Resumen
La especie de un vistazo.
El gallo verde o gallo de Java (Gallus varius) es una especie de la familia Phasianidae y del género Gallus, propia del sudeste asiático. Está catalogado por la UICN como de preocupación menor y no se le reconocen subespecies.
Es un gallo silvestre de tamaño medio, de plumaje negro verdoso con reflejos de escamas metálicas, cresta redondeada de tres colores y una sola barbilla grande, que vive en Java, Bali y las islas de las Pequeñas Sondas. El macho mide de 65 a 75 cm de longitud total y la hembra, parda y de aspecto escamoso, de 42 a 46 cm (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). Beebe observó que es el único de los gallos silvestres de su monografía cuya patria queda por entero al sur del ecuador, y que se parece al gallo de Ceilán en estar confinado sobre todo a una gran isla (Beebe, 1921).
Su historia es la de un ave muy conocida en su tierra y muy poco estudiada fuera de ella. Se describió en 1798 a partir de una lámina de procedencia dudosa; Beebe tuvo que reconocer, tras sus propias exploraciones, que los datos de los libros holandeses eran tan vagos o contradictorios que no podía fiarse de ellos (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). En las fuentes aquí revisadas no se documentan con fiabilidad su sistema de apareamiento, el tamaño real de su puesta en libertad ni su densidad de población (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
Dos cosas la hacen célebre. La primera es su voz: cada macho tiene un canto propio, reconocible a gran distancia, y los javaneses la aprecian tanto que organizan concursos de canto (BOW, 2020; Wikipedia (Bekisar)). La segunda, derivada de la anterior, es el «bekisar», el híbrido del gallo verde con la gallina doméstica, que se cría desde hace siglos por su potente voz y que hoy es emblema del este de Java; esa misma afición presiona a las poblaciones silvestres por la captura de ejemplares (Beebe, 1921; BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). La UICN la considera de preocupación menor.
- 65–75cmlongitud total del macho
- 21díasde incubación en cautividad
- 188.000km²de área de distribución estimada
- Estado de conservación · UICN
- LC
- NT
- VU
- EN
- CR
- EW
- EX
Menor riesgoMayor riesgoLCPreocupación menor
Ficha técnica
- Nombre científico
- Gallus varius (Linneo, 1758), autoría que adopta esta ficha, igual que la ficha original y el libro del autor; Beebe, Delacour, Johnsgard y Madge atribuyen la especie a Shaw y Nodder, 1798 (véase la nota de sistemática) (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
- Clasificación
- Orden Galliformes · familia Phasianidae · género Gallus Brisson, 1760 (Johnsgard, 1986)
- Subespecies
- Ninguna: especie monotípica (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
- Nombres comunes
- ES gallo verde o gallo de Java · EN green junglefowl (también Javan junglefowl) · FR coq de Java (también coq à queue fourchue) · DE Gabelschwanzhuhn · IT gallo selvatico di Giava · PT galo verde (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
- Longitud total
- ♂ 65–75 cm · ♀ 42–46 cm (40–46 cm según BOW) (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002)
- Peso
- ♂ 600 g–1,2 kg en la tabla de la guía y 672–1.450 g según otras fuentes · ♀ 600 g–1 kg en la guía y 485–1.050 g según otras fuentes (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002)
- Hábitat
- Sabana costera, valles, bosque bajo, claros y bambúes, de 0 a 1.500 m en la guía (hasta 3.000 m en Java oriental según otras fuentes) (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
- Distribución
- Endémica de Indonesia: Java, Bali y las islas de las Pequeñas Sondas hasta Flores y más al este (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
- Puesta
- 3–4 huevos de color crema claro sin marcas (entre 6 y 12 según Beebe y Delacour); incubación de 21 días en cautividad (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
- Madurez
- El macho adquiere el plumaje adulto en su primer invierno, aunque Beebe lo da por completo en el segundo año; madurez sexual a 1–2 años (Beebe, 1921; del Campo, 2006; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
- Estado de conservación
- Preocupación menor (LC) (BOW, 2020)
- Anilla
- 12 en la tabla de diámetros del libro del autor, que no expresa la unidad (Hernández García, 2014)
- Conservación ex situ
- Sin programa EEP ni ESB: el reparto de la EAZA del año 2000 lo sitúa, con los demás gallos silvestres, en «Investigación taxonómica y genética» (Hernández García, 2014)
Sistemática y nomenclatura
Un nombre de autoría discutida (Linneo, 1758, o Shaw y Nodder, 1798), una posición aislada en el género y un linaje muy antiguo.
El gallo verde es una de las cuatro especies del género Gallus, el de los gallos silvestres, al que pertenece también el gallo rojo, antepasado de la gallina doméstica (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Es la especie más aislada del grupo, la que se separó antes, y no tiene subespecies reconocidas (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; Wikipedia).
