factores necesarios (Beebe, 1918).

Los criadores europeos del siglo XX

El comercio de aves vivas llevó a Europa un buen número de monales. Delacour cita el relato de W. Jamrach, según el cual entre 1864 y 1882 trajo de la India más de 2.000 monales y tragopanes sátiros, de los que tres quintas partes sobrevivieron al viaje y llegaron en buen estado (Delacour, 1977). Entre 1922 y 1940 salieron cada primavera de Calcuta hacia Europa, regularmente, de 50 a 100 monales o más, procedentes en su mayoría del Himalaya occidental (Delacour, 1977). También se criaron muchos en cautividad, sobre todo en Francia (Delacour, 1977).

Delacour destaca a H. Flocard, que durante más de cincuenta años crió decenas de monales cada verano en Rocroi, en las Ardenas, una de las comarcas más frías de Francia, y abasteció a toda Europa de aves criadas en casa; en 1910 publicó un resumen de su experiencia, que Beebe, Gerrits y Delacour reproducen (véase el capítulo de cría en cautividad) (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). El propio Delacour consiguió su primera pareja en 1908, regalo de unos criadores que ya las habían reproducido, y el primer pollo se crió en 1910; los monales se mantuvieron y criaron en Villers-Bretonneux y en Clères durante más de treinta años, aunque los suelos pesados de Picardía y Normandía no eran los idóneos (Delacour, 1977). Alessandro Ghigi, en su monografía de 1937, afirmaba que había obtenido ejemplares perfectos, pero que nunca había podido conservarlos más de cuatro o cinco años, porque morían de repente de enfermedades infecciosas (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Delacour, Gerrits y Howman coinciden en que es el único monal regularmente importado y criado en cautividad, y Howman habla de unos 1.250 ejemplares en cautividad en 1979 (Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Howman, 1979).

Los ornitólogos de campo

Beebe estudió el monal en libertad, algo poco común entre los faisanes: tuvo la suerte de encontrarlo en el Himalaya oriental (en Nepal, a comienzos de primavera, cuando las aves entraban en el cortejo) y en el occidental (en Garhwal y Cachemira, uno o dos meses más tarde, cuando ya incubaban) (Beebe, 1918). Su primer encuentro con un monal fue la imagen de un macho muerto, con marcas de las garras de un ave de presa, entre abetos y rododendros de una ladera del este de Nepal, y poco después vio al águila real que probablemente lo había abatido; de esa jornada extrajo una lección sobre la cadena de la vida y de la muerte en la montaña (Beebe, 1918). Después halló y fotografió un nido en Garhwal, observó a catorce machos escarbando en un claro del bosque y localizó un dormidero en un saliente de roca, observaciones de las que se nutre buena parte de los capítulos de comportamiento y reproducción (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).

Desde entonces la especie se ha estudiado sobre todo en la India y en Nepal mediante recuentos de cantos y de machos, y a partir de la década de 1980 en estudios sobre su densidad, su uso del hábitat y sus movimientos altitudinales en Himachal Pradesh, Nepal y Uttarakhand (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). El Wildlife Institute of India cuenta que, hacia 1990, la información acumulada sobre algunas especies permitió convertirlas en símbolos de la conservación; así el monal se ha vuelto ave estatal de Uttarakhand (WII, 2007).

  1. Latham describe y figura el «Impeyan Pheasant» a partir de un ave de la India (Beebe, 1918).
  2. Latham le da el nombre científico Phasianus impejanus (Beebe, 1918).
  3. Temminck crea el género Lophophorus (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
  4. Primeras puestas y eclosiones en cautividad (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974).
  5. Cinco especies de faisanes, entre ellas el monal, producen 184 huevos en el zoo de Londres, de los que se crían 111 pollos (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
  6. Jamrach introduce en Europa más de 2.000 monales y tragopanes sátiros (Delacour, 1977).
  7. El monal deja de criar en Londres (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
  8. Se subastan en Londres 648 pieles de monal en una sola venta de plumas (Beebe, 1918).
  9. Delacour consigue su primera pareja y cría el primer pollo (Delacour, 1977).
  10. Flocard publica su método de cría en Rocroi (Beebe, 1918; Delacour, 1977).
  11. Beebe publica su estudio de campo y su análisis de las variantes de color (Beebe, 1918).
  12. Salen cada primavera de Calcuta hacia Europa de 50 a 100 monales o más (Delacour, 1977).
  13. Howman cifra en unos 1.250 los monales cautivos (Howman, 1979).
  14. El plan de acción de la UICN y la WPA lo clasifica como de riesgo menor (preocupación menor) (Fuller y Garson, 2000).

Morfología y plumajes

Un macho de reflejos metálicos con el vientre negro y la cola rufa, y una hembra parda que pasa inadvertida.

El monal del Himalaya es uno de los faisanes más vistosos del mundo: el macho adulto es negro por abajo y metálico por arriba, con una cresta de plumas en forma de alambre, el dorso blanco y la cola rufa, mientras que la hembra es parda, moteada y de pequeña cresta (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Las hembras, observa Beebe, son completamente distintas de sus parejas, de color pardo oscuro, rayado y moteado de ante (Beebe, 1918).

Macho adulto

♂ El macho es negro en su parte inferior, mientras que en la superior presenta colores azul, verde, rojo y violeta, todos ellos de un brillo metálico increíble. La cola es corta y cuadrada, de color marrón rojizo. La cabeza es verde y de ella sale una larga cresta formada por un grupo de plumas. El pico es córneo y algo curvado, y las patas son muy fuertes y de color gris.

Beebe, que examinó muchas decenas de machos, advierte de que no hay dos iguales: los reflejos metálicos varían de una pluma a otra y de un individuo a otro, de modo que cualquier descripción detallada es solo aproximada (Beebe, 1918). En lo esencial, la cabeza y la cresta son de un verde metálico; la nuca y los lados del cuello, de un cobre rojizo cambiante; el manto, de un verde dorado; y la garganta y la barbilla, negras con brillo verde azulado variable (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Johnsgard menciona un parche de púrpura metálico profundo tras las cobertoras auriculares, y Beebe, en los individuos más lustrosos, un parche purpúreo en el lado de la garganta que se extiende como un estrecho collar por la garganta baja (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).

Del cuello baja una línea de verde brillante hacia el manto y el pecho, que con el ala plegada se une al pliegue del ala y a las cobertoras externas, del mismo tono; los escapularios, la región interescapular, las cobertoras internas, las terciarias y las secundarias internas, la rabadilla y las supracaudales cortas son de un bronce purpúreo ribeteado de verde azulado, y las supracaudales largas son verdes metálicas en toda la parte visible (Beebe, 1918; Delacour, 1977). El dorso es de un blanco puro, aunque a veces aparece veteado de negro o incluso parece oscuro del todo, y con el ave posada apenas se aprecia, porque lo tapan las alas plegadas: Beebe observó que solo destella cuando un movimiento brusco obliga al ave a extender un ala (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002). Las secundarias son negras con brillo verdoso en la parte visible de la barba externa y las primarias, de un negro pardusco liso (Beebe, 1918; Delacour, 1977). La cola, de 18 plumas, es entera de un rufo castaño uniforme, más oscuro hacia la punta (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Por debajo, el negro es aterciopelado y, en las cobertoras subcaudales, con brillo verde metálico y bases oscuras (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Faisán monal del Himalaya
Foto macho tomada en Zoo Koki (España) © Iñaki Hdez.
Faisán monal del Himalaya
Macho de Faisán Monal del Himalaya © Pierre de Chabannes.

La cresta y el pico

La cresta es la insignia del macho: un mechón de plumas de raquis largo y desnudo (con solo unas barbillas muy cortas en los lados) que se ensancha en la punta como una pequeña paleta, nacidas del centro de la coronilla (Beebe, 1918; BOW, 2020; Johnsgard, 1986). Beebe contó de diez a veinte plumas o más, a menudo con otras imperfectas a medio desarrollar; la cara inferior de las paletas es de un negro mate (Beebe, 1918). Madge y McGowan miden la cresta en 75–88 mm y la comparan con la del pavo real, y Delacour la describe como un mechón de plumas en forma de raqueta (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). La hembra lleva una cresta corta, de unos 25 mm, y desordenada (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

El pico es largo, robusto y muy curvado, con el maxilar superior agrandado y solapado sobre el inferior, a modo de pala de excavar; es gris córneo, más pálido en la hembra, con los bordes cortantes y la punta más claros (Beebe, 1918; BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). Beebe lo considera una adaptación a la vida de cavador, un órgano fosorial cuyo tamaño guarda relación con el esfuerzo de excavar, mientras que los pies, a diferencia de los de casi todas las gallináceas, apenas se emplean para rascar (Beebe, 1918).

Partes blandas

La piel desnuda que rodea el ojo, en ambos sexos, es de un azul que va del cerúleo al turquesa (Beebe, 1918; BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). El iris es pardo avellana pálido para Beebe y pardo para Delacour y Madge y McGowan (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Las patas varían entre los autores: de un gris oscuro a un verde amarillento en el macho (Beebe, Madge), con tonos que Johnsgard describe como muy variables, entre el amarillento y el verde pardusco pálido y, rara vez, el gris plomo (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). El libro del autor del sitio y la ficha original describen las patas del macho como grises (Hernández García, 2013). El macho tiene un único espolón en el tarso, robusto, afilado y de longitud moderada, de unos 15 mm o más de media; la hembra carece de él (Beebe, 1918; BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002).

Faisán monal del Himalaya
Macho de Monal del Himalaya (Lophophorus impejanus)© Grace Willmott
Faisán monal del Himalaya
Foto macho © Vern

Hembra

♀ La hembra presenta un plumaje moteado, básicamente en negro, blanco y marrón, con la garganta blanca. También posee una pequeña cresta. La cola es cuadrada y corta, y las patas son grises.

Beebe describe a la hembra con detalle. La cabeza y las partes superiores son de un negro pardusco con márgenes de un ante muy cálido, y el dibujo se complica de la coronilla hacia atrás: en la frente y la coronilla hay una raya de ante en el centro de cada pluma; las plumas de la coronilla media y posterior son anchas y se alargan en una cresta corta; en el manto aparece una raya pálida que parte la oscura y, en el manto posterior y las cobertoras alares, el ante se tiñe de rufo y forma barras onduladas (Beebe, 1918). La espalda media y baja, que corresponde a la mancha blanca del macho, es de un ante cálido con escasas motas pardo oscuras; las supracaudales tienen anchas puntas blancas (Beebe, 1918; Delacour, 1977). La cola es de un pardo oscuro con fuertes barras rufas y una punta blanca estrecha pero muy visible (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002). La barbilla y la garganta son de un blanco puro; el pecho se parece al manto, y desde la mitad hacia atrás el dibujo se vuelve más irregular, con una ancha raya central blanca grisácea en el pecho bajo y el vientre; las subcaudales son pardo negruzcas con dos líneas oblicuas rufas y una punta blanca muy ancha (Beebe, 1918; Delacour, 1977).

Madge y McGowan resumen: todo el plumaje es pardo oscuro, con el centro de cada pluma más negruzco, bordes vermiculados de ante y listas ante y blancas; el dorso bajo ante y apenas escamado, más claro que las supracaudales, y una estrecha franja blanca en la base de la cola formada por las puntas de las supracaudales más largas (Madge y McGowan, 2002). En vuelo, el Wildlife Institute of India destaca en la hembra una «herradura» blanquecina sobre las supracaudales y una cola ancha y redondeada con barras rufas y punta blanca estrecha (WII, 2007). El iris es pardo oscuro; el pico, de un córneo bastante pálido con la maxila más oscura; la piel orbital es azulada; y las patas, de un amarillento pálido para Beebe y Delacour y de verde amarillento para Madge y BOW; en la hembra no hay espolón (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). En el este del área de distribución las hembras tienden a ser más rufas y de tonos más ricos (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Faisán monal del Himalaya
Foto hembra tomada en Zoo Koki (España) © Iñaki Hdez.
Faisán monal del Himalaya
Foto hembra tomada en Zoo Koki (España) © Iñaki Hdez.
Faisán monal del Himalaya
Foto hembra - foto tomada en Cantabria (España) © Iñaki Hdez.

Juvenil, macho de primer año y plumaje adulto

Los polluelos nacen cubiertos de plumón: la coronilla es rufa oscura; una línea corta desde la base del culmen, los lores, tres líneas cortas en el rostro, las cobertoras auriculares y los lados del occipucio son negros (con variaciones notables incluso dentro de una misma nidada); las cejas y la zona facial son de ante; el manto y el plumón alar, de un rufo moteado; la espalda y la rabadilla, de un chocolate oscuro con dos pares de líneas ante laterales; y las partes inferiores, de un blanco sucio ante con los flancos más oscuros (Beebe, 1918; Delacour, 1977). El iris es avellana oscuro y las patas de un gris azulado pizarra; un polluelo mide, según Beebe, 8 mm de pico (desde la narina), 45 mm de ala y 20 mm de tarso (Beebe, 1918).

El plumaje juvenil, de patrón muy sencillo, es como el de la hembra pero menos marcado (Beebe, 1918; Delacour, 1977). En la parte alta del cuerpo predomina una larga y estrecha raya ante pálida bordeada de negro, desde la frente hasta las cobertoras más largas; sobre la espalda y las cobertoras aparecen barras rufas, y en las secundarias, de cuatro a seis barras ante (Beebe, 1918). La barbilla y la garganta conservan el plumón mucho tiempo, y a continuación la nuca (Beebe, 1918). El plumaje cambia tan deprisa que pueden verse a la vez plumón, plumaje juvenil y plumaje del primer año; las primarias novena y décima, como en los tragopanes, son las de crecimiento más tardío, aunque en el monal el retraso es algo menor (Beebe, 1918).

Cuando por fin se renuevan las plumas de la barbilla y la garganta, el sexo se delata: en las hembras son de un blanco puro, y en los machos están al menos orladas de negro, y a menudo el centro de la barbilla y la garganta es negro (Beebe, 1918). El macho de primer año se parece mucho a la hembra, pero es mayor y muestra manchas negras en la garganta y a veces alguna pluma metálica en las partes superiores (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Beebe describe el primer plumaje de invierno como más complejo que el juvenil: las plumas de la coronilla, negras con raya ante, se orlan de ante; en la nuca, una raya negra divide la ante; y en las cobertoras alares aparecen los dos ocelos negros laterales con marco ante cálido; la rabadilla y el dorso son de un blanco ante finamente barrado (Beebe, 1918). Las cobertoras caudales más largas son de un blanco puro y las subcaudales, negras con una gran raya blanca (Beebe, 1918).

Una curiosidad que recoge Beebe: si a un joven macho se le arranca una pluma durante el primer año, la que nace en su lugar ya es metálica, de modo que algunos ejemplares aparecen salpicados de plumas relucientes entre el plumaje apagado; y por la época del año se puede incluso deducir cuándo ocurrió el daño, porque después de enero o febrero las plumas nuevas lucen los colores plenos del adulto, mientras que las del final del otoño conservan señales de inmadurez (Beebe, 1918).