Posición taxonómica
| Rango | Taxón |
|---|---|
| Reino | Animalia |
| Filo | Chordata |
| Clase | Aves |
| Orden | Galliformes |
| Familia | Phasianidae |
| Género | Gallus Brisson, 1760 (1766 en el libro del autor) |
| Especie | Gallus varius (Linneo, 1758; Shaw y Nodder, 1798 según otras fuentes) |
| Subespecies | Ninguna |
Clasificación tradicional que sigue esta guía (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986). El año de Brisson difiere según la fuente: 1760 en Johnsgard y 1766 en el libro del autor (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986).
Origen del nombre
El epíteto varius es latino y significa «variado», «abigarrado»: alude al aspecto variegado del plumaje (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986). El nombre del género, Gallus, es el latino para «gallo», del que deriva también la voz «gallinácea» (Johnsgard, 1986). En inglés se le ha llamado green, fork-tailed o Javan junglefowl (Beebe, 1921); sus nombres francés y alemán alternativos, coq à queue fourchue y Gabelschwanzhuhn, significan literalmente «gallo de cola en horquilla», y Temminck lo describió como Gallus furcatus (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986).
Los nombres locales que reunió Beebe son abundantes, y él mismo advierte de que se aplican de forma intercambiable al gallo rojo, al verde y a los híbridos, lo que le hizo muy difícil la investigación sobre el terreno (Beebe, 1921):
| Nombre local | Lengua o región |
|---|---|
| ajam oetan | javanés-malayo |
| ayam alas, pitté wono | javanés |
| baki koek, bekikko | javanés (también se aplican al gallo rojo) |
| ayam leuweung, kasintoe | sundanés (el segundo, también para el gallo rojo) |
| tjangehgar | sundanés; nombre onomatopéyico, imita el canto del macho |
| bekisar o kakok | el híbrido del gallo verde con la gallina doméstica |
Grafía de Beebe, de ortografía holandesa antigua; en la actual se escribe, por ejemplo, ayam y bekisar (Beebe, 1921).
Jobling define el epíteto varius como el latín «variado, diverso, abigarrado», derivado de variare, «variegar»; y el género Gallus, según su diccionario, no es una voz independiente, sino que se tomó del nombre específico Phasianus gallus de Linneo (1758), el gallo rojo, que es la especie tipo del género, con el latín gallus «gallo de corral» como palabra de partida (Jobling, 2010). El nombre completo, Gallus varius, combina así el del género, heredado del gallo rojo, con un adjetivo propio que habla del plumaje abigarrado.
Entre los sinónimos de la ficha figura Creagrius, el nombre genérico con que Gloger incluyó al gallo verde en 1842 (Creagrius varius). Jobling lo recoge como sinónimo de Gallus y lo explica a partir del griego kreagrion, «pequeño gancho», diminutivo de kreagra, «gancho de carnicero» (Jobling, 2010). Jobling recoge también Creagrus, que comparte la misma raíz griega (Jobling, 2010).
Historia nomenclatural
El nombre actual ha tenido pocos rivales válidos, pero sí muchas citas en la literatura. Beebe reunió la sinonimia hasta 1921 (Beebe, 1921):
- Shaw y Nodder describen y figuran la especie en su Naturalist’s Miscellany (vol. X, lámina 353) con el nombre Phasianus varius; lo tenían por un ave quizá india, sin patria bien establecida. Beebe señala que la fecha de la obra es «temprana pero desconocida»; Delacour, Johnsgard y Madge dan 1798 (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002).
- Temminck la describe como Gallus furcatus y da la primera nota auténtica sobre sus costumbres (Beebe, 1921).
- Horsfield propone Gallus javanicus para el ave de Java (Beebe, 1921).
- Griffith, en su edición de Cuvier, la incluye ya en Gallus con el nombre Gallus varius (Beebe, 1921).
- Gloger la cita como Creagrius varius, nombre que ha quedado como sinónimo (Beebe, 1921).
- Kelsall describe Gallus violaceus en el Journal of the Straits Asiatic Society; Beebe lo identifica como un híbrido de bekisar (Beebe, 1921).