EtapaDescripción
Polluelo (plumón)Coronilla rufa oscura; líneas negras en el rostro; partes superiores de un rufo moteado a chocolate con líneas ante; partes inferiores blanco sucio ante (Beebe, 1918; Delacour, 1977)
JuvenilComo la hembra pero menos marcado; patrón sencillo con raya ante; mide, según Beebe, 20 mm de pico, 190 mm de ala y 81 mm de cola (Beebe, 1918; Delacour, 1977)
Macho de primer añoComo la hembra, mayor, con manchas negras en la garganta y a veces algunas plumas metálicas; ala de unos 268 mm y cola de unos 198 mm (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Macho adultoPlumaje completo desde la segunda muda de otoño: cabeza y cresta verdes, dorso blanco, cola rufa, partes inferiores negras (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986)
Hembra adultaParda, moteada y rayada de ante; garganta blanca; pequeña cresta; cola barrada (Beebe, 1918; Madge y McGowan, 2002)
Faisán monal del Himalaya
Foto joven © Hugo Barbosa

Muda

La muda de la cola es la propia de los faisanes verdaderos: va de fuera hacia dentro (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Johnsgard la califica de «centrípeta» (Johnsgard, 1986). En el otoño del segundo año, cuando comienza la muda real del macho, el cambio no se retrasa: toda la parte del ave muestra enseguida la transformación y durante un tiempo el ave aparece moteada de pardo opaco y de brillo metálico por igual (Beebe, 1918). Las primarias caen en orden regular desde la primera hacia fuera, y las secundarias lo hacen algo más tarde, empezando por la tercera desde fuera, de modo que las dos más externas son a menudo las últimas plumas del primer año que se renuevan (Beebe, 1918). Cuando todavía no han caído todas las primarias, en cerca de la mitad de los ejemplares se pueden distinguir las dos juveniles, la novena y la décima, por ser más estrechas y puntiagudas y llevar dos pequeñas rayas terminales blanco ante (Beebe, 1918).

Casi todos los monales silvestres, según Beebe, adquieren el plumaje adulto completo en la muda del segundo otoño; en cautividad no es raro que las aves conserven rastros de inmadurez después de esa muda, y también en libertad se ha visto un ejemplar que, por algún factor anormal como la desnutrición, llegó solo a un estado intermedio y durante otro año llevó motas blancas en la garganta, puntas rufas en las cobertoras, la espalda moteada y la cola a medio barrar (Beebe, 1918). Delacour y Johnsgard coinciden en que el plumaje adulto se alcanza en el segundo año (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986).

Una pluma metálica

Según Beebe, la impresión que causa el macho cambia por completo con la luz: cuando el sol queda oculto, puede parecer a cierta distancia tan poco llamativo como la hembra, pero cuando asoma un rayo de sol se enciende como un reflector, y cada movimiento convierte su cuerpo en un heliógrafo viviente (Beebe, 1918). La fotografía muestra una pluma suelta, con la punta de reflejos azules y violetas y la base de plumón grisáceo.

Faisán monal del Himalaya
Pluma de Monal del Himalaya (Lophophorus impejanus) © Isidro

Medidas y peso

Un faisán grande y pesado: unos 70 cm y cerca de 2 kg en el macho.

El faisán monal del Himalaya es un ave de tamaño considerable. Según la tabla, el macho mide 72 cm de longitud, con alas de 28 a 32 cm, cola de 21 a 23 cm, tarso de 75 mm y un peso de 2 kg. La hembra es algo menor: 64 cm de longitud, con alas de 26 cm, cola de 18 a 20 cm, tarso de 70 a 80 mm y un peso de 1,8 kg.

Macho ♂Hembra ♀
Longitud
♂72 cm
♀64 cm
Alas
♂28–32 cm
♀26 cm.
Cola
♂21–23 cm
♀18–20 cm.
Tarso
♂75 mm.
♀70–80 mm.
Peso
♂2 kg.
♀1,8 kg.
Tamaño frente al resto de la colecciónlongitud total del macho · 51 especies
Faisán monal del Himalaya · 72 cm
050100150200 cm

Birds of the World da para el macho una longitud de 70 a 72 cm y un peso de 1.980 a 2.380 g, y para la hembra de 63 a 64 cm y unos 1.800 a 2.150 g; los valores de la tabla (72 cm y 2 kg el macho; 64 cm y 1,8 kg la hembra) caen dentro de esos rangos (BOW, 2020). Wikipedia, en cambio, da un rango más amplio, de 61 a 76 cm y de 1,4 a 2,3 kg para ambos sexos (Wikipedia). Beebe ya notaba que el monal es solo ligeramente mayor que el faisán cheer: sin la cola, unos 440 mm frente a unos 430 mm (Beebe, 1922 (vol. III)).

Medidas según distintas fuentes

Las cifras de los distintos autores se solapan en lo esencial y solo difieren en detalles de método; muchas proceden de ejemplares de museo y de pocas pesadas de aves libres. Las que se resumen proceden de Beebe (1918), Delacour (1977), Johnsgard (1986, a partir de Ali y Ripley), Madge y McGowan (2002) y Birds of the World (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

FuenteLongitud ♂Longitud ♀Peso ♂Peso ♀
Tabla original de esta guía72 cm64 cm2 kg1,8 kg
Beebe (1918)unos 700 mm635 mm4 libras y 4 onzas a 5 libras (unos 1.930–2.270 g)unas 4 libras y 8 onzas (unos 2.040 g)
Delacour (1977)unos 700 mm635 mm——
Johnsgard (1986)22–25 pulgadas (cifra de identificación en el campo)—c. 1.980–2.380 gc. 1.800–2.150 g; media de adultos, 2.000 g (Lack)
Madge y McGowan (2002)70–72 cm64 cm1.980–2.380 gc. 1.800–2.150 g
Birds of the World70–72 cm63–64 cm1.980–2.380 gunos 1.800–2.150 g
Wikipedia61–76 cm (ambos sexos)1,4–2,3 kg (ambos sexos)
Wildlife Institute of India (2007)70 cm—1.800–2.380 g (ambos sexos)

Johnsgard toma el peso de Ali y Ripley y la media de Lack (1968); el peso de la hembra de Beebe procede de un único ejemplar (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007; Wikipedia).

MedidaMachoHembraFuente
Ala302 mm (Beebe); 300 mm (Delacour); 289–320 mm (Madge, Johnsgard); 28–32 cm (tabla original)275 mm (Beebe); 300 mm (Delacour); 259–287 mm (Madge, Johnsgard); 26 cm (tabla original)Beebe; Delacour; Madge y McGowan; Johnsgard
Cola233 mm (Beebe); 230 mm (Delacour); 215–235 mm (Madge, Johnsgard); 21–23 cm (tabla original)190 mm (Beebe); 200 mm (Delacour); 182–200 mm (Madge); 182–189 mm (tres hembras de Johnsgard); 189 mm (Ali); 18–20 cm (tabla original)Beebe; Delacour; Madge y McGowan; Johnsgard
Tarso73 mm (Beebe); 75 mm (Delacour); c. 70–80 mm (Madge); 75 mm (tabla original)68 mm (Beebe); 78 mm (Delacour); 70–80 mm (tabla original)Beebe; Delacour; Madge y McGowan
Pico (culmen, o desde la narina)32 mm desde la narina (Beebe); 35 mm de culmen (Delacour)—Beebe; Delacour
Dedo medio con uña71 mm66 mm (Beebe); 77 mm (Delacour)Beebe; Delacour
Envergaduraunos 900 mmunos 890 mmBeebe
Cresta75–88 mmunos 25 mmMadge y McGowan; Johnsgard
Espolónunos 15 mm de media o másausenteBeebe; Madge y McGowan
Macho de primer añopico 27 mm; ala 268 mm; cola 198 mm; tarso 71 mmBeebe
Huevo61–68,5 × 43–48 mm; media de 65 × 45,5 mm en una puesta de cuatro (Beebe); 63,5 × 44,9 mm y 70,7 g de peso fresco estimado (Johnsgard); 66 × 45 mm (ficha original)Beebe; Johnsgard; Hernández

(Beebe, 1918; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)

El tamaño del huevo

El huevo medio pesa, según la estima de Johnsgard, unos 70,7 g (Johnsgard, 1986). Beebe compara sus huevos con los del pavo salvaje norteamericano y los encuentra casi indistinguibles en forma y dibujo, aunque los del pavo son algo más anchos y puntiagudos; frente a los huevos del faisán cheer, de unos 55 × 39 mm, los del monal miden unos 65 × 45 mm (Beebe, 1922 (vol. III)).

Distribución y hábitat

De Afganistán al sur del Tíbet por toda la cordillera, en la franja más alta del bosque.

El faisán monal del Himalaya se distribuye a lo largo de todo el Himalaya, entre los 2.500 y los 4.000 m de altitud, en lugares escarpados y en bosques de rododendros.

La especie no se considera amenazada y, en cautividad, es un faisán muy común.

Mapa de distribución de Faisán monal del Himalaya
Mapa de distribución. Pulsa para ampliar.

Área de distribución

Su área recorre el Himalaya de oeste a este, desde el nordeste de Afganistán, por Pakistán, el norte de la India y Nepal, hasta Bután y el nordeste de la India, y hacia el norte alcanza el sur del Tíbet y el noroeste de Yunnan (sur de China) y el nordeste de Myanmar, cerca de Putao (BOW, 2020; Wikipedia). Ocupa unos 480.000 km² (BOW, 2020). Beebe resumió su área como una serie de «dedos» largos y sinuosos, siguiendo las altitudes adecuadas a lo largo de toda la cadena, entre la llanura india, caliente y baja, y las estepas tibetanas, frías y sin árboles (Beebe, 1918).

Las fuentes coinciden en lo esencial, pero describen los límites de forma distinta según el autor y la época (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007).

FuenteLímites del área
Beebe (1918)Todo el Himalaya, desde Afganistán oriental, por las provincias de la frontera noroeste, Cachemira, Garhwal, Nepal y Sikkim, hasta el oeste de Bután, tan lejos como llegan los registros fiables. Se halla en altitudes que lo mantienen aislado de la llanura india y de las estepas del Tíbet (Beebe, 1918).
Delacour (1977)El Himalaya, entre 8.000 y 15.000 pies (unos 2.400–4.600 m), desde Afganistán oriental hasta Bután y el sur del Tíbet. Según Ludlow, la especie se encuentra con el monal de Sclater entre los meridianos 92 y 93 este; Sheriff la halló en la Montaña Negra, en el centro de Bután (Delacour, 1977).
Johnsgard (1986)Afganistán oriental (Nuristán y Safed Koh) y la provincia de la frontera noroeste de Pakistán, hacia el este por el Himalaya hasta Bután y el nordeste de Assam (colinas Mishmi), y el sur del Tíbet hasta el este de Lhasa (Pome y sur de Chamdo, hasta unos 95° 30' E); también se ha citado en Birmania (Johnsgard, 1986).
Madge y McGowan (2002)Himalaya boscoso desde Afganistán oriental (Nuristán y, al parecer, antes Safed Koh), el norte de Pakistán, Cachemira y el noroeste de la India hasta Nepal, Sikkim y Bután, y el oeste de Arunachal Pradesh; extremo sur del Tíbet (de unos 85° a 95° E). Aparente vacío en el norte de Arunachal Pradesh. También el nordeste de Myanmar (Putao) (Madge y McGowan, 2002).
Wildlife Institute of India (2007)Noroeste, oeste, centro y este del Himalaya: Jammu y Cachemira, Himachal Pradesh, Uttarakhand, Sikkim y Arunachal Pradesh (WII, 2007).
Birds of the World y WikipediaDel nordeste de Afganistán, por todo el Himalaya, hasta Bután y el nordeste de la India; al norte, el sur del Tíbet y el noroeste de Yunnan; y el nordeste de Myanmar (cerca de Putao) (BOW, 2020; Wikipedia).
Howman (1979)De Afganistán oriental a través de Pakistán, el norte de la India, Nepal y Bután hasta el sur del Tíbet (Howman, 1979).

Altitud y desplazamientos estacionales

La altitud a la que vive el monal varía mucho con la región y con la estación, por lo que las distintas cifras no son contradictorias, sino complementarias. Hay, no obstante, un patrón: el monal sube en primavera y verano hacia el límite del arbolado y los prados alpinos, y se desplaza ladera abajo cuando una capa continua de nieve le impide escarbar (Beebe, 1918; BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Beebe lo llama migratorio en un sentido puramente altitudinal: en lugar de recorrer cientos de kilómetros, un solo salto y un largo vuelo planeado pueden bajarlo una milla entera (unos 1,6 km) ladera abajo, hasta donde la nieve se ha convertido en lluvia cálida (Beebe, 1918).

FuenteAltitud
Beebe (1918)Zona de vida media de 6.000 a 13.000 pies (unos 1.800–4.000 m); individuos extraviados por mal tiempo hasta unos 4.500 pies (1.400 m), y un macho visto a casi 15.000 pies (4.600 m). Desciende en invierno a los robledales, castañares y magnolios (Beebe, 1918)
Delacour (1977)Entre 8.000 y 15.000 pies (unos 2.400–4.600 m). Los monales viven por encima de unos 6.000 pies y hasta el límite del arbolado, a 13.000–15.000 pies (Delacour, 1977)
Howman (1979, 1996)8.000–15.000 pies (2.400–4.500 m); probablemente es el faisán que en verano se halla a mayor altitud (Howman, 1979; Howman, 1996)
Johnsgard (1986)Cría entre 9.000 y 12.000 pies (unos 2.750–3.650 m), con extremos de 8.000 pies en Garhwal y 7.000 en Cachemira, y registros a 15.000 pies. En Himachal Pradesh, 3.000–3.800 m, descendiendo hasta 2.400 m en invierno; en Nepal, 3.000–4.100 m (Johnsgard, 1986)
Madge y McGowan (2002)En el noroeste de la India, por encima de 3.000 m en diciembre y enero, a unos 2.300 m en febrero, de vuelta por encima de 2.500 m en marzo y en el límite del arbolado (unos 3.500 m) en abril. Nidos a 2.100–4.500 m; hasta 4.350 m en verano en Nepal; 2.300–3.500 m en primavera y 2.000–2.500 m en invierno en el noroeste de Pakistán; registros hasta 1.900 m en Arunachal Pradesh (Madge y McGowan, 2002)
Wildlife Institute of India (2007)Oeste del Himalaya: 2.300–4.875 m, hasta 2.000 m en invierno; este: 2.800–4.575 m, hasta 2.500 m en invierno (WII, 2007)
Birds of the WorldEn general, 2.100–4.500 m; en el Tíbet, 3.800–4.300 m en verano y 3.200–3.500 m en invierno. En Himachal Pradesh: por encima de 3.000 m en diciembre y enero, a unos 2.300 m en febrero y a unos 3.500 m en abril (BOW, 2020)
Tabla original de esta guía2.500–4.000 m (Hernández García, 2013)

Las altitudes antiguas se dan en pies; entre paréntesis, la conversión aproximada.

Johnsgard resume, a partir de los estudios de Gaston y colaboradores en Himachal Pradesh, que es la especie que muestra los mayores movimientos altitudinales de los faisanes observados allí: se concentra sobre todo entre 2.000 y 3.000 m de enero a marzo y casi siempre por encima de 3.000 m en septiembre y octubre (Johnsgard, 1986). En Nepal el intervalo observado es de 3.200 a 4.350 m (Johnsgard, 1986). Al este, donde nieva menos, los movimientos estacionales son probablemente menores (Johnsgard, 1986). Madge y McGowan lo consideran la única especie de faisán de la que se tiene bastante información sobre estos desplazamientos (Madge y McGowan, 2002).

El hábitat

Frecuenta bosques abiertos de coníferas o mixtos con sotobosque de rododendros y bambú, normalmente en valles escarpados, y a veces cultivos, prados y claros (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). Beebe lo describe como una especie típica de los bosques, más aún de los bosques abiertos de coníferas, que no se encuentra ni en la llanura caliente ni en la estepa tibetana sin árboles, pero que dentro de esos límites está ampliamente repartida, desde las primeras estribaciones hasta donde los abetos y los rododendros se reducen a matorral por el frío (Beebe, 1918). Delacour menciona los bosques abiertos de roble, abedul y rododendro con claros y laderas cubiertas de hierba, donde escarba durante horas (Delacour, 1977). El Wildlife Institute of India cita los bosques templados y subalpinos de roble, deodar, coníferas y rododendros con bambú de montaña y claros herbosos, y también los matorrales y praderas alpinas y, en ocasiones, las zonas por encima del límite de la nieve (WII, 2007).

Johnsgard recoge algunos matices locales. En Pakistán vive entre 8.000 y 12.000 pies, por lo general en cantiles rocosos cerca del límite del arbolado, aunque también en valles con abedules; en Himachal Pradesh frecuenta robledales altos en primavera y otoño y, en invierno, bosques de todo tipo, incluidos los de pinos y abetos, y en septiembre y octubre sube a los prados subalpinos; en Nepal ocupa laderas rocosas y herbosas y los bosques de abedul y rododendro adyacentes (Johnsgard, 1986). En el estudio de Bedini-Ali (reserva de la biosfera de Nanda Devi, Uttarakhand), el monal fue el galliforme más observado en el bosque subalpino, el límite del arbolado y la pradera alpina, mientras que el koklass se concentró en el bosque subalpino y el límite del arbolado, entre 3.000 y 3.500 m (WII, 2007).

Presencia por países

País o regiónDatosFuente
AfganistánNordeste del país (Nuristán; en el pasado también Safed Koh); puede haberse extinguido ya (Madge y McGowan, 2002)Madge y McGowan; Johnsgard
PakistánNorte del país (provincia de la frontera noroeste y Cachemira); localmente común entre 8.000 y 12.000 pies en algunos valles; santuario de Machiara (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)Johnsgard; Madge y McGowan
India: Jammu y CachemiraComún y presente en casi todas las áreas protegidas dentro de su área; abunda en los santuarios de Limber y Overa-Aru y en los parques nacionales de Dachigam y Kishtwar (WII, 2007)WII
India: Himachal PradeshEntre 2.000 y 3.500 m según la estación; localmente Bnal (macho) y Bodh (hembra); en Kullu, de 1 a 10 machos cantores por km²; Great Himalayan National Park, de 1,5 a 3,9 aves por km recorrido (WII, 2007)WII
India: UttarakhandAve estatal; presencia notable en los parques de Nanda Devi, Valle de las Flores, Govind y Gangotri, y en los santuarios de Kedarnath y Askot (WII, 2007)WII
India: Sikkim y Arunachal PradeshPresente en Sikkim (también en el programa de manejo ex situ del parque zoológico del Himalaya, cerca de Gangtok) y en el oeste de Arunachal Pradesh; hasta 1.900 m en Arunachal (Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)WII; Madge y McGowan
NepalAve nacional (danphe); localmente común; bastante manso en el parque nacional de Sagarmatha; también en los de Langtang y Khaptad (BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)BOW; Johnsgard; Madge y McGowan
ButánPresente en el país (Madge y McGowan); Sheriff lo halló en la Montaña Negra, en el centro de Bután (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)Delacour; Madge y McGowan
ChinaSur del Tíbet (la población total ronda los 1.000 individuos, en el límite de su distribución) y noroeste de Yunnan (BOW, 2020)BOW
MyanmarExtremo nordeste, cerca de Putao (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)Madge y McGowan; BOW

(BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007)

Más información en otras fuentes

Sonidos y llamadas de la especie

Comportamiento y voz

Un ave de laderas abiertas, gregaria en invierno, que duerme en riscos y arboledas y silba como un zarapito.

Madge y McGowan lo consideran quizá el más fácil de observar de los faisanes himalayanos del bosque: es algo menos receloso que los demás y a veces sale con estrépito del bosque en una ladera empinada, rodeando el contrafuerte de una colina o cruzando a un valle lateral (Madge y McGowan, 2002). El Wildlife Institute of India coincide en que es menos huidizo que la mayoría de los faisanes del Himalaya y que en verano se le ve a menudo forrajeando en los pastos (WII, 2007).

Vida social: solitarios, parejas y bandos de invierno

Se le encuentra normalmente solo o en grupos laxos de hasta cuatro aves, incluso en la época de cría, casi siempre con un solo macho (Madge y McGowan, 2002). El Wildlife Institute of India lo describe igual (solo, en pareja o en grupos de tres a cuatro) y añade que a finales de otoño y en invierno se vuelve gregario y se observa en números bastante grandes en un mismo lugar (WII, 2007). Beebe, que lo estudió con detalle, matiza que la sociabilidad es muy laxa y depende más de la comida que de un verdadero instinto gregario: si el alimento (larvas, tubérculos comestibles) es escaso y local, se reúnen de una docena a treinta aves en pocos metros, y si es abundante y está repartido, pasan los meses fríos solitarios y a distancias considerables (Beebe, 1918). En los castañares, donde se juntan en grandes bandos, se han contado de veinte a treinta aves levantándose y posándose en los árboles de alrededor (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Fuera de la cría, los machos suelen formar grupos de tres o cuatro (Johnsgard, 1986).

Los sexos, separados

Beebe subraya una clara segregación de los sexos: en otoño las hembras y los jóvenes de ambos sexos, de plumaje parecido, bajan antes y llegan a altitudes menores que los machos de plumaje completo, de modo que en el lado expuesto de una ladera se pueden ver decenas de hembras y jóvenes sin un solo macho, mientras que más arriba, o en la solana, solo hay machos (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Esa separación, que se prolonga hasta la primavera, se ha acentuado, añade, por la persecución de los machos adultos por sus plumas, de modo que cerca de los poblados, cuando las nevadas bajan a las aves, casi solo se ven hembras y jóvenes (Beebe, 1918). En primavera ambos sexos suben, sin prisa, a las zonas donde van a criar; los machos, durante la incubación, se reúnen en comederos donde se alimentan juntos, ajenos a los nidos (Beebe, 1918).

La mejor descripción de esa vida de «solteros» es la de Beebe en un claro de bosque de Garhwal o Cachemira, hacia los 10.000 pies (unos 3.000 m), en plena época de nidificación: catorce machos adultos, todos con plumaje completo, llegaron uno a uno, sin una sola hembra, desde direcciones distintas, y escarbaron en comunidad durante más de media hora, concentrados en los bordes de la zona removida, sin pelear y con solo algún forcejeo por un tubérculo; algunos cavaban hoyos de un pie de profundidad y solo se veía su dorso brillante; cada pocos segundos levantaban la cabeza para escrutar el cielo, y fue al sacudir una rama cuando dos de ellos, tras una sola mirada, se lanzaron al valle con gritos de alarma (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Beebe supone que cada uno de esos machos tenía una hembra incubando en los bosques de los alrededores, aunque está seguro de que en las laderas contiguas solo había dos nidos, y nunca halló una reunión equivalente de hembras: como mucho, dos o tres, en bosque bastante espeso (Beebe, 1918).

Cautela, alarma y vuelo

Aunque algo menos receloso que otros faisanes, el monal es un ave vigilante: confía en su vista para descubrir el peligro y, una vez percibido, actúa de inmediato, sin esconderse. Beebe nunca supo, ni por sí mismo ni por los cazadores, de un adulto que se agachase para pasar inadvertido: los jóvenes sí lo hacen hasta que vuelan bien, pero los adultos reaccionan según el peligro: ante un mamífero terrestre, ascienden de golpe a un árbol; ante una rapaz, estallan del suelo como una bomba y se lanzan a gran velocidad hacia el abrigo más cercano, y siempre que pueden se dejan caer ladera abajo con el mayor ángulo posible (Beebe, 1918). Una descripción clásica que reproduce Beebe habla de un viejo macho que sale disparado horizontalmente de la ladera, centelleando al sol como una gema arco iris, y que luego cae como una piedra, con las alas cerradas, al abismo; y de otro que se aleja planeando sobre un barranco, con la cola abierta en abanico, el blanco del dorso visible y las alas azul purpúreo extendidas (Beebe, 1918).

La estación influye en su mansedumbre: en primavera, con la nieve fundida y abundante alimento, las aves parecen despreocupadas y a menudo vuelan lejos, pero en invierno, cuando la comida escasea, se aferran a localidades concretas y atienden menos a la presencia del hombre (Beebe, 1918). En invierno, además, la alarma se contagia: cuando se levanta una o dos aves, todas las que están al alcance del oído se alarman, y el grito de cada una al levantarse alerta a las más lejanas; en primavera, en cambio, cada ave espera a verse amenazada por sí misma (Beebe, 1918). La primera huida es casi siempre hacia un árbol, sobre todo si el perseguidor es un perro, y en la segunda el ave se aleja más y se posa en el suelo (Beebe, 1918). Las hembras, mejor camufladas, parecen más tranquilas que los machos (Beebe, 1918). Johnsgard recoge además que donde está protegida, como en el parque nacional de Sagarmatha (Nepal), se vuelve bastante mansa, mientras que donde se la caza se vuelve extremadamente cautelosa y difícil de abatir (Johnsgard, 1986).

Faisán monal del Himalaya
Macho de Monal del Himalaya (Lophophorus impejanus)© Grace Willmott

Un andar torpe y un cuerpo poco discreto

Beebe, que admiraba su colorido, no era tan generoso con su andar: la anchura de las patas y el peso del cuerpo le dan un paso bamboleante y esforzado en terreno llano, quizá una adaptación al trepar por laderas de hierba áspera y accidentada, donde la rapidez de otros faisanes sería inútil (Beebe, 1918). Delacour describe igualmente a los monales como aves que andan a pasos bruscos y entrecortados, a diferencia de los demás faisanes (Delacour, 1977). Beebe observa también que la teoría del contrasombreado no se aplica al macho: es negro por debajo aunque vive al aire libre, y su mancha blanca del dorso parece pensada para indicar a las rapaces dónde agarrarlo; el ave, concluye, no se protege con la coloración, sino con la vigilancia y la huida (Beebe, 1918).

Dormideros

En invierno, cuando hay nieve o cuando las aves están en la zona de robles o de abetos, duermen en las ramas: un grupo de árboles viejos puede servir noche tras noche de percha común, y Beebe, a la hora del crepúsculo, descubrió bajo un castaño las formas redondeadas de varios machos en las ramas, cada uno solo y separado de los demás (Beebe, 1918). Los jóvenes duermen con la madre, y en otoño pueden verse grupos de siete aves de plumaje de hembra durmiendo en un grupo de rododendros, en subgrupos de dos, dos y tres (Beebe, 1918). En el límite del arbolado y los prados alpinos las costumbres cambian: Beebe, en Nepal y Garhwal, siempre halló que los machos eligen el lado protegido, al sur o sureste, de un acantilado o de un bloque saliente, y duermen en los nichos de la pared, bien arriba; en un saliente rocoso de no más de un pie de ancho, a más de diez pies de altura sobre el prado, vio llegar a tres machos (uno inmaduro) en vuelo casi vertical, que permanecieron inmóviles, con los ojos abiertos, hasta que oscureció (Beebe, 1918). Ese refugio los protegía de martas, zorros y perros salvajes, de las tormentas y, por la oscuridad, de las águilas; al amanecer los machos bajan en picado a beber a un torrente alimentado por la nieve, antes de que la luz plena los exponga a una rapaz (Beebe, 1918). Madge y McGowan describen también el canto de los machos desde la percha del dormidero al anochecer (Madge y McGowan, 2002). Se ha dicho que a veces duerme en el suelo, en un lugar rocoso y empinado, aunque Beebe nunca lo comprobó (Beebe, 1918).

Territorio y relaciones con otras especies

Los machos se dispersan en primavera de forma que sugiere cierta territorialidad, pero Gaston, Lelliott y Ridley, citados por Johnsgard, vieron que el 14,5 % de los machos se encontraba en parejas de machos y el 13 % en grupos mayores con aves de ambos sexos, que las peleas observadas en mayo no se atenían a límites estrictos y que es más apropiado hablar de áreas de campeo mal definidas; las densidades más altas se dan cerca de riscos escarpados, que sirven de dormideros seguros y de plataformas de lanzamiento para los vuelos de exhibición (Johnsgard, 1986). Entre los machos hay peleas, y en las primeras fases de la exhibición se establece la dominancia (véase el capítulo siguiente) (Johnsgard, 1986).

Beebe nunca vio al monal asociarse estrechamente con otras aves: lo ha visto alimentándose junto a ungulados del Himalaya, y en el Himalaya occidental es la pesadilla de los cazadores de tar y de goral, porque el silbido de alarma de un macho viejo que descubre al cazador inquieta a todos los animales al alcance del oído (Beebe, 1918). Johnsgard cree que su modo de buscar el alimento lo sitúa fuera de la competencia con otros faisanes y con aves de tamaño parecido (Johnsgard, 1986). En Uttarakhand, el monal comparte los prados con el ganado en primavera y otoño, y su abundancia baja donde el pastoreo es intenso (WII, 2007).

Depredadores

Para Beebe, las águilas son quizá los peores enemigos: la afición del monal a los espacios abiertos las favorece. Beebe atribuyó al águila real la muerte del macho que halló en su primer día, y considera que el águila de Bonelli y el águila azor manchada, junto con el azor, matan con certeza monales, adultos y jóvenes (Beebe, 1918). Johnsgard cita a Baker, que juzgaba que casi todos los «problemas» de la especie vienen de las águilas, porque observaba que las aves escrutan el cielo mientras forrajean en terreno descubierto (Johnsgard, 1986). A ras de suelo, linces, leopardos, zorros, perros salvajes, martas y comadrejas consideran al monal, despierto o dormido, presa legítima; las acumulaciones de plumas esparcidas en las laderas sin cuerpo ni huesos se explicarían, para los cazadores que cita Beebe, por las águilas que desplumaban a sus presas antes de llevarlas al nido (Beebe, 1918). Beebe tampoco cree que el quebrantahuesos mate monales, aunque se ha afirmado, pues no ha sido visto atacando a faisanes (Beebe, 1918). Los huevos, por su parte, se ven amenazados por los langures y, según el Wildlife Institute of India, por los pastores y sus perros (véanse los capítulos de reproducción y amenazas) (Beebe, 1918; WII, 2007).

La voz

La llamada habitual, tanto del macho como de la hembra, es un silbido fuerte, penetrante y prolongado, que termina en una nota más alta, según Delacour; el ave emite además silbidos más graves de varios tipos (Delacour, 1977). Madge y McGowan la comparan con la del zarapito real: una llamada ascendente que suena como kur-lieu o kleeh-wick, con cada silbido separado por una sola nota aguda; el canto de la época de cría, sobre todo de los machos, se emite desde el amanecer hasta media mañana y al anochecer, desde el dormidero (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). En alarma, un doble silbido sonoro kleeh-wick kleeh-wick con varios kwick kwick intercalados (Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). El Wildlife Institute of India añade que es emitido por ambos sexos durante la cría y que se parece a las llamadas de los gallos de nieve (WII, 2007). Wikipedia recoge que los estudios identifican hasta ocho tipos de reclamos distintos, entre ellos llamadas de vuelo, gritos de alarma y cantos territoriales o de cortejo (Wikipedia).