Sinonimia principal
| Nombre | Autor y fecha |
|---|---|
| Phasianus varius | Shaw y Nodder, 1798 |
| Gallus furcatus | Temminck, 1813 |
| Gallus javanicus | Horsfield, 1822 |
| Gallus varius | Griffith (ed. de Cuvier), 1829; nombre válido |
| Creagrius varius | Gloger, 1842 |
| Gallus aeneus | Cuvier; basado en un bekisar de plumaje violeta con borde amarillo dorado (híbrido) |
| Gallus temminckii | Gray; basado en un bekisar «rojo» con todas las plumas orladas de castaño dorado (híbrido) |
| Gallus violaceus | Kelsall, 1891; basado en un bekisar con brillo violeta dominante (híbrido) |
Selección de la sinonimia que recoge Beebe; los tres últimos nombres, descritos como especies por los naturalistas del siglo XIX, corresponden en realidad a híbridos con la gallina doméstica (Beebe, 1921; van Grouw y Dekkers, 2019; Wikipedia).
El género y sus parientes
Delacour reconoce cuatro especies bien definidas de gallos silvestres, que viven en las zonas cálidas de Asia, desde Ceilán y la India hasta Indochina, el sur de China, Hainan y Malasia, y desde allí hasta las Pequeñas Sondas (Delacour, 1977). Madge los describe como un grupo tan inconfundible que cuesta incluso considerarlos «faisanes»: no tienen parientes próximos y casi forman un subgrupo propio, con cresta carnosa, barbillas y orejillas y piel desnuda en la cara (Madge y McGowan, 2002). Delacour hace notar que los gallos silvestres cruzan con facilidad con otros géneros (Syrmaticus, Phasianus, Chrysolophus, Pavo, Lophophorus y hasta las pintadas), pero que esos híbridos son estériles, y concluye que Gallus es un género aislado y muy especializado cuyo lugar en la secuencia de los faisanes no está claro (Delacour, 1977).
| Rasgo | Gallo verde | Gallo rojo | Gallo de Sonnerat | Gallo de Lafayette |
|---|---|---|---|---|
| Autor y año | Linneo, 1758 (Shaw y Nodder, 1798 según otras fuentes) | Linneo, 1758 | Temminck, 1813 | Lesson, 1831 |
| Subespecies | Ninguna | Cinco | Ninguna | Ninguna |
| Distribución | Java, Bali y Pequeñas Sondas | Sudeste asiático e India | Sur y centro de la India | Sri Lanka |
| Muda de eclipse del macho | No | Sí | Sí | No |
| Huevos por puesta (libro del autor) | 3–4 | 5–6 | 3–5 | 2–3 |
| Incubación (días) | 21 | 19–21 | 20–21 | 20–21 |
(Hernández García, 2013; Hernández García, 2014; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Posición filogenética
Trabajos moleculares recientes (Kimball et al.; Barrowclough) han evaluado que el gallo verde y los faisanes no son monofiléticos.
Un grupo es monofilético (del griego, «de una rama») si todos los organismos incluidos en él han evolucionado a partir de un ancestro común y todos los descendientes de ese ancestro forman parte del grupo.
Los autores clásicos situaron a la especie de formas muy distintas. Beebe la consideraba, dentro del género, la forma «muy modificada» y meridional, en contraste con la forma más generalizada, el gallo rojo, que vive en el norte (Beebe, 1918). Johnsgard opina lo contrario: en todos sus rasgos le parece la más generalizada o «primitiva» de las cuatro y la más aislada del género, aunque su sistema de apareamiento, que supone monógamo, habría contribuido a que carezca de exhibiciones y ornamentos elaborados en el macho; añade que el cariotipo de Gallus es el que más se acerca al ancestral de los fasiánidos (Johnsgard, 1986). Según Wikipedia, que remite a análisis genómicos recientes, es la más alejada del grupo y la primera en separarse, hace al menos 4 millones de años (Wikipedia).
Historia
Una lámina extraña en 1798, un naturalista que la buscó en Java y un siglo de híbridos tomados por especies.
El gallo verde entra en la literatura científica a finales del siglo XVIII con una lámina de colores extravagantes y una patria incierta, y tardó más de un siglo en ser estudiado en libertad: Beebe, que lo buscó en Java para su monografía, lamentó que en la literatura inglesa no hubiera «prácticamente nada» y que los informes holandeses fueran tan vagos o contradictorios que no pudo fiarse de ellos (Beebe, 1921).
El descubrimiento
Shaw y Nodder publicaron la primera figura de la especie con el nombre de Phasianus varius, el «faisán variado». Beebe la describe como una lámina de colores extraños, pero con los rasgos esenciales correctos: la cresta entera y la barbilla central no dejan duda sobre la identidad del ave. El texto la describe como un «faisán negro, de frente roja, cuello y dorso verde brillante y cola comprimida y ascendente, con las coberteras colgando a ambos lados», y añade que se trata de un ave aparentemente nueva, de patria quizá poco clara y «probablemente india» (Beebe, 1921).