Beebe, que lo oyó de cerca, lo describe como un silbido agudo y reverberante, que evoca el batir de alas de una paloma, y que es la señal familiar de la hembra y de sus pollos; el de los jóvenes es más agudo que el de la madre, y es posible distinguir al uno del otro (Beebe, 1918). La hembra lo emplea cuando está inquieta por el nido o separada de las crías (Beebe, 1918). Cuando un macho se sobresalta y sale volando, suelta de pico abierto una serie de notas chillonas y silbadas, que se oyen muy lejos, versión intensificada de la llamada común, y al posarse repite, medio sin aliento, la llamada durante dos o tres minutos (Beebe, 1918). La alarma suave, ante un ruido dudoso, es un cluk grave, parecido a la del petirrojo americano (Beebe, 1918). La nota materna es baja y nasal, un arrullo difícil de transcribir, y los pollos emiten un chirrido silbado que se va transformando en la llamada adulta (Beebe, 1918). En grupo, los machos que se alimentan apenas emiten un gruñido ahogado o un silbido de protesta al ser empujados (Beebe, 1918). Beebe juzga la voz del monal, como su cortejo, inferior a la del tragopán, y señala que las aves llaman repetidamente al amanecer en el dormidero, menos cuando amanece nublado, y que las llamadas cesan en cuanto empiezan a comer (Beebe, 1918).

Lelliott, citado por Johnsgard, distinguió en aves silvestres tres tipos de llamada: una sucesión de notas agudas de flauta, de hasta diez segundos, que se espacian hacia el final y emiten sobre todo las hembras al ser levantadas, pero también las aves posadas; la llamada de amanecer, un silbido de dos a cinco notas, cada serie más rápida y más intensa que la anterior y seguida de un descenso, emitido por ambos sexos al menos en primavera y otoño, y probablemente todo el año salvo en el monzón; y el silbido agudo, como el del zarapito, que puede durar hasta cinco minutos, se emite desde un árbol o desde el suelo, nunca en vuelo, y solo en hembras o inmaduros, como señal, quizá, de ansiedad (Johnsgard, 1986). Johnsgard señala que el canto en Himachal Pradesh se extiende de marzo a junio, igual que el del tragopán occidental y el del kalij (Johnsgard, 1986). Según Birds of the World, el canto al amanecer se oye de forma esporádica casi todo el año, con más regularidad de enero a junio (BOW, 2020). Latham, por su parte, decía que el gallo nunca se oía cantar y que solo emitía un fuerte cacareo ronco (Beebe, 1918).

Alimentación

Un cavador de laderas: tubérculos, larvas, brotes y bayas, escarbados con el pico.

El monal se alimenta sobre todo de tubérculos y raíces, larvas e insectos terrestres que busca cavando con el pico, y completa su dieta con semillas, brotes y bayas según la localidad y la estación (Beebe, 1918; BOW, 2020; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). En cautividad acepta casi cualquier pienso de faisán, con verdura y fruta y grano (Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Hernández García, 2013; Howman, 1979).

En libertad

En estado salvaje, el monal tiene un régimen alimentario basado sobre todo en raíces, bulbos, tubérculos e insectos, que busca escarbando en el suelo.

Beebe subraya que los insectos terrestres y los tubérculos son su alimento principal, pero que en cada lugar donde estudió al monal eran distintos, y duda que haya una única especie de larva de escarabajo tan abundante en el Himalaya como para dominar su dieta (Beebe, 1918). Su pico grande y solapado es una adaptación al cavar: mientras la nieve no cubra el suelo o el mantillo del bosque no esté helado, el monal pasa gran parte del día cavando entre el musgo y las hojas caídas, y apenas rasca con los pies, algo casi universal en los galliformes (Beebe, 1918). Johnsgard recoge que solo escarba con el pico, como una pala, a veces hasta un pie de profundidad, y que cuando encuentra una mata de hierba o de bambú cava a su alrededor hasta dejarla sostenida solo por las raíces, o hasta derribarla (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986).

Birds of the World precisa que la dieta varía según la localidad, pero incluye semillas, tubérculos, brotes, bayas (como las de Cotoneaster microphyllus), insectos y sus larvas, y que se cree que los insectos terrestres y los tubérculos constituyen la mayor parte; excava hasta 25 cm de profundidad y deja en las laderas zonas removidas muy características; en Nepal, 26 excrementos contenían solo materia vegetal (BOW, 2020). Madge y McGowan añaden que busca insectos y larvas con el pico robusto y, en cantidades menores, semillas, brotes y bayas; en verano se alimenta en pastos alpinos y, en circunstancias excepcionales, dentro de campos cultivados (Madge y McGowan, 2002). Se alimenta a lo largo de todo el día, a veces en grupos sueltos (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002).

La literatura que recoge Beebe añade, para el otoño, una larva o gusano que halla bajo las hojas descompuestas; en otras épocas, raíces, hojas y brotes de arbustos y hierbas, bellotas, otras semillas y bayas (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). En invierno visita los campos de trigo y cebada, pero no toca el grano, porque lo que busca son las raíces y los gusanos (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Al oeste de Garhwal se ha visto alimentarse de setas comestibles y de trufas redondas, como un huevo de ganso; otros registros citan fresas silvestres, grosellas, raíces de helecho y bellotas (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986). Entre las pocas aves que Beebe examinó, una había comido grandes trozos de un tubérculo alargado y muy duro, y cerca de un lugar de escarbado halló los élitros de un gran escarabajo (Beebe, 1918). Se lamentaba de que, con los centenares de monales que se abatían cada año, nadie hubiera examinado los buches (Beebe, 1918).

El Wildlife Institute of India recoge, según los cazadores locales, que el ringal o bambú de montaña (Chimonobambusa jaunsarensis), que crece en barrancos húmedos y laderas boscosas entre 2.100 y 3.300 m, forma una parte importante del forraje invernal del tragopán sátiro y también del monal (WII, 2007). Birds of the World cuenta que en el Tíbet el monal visita los monasterios para aprovechar la comida que ofrecen los monjes, como cebada de altura, tsampa y ghee (BOW, 2020).

En cautividad

En cautividad se pueden alimentar con un buen pienso compuesto para faisanes, al que se puede añadir todo tipo de frutas y verduras, con excepción de las aceitosas. También se les puede suministrar una gran variedad de semillas.

Howman lo considera fácil de mantener con pienso para aves de corral y grano, y Gerrits recuerda que la mayoría de los criadores serios de faisanes alimentan a sus faisanes con pienso de cría y un poco de trigo (Gerrits, 1974; Howman, 1979). El libro del autor del sitio aconseja el mismo régimen: pienso compuesto y una gran variedad de semillas, con todo tipo de frutas y verduras salvo las aceitosas (Hernández García, 2013). Flocard, que durante décadas crió monales en el norte de Francia, daba a los adultos una dieta parecida a la de los demás faisanes: maíz, trigo, alforfón y mucho verde, con raíces de endibia silvestre y de diente de león o zanahoria troceada en invierno (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Entre el 15 de marzo y el 15 de junio recomendaba un alimento estimulante: dos veces al día pan rallado y huevo duro, un solo huevo para una pareja, o dos si hay otra hembra, porque más huevo les perjudicaba y acababan por rechazarlo (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). En Shanghái, Hampe daba a sus faisanes en primavera una mezcla, empleada por los chinos para los pájaros insectívoros grandes, de arroz sin cocer con huevo crudo y tostada en una sartén (Delacour, 1977).

Beebe, por su parte, considera que, como el monal es un ave hecha para cavar, los gusanos, las larvas, las verduras crudas (lechuga, cebolla, patata, manzana) se acercan más a lo que come en el Himalaya que el simple grano: el trigo y la cebada son los mejores cereales, y el maíz, el peor (Beebe, 1918). Recomendación editorial: ofrecer verdura fresca, fruta y larvas de insectos en la época de puesta y a los pollos, y dejar en el recinto zonas de arena o tierra suelta donde pueda cavar, porque su pico está hecho para ello.

Cortejo y exhibición

Un paseo en círculos, la cola abierta en abanico y una reverencia que enseña el cobre y el blanco del dorso.

La exhibición del monal es esencialmente frontal: el macho, tras pasear en círculos con un ala baja que le oculta las patas, se coloca frente a la hembra con el cuerpo inclinado, la cresta erguida y la cola abierta en abanico, y hace reverencias rítmicas hacia delante y hacia atrás (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Beebe, que solo vio de lejos dos exhibiciones en libertad, la compara con la del pavo real, aunque con las alas siempre a los costados (Beebe, 1918).

La estación del cortejo

En el Himalaya oriental, las aves que estudió Beebe en Nepal, a comienzos de primavera, estaban entrando en el cortejo, mientras que en el occidental, uno o dos meses más tarde, ya incubaban (Beebe, 1918). El cortejo se produce a finales de abril o en mayo, según Beebe (Beebe, 1918). Birds of the World indica que las exhibiciones de los machos se han visto en abril, mayo y una vez en septiembre (BOW, 2020). Por su parte, Beebe recoge en cautividad una exhibición observada el 10 de enero, lo que atribuye al cambio de ambiente (Beebe, 1918). Hampe y Sommer, citados por Delacour, observan que con los primeros días cálidos de la primavera el macho de la pajarera empieza a exhibirse, y que entonces conviene dar a las aves un alimento especialmente bueno (Delacour, 1977).

La exhibición según Beebe y Delacour

Beebe hace un resumen de lo que le parecía el objetivo del conjunto, siempre con la reserva de que se trata de una conducta puramente instintiva: ocultar las partes inferiores y las plumas grandes del ala, que son opacas, y mostrar al máximo todo lo de arriba; el cobre y el verde bronceado del cuello y el manto son la pieza central; deben verse también la cabeza brillante y la cresta ondulante y la mancha blanca del dorso; y, por último, la cola de un solo color debe levantarse y desplegarse al máximo, como el mejor fondo del mundo (Beebe, 1918). Para conseguirlo el macho se invierte tanto como puede: se inclina hasta casi tocar el suelo con el pecho, con la cabeza y el cuello erguidos, el dorso levantado y la cola abierta al máximo, en una postura parecida a la del pavo real, aunque las alas no se llevan nunca hacia delante, sino a los costados y a menudo solo entreabiertas (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Las plumas del dorso y de las alas apenas se erizan, pero las del manto y el cuello se esponjan en un halo radiante que rodea la cabeza y la cresta vibrante (Beebe, 1918).

Delacour y Gerrits describen la secuencia así: el macho se acerca a la hembra con pasos largos y cautelosos, describiendo grandes círculos alrededor de ella, siempre con el ala interior bajada de tal manera que oculta del todo las patas y los pies; el cuello se estira, el pico se aprieta contra la garganta y la cresta, erguida, no deja de moverse; a medida que se excita, picotea el suelo con nerviosismo; y por fin adopta la posición frontal, con la cola levantada y desplegada al máximo, la cabeza y el pico hacia el suelo y las alas abiertas, haciendo reverencias rítmicas (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Gerrits observa que, durante todo el ritual, el macho mantiene un ala baja para esconder las patas gruesas, algo que le parece una manera de ocultar sus aspectos menos atractivos (Gerrits, 1974). Beebe recoge una secuencia que repetía siempre un macho cautivo, con las mismas fases: grandes pasos tanteando alrededor de la hembra, con el ala interior tan baja que ocultaba las patas; cuello arqueado «como un cisne», cresta erguida y pico hacia abajo; picoteos del suelo elaborados pero sin sentido; cada vez más de frente, la cola en vertical y abierta del todo, y por último de cara a la hembra, con la cabeza y el pico al suelo, las alas separadas y caídas, y reverencias rítmicas; por fin el macho se desploma de repente, se levanta, se alisa las plumas, mira alrededor como si despertase de un sueño y se pone a comer (Beebe, 1918).

Johnsgard resume la descripción más completa, de Catlow (1982), basada en aves cautivas. En las primeras fases, que se dan entre machos, la exhibición establece la dominancia: los machos se yerguen todo lo que pueden, con las plumas del cuello, del manto y del abdomen muy esponjadas, el pico levantado y los pasos lentos y elaborados; a veces bajan la cabeza para hacer vibrar y centellear la cresta (Johnsgard, 1986). Cuando la exhibición se dirige a una hembra, el macho puede repetir la ceremonia sin esponjar las plumas, y de pronto arquea el cuello para llevar la cresta hacia delante, llama y vuelve a alzar la cabeza, lo que hace vibrar violentamente la cresta; también puede esponjar las plumas bajo la mandíbula, alrededor de las auriculares, y las de lo alto de la cabeza, que parecen entonces negras y ensanchan la piel azul del ojo (Johnsgard, 1986). Después recoge la cabeza hacia los hombros, con el pico contra el pecho, comprime las plumas del cuello y baja el ala más cercana a la hembra; con las primarias rozando el suelo, la rodea, inclinándose hacia ella y levantando el ala más lejana para que se vea sobre el dorso; también puede ofrecerle alimento o guijarros («tidbitting») (Johnsgard, 1986). La etapa siguiente es la exhibición frontal: el macho, erguido, de cara a la hembra, abre a medias las alas, esponja el cuello y levanta la cola abierta, que va moviendo lentamente arriba y abajo; en esa postura se expone la mancha blanca del dorso y la cresta apunta directamente a la hembra (Johnsgard, 1986). La exhibición es normalmente silenciosa, aunque a veces el macho sacude la cabeza para hacer vibrar la cresta; esta fase puede durar hasta dos minutos y es normalmente el clímax (Johnsgard, 1986). En algunas ocasiones, en el clímax, emite una llamada muy fuerte, prolongada y rodada, de tres a cuatro segundos, con la cabeza echada hacia atrás (Johnsgard, 1986).

La exhibición en libertad

Beebe recoge la observación de Rodon, que a primera hora de una mañana de abril de Chamba, sentado tras un árbol, vio a una pareja alimentándose en una terraza abierta de la ladera. Cuando la hembra dejó de escarbar y emitió varias veces su llamada, el macho, que estaba a cierta distancia, corrió hacia ella con las alas muy levantadas sobre el dorso, la cola abierta y las plumas del cuello y del cuerpo esponjadas; se movió rápido de un lado a otro delante de ella unos segundos, mientras ella lo miraba tranquila; después cerró de golpe alas y cola, dio la vuelta y volvió a su lugar de alimentación, mientras la hembra seguía desayunando (Beebe, 1918). Con el sol de la mañana, el dorso y la cola rufa desplegada como un abanico resplandecían de forma extraordinaria, y lo que más llamó la atención de Rodon fue que la hembra, con su llamada, parecía haber provocado la exhibición (Beebe, 1918). Beebe lo interpreta como una prolongación de la conducta de cortejo fuera de su época y de su ejecución incompleta (Beebe, 1918). Se ha descrito también la exhibición de un macho cautivo en Inglaterra que bajó ambas alas, erizó las plumas del cuello como una pequeña gorguera, escondió el pico bajo la barbilla para mostrar mejor la cresta y rodeó un montículo cubierto de hierba para ver si la hembra lo miraba; después se agazapó, abrió la cola en abanico y la levantó de golpe, con un ruido de plumas y un silbido quejumbroso, y dio varios saltos hacia la hembra, parecidos a los de una rana, antes de dar la vuelta y alejarse (Beebe, 1918). Johnsgard cita, además, a Wayre (1969), que describe la exhibición frontal con la cresta apuntando a la hembra (Johnsgard, 1986).

Existe también un vuelo de exhibición, observado en aves silvestres, que consiste en un planeo prolongado con la cola abierta en abanico y las alas muy por encima del nivel del cuerpo, mientras emite un silbido repetido, de suave a estridente (BOW, 2020; Johnsgard, 1986). Birds of the World resume el cortejo: el macho despliega la cola en abanico, deja caer las alas y desfila ante la hembra, o bien planea con la cola abierta y las alas elevadas mientras llama (BOW, 2020). Madge y McGowan lo ven como un macho que abre la cola rufa, deja caer las alas y se pavonea alrededor de la hembra para lucir su plumaje (Madge y McGowan, 2002).

Sistema de apareamiento

Es polígamo, aunque muchos criadores opinan lo contrario, siempre que las hembras no estén en contacto.

Las fuentes no se ponen de acuerdo, y en la mayoría el sistema se declara incierto (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002):

FuenteSistema de apareamiento
Beebe (1918)Cree que rara vez es polígamo y que las aves se aparean al terminar el cortejo; el macho suele reunirse con su familia cuando los peligros del nido pasan (Beebe, 1918)
Beebe (1922, vol. IV)Cita al monal, junto al argus y al pavo, entre los faisanes invariablemente monógamos (Beebe, 1922)
Delacour (1977)Es incierto si forman pareja; es probable, por las observaciones en semicautividad, que sean polígamos (Delacour, 1977)
Johnsgard (1986)Ridley lo juzgó poligínico, favorecido por el carácter gregario de las hembras; Baker dudaba de que fuera monógamo; el dimorfismo sexual marcado sugiere poliginia (Johnsgard, 1986)
Madge y McGowan (2002)Sistema incierto; se sospecha poligamia (Madge y McGowan, 2002)
Birds of the WorldNo está claro; se sospecha poligamia por los grupos de hasta cuatro aves con un solo macho, aunque también se han visto grupos de varios machos (BOW, 2020)
Criadores (ficha original)Polígamo, siempre que las hembras no estén en contacto (Hernández García, 2013)

En cautividad, Delacour y Gerrits aceptan que, en un recinto muy espacioso, un macho puede convivir con más de una hembra, pero nunca varios machos juntos si hay hembras; Delacour cuenta que ni en recintos de veinte acres pudo mantener más de un macho adulto (Delacour, 1977; Gerrits, 1974); Flocard acostumbraba con paciencia a un macho al cuidado de dos hembras (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974).

Reproducción en la naturaleza

Un rascado en el suelo bajo una roca o un arbusto, de tres a cinco huevos moteados y una hembra que incuba sola.

Tras la cópula, la hembra pone entre 6 y 10 huevos de color crema moteado en rosa (66 x 45 mm), que se incuban durante 27 o 28 días.

Faisán monal del Himalaya
Huevo © Hugo Barbosa

La cifra de 6 a 10 huevos procede de la ficha original y del libro del autor de esta guía; los demás autores dan para las puestas silvestres, sobre todo, de tres a cinco huevos (véase la tabla de fuentes más abajo) (Beebe, 1918; BOW, 2020; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

Calendario anual

El calendario es orientativo: la época de cría varía con la altitud y con la región, y se basa en pocos registros de nidos y en aves cautivas [[beebe1,johnsgard,madge,bowimp,wii]].

El nido

En libertad la hembra sitúa el nido directamente en el suelo, resguardado bajo una roca o el amparo de un arbusto o mata de rododendro, camuflado por su propio plumaje moteado (Wikipedia). Birds of the World lo describe como un simple rascado bajo algún elemento, como un arbusto, en una ladera escarpada, a menudo sin forrar; uno medía 39 cm de ancho y 3 cm de profundidad (BOW, 2020). Madge y McGowan hablan de un rascado en las hierbas, a menudo resguardado por una roca o un árbol caído, entre arbustos de una ladera bastante empinada y casi siempre sin forro; se han registrado nidos entre 2.100 y 4.500 m, aunque lo habitual es a mayor altitud (Madge y McGowan, 2002). El Wildlife Institute of India lo sitúa en el suelo, bajo una pendiente empinada, rocosa y cubierta de hierba (WII, 2007). Johnsgard añade que los nidos están invariablemente en medios arbolados, por lo general en bosques de árboles grandes y sotobosque poco espeso, a veces en el hueco de un árbol grande, y que el nido está a menudo sin forrar, aunque las hojas que se acumulan en la hondonada pueden formar un lecho (Johnsgard, 1986).

Beebe encontró tres nidos, todos de hembras, en el Himalaya occidental. Ninguno era un nido en el sentido habitual: los huevos descansaban en una depresión que parecía hecha por el mero peso del ave, forrada solo por las hojas muertas y los tallos florales que el azar había depositado allí, y en cada una había media docena o más de plumas blandas del pecho de la hembra. Uno estaba junto al pie de un tocón podrido, otro casi tocando un peñasco saliente y el tercero cerca de un roble vivo; dos a unos 8.000 pies (unos 2.400 m) y el tercero más cerca de 9.000 (unos 2.750 m) (Beebe, 1918). Otros nidos se han descrito bajo un peñasco saliente, la raíz maciza de un gran árbol, una densa mata de helecho o hierba, o junto a un tronco caído, con la hondonada desnuda o con un forro natural de hierba seca, hojas o musgo (Beebe, 1918). Beebe cita la observación de que, donde son muy numerosos, pueden encontrarse varios nidos en un círculo de cien yardas (unos 90 m) (Beebe, 1918). La hembra del nido que halló, escondida al pie de un tocón podrido entre hiedra y helecho, estaba tan inmóvil que no pestañeaba, y apenas se movió cuando él pasó a seis metros (Beebe, 1918).

Puesta y huevos

El huevo del monal, según Beebe, se parece tanto al del pavo salvaje norteamericano que algunos ejemplares son casi indistinguibles. La cáscara es firme y compacta, de brillo escaso, y la forma, un óvalo ancho y bastante romo; el fondo, de crema o blanco ante, está densamente salpicado de pardo rojizo oscuro, con gran variación: a veces casi sin marcas, más a menudo con numerosas motas pequeñas como poros, o con manchas de unos 2 mm, y más raramente con grandes manchas irregulares, más densas en el centro o en uno de los extremos (Beebe, 1918). En una puesta de cuatro de Garhwal, el fondo era de un crema rico con picaduras y manchas ocre y, en las manchas mayores, un brillo translúcido blanco muy efímero, como el vello de un melocotón, que se borra al frotar; medían de 43 a 48 mm de ancho y de 61 a 68,5 mm de largo, con una media de 45,5 × 65 mm (Beebe, 1918). Madge y McGowan describen huevos variables, de amarillo pálido a ante rojizo con marcas pardo rojizas, y Delacour los califica de casi elípticos, duros y de cáscara fuerte, de color crema y densamente moteados de pardo rojizo (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Johnsgard cifra el huevo medio en 63,5 × 44,9 mm (Johnsgard, 1986). La ficha original los describe de color crema moteado en rosa y de 66 × 45 mm (Hernández García, 2013).

En cuanto al tamaño de la puesta, las fuentes se reparten así (Beebe, 1918; Beebe, 1922 (vol. III); BOW, 2020; del Campo, 2006; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Hernández García, 2014; Howman, 1979; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007):

FuenteHuevos por puestaIncubación y observaciones
Beebe (1918)Lo habitual, cuatro o cinco; las puestas de dos no son raras; ocho es el máximo plenamente comprobado; los nativos hablan de una docena, pero puede tratarse de huevos de koklass (Beebe, 1918)En cautividad, de 26 a 28 días; en la pajarera, unos seis huevos con intervalos de dos a cuatro días (Beebe, 1918)
Beebe (1922, vol. III)De dos a cinco, rara vez seis (Beebe, 1922 (vol. III))—
Delacour (1977), para los monalesDe cuatro a ocho (Delacour, 1977)Según Flocard, 27 días con gallina clueca, y no 30 como dicen muchos autores (Delacour, 1977)
Johnsgard (1986)En libertad, lo más frecuente cuatro o cinco (tres también es habitual; a veces dos); la mayor puesta citada, ocho, es muy dudosa (Johnsgard, 1986)De 26 a 29 días, normalmente 28 (Johnsgard, 1986)
Madge y McGowan (2002)De tres a seis, típicamente (2–8 registrados, pero las mayores son dudosas) (Madge y McGowan, 2002)—
Birds of the WorldHabitual, de 3 a 5 (2–8); las nidadas mayores se consideran sospechosas (BOW, 2020)27 días en cautividad (BOW, 2020)
Wildlife Institute of India (2007)De 4 a 6 (WII, 2007)Desconocida (WII, 2007)
Howman (1979, 1996)De 4 a 8 (aviarios) (Howman, 1979; Howman, 1996)28 días (Howman, 1979; Howman, 1996)
Chintaguay (2005)De 4 a 8 en la tabla de postura; de 4 a 6 en libertad, por temporada (del Campo, 2006)27 a 28 días (ficha); 28 días (tabla de postura) (del Campo, 2006)
Hernández (2013, 2014)De 6 a 10 (ficha de la especie); de 4 a 8 (ficha técnica del apéndice del volumen II) (Hernández García, 2013; Hernández García, 2014)27 o 28 días (volumen I); 28 días (volumen II) (Hernández García, 2013; Hernández García, 2014)

Los datos de puesta de libertad proceden en buena parte de nidos hallados por casualidad y de informantes locales; los de cautividad, de criadores.

Las cifras de puesta de las distintas fuentes son aproximadas y compatibles entre sí: las puestas silvestres suelen ser de tres a cinco huevos, las de cautividad, con retirada de huevos, algo mayores, y en una temporada una hembra cautiva puede poner muchos más huevos de los que incubaría por sí misma (véase el capítulo de cautividad) (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Johnsgard y Madge y McGowan advierten de que las puestas de ocho o más son dudosas en libertad, y Beebe supone que, cuando los nativos hablan de una docena de huevos, pueden ser en realidad de koklass (Beebe, 1918; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).

La incubación: solo la hembra

En libertad el monal es, según Wikipedia, estacional y monoparental en la incubación, con una sola puesta al año salvo pérdida temprana de los huevos (Wikipedia). Birds of the World da una incubación de 27 días en cautividad, y no se conoce con exactitud para libertad (el Wildlife Institute of India la da como desconocida) (BOW, 2020; WII, 2007). Johnsgard cita 26–29 días, usualmente 28, y recuerda que, en cautividad, las hembras suelen poner una segunda puesta de reemplazo si se les retira o malogra la primera (Johnsgard, 1986).

La hembra pasa a incubar en un estado de extrema inmovilidad: la que vio Beebe no se movió ni cuando pasó cerca; el primer día se quedó quieta, el segundo tampoco, el tercero dejó el nido a primera hora de la mañana y el cuarto un grupo de langures la dejó sin huevos (Beebe, 1918). Beebe ve en el plumaje apagado de la hembra la condición necesaria de ese mes crítico de su vida anual, en el que el ave, antes activa y capaz de huir a pie o a vuelo, se convierte en un ser estático que asume voluntariamente el papel de planta o de piedra, y sus huevos, indefensos como guijarros, quedan expuestos a cualquier enemigo (Beebe, 1918).

El macho y la familia

Beebe no conoce ningún caso en que el macho se acerque al nido o a los huevos durante la incubación: en libertad, su figura llamativa atraería una destrucción inmediata a las inmediaciones del nido (Beebe, 1918). En cautividad, en cambio, ocasionalmente el macho colabora con el cuidado de los pollos (Beebe, 1918). Johnsgard coincide en que no es lo habitual y en que la mayoría de las autoridades sostienen que no participa en la crianza (Johnsgard, 1986). El macho, sin embargo, suele reunirse con su familia cuando está asegurada su supervivencia más allá de los peligros del nido y de la primera infancia, y en verano y a principios de otoño los padres y los jóvenes viven y duermen juntos en la sombra del bosque (Beebe, 1918).

Una pareja cautiva citada por Beebe, que crió año tras año a sus pollos en un recinto de unos treinta yardas de lado, ofrece una imagen del mundo salvaje: los jóvenes empezaban a posarse en las perchas a las tres o cuatro semanas, y por la noche se colocaban entre los padres, que extendían un ala sobre el pollo más cercano; el macho cumplía por entero su parte en la guardia nocturna (Beebe, 1918). Beebe resume el ciclo anual en cinco fases: los sexos, en bandos laxos, suben en primavera a las zonas de cría; emparejamiento y breve convivencia; los machos se agrupan en bandos mientras dura la incubación; en verano se reúnen las familias; y en otoño el vínculo se afloja y el macho vuelve a separarse de su hembra y de sus crías, que bajan a los valles de invierno (Beebe, 1918). Beebe contó, en otoño e invierno, un promedio de dos jóvenes con la madre, a menudo uno solo, cuando eran seis o cinco los que habían nacido unos meses antes, una muestra de las vicisitudes de la infancia (Beebe, 1918).

Amenazas al nido

El nido en el suelo, sin refugio más que el de la roca o el arbusto, es muy vulnerable. Beebe presenció el robo de la puesta de dos huevos por una tropa de langures, un mono de pelo gris y cara negra que, saltando de árbol en árbol, recorre el bosque con un estruendo que recuerda un vendaval (Beebe, 1918). Otros enemigos de los huevos y de los pollos son los pastores y sus perros: el Wildlife Institute of India, en un estudio de la cuenca del Gori (Uttarakhand), considera que la mayor amenaza directa para los galliformes de la zona es la depredación de las hembras que empollan y de sus huevos por los pastores y sus perros de pastoreo, que pasan por allí justo en abril y mayo (WII, 2007). Los huevos, que los pastores recogen si los ven, se dan a los perros cuando el embrión ya está demasiado desarrollado para comerlos (WII, 2007).

Cría en cautividad

Robusta frente al frío y común en pajareras, pero delicada de salud: arena, espacio, vegetación y mucha higiene.

El monal del Himalaya es el único monal que se ha criado con regularidad en Europa y América, y también es, según Delacour, la especie más importada (Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Howman, 1979). Se mantiene sano en pajareras amplias y plantadas, con suelo de arena o grava y bien drenado, sin humedad estancada; tolera muy bien el frío, pero es más sensible que la mayoría de los faisanes a las infecciones, sobre todo en los pollos (del Campo, 2006; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Los criadores lo consideran robusto y apto incluso para el principiante, aunque le exigen espacio y manejo cuidadoso (del Campo, 2006; Howman, 1979).

Una especie común en cautividad, pero regulada

Howman, que cita unos 1.250 monales cautivos en 1979, los considera rústicos y fáciles de mantener, incluso para el principiante (Howman, 1979); en la edición de 1996, sin cifra, les asigna la categoría de seguridad «segura» (Howman, 1996). El criadero Chintaguay, en Chile, recuerda que el monal del Himalaya es una de las cinco especies de faisanes habituales en Chile incluidas en el Apéndice I de CITES, y que por ello los criaderos deben inscribirse en el registro nacional de tenedores de fauna silvestre (del Campo, 2006). El programa regional de conservación del grupo de asesoramiento taxonómico de galliformes de la EAZA, en el año 2000, lo situaba en la categoría de «seguimiento de población», la de especies ligeramente amenazadas cuyo hábitat puede estar alterándose y cuyas poblaciones cautivas conviene vigilar por si en el futuro necesitan un plan más completo (Hernández García, 2014).

Instalaciones y carácter

Durante la época de cría, el macho suele mostrarse muy agresivo. Por ello conviene plantar abundante vegetación en la pajarera, de modo que la hembra pueda esconderse y que ambos dispongan de un enriquecimiento ambiental digno de esta especie.