Temminck, en 1813, aportó la primera noticia auténtica: la dio por muy abundante en los grandes bosques del interior de Java, donde se mantiene de día en el borde del bosque, de carácter huraño y atento a esconderse al menor indicio de peligro, de modo que resulta difícil acercarse a ella para cazarla (Beebe, 1921). Beebe cita ese pasaje y añade que, hasta su propia visita, apenas se había aprendido nada más sobre sus costumbres (Beebe, 1921).
Cómo se fue conociendo
Las menciones posteriores reunidas por Beebe permiten seguir cómo se fue delimitando su área, siempre por registros sueltos de naturalistas viajeros (Beebe, 1921):
- Bernstein publica en el Journal für Ornithologie notas sobre sus hábitos y su nidificación.
- Wallace la registra en Lombok y en Flores.
- Vorderman trata de la producción de híbridos en las islas Kangean.
- Hartert, en Novitates Zoologicae, la anota en Bali (hasta 2.000 pies, unos 600 m), en Sumbawa (hasta 3.000 pies, unos 900 m), en Lombok, el sur de Flores, Alor, Sumba y las Kangean.
- Mitchell trata de su viabilidad en cautividad en las Proceedings de la Sociedad Zoológica de Londres.
- Beebe publica el segundo volumen de su monografía, con la primera relación detallada de la vida de la especie en libertad.
- Hoogerwerf aporta registros de nidos de Java, de marzo a noviembre (Johnsgard, 1986).
- Delacour dedica a la especie una ficha con descripción, costumbres y manejo (Delacour, 1977).
- Johnsgard señala que apenas se puede decir nada sobre su estado, y que no hay estimas de densidad (Johnsgard, 1986).
- Madge y McGowan la tratan como especie localmente común en hábitats modificados y señalan la captura para obtener bekisar como principal amenaza (Madge y McGowan, 2002).
- van Grouw y Dekkers revisan los híbridos de Gallus varius y el interés de Darwin por ellos (van Grouw y Dekkers, 2019).
Híbridos tomados por especies
Una parte importante de la historia temprana de la especie es la de sus híbridos. Los bekisar que llegaban a Europa en el siglo XIX, tan distintos de ambos progenitores por su plumaje, fueron descritos como especies distintas con los nombres de Gallus aeneus, G. temminckii y G. violaceus (Beebe, 1921; van Grouw y Dekkers, 2019; Wikipedia). Beebe observa que el brillo metálico del plumaje superior, con borde dorado, es tan diferente del de cualquiera de los progenitores que no puede extrañar la confusión (Beebe, 1921). Darwin se interesó por esos híbridos en sus estudios sobre el origen de las aves de corral (véase el capítulo de cultura) (van Grouw y Dekkers, 2019; Wikipedia).
Dos retratos de la época
Beebe describe las dificultades con que se encontraba el estudio del ave incluso en su propia tierra: en el museo de Buitenzorg, en Java, solo había seis machos, muy mal montados, y ninguna hembra, polluelo ni ave en plumaje juvenil; entre tres jóvenes de la misma edad, uno tenía ojos de cristal amarillo, otro cuentas negras y el tercero iris avellana, y las crestas habían sido sustituidas por vainas de madera. Si eso ocurría en el hogar de la especie, concluye, se comprende la falta total de detalles exactos (Beebe, 1921).
En cautividad y en los zoos
En las fuentes consultadas es un ave poco frecuente en cautividad en Europa y América. Beebe anota que no es común en los zoológicos y que algunos marinos llevan de vez en cuando machos a Europa y a América; de once gallos verdes del zoo de Londres, uno vivió cinco años y dos meses y la media fue de unos dos años (Beebe, 1921). Delacour dice que se importó con cierta frecuencia, y no en gran número (Delacour, 1977). En el censo de la World Pheasant Association de 1982, que recoge Johnsgard, figuraban 82 ejemplares en cautividad, frente a 1.072 de gallo rojo, 432 de gallo de Sonnerat y 213 de gallo de Lafayette (Johnsgard, 1986).
Morfología y plumajes
Un macho negro verdoso de escamas metálicas, con cresta y barbilla tricolores, y una hembra oscura de aspecto escamoso.