Delacour explica que el viejo macho persigue o mata a los jóvenes: en Clères y en Foxwarren nunca pudieron mantener más de un macho adulto, ni siquiera en veinte acres o más; en cambio, varios machos sin hembras viven en paz durante muchos años (Delacour, 1977). Gerrits añade que se puede mantener a un macho con más de una hembra si la pajarera es muy espaciosa, con precaución al principio, pero que no hay que poner juntos varios machos si hay hembras (Gerrits, 1974).

Las cifras de espacio recomendado difieren según el autor (del Campo, 2006; Delacour, 1977; Gerrits, 1974; Howman, 1979; Howman, 1996):

FuenteSuperficie y características recomendadas
Ghigi (1937), citado por DelacourMínimo de 100 pies cuadrados (unos 9,3 m²), con un refugio de 6 por 6 pies dividido en dos para poder aislar al macho y a la hembra (Delacour, 1977)
Hampe y Sommer (1939), citados por DelacourNo menos de 50 m², que Delacour equipara a 150 pies cuadrados (la equivalencia publicada no es exacta: 150 pies cuadrados son unos 14 m² y 50 m² son unos 538 pies cuadrados); en recintos menores el monal no prospera ni cría bien; refugio de 2 × 2 m con el frente medio abierto (Delacour, 1977)
Gerrits (1974)Mínimo de 150 pies cuadrados (unos 14 m²) para obtener resultados satisfactorios de cría; vegetación densa; refugio de 6 × 6 pies (unos 1,83 × 1,83 m, de unos 3,3 m²) con perchas (Gerrits, 1974)
Howman (1979, 1996)200 pies cuadrados (18,6 m²), con base de hierba y arena (Howman, 1979; Howman, 1996)
Delacour, en ClèresLos adultos vivían bien en parques grandes y accidentados (150 por 130 pies, unos 46 × 40 m) o incluso en libertad en el parque (Delacour, 1977)
Chintaguay (2005)Jaulón amplio, con suelo de arena seca y rocas, porque escarban constantemente; soportan temperaturas bajo cero, pero no la humedad (del Campo, 2006)

Sobre el suelo hay acuerdo casi unánime: arena gruesa y grava, rastrillada a diario, y bien drenado (del Campo, 2006; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Delacour insiste en que el suelo es de la mayor importancia, porque el monal cava mucho, y en que los suelos pesados y húmedos de Picardía y Normandía eran los menos adecuados (Delacour, 1977). Gerrits advierte de que un suelo húmedo de turbera o de arcilla rica es perjudicial (Gerrits, 1974). Con vegetación, el monal vive mejor: unos buenos arbustos o abetos pequeños son indispensables (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). El monal, al contrario que otros faisanes, no prefiere dormir al aire libre: si dispone de refugio, siempre duerme en él, donde le gusta una tabla ancha a modo de percha (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Soporta bien el frío seco, pero el suelo debe estar bien drenado, y no le molesta la lluvia, aunque sí la humedad estancada (Delacour, 1977). Recomendación editorial: ofrecer refugio con tabla ancha y perchas, suelo de arena gruesa, rocas, y arbustos o coníferas jóvenes; en climas húmedos extremar el drenaje.

Relieve y elementos de ejercicio

Roles (1976) critica los aviarios planos, «cuadrados sin interés» y nada naturales, y propone que las aves recorran distintos niveles: una pendiente suave, aunque sea una sola, bancales de unos treinta centímetros hechos con piedra natural en los recintos de suelo de arena, troncos tumbados que obliguen a saltar y, para especies poco arborícolas como los monales y los orejudos, un tronco limpio de 30 cm o más de diámetro, firmemente clavado en el suelo, que les estimule a volar hasta él y posarse (Roles, 1976). Es una propuesta histórica de enriquecimiento del recinto, complementaria del suelo excavable y del drenaje, y no un ensayo que pruebe una mejora reproductora o sanitaria; tampoco fija dimensiones (Roles, 1976).

Faisán monal del Himalaya
Pareja de Faisán Monal del Himalaya en un aviario español © Iñaki Hdez.

Nidos y puesta

Flocard, el criador de Rocroi, aconsejaba poner en la pajarera una conífera (un abeto, una tuya o un tejo) y, a su pie, una excavación con un huevo artificial: ahí pondrían las hembras (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Beebe, tras repasar la bibliografía, no halló razón alguna para afirmar que las hembras, como las de los tragopanes, ponen sus huevos en cajas o nidos artificiales elevados: el lugar habitual de puesta es el suelo, bajo un arbusto o un árbol, donde la hembra rasca a veces una hondonada y reúne un forro escaso de paja o hierba, aunque ocasionalmente los huevos se depositan en un estante o caja elevados (Beebe, 1918). El criadero Chintaguay recomienda, en cambio, nidos altos (por encima de 1,80 m) para los impeyan, y más de uno, a distintas alturas, para que la hembra elija (del Campo, 2006).

Beebe señala que en cautividad la puesta empieza hacia la segunda o la tercera semana de abril y que los huevos se ponen con tres o cuatro días de intervalo; el promedio es parecido al de las aves libres, aunque hay cierta individualidad: una hembra que haya puesto seis u ocho huevos a principios de temporada repite a veces el mismo número si se le retiran (Beebe, 1918). Flocard obtenía unos seis huevos por puesta, con intervalos de dos a cinco días; cuando la puesta está completa, la hembra pasa la noche en el nido; entonces se retiran el huevo artificial y los huevos, y se tapa la hondonada unos doce días, tras los cuales, al destaparla y volver a poner el huevo artificial, se induce una segunda puesta y hasta una tercera, de modo que se obtienen de doce a quince huevos al año por hembra; a partir del 15 de junio no se espera ya ningún huevo (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Los huevos no deben permanecer mucho en el nido y se colocan en una caja abierta sobre una cama de trigo u otro grano, en un lugar más húmedo que seco (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Hampe contó que una de sus hembras puso 50 huevos en 1933, el último a finales de agosto, y que por ello mudó muy tarde y temió por su vida; al año siguiente puso solo 15 (Delacour, 1977).

Madurez y puesta: criterios de los criadores

La madurez sexual llega, según la mayoría de los criadores, a los dos años: así lo da la tabla de postura del criadero Chintaguay y la ficha técnica del segundo volumen del libro del autor, con la época de puesta a principios de abril en el hemisferio norte y a principios de octubre en el sur (del Campo, 2006; Hernández García, 2014). La ficha de especie del mismo criadero, en cambio, y su documento sobre la crianza práctica sitúan al monal entre las especies que solo son fértiles al tercer año (del Campo, 2006). Howman, Beebe y Johnsgard coinciden en que el plumaje adulto del macho llega en el segundo año (Beebe, 1918; Howman, 1979; Johnsgard, 1986). Aunque estos periodos pueden acortarse con un manejo correcto y una buena alimentación, según el criadero (del Campo, 2006).

Incubación

Flocard recomendaba confiar los huevos a una gallina clueca: la incubación es de 27 días, y no de 30, como dicen muchos autores; la gallina se encierra con los pollos unos días y después se suelta en la pajarera (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Beebe da de 26 a 28 días en cautividad (Beebe, 1918), el criadero Chintaguay de 27 a 28 (del Campo, 2006) y el apéndice del libro del autor, 28 (Hernández García, 2014). Para los parámetros de la incubadora se aplican los generales de los criadores de faisanes, con la salvedad de la duración (del Campo, 2006). Como orientación, el criadero Chintaguay recomienda una temperatura de incubación de 37,5 °C, una humedad relativa del 55 al 60 % hasta tres días antes de la eclosión y del 65 al 70 % en los tres últimos, con volteo hasta tres días antes y paso a una nacedora; el resto de la pauta (conservación de los huevos, calor de crianza, espacio) es la descrita en la ficha del faisán dorado (del Campo, 2006).

EspecieHuevosIncubación (días)Época de puestaMadurez (años)
Monal del Himalaya (Lophophorus impejanus)4–828N: principios de abril · S: principios de octubre2
Monal de Sclater (Lophophorus sclateri)3–528N: mediados de mayo2
Monal chino (Lophophorus lhuysii)3–528N: mayo3

Ficha técnica de incubación del apéndice práctico del volumen II (N = hemisferio norte; S = hemisferio sur) (Hernández García, 2014).

Crianza de los pollos

Los pollitos son muy poco activos, por lo que hay que motivarlos a comer. Si la incubación ha sido artificial, se pueden añadir un par de pollitos de gallina para que estimulen a los jóvenes monales. En cambio, si la incubación ha sido seminatural (es decir, si los huevos han sido incubados por una gallina), conviene tener cuidado, ya que algunas gallinas no aceptan la pasividad de los jóvenes monales y los abandonan.

El libro del autor añade que los jóvenes pueden anillarse con anillas de 14 mm, valor que también recoge la tabla de diámetros del segundo volumen (Hernández García, 2013; Hernández García, 2014). Johnsgard, citando a Wayre, indica que en cautividad los pollos no son difíciles de criar con migas de iniciación a las que se añade alimento vivo (gusanos de mosca y de harina) durante las primeras semanas (Johnsgard, 1986). Beebe aconseja una papilla de huevo duro, lechuga, pan rallado y cañamones triturados, administrada fresca tres o cuatro veces al día, retirando los restos de la comida anterior; varias raciones diarias de huevos de hormiga y de gusanos de la harina; cebolla cruda y manzana troceadas; y más tarde larvas de mosca limpiadas en salvado; lo más importante son los gusanos y los insectos, sobre todo si los pollos pueden cavarlos por sí mismos, por lo que los mejores resultados se han obtenido cuando se dejaba a las crías vagar todo el día por un recinto grande sin cortar o escarbar entre las verduras de un huerto (Beebe, 1918). Una comida pasada o larvas sin depurar pueden matar a los pollos, y a veces una sola comida impropia ha acabado con una nidada entera de pollos robustos de tres meses (Beebe, 1918).

Flocard daba a los pollos huevo duro, pan rallado y huevos de hormiga, con abundantes larvas vivas de hormiga y otros insectos, y agua hervida hasta los tres meses de edad (Beebe, 1918; Delacour, 1977). Hampe y Sommer, citados por Delacour, recomiendan que, a las dos o tres semanas y con buen tiempo, se deje a la nidada con la gallina madre adoptiva correr por una huerta, un huerto o un parque de césped bien cortado, siempre que no haya alimañas: así progresan deprisa, porque encuentran muchos insectos, y los monales jóvenes se encariñan tanto con su madre adoptiva que no hay que temer que se pierdan; cuatro semanas después se pasa la gallina y la nidada a una pajarera amplia con refugio, con una tabla ancha o una caja con heno a unos cinco pies de altura donde se posan; entonces se ofrecen granos pequeños (mijo, alpiste, un poco de cáñamo y alforfón), y a las diez o doce semanas hacen falta perchas gruesas en el refugio (Delacour, 1977). Con esos métodos, Hampe y Sommer criaron en 1934 trece monales de quince huevos fértiles (Delacour, 1977).

Gerrits indica que los pollos, que han de quedarse dentro con tiempo húmedo, deben acostumbrarse cuanto antes a dormir en una percha bajo un refugio, pero no dormir fuera del gallinero hasta pasadas siete semanas por lo menos; hacia las seis semanas se puede empezar con grano pequeño (mijo, alpiste, un poco de cáñamo y alforfón), sin dejar la papilla (Gerrits, 1974). Delacour, en Clères, tuvo más dificultades con la cría: los pollos iban bien las primeras semanas en jaulas con fondo de tablas o de red, pero al necesitar más espacio caían con demasiada frecuencia en enfermedades infecciosas, sobre todo una que causaba lagrimeo y secreción nasal difícil de curar; mejoraban cuando se les dejaba en libertad total (Delacour, 1977).

Salud y enfermedades

El monal es una de las especies más delicadas de salud entre los faisanes. Ghigi, en su monografía de 1937, escribía que los monales son fuertes y viven mucho, pero que están muy expuestos a gérmenes, más que la mayoría de los faisanes; que a menudo obtuvo ejemplares perfectos pero nunca pudo conservarlos más de cuatro o cinco años, porque morían de repente de enfermedades infecciosas; y que las inmunizaciones periódicas con inyecciones anticolérica, antitífica y antidiftérica ayudaron mucho; también señalaba que son propensos a los gusanos de la tráquea (gape-worms), que el suelo tiene una importancia capital, porque cavan mucho, y que las parejas suelen vivir en paz (Delacour, 1977; Gerrits, 1974). Delacour cuenta que, en los pollos, la humedad estancada es peligrosa y que los pollos de monal, por su adaptación a las grandes altitudes, son sensibles a los gérmenes y requieren condiciones especiales de suelo e instalaciones (Delacour, 1977). Beebe, por su parte, insistía en que basta un factor mal ajustado (temperatura, humedad o alimento) para que mueran los pollos (Beebe, 1918).

El apéndice sanitario del segundo volumen del libro del autor, redactado con la colaboración del veterinario Antonio García Montané, trata las enfermedades habituales de los faisanes en general, sin distinguir especies (Hernández García, 2014). Entre ellas, pueden interesar especialmente al criador de monales las siguientes (Hernández García, 2014):

EnfermedadRasgos que destaca el libroPrevención y tratamiento según el libro
CoccidiosisLa más frecuente, a cualquier edad y especialmente grave en el pollo. Se contagia por heces sobre la comida o el agua; la forma cecal (Emeria phasiani) es la más grave y aparece entre los 10 días y las 5 semanas, con diarrea amarillo verdosa, luego parda y a veces sanguinolenta, abatimiento, plumas erizadas y sed; la muerte llega a los 2–4 días.Suelo seco y limpio (remover el suelo, elevar comederos y bebederos, rotar los parques, desinfectar), lotes homogéneos y sin sobredensidad; tratamiento con sulfamidas, no de forma continuada, y con aporte de vitaminas.
TricomoniasisProtozoo asociado a menudo a la coccidiosis; grave sobre todo en el pollo débil. Contagio por el agua de bebederos ensuciada; diarrea amarilla, líquida y espumosa; la mortalidad puede llegar al 40 %.Desparasitación preventiva; tratamiento con dimetridazol o ronidazol.
Singamosis (gusano de la horquilla)También llamada del pico abierto: los gusanos obstruyen la tráquea del pollo; poco apetito, anemia y adelgazamiento. Favorecen la enfermedad la sobrepoblación y los suelos húmedos y ricos en materia orgánica.Nitroxinil con mebendazol; en el terreno, sulfato de hierro, cal viva y reposición de la tierra; el libro la considera un peligro por la dificultad de esterilizar el suelo.
Ascaridiasis y heterakidosisInfecciones raras, con diarrea y debilidad; la heterakidosis tiene importancia por actuar el parásito como portador de Histomonas meleagridis.Desparasitaciones terapéuticas y protectoras.
Síndrome de enteritis transmisibleLigado a la cría intensiva: proliferación de un colibacilo, postración y diarreas pardas y malolientes; aparece con sobredensidad y sucesión de lotes sin vacío sanitario.Higiene, rotación de los parques de pollitos, limpieza del material; antibioterapia elegida en laboratorio.
Salmonelosis y pasteurelosisLa salmonelosis, muy resistente en el medio, puede acabar con del 20 al 80 % de los afectados a los 2 días; la pasteurelosis (cólera aviar), favorecida por el estrés, puede matar a la mitad en 4–5 horas.Antibióticos selectivos; desratizar y evitar introducir otras aves; reducir el estrés.

Selección del apéndice «Enfermedades aviarias comunes del faisán» (Hernández García, 2014).