♂ El macho es oscuro y negruzco a distancia, pero una observación más cercana revela un manto iridiscente de relucientes escamas, cuyo color y patrón recuerdan a los del pavo ocelado y del pavo real verde. Cada escama es de color azul intenso en su base y pasa por distintos tonos de oro y verde bronceado. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)


Las plumas de la garganta son muy reflectantes a la luz y de tonos violeta-azul cielo en los bordes distales. Las coberteras son de color naranja quemado y los bordes distales de las plumas secundarias, de un ocre vivo. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
El pecho y las regiones ventrales son negros. La piel facial, de colores muy vivos, contrasta con el rojo escarlata oscuro de la cara, y una parte de ella, de color amarillo eléctrico, se extiende por debajo de cada oído. La cabeza está rematada por una cresta azul que se torna púrpura o roja en la parte superior. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
El macho es inconfundible: la mayor parte de su plumaje verde oscuro tiene aspecto de escamas multicolores que lo hacen parecer negruzco sobre la cabeza, el cuello y el manto, mientras que el dorso, la rabadilla, la cola y las alas son de un azul negruzco brillante. Mide entre 65 y 75 cm y pesa entre 672 y 1.450 g. La cresta es multicolor, verde en la base y malva y roja hacia un borde exterior no dentado. En la garganta tiene un único lóbulo grande, rojo en la base y luego amarillo pálido, azul y púrpura. Lleva un solo espolón afilado y no presenta un plumaje de eclipse distintivo. (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
El macho de primer año se diferencia del adulto por tener la cresta y el lóbulo de la garganta más pequeños, la cola más corta y los espolones menos desarrollados. (BOW, 2020; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002)
El macho adulto, pluma a pluma
Beebe, que examinó en Java ejemplares cazados, hizo la descripción más minuciosa del macho adulto (Beebe, 1921). La cabeza es una de las partes más llamativas. La cresta, la cara, la barbilla y el cuello delantero no tienen plumas. La cresta es muy grande y su borde superior es entero, sin las muescas profundas de los demás gallos; aun así, alrededor de la décima parte de los machos muestra una dentición muy tenue en la mitad posterior, y en un ejemplar silvestre contó cinco dientes bien marcados, uno de ellos doble, cerca del ángulo posterior superior; en tres hembras halló también diminutas serraciones en la cresta rudimentaria. Es tan grande que a menudo cae hacia un lado, sobre todo fuera de la época de cría (Beebe, 1921).
El color de la cresta cambia de la base al borde: la parte basal central es verdosa o verde azulada y pasa de golpe a un rojo violáceo que ocupa los cuatro quintos restantes; en algunos machos es casi un rojo oscuro limpio y en otros el violeta, con brillo de flor de melocotón, cubre casi toda la superficie; el borde suele ser rojo sangre. El párpado inferior es violeta apagado en el centro y amarillo pálido en el borde, y solo se ve cuando el ave sube el párpado sobre el ojo (Beebe, 1921). La parte desnuda de la corona, las lorales, la cara hasta el borde del emplumado, las barbillas subauriculares, el mentón, la garganta y los dos tercios anteriores de la barbilla central son de un rojo sangre intenso (Beebe, 1921).
La barbilla central, única, empieza muy arriba, entre las ramas de la mandíbula inferior, y cuelga sobre el cuello como un gran pliegue de piel que en los adultos en plena época de cría llega a unas dos pulgadas y media (unos 6 cm). Cuando el macho cortejea, se dispone a pelear o simplemente estira la cabeza, la barbilla exhibe todo su colorido: una franja de amarillo cromo muy intenso desciende desde el pliegue inferior de las barbillas faciales casi hasta el extremo libre, y el resto, la zona inferior externa, es de un rico azul azur, a veces con un matiz verdoso. Entre el rojo y el azul hay una zona de transición de un violeta más oscuro que ambos; la zona amarilla es la más plegada y la azul presenta arrugas oscuras perpendiculares al borde (Beebe, 1921). Las plumas truncadas del cuello caen como una pequeña esclavina sobre la garganta desnuda, y cuando el ave baja la cabeza la barbilla queda casi oculta (Beebe, 1921).
La capa de plumas cortas del cuello es otro rasgo propio de la especie. En lugar de las largas plumas lanceoladas del resto de gallos, el gallo verde tiene en la cabeza, la nuca y el manto superior plumas cortas de punta cuadrada con la parte visible elevada en una banda convexa transversal, que funde su borde en un fino ribete negro. La base es negro pardusco; tras un brillo violeta muy tenue se pasa de repente a un azul purpúreo brillante y a la banda de bronce verdoso intenso. Esos colores faltan en la cara inferior de la pluma y desaparecen cuando se mira a contraluz. En el manto medio el azul purpúreo ocupa el lugar del negro proximal; en el manto inferior, las plumas dejan de ser truncadas y se hacen obtusamente puntiagudas, de un verde dorado uniforme, a veces con tinte de bronce. La estructura de estas plumas es igual a la de los gallo-faisanes de los géneros Lophura y Lobiophasis (Beebe, 1921).
El dorso inferior y la rabadilla son una zona bien delimitada: plumas estrechas y muy alargadas, en forma de dedo y de extremo redondeado, de color negro mate con un conspicuo borde amarillo dorado. Las supracaudales cortas son parecidas, con una amplia zona central verde azulada; en las largas desaparece el borde y domina el brillo verde. Las coberteras alares menores y medianas son como las plumas del dorso, pero con la franja de color naranja rojizo; en las coberteras mayores internas el borde palidece al amarillo dorado del dorso. Las coberteras mayores y las secundarias son negras con brillo verde azulado; las primarias, pardo negruzco apagado; la cola, negra con brillo azul verdoso, sobre todo en las barbas externas; y todo el plumaje inferior es un negro intenso, con un borde ante amarillento en las infracaudales (Beebe, 1921). Tiene, por tanto, las largas plumas centrales de la cola, curvadas, propias del género, pero carece de las flotantes plumas del cuello de los otros gallos; su rasgo sexual secundario más llamativo es la pigmentación de la cresta y la barbilla (Beebe, 1921).
Delacour y Johnsgard, que dan una descripción más sintética, coinciden en lo esencial: plumas de nuca, cuello y manto superior anchas y casi cuadradas, negras con un triple ribete metálico azul, verde y negro; rabadilla y dorso inferior con largas plumas estrechas de color negro verdoso brillante y borde amarillo claro estrecho; cola de dieciséis plumas de color negro verde azulado brillante; coberteras alares con grandes flecos naranja oxidado; el resto de las alas y las partes inferiores, de un negro apagado (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Madge añade que las plumas lanceoladas del dorso y la rabadilla, estrechas y alargadas, cuelgan sobre las alas (Madge y McGowan, 2002).
La hembra
♀ La hembra es mucho más oscura que el resto de las hembras de los gallos salvajes. No tiene cresta visible y su plumaje general es de color marrón oscuro, con plumas verdes por encima que le dan un aspecto escamoso; por debajo es de color marrón claro, con menos manchas. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
La hembra mide entre 40 y 46 cm y pesa entre 485 y 1.050 g. Se distingue de las de otros gallos salvajes (Gallus) por la combinación de partes superiores escamosas, alas barradas y ausencia de un dibujo llamativo en el pecho. Suele carecer de espolón. (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
La descripción de Beebe de la hembra adulta añade más detalles. La cabeza, el cuello y el manto superior son pardo arenoso, y las plumas del manto tienen una ancha banda negra subterminal concéntrica que encierra una zona más bien rufa. El resto del plumaje superior y las coberteras pequeñas son negros con borde ante y una banda transversal irregular de ante rufo, y muchas plumas tienen el raquis blanco como un cabello. Una parte importante del negro, sobre todo en las escapulares y las coberteras alares, tiene brillo verde iridiscente. Las secundarias son pardo negruzco con barras blanco anteadas en la barba externa; las primarias y la álula, pardo apagado liso; la cola, pardo negruzca con unas pocas manchas marginales anteadas y un tenue brillo verdoso. Las lorales, las cejas anchas y el plumaje escaso de la cara son ante pálido; el mentón y la garganta, blancos; y la parte inferior, pardo ante, con las plumas del pecho de borde pardo oscuro y un moteado escaso que forma barras irregulares en los flancos (Beebe, 1921). La garganta está plenamente emplumada, pero un pliegue bajo y permanente de piel recuerda la barbilla del macho (Beebe, 1921).
Delacour y Madge dan una descripción equivalente, con los mismos rasgos de coronilla y mejillas pardas, partes superiores pardo negruzcas brillantes con raquis y bordes ante pálidos que le dan aspecto escamoso, garganta blanca, pecho pardo claro con bordes negruzcos en las plumas y abdomen grisáceo o leonado con moteado oscuro (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). La hembra tiene, además, la piel de la cara desnuda de un rosa rojizo y apenas un resto de cresta y barbilla (Madge y McGowan, 2002).