El libro añade un recordatorio general: usar bebederos limpios, vaciados dos horas antes y aclarados sin detergentes ni antisépticos; aplicar de forma sistemática a los pollitos un tratamiento preventivo antiparasitario; manipular a los animales lo menos posible, porque el estrés baja las defensas; y no vacunar nunca a los reproductores en época de cría (Hernández García, 2014). Recomendación editorial: dada la sensibilidad de los monales a las infecciones, extremar la higiene y la rotación de los recintos, y acudir a un diagnóstico veterinario antes que tratar por cuenta propia; el uso de antibióticos y antiparasitarios depende de la legislación de cada país.

Longevidad

Las cifras de longevidad son contradictorias: Flocard aseguraba que los monales pueden vivir y reproducirse hasta los 25 o incluso los 30 años, algo que dice haber comprobado (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Gerrits, 1974); Ghigi no logró conservarlos más de cuatro o cinco años (Delacour, 1977; Gerrits, 1974); y Beebe anotó que en el zoo de Calcuta los monales vivían menos aún que en Europa (Beebe, 1918). El criadero Chintaguay, que da una vida de 10 a 15 años para los faisanes de pajarera en general, advierte de que depende sobre todo de la alimentación y del manejo (del Campo, 2006).

Híbridos y pureza de las líneas

Delacour afirma que los monales cruzan con facilidad con otros faisanes, pero que los híbridos son estériles (Delacour, 1977). Recomendación editorial: evitar los cruces, que no tienen valor para la conservación ni aportan nada a las líneas puras, y mantener cada especie separada (véase el capítulo de variedades).

Estado de conservación

Una especie extendida y común en hábitat adecuado, con poblaciones locales cazadas y amenazas crecientes.

LC
Preocupación menor

Población estable y extendida. Región: Himalaya.

Escala de la Lista Roja de la UICN, de menor a mayor riesgo de extinción. La categoría de esta especie aparece destacada.

La UICN la cataloga como de preocupación menor; figura en el Apéndice I de CITES y, en la India, en el Anexo I de la ley de protección de la vida silvestre de 1972 (BOW, 2020; del Campo, 2006; WII, 2007). Birds of the World le atribuye un área de unos 480.000 km² y la considera común en el hábitat adecuado; en el Tíbet, donde llega al límite de su distribución, la población total ronda los 1.000 individuos, y en Himachal Pradesh es uno de los galliformes más cazados (BOW, 2020).

Cómo ha ido cambiando la valoración

La literatura describe al monal como un ave abundante hasta mediados del siglo XIX y mermada por la caza de plumas, aunque nunca al borde de la extinción (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Howman, 1979). Beebe, en 1918, escribió que, pese a ser ahora rara en muchos puntos, no era de temer su extinción completa por la amplitud de su área y la inaccesibilidad de algunos de sus refugios (Beebe, 1918). Delacour la juzgaba aún comparativamente común en casi toda su área en 1977 (Delacour, 1977). El plan de acción de la UICN y la WPA de 2000 la sitúa entre las especies de riesgo menor, en la categoría de preocupación menor, por su gran área y por ser generalmente común (Fuller y Garson, 2000).

AñoFuenteValoración
1918BeebeAntes abundante; hoy mermada por la caza y los lazos; no es de temer su extinción completa gracias a la amplitud de su área y a la inaccesibilidad de algunos de sus refugios (Beebe, 1918).
1974GerritsAmenazada de extinción en muchas partes de su área, sobre todo en el Himalaya de Pakistán y el norte de la India; no hay que temer su desaparición de las pajareras (Gerrits, 1974).
1977DelacourComparativamente común en casi toda su área (Delacour, 1977).
1979 y 1996HowmanDistribución amplia, aunque con un número muy mermado en las últimas décadas; categoría de amenaza «segura» (Howman, 1979; Howman, 1996).
1986JohnsgardEstado todavía bastante seguro en muchas áreas: bastante común en algunos valles de Pakistán, localmente común en Nepal, desaparecida de algunas zonas de Himachal Pradesh pero numerosa en otras (Johnsgard, 1986).
2000Fuller y Garson (UICN/WPA)Riesgo menor: preocupación menor; gran área y generalmente común (Fuller y Garson, 2000).
2002Madge y McGowanNo amenazada; extendida y común en hábitat adecuado; la invasión y la fragmentación de su área hacen temer un descenso moderado; quizá extinta ya en Afganistán (Madge y McGowan, 2002).
2007Wildlife Institute of IndiaUICN: preocupación menor; Anexo I de la ley india; CITES, Apéndice I; ave estatal de Uttarakhand (WII, 2007).
VigenteBirds of the WorldPreocupación menor; Apéndice I de CITES; unos 480.000 km²; común en hábitat adecuado; en el Tíbet, unos 1.000 individuos (BOW, 2020).

No existe un censo global: las valoraciones se basan en estimas locales y en el tamaño del área.

Densidades y recuentos locales

Los recuentos locales se basan en cantos de machos, en observaciones por kilómetro recorrido y en densidades estimadas por transectos (Johnsgard, 1986; WII, 2007). En Himachal Pradesh, Gaston y colaboradores hallaron densidades de entre cuatro y ocho machos en áreas de 1 km² o menos, pero en áreas mayores de 2,5 a 7 parejas por km² (Johnsgard, 1986); en el distrito de Kullu, de uno a diez machos cantores por km², y de tres a siete aves por km² en los santuarios de Kanwar, Rupi-Bhaba, Daranghati y Talra (WII, 2007). Entre 1995 y 1998, en el Great Himalayan National Park, se registraron de 1,5 a 3,9 aves por km recorrido, y en un paseo de 5 km por un robledal de Jiwa Nal se levantaron 42 monales en noviembre de 1990 y 62 a mediados de diciembre (WII, 2007). En el santuario de Kedarnath (Uttarakhand), la tasa de encuentro es de 0,7 a 1,2 aves por km y la densidad, de 5 a 20 parejas por km²; en el parque nacional de Nanda Devi, de 0,75 a 2,28 por km (WII, 2007).

En Nepal, Yonzon y Lelliott estimaron unas ocho parejas por kilómetro de cresta, y en algunas zonas de Pakistán Mirza calculó unas cinco parejas por milla cuadrada (Johnsgard, 1986). En Bedini-Ali (zona de amortiguación de la reserva de la biosfera de Nanda Devi) se observó al monal en 299 ocasiones (393 aves) durante 2005 y 2006: la tasa de encuentro fue de 1,22 ± 0,068 por km y la densidad estimada de 36,37 ± 2,69 por km²; en verano, con el mayor pastoreo y presencia humana, la densidad fue la menor (17,89 ± 5,86 por km²) y en primavera la mayor (WII, 2007). Birds of the World, en cambio, da en el Tíbet una población total que ronda los 1.000 individuos (BOW, 2020). Madge y McGowan señalan que en el valle de Kullu se encontraron más de 70 aves por cada 100 horas de trabajo de campo en algunas zonas, y que la especie es también común en el parque nacional de Nanda Devi, donde se ha beneficiado de una mayor protección en los últimos años (Madge y McGowan, 2002).

  • 480.000km²
    área de distribución según Birds of the World
  • 1.000aves
    población en el Tíbet, en el límite de su área
  • Apéndice ICITES
    incluida en esa lista del convenio

Amenazas y protección

Plumas, lazos y escopetas, pastoreo y tala del bosque, en una especie todavía extendida.

La caza deportiva y de subsistencia, el comercio de plumas y la presión del ganado y de la leña sobre el hábitat son las principales amenazas del monal del Himalaya, según Birds of the World, el Wildlife Institute of India y Madge y McGowan (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; WII, 2007). Las amenazas son principalmente la caza deportiva, apunta el libro del autor de esta guía (Hernández García, 2013).

Resumen de las amenazas

AmenazaDetalleFuente
Caza deportiva y de subsistenciaLa caza se practica en casi toda su área; en Himachal Pradesh es uno de los galliformes más cazados. En una encuesta del Wildlife Institute en tres estados donde está presente, se cazaba en dos de los tresBOW; WII (BOW, 2020; WII, 2007)
Lazos y trampasSe capturan con lazos de pelo de yak sobre las zonas de escarbado y con trampas de caída (Jammu y Cachemira); los pastores colocan nudos en cinco o seis crestas consecutivas, sobre todo para el almizclero, pero capturan también avesBeebe; WII (Beebe, 1918; WII, 2007)
Comercio de plumas y crestasEl plumaje y las crestas, usados como adorno; la cresta se luce en algunos lugares de Himachal Pradesh como parte del atuendo tradicional y alcanza un precio elevadoBeebe; WII (Beebe, 1918; WII, 2007)
PastoreoEl ganado ocupa los prados altos entre mayo y octubre; en Bedini-Ali, más de 4.000 cabezas, y el monal es menos abundante donde el pastoreo es intenso; los perros de pastoreo se llevan a las hembras que incubanWII (WII, 2007)
Tala y recogida de forrajeLa pérdida o degradación del sotobosque por el pastoreo, la recogida de forraje para el ganado y de leña presiona a la especieMadge y McGowan (Madge y McGowan, 2002)
Fragmentación del hábitatLos frentes de bosque se fragmentan, aunque la especie sigue siendo extendidaMadge y McGowan (Madge y McGowan, 2002)

Cazadores de plumas y cazadores deportivos

El monal fue durante décadas la presa de los cazadores de pieles y plumas, y de los deportistas: Beebe cita a un autor que en 1858 evocaba su excursión de once días a la montaña de Choor, cerca de Simla, en la que se contaron 68 monales entre los trofeos, y a otro que en 1879 hablaba del casi exterminio del ave en algunos puntos de las colinas por la demanda de pieles (Beebe, 1918). Beebe, aunque critica a los cazadores indígenas, no considera que sean los únicos responsables, y recuerda que los métodos de captura son sobre todo dos: una valla baja de bambú con aberturas en las que cuelgan nudos, y, aún más eficaz, estacas con nudos de pelo de yak a lo largo de los lugares de escarbado de las aves (Beebe, 1918). Una de sus citas describe cuatro o cinco crestas consecutivas cubiertas de nudos de arriba abajo, puestos sobre todo para el almizclero, pero que capturan también aves (Beebe, 1918). Johnsgard, citando a Yonzon y Lelliott, apunta que donde se la caza se vuelve extremadamente cautelosa, pero que las trampas y los lazos capturan a muchas aves jóvenes (Johnsgard, 1986).

Faisán monal del Himalaya
Pareja de monal del Himalaya (Lophophorus impejanus) en una jornada de caza en Pakistán © Raja Majid Saddique Rathore
Faisán monal del Himalaya
Monal del Himalaya (Lophophorus impejanus) en una jornada de caza en Pakistán © Raja Majid Saddique Rathore

El Wildlife Institute of India recoge que el monal figura entre las especies cazadas en dos de los tres estados de la India que lo albergan donde se hizo una encuesta (66,67 %), y que en Himachal Pradesh hay descensos significativos de densidad del monal, el cheer, el kalij y el koklass en lugares cazados, aunque en otro estudio las densidades del monal y del cheer no mostraron diferencias significativas entre bosques cazados y protegidos (WII, 2007). El mismo informe advierte de que, en los grandes proyectos de desarrollo del Himalaya, los trabajadores inmigrantes acampan casi sin supervisión en zonas interiores y capturan de vez en cuando aves, a veces por la cresta y las plumas, y de que la cresta del monal se luce con orgullo en el atuendo tradicional de algunas zonas de Himachal Pradesh y alcanza un precio elevado (WII, 2007). En Jammu y Cachemira la caza, muy extendida en el pasado, parece haberse controlado en buena medida, aunque se sigue capturando al monal en trampas de caída (WII, 2007). En la cuenca del Gori (Uttarakhand) la caza con escopeta y lazo es solo ocasional (no más de 30 aves, de todas las especies, en un año ajetreado), y la carne de monal se usa en la medicina popular contra la incontinencia y las fiebres crónicas y recurrentes (WII, 2007).

Pastoreo, leña y fragmentación

El estudio del Wildlife Institute of India en Bedini-Ali encontró que el monal comparte los prados con el ganado: más de 4.000 cabezas (4.628 cabras y ovejas y 233 vacas) usan los pastos alpinos de 3.000 a 4.000 m de mayo a octubre, y la abundancia del monal fue la menor en verano, cuando la presencia humana y la del ganado son mayores (WII, 2007). Madge y McGowan señalan que, como la especie parece preferir los lugares con un sotobosque significativo, la pérdida o degradación de este por el pastoreo, la recogida de forraje para el ganado o de leña la hace probablemente sufrir presión (Madge y McGowan, 2002). Johnsgard cita a Gaston y colaboradores, que halló en Himachal Pradesh que el monal desaparece de algunas zonas pero sigue siendo numeroso en otras (Johnsgard, 1986).

Protección legal y áreas protegidas

En la India el monal figura en el Anexo I de la ley de protección de la vida silvestre de 1972 y en el Apéndice I de CITES (WII, 2007). El Wildlife Institute of India cuenta que es el faisán más frecuente en las áreas protegidas del Himalaya, pues se cita en 46 de las 77 áreas protegidas de la cadena con faisanes, frente a 43 del kalij y 36 del koklass (WII, 2007). Entre ellas, en Jammu y Cachemira, los santuarios de Limber y Overa-Aru y los parques de Dachigam y Kishtwar; en Uttarakhand, los parques nacionales de Nanda Devi, Valle de las Flores, Govind y Gangotri y los santuarios de Kedarnath, Askot y Govind (WII, 2007). Madge y McGowan citan además el santuario de Machiara (Pakistán), los parques de Great Himalayan y Khangchendzonga (India) y los de Khaptad y Langtang (Nepal) (Madge y McGowan, 2002). Johnsgard destaca el parque nacional de Sagarmatha (Nepal), donde se muestra bastante mansa (Johnsgard, 1986).

En las comunidades locales hay también iniciativas de conservación: en las van panchayats (bosques comunales) de Sarmoli y Jainti, en Uttarakhand, los vecinos han emprendido desde 2005 esfuerzos de conservación de los faisanes y perdices de su zona de bosque, de unos 20 km², con 10 especies de galliformes (WII, 2007). En Sikkim, el monal participa, junto al tragopán sátiro, en un programa de manejo ex situ en el parque zoológico del Himalaya, en Bulbuley, cerca de Gangtok (WII, 2007). El Wildlife Institute of India aconseja a Jammu y Cachemira que los departamentos de vida silvestre exhiban en aviarios bien mantenidos, con información, a las aves coloridas como el monal, para despertar el interés del público por los galliformes (WII, 2007).

Subespecies y variación

Especie monotípica: tres nombres de variantes individuales sin validez, una clave de identificación del género y varios híbridos de cautividad.

No se reconocen subespecies. No obstante, algunos autores señalan que existen ciertas variaciones de color que darían lugar a las subespecies denominadas:

Monal de Chamba

Lophophorus impejanus chambanus Marshall, 1884 (citada también como «chumbanus», 1883)

Origen
Varios machos cazados en el valle de Chamba, en el Himalaya occidental (Himachal Pradesh) (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Rasgos distintivos
Sin rastro de blanco en el dorso y con las partes inferiores y la rabadilla con brillo verde metálico, en lugar de negras; en la ficha original, espalda de tono marrón azulado en lugar de blanco y parte superior del pecho verde en lugar de negro (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002)
Valor taxonómico
Variación individual sin importancia taxonómica; el tamaño del parche blanco del dorso varía mucho incluso entre machos normales (Beebe, 1918; Delacour, 1977)
Estado
No reconocida por Beebe, Delacour, Johnsgard, Madge y McGowan, el plan de acción de la UICN ni Birds of the World (Beebe, 1918; BOW, 2020; Delacour, 1977; Fuller y Garson, 2000; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)

Texto de la ficha original y del libro del autor: «Lophophorus impejanus chambanus – Tiene la espalda de un tono marrón azulado en lugar de blanco y la parte superior del pecho verde en lugar de negro.»