Partes blandas
| Parte | Macho | Hembra |
|---|---|---|
| Iris | Amarillo (Delacour, Madge); limón, naranja o amarillo pajizo pálido (Beebe) (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) | Amarillo (Delacour, Madge); amarillo pajizo pálido (Beebe) (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) |
| Pico | Córneo amarillento con culmen negruzco (Delacour); mandíbulas córneo pálido, con la base de la superior a veces negra o rojiza oscura y la inferior amarillenta o marfil (Beebe) (Beebe, 1921; Delacour, 1977) | Córneo amarillento con culmen pardo (Delacour); amarillento con culmen pardo oscuro (Madge) (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) |
| Patas | Blancas a rosadas (Delacour); rosa carne en la época de cría a casi blancas, o con la mitad posterior del tarso, los dedos y los espolones pardo oscuro (Beebe) (Beebe, 1921; Delacour, 1977) | Blanco grisáceo a rosa amarillento (Delacour); color carne pálido (Beebe); blanquecinas, amarillo pálido o rosa rojizo según Madge, más vivas en los machos en cría (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) |
| Espolón | Uno solo, afilado, delgado y curvo, de unos 25 mm (Beebe) (Beebe, 1921; Madge y McGowan, 2002) | Habitualmente ausente (la guía y Madge); rudimentario (Beebe) (Beebe, 1921; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002) |
| Cresta y barbilla | Cresta grande, redondeada, verde en la base y malva y roja hacia el borde; una sola barbilla central, roja en la base, luego amarilla pálida, azul y púrpura (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002) | Cresta rudimentaria o casi ausente; piel facial desnuda rosa rojiza (Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002) |
Plumajes por edad y muda
El macho del gallo verde no tiene plumaje de eclipse: no pierde las plumas del cuello ni de la cola tras la cría, como sí hacen el gallo rojo y el de Sonnerat, y en eso se parece al gallo de Lafayette (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Las etapas de su vida, según los autores que las describen, son éstas:
| Etapa | Aspecto | Fuentes |
|---|---|---|
| Polluelo de plumón | Pardo chocolate oscuro por encima, desde la corona hasta la cola y el ala; cabeza, lados del cuello y pecho pardos; una línea de las lorales por el ojo y las orejas hasta la nuca, chocolate o negra; a cada lado del pardo dorsal, en los flancos y la rabadilla, una línea crema ante bordeada por fuera de negro; partes inferiores blanco cremoso; iris avellana pálido; pico, patas y pies rosa blanquecino o córneo claro | (Beebe, 1921; Delacour, 1977) |
| Juvenil | Se parece a la hembra; los machos están algo más cargados de negro. Cara ya con poco plumaje, y mentón y garganta blancos, con una V blanca que baja por el cuello sobre la zona que en el adulto es desnuda. Plumas de la cabeza y el cuello redondeadas, negras con borde rufo ante; pecho pardo rojizo moteado de negro; iris avellana pálido; cresta y espolones rudimentarios | (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986) |
| A los dos meses | Los machos jóvenes empiezan a mostrar plumas con bordes negros, verdes y amarillos | (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986) |
| Macho de primer año | Se diferencia del adulto por cresta y barbilla menores, cola más corta y espolones menos desarrollados; Madge lo da por adulto en su primer invierno | (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002) |
| Macho plenamente adulto | Según Beebe, no llega a su plumaje perfecto hasta la segunda muda anual; Johnsgard da también dos años para el plumaje completamente adulto y la madurez sexual | (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986) |
Beebe estudió con detalle la primera muda anual, la más variable de la vida del ave: deja siempre un plumaje imperfectamente adulto, y probablemente solo en la segunda muda anual se alcanza el vestido completo (Beebe, 1921). En el cambio típico, las plumas pardas de cabeza, cuello y manto se sustituyen por otras negras con un ligero brillo verde cerca de la punta, aunque con el ribete aún rufo pardusco; el abultamiento convexo apenas se nota y la forma es menos truncada que en los adultos; el brillo verde aparece primero como dos focos o «ojos» subterminales; las plumas de la rabadilla son intermedias entre juveniles y adultas, anchas, de extremo romo y con un ancho fleco amarillo pálido; las coberteras muestran solo un tenue ribete amarillo oxidado en lugar del naranja rojizo; y el plumaje inferior pierde el pardo rojizo y gana negro (Beebe, 1921).
En alrededor de la cuarta parte de los machos jóvenes que vio, Beebe encontró una situación llamativa, casi siempre limitada a la cola y sus coberteras: el paso de joven a adulto ocurre de golpe, en veinticuatro horas como máximo, con el pigmento adulto sustituyendo en un día a la pigmentación juvenil, de modo que la mitad terminal de algunas plumas es moteada pardo y la otra mitad, con un brusco límite, es plenamente adulta; como la pluma adulta es más pesada y de raquis más grueso, casi todas las plumas afectadas se rompían en el punto de transición. En dos aves del museo de Buitenzorg y en otras que cazó, el orden estaba incluso invertido, con la punta adulta y los dos tercios últimos juveniles. Beebe lo considera anormal, pero interesante por mostrar que la producción de pigmento puede cambiar en un día (Beebe, 1921). Al seguir el desarrollo del polluelo al adulto distingue dos rutas de pigmento: una que va de pardo arenoso a rojo pardo, pardo oscuro, negro y verde iridiscente, y otra que va de blanco ante a amarillo pajizo, amarillento, naranja amarillento y naranja rojo intenso (Beebe, 1921).
Cómo distinguir al gallo verde del gallo rojo
En Java comparte hábitat con el gallo rojo, y Johnsgard señala que es la única especie con la que se podría confundir (Johnsgard, 1986). Madge precisa que el macho verde se reconoce por su plumaje negro verdoso muy brillante, con ribetes pálidos en las plumas del dorso, cresta purpúrea de borde recto y patas rosadas (Madge y McGowan, 2002). La tabla resume los rasgos que dan las fuentes:
| Rasgo | Gallo verde | Gallo rojo |
|---|---|---|
| Plumas del cuello del macho | Cortas, con puntas anchas, de verde iridiscente (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986) | Largas y estrechas (hackles) de color dorado, o negras y opacas en eclipse (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986) |
| Cresta del macho | Redonda, verde en la base y malva y roja hacia el borde, no dentada (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) | Grande, carnosa, roja y muy dentada (del Campo, 2006; Madge y McGowan, 2002) |
| Barbilla | Una sola, grande y central: roja, amarilla pálida, azul y púrpura (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) | Una a cada lado de la garganta, rojas, con orejillas blancas (Madge y McGowan, 2002) |
| Patas | Rosadas o blanquecinas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) | Grises (Madge y McGowan, 2002) |
| Hembra | Pecho pardo pálido y partes superiores fuertemente marcadas en negro, alas y cola barradas, garganta blanca (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002) | Pecho rojizo y partes superiores finamente vermiculadas, con chal dorado en el cuello (Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002) |
| Muda de eclipse | No (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002) | Sí, de junio a septiembre aproximadamente (Madge y McGowan, 2002) |
| Voz del macho | Tres notas «cha-aw-awk», agudas y secas (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002) | Parecida a la del gallo doméstico, con final abreviado (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002) |
| Hábitat en Java | Terrenos abiertos de las tierras bajas (Madge y McGowan, 2002) | En algunos lugares, como Java, también dentro del bosque, incluso de montaña (Madge y McGowan, 2002) |
Identificación en el campo y en la mano
En el campo, Johnsgard resume la identificación del macho así: es el único gallo con cresta redondeada, verdosa y purpúrea; tiene casi todo el plumaje del cuerpo, las alas y la cola de un color verdoso a negruzco, salvo las plumas amarillas del borde de la rabadilla y las coberteras alares de borde pardo. La hembra se reconoce por su cola muy oscura y por el dibujo moteado o «escamoso» del dorso; Madge añade que tiene alas y cola barradas y patas rosadas, como la hembra del gallo de Lafayette, y la garganta blanca contrasta con el pecho (Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). En la mano, es el único gallo cuyo macho tiene plumas del cuello anchas, redondeadas y de verde iridiscente y una cresta pequeña, redondeada y verdosa a purpúrea; el plumaje de la hembra recuerda el de Phasianus, salvo la cola redondeada, que es negra con brillo verde iridiscente y borde ante (Johnsgard, 1986).
Medidas y peso
Los datos de la guía original, contrastados con la literatura.
El macho del gallo verde mide entre 65 y 75 cm de longitud, con alas de 22 a 24 cm, cola de 32 a 33 cm, tarso de 7 a 8 cm y un peso de entre 600 g y 1,2 kg. La hembra, más pequeña, alcanza entre 42 y 46 cm de longitud, con alas de 17 a 19 cm, cola de 11 a 13 cm, tarso de 6 a 7 cm y un peso de entre 600 g y 1 kg.
Otras fuentes recogen una longitud de 65 a 75 cm en el macho y de 40 a 46 cm en la hembra, con intervalos de peso más amplios que los de la tabla: de 672 a 1.450 g en el macho y de 485 a 1.050 g en la hembra (la tabla indica 600 g-1,2 kg y 600 g-1 kg). La diferencia de tamaño entre sexos es marcada: la hembra mide en torno a dos tercios de la longitud del macho. (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
Según distintas fuentes: el macho
| Medida | Guía web | Delacour | Beebe (1921) | Madge y McGowan (2002) | Johnsgard (1986) |
|---|---|---|---|---|---|
| Longitud total | 65–75 cm | 700 mm | 700 mm | 65–75 cm | 16–28 pulgadas (campo, ambos sexos) |
| Ala | 22–24 cm | 220–245 mm | 225 mm | 220–245 mm | 220–245 mm (de Delacour) |
| Cola | 32–33 cm | 320–330 mm | 325 mm | 320–330 mm | 320–330 mm (de Delacour) |
| Tarso | 7–8 cm | 70–75 mm | 73 mm | 70–75 mm | — |
| Pico (culmen) | — | 16–18 mm | 16 mm desde la narina | — | — |
| Espolón | — | — | unos 25 mm | — | — |
| Peso | 600 g–1,2 kg | — | 1 libra y 12 onzas (unos 794 g) | 672–1.450 g | no hay pesos disponibles |
(Beebe, 1921; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Según distintas fuentes: la hembra
| Medida