Monal de Manto

Lophophorus impejanus mantoui Oustalet, 1893 (como variedad; elevada a especie por Ogilvie-Grant, 1895)

Origen
Descrita sobre un ejemplar conservado en el museo del Jardin des Plantes de París; otros ejemplares similares, con todas las gradaciones, se conservan en Tring y en Nueva York (Beebe, 1918; Delacour, 1977)
Rasgos distintivos
Cobre de la nuca y del cuello reducido e impuro, dominando el púrpura con reflejos cobrizos; manto enteramente púrpura como las cobertoras internas del ala; menos púrpura detrás del manto; partes inferiores negras con ligero brillo verde, que también se ve en muchos monales normales; para Madge y McGowan, el verde sustituido por púrpura (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Valor taxonómico
Variación individual: algunos ejemplares tienen el manto típico sin rastro de verde ventral, y otros un manto en parte verde, en parte púrpura y azul (Beebe, 1918; Delacour, 1977)
Estado
No reconocida; la tarjeta de la ficha original dice que tiene la parte superior del pecho de color rojo cobrizo, rasgo que no coincide con las descripciones de Beebe y Delacour (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Hernández García, 2013)

Texto de la ficha original y del libro del autor: «Lophophorus impejanus mantoui – Tiene la parte superior del pecho de color rojo cobrizo.»

Monal oscuro

Lophophorus impejanus obscurus Oustalet, 1893 (como variedad <em>obscura</em>)

Origen
Ejemplares aislados; Beebe examinó un monal silvestre que reunía los rasgos de todas estas variantes y, además, las timoneras totalmente negras con brillo verde azulado (Beebe, 1918; Delacour, 1977)
Rasgos distintivos
Fase melánica: las cobertoras alares y caudales muestran la mayor parte de la iridiscencia, sobre todo verdosa, mientras el manto es de un negro pardusco apagado, casi sin brillo, de modo que el ave parece haber sido brillante y estar muy desvaída; para Madge y McGowan, plumas del cuerpo casi negras y brillo limitado a las alas (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
Valor taxonómico
Aberración melánica individual (Beebe, 1918; Delacour, 1977)

Texto de la ficha original y del libro del autor: «Lophophorus impejanus obscurus – Tiene el cuerpo muy oscuro, casi negro, con un reflejo en las alas.»

Variación individual y geográfica

Beebe examinó decenas de machos y no halló dos iguales. El blanco del dorso es uno de los caracteres más variables del plumaje: en seis ejemplares elegidos al azar entre más de treinta, la longitud del parche blanco variaba de 95 a 155 mm, y la distancia entre su borde posterior y la punta de las supracaudales más largas, de 63 a 120 mm (Beebe, 1918). Se dan también casos de albinismo, parcial y simétrico y, rara vez, completo, en machos adultos (Beebe, 1918). Madge y McGowan describen la variación de los machos de Himachal Pradesh: algunos carecen de blanco y tienen bastante verde en el pecho (chambanus), otros tienen el verde sustituido por púrpura (mantoui) y otros tienen casi todas las plumas del cuerpo negras, con brillo solo en las alas (obscura) (Madge y McGowan, 2002). En lo geográfico, Johnsgard y Madge y McGowan señalan solo que las hembras del este del área tienden a ser más rufas y de tonos más ricos (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002), y Delacour sostiene que no hay variación geográfica constante en el género (Delacour, 1977).

Clave dicotómica del género Lophophorus

Las claves dicotómicas ofrecen en cada paso dos opciones contrastadas, de las que solo una puede aceptarse; cada par de alternativas se llama «copla» o «dilema» (Hernández García, 2013). La clave de los machos, común a Beebe, Delacour y Johnsgard, es la siguiente (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986):

Clave dicotómica de los machos de Lophophorus (según Beebe, Delacour y Johnsgard)
  • Partes superiores iridiscentes (machos).
    • Cola azul verdosa.L. lhuysii (monal chino)
    • Cola mayormente castaña y de menos de 250 mm.
      • Cola enteramente castaña; plumas de la cresta con raquis desnudo.L. impejanus (monal del Himalaya)
      • Cola castaña con banda terminal blanca; cresta corta y rizada.L. sclateri (monal de Sclater)

La clave de las hembras es la que recoge la ficha original, que procede de Johnsgard (1986). El texto original, con sus propias palabras, se conserva debajo del esquema (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986):

Clave dicotómica de las hembras de Lophophorus (según Johnsgard)
  • Las hembras son pardas y no iridiscentes.
    • Parte baja de la espalda blanca pura y alas de al menos 315 mm.L. lhuysii (monal chino)
    • Parte baja de la espalda barrada y alas de menos de 300 mm.
      • Con cresta; partes inferiores con marcas gruesas y parte baja de la espalda barrada de ante y negro.L. impejanus (monal del Himalaya)
      • Sin cresta; partes inferiores finamente moteadas y parte baja de la espalda barrada de marrón y blanco.L. sclateri (monal de Sclater)
Texto de la clave de las hembras en la ficha original, tal como se conserva
  • Claves para diferenciar las hembras "Lophophorus"
  • Las hembras del género Lophophorus son, por lo general, marrones y no iridiscentes.
  • Las hembras con la parte baja de la espalda blanca y las alas de más de 31 cm corresponden a lhuysii.
  • Las hembras con la parte baja de la espalda barrada en blanco o marrón tienen las alas de menos de 30 cm.
  • Las hembras con cresta y con la parte trasera marcada con gruesas líneas oscuras corresponden a impejanus.
  • Las hembras sin cresta y con la parte trasera finamente marcada en blanco y marrón corresponden a sclateri.

Mutaciones de cautividad

Ninguna de las fuentes consultadas recoge mutaciones de color fijadas en cautividad en el monal del Himalaya, ni la ficha original contiene páginas de variedades de este tipo. La variación que se documenta es natural y afecta, sobre todo, a los machos (véase más arriba) (Beebe, 1918; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).

Híbridos

Delacour afirma que los monales cruzan fácilmente con otros faisanes y cita híbridos con faisanes orejudos, cheer, plateado, kalij, Lady Amherst y gallinas domésticas, todos ellos completamente estériles (Delacour, 1977). La tabla de hibridación de Johnsgard (1999), adaptada por del Campo, registra para el monal del Himalaya cruces en cautividad con el koklass, el kalij, el faisán plateado, el orejudo azul, el cheer, el Lady Amherst y el pavo real azul, y ningún cruce con casilla de híbridos fértiles (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999).

Cruce con el monal del HimalayaResultado reportado
Faisán Lady AmherstHibridación reportada en cautividad; híbridos reportados como estériles
Koklass, kalij, faisán plateado, orejudo azul y cheerHibridación reportada en cautividad
Pavo real azulHibridación reportada en cautividad
Otros faisanes y los demás monalesSin cruces reportados en la tabla

Tabla de hibridación de Johnsgard (1999), traducida y adaptada por del Campo (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999); los de Delacour (faisán orejudo, cheer, plateado, kalij, Lady Amherst y gallina doméstica), todos estériles (Delacour, 1977). Beebe cita además un híbrido con el kalij de cresta blanca (Sclater, 1891) y un cruce de cheer con un monal (Günther, 1904) en su bibliografía (Beebe, 1918).

Cultura y curiosidades

El danphe de Nepal, el ave de Uttarakhand, el «pájaro de oro» de los aclimatadores y una fábula del Himalaya.

El monal del Himalaya es el ave nacional de Nepal, donde se conoce como danphe, y el ave emblema del estado indio de Uttarakhand (BOW, 2020; WII, 2007; Wikipedia). Fue también el ave estatal de Himachal Pradesh, que hoy tiene al tragopán occidental (WII, 2007).

El danphe y las aves emblema

El Wildlife Institute of India recuerda que, hacia 1990, la información acumulada sobre algunas especies permitió convertirlas en símbolos de la conservación en el Himalaya: el tragopán occidental y el monal son, respectivamente, las aves estatales de Himachal Pradesh y de Uttarakhand (WII, 2007). En Himachal Pradesh se llama localmente bnal (el macho) y bodh o kardi (la hembra), y la gente local considera un honor adornar el gorro con su cresta de plumas en forma de alambre con punta de paleta (WII, 2007). El mismo informe señala que la carne del monal se emplea en la medicina popular como remedio contra la incontinencia y contra las fiebres crónicas y recurrentes (WII, 2007).

Un pájaro de oro y esmeralda

Los aficionados europeos del siglo XIX cantaron en francés al «oiseau d’or», el pájaro de oro, que habría sido mejor llamar, escribían, el pájaro de esmeralda y de zafiro: Beebe recoge un pasaje en el que se compara el brillo del plumaje del macho con el de las piedras preciosas, con el púrpura, el violeta, el azul metálico y el negro cuervo, y se dice que, de ser la realeza cuestión de esplendor, sería el rey de los aires (Beebe, 1918). Latham, en 1823, recordaba que algunos llamaban «gallo de oro» al macho (Beebe, 1918). El nombre inglés nine-colour pheasant, «faisán de nueve colores», que recoge el criadero Chintaguay, alude al mismo colorido (del Campo, 2006).

La fábula del monal y la kalchuniya

Beebe recoge una fábula sobre el ave y la kalchuniya, otra ave del Himalaya. Durante cientos de años, cuenta, discutieron a qué hora salía el sol: la kalchuniya, que vivía en valles oscuros y profundos, decía que lo primero que se iluminaba eran las colinas bajas; el monal sostenía que eran las montañas más altas. Como ambos eran los primeros en levantarse de la región, acordaron velar una noche, y el que viera primero el sol avisaría al otro. La kalchuniya voló a las colinas bajas y se quedó vigilando entre el follaje oscuro; el monal, como de costumbre, se posó para dormir en una cumbre elevada, y con el primer rayo del amanecer despertó, voló al valle, aún en sombras, donde halló dormida a su amiga, a la que despertó y ganó la apuesta (Beebe, 1918). Aún hoy, añade la fábula, la kalchuniya no corre como otras aves, sino que salta como si hubiera perdido las patas, a consecuencia de la herida que recibió cuando el monal la despertó. La moraleja, comenta Beebe, es poco recomendable: la victoria del astuto perezoso sobre su rival, celoso pero atolondrado (Beebe, 1918).

Lady Impey y el primer monal

El nombre de la especie recuerda a Lady Impey, que quiso llevar los primeros ejemplares a Inglaterra y los perdió en la travesía por una enfermedad contagiada por el resto de las aves de a bordo (Beebe, 1918; Delacour, 1977); el libro del autor de esta guía lo recoge en su ficha del monal junto con el dato de que es el ave nacional de Nepal (Hernández García, 2013). Beebe cuenta que los ejemplares con los que se describió la especie habían vivido cautivos en la India y murieron en la travesía (Beebe, 1918).

Sellos del mundo

Algunos sellos postales del mundo dedicados a esta especie.

Faisán monal del Himalaya
Sello postal dedicado al monal del Himalaya © Autor desconocido
Faisán monal del Himalaya
Sello postal dedicado al monal del Himalaya © Autor desconocido

El libro

Referencias bibliográficas recomendadas

En la sección de bibliografía encontrará materiales y referencias recomendadas para profundizar en el estudio de estas aves.

Bibliografía

Las obras en que se apoya esta ficha, por orden alfabético. Las citas del texto enlazan aquí.

  • Beebe, W. (1918). A Monograph of the Pheasants, vol. I. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • Beebe, W. (1922). A Monograph of the Pheasants, vol. III. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • Beebe, W. (1922). A Monograph of the Pheasants, vol. IV. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
  • del Campo Palacios, P. P. (2005–2006). Crianza práctica de faisanes; Tabla de postura de faisanes; Variedades de faisanes; Temperaturas y humedades; TTT: Cómo comenzar, Alimentación de faisanes, Ovofagia y Traslado y recepción de faisanes. Criadero Chintaguay, Concepción (Chile). faisanes.cl. Material de distribución gratuita, no comercializable.
  • Delacour, J. (1977). The Pheasants of the World (2.ª ed.). Hindhead: Spur Publications / World Pheasant Association (1.ª ed., 1951). Los datos de esta ficha se han contrastado con el ejemplar disponible de la 3.ª impresión (1964) de la 1.ª edición.
  • eBird. Cornell Lab of Ornithology. Mapas de distribución y abundancia de las especies. ebird.org
  • Fuller, R. A. y Garson, P. J. (eds.) (2000). Pheasants: Status Survey and Conservation Action Plan 2000–2004. Gland (Suiza) y Cambridge: UICN / World Pheasant Association.
  • Gerrits, H. A. (1974). Pheasants including their Care in the Aviary. Londres: Blandford Press.
  • Hernández García, I. (2013). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen I. Edición del autor.
  • Hernández García, I. (2014). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen II. Edición del autor.
  • Howman, K. (1979). Pheasants of the World: Their Breeding and Management. Edlington (Lincolnshire): K & R Books.
  • Howman, K. C. R. (1996). Introduction to Ornamental Pheasants. Surrey (Columbia Británica): Hancock House / World Pheasant Association.
  • Jobling, J. A. (2010). The Helm Dictionary of Scientific Bird Names: From Aalge to Zusii. Londres: Christopher Helm.
  • Johnsgard, P. A. (1986). The Pheasants of the World. Oxford: Oxford University Press / Zoological Society of London.
  • Johnsgard, P. A. (1999). The Pheasants of the World: Biology and Natural History (2.ª ed.). Washington: Smithsonian Institution Press. Tabla de hibridación traducida y adaptada por P. P. del Campo (v. 2.0, 2005).
  • Madge, S. y McGowan, P. (2002). Pheasants, Partridges and Grouse: A Guide to the Pheasants, Quails, Grouse, Guineafowl, Buttonquails and Sandgrouse of the World. Londres: Christopher Helm.
  • McGowan, P. J. K. y Kirwan, G. M. (2020). Himalayan Monal (Lophophorus impejanus), versión 1.0. En Birds of the World (J. del Hoyo, A. Elliott, J. Sargatal, D. A. Christie y E. de Juana, eds.). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca (NY). birdsoftheworld.org/bow/species/himmon1 · doi.org/10.2173/bow.himmon1.01
  • Roles, D. G. (1976). Rare Pheasants of the World: A Study of Birds in Captivity. Liss (Hampshire): Spur Publications.
  • Sathyakumar, S. y Sivakumar, K. (eds.) (2007). Galliformes of India. ENVIS Bulletin: Wildlife and Protected Areas, vol. 10 (1). Dehradun: Wildlife Institute of India. Incluye la ficha de especie del monal del Himalaya, los capítulos regionales sobre los galliformes de Jammu y Cachemira, Himachal Pradesh, Uttarakhand y Sikkim, y los trabajos sobre caza y manejo de las poblaciones.
  • Wikipedia (en inglés). Himalayan monal. en.wikipedia.org/wiki/Himalayan_monal. Se cita a través de los recuadros de datos que reproduce la ficha original de esta web.

Cómo citar esta ficha: Hernández García, I. (2007–2026). Faisán monal del Himalaya — Lophophorus impejanus. En Faisanes del Mundo. Fundación Zoo Koki, faisanesdelmundo.com/monalhimalaya.php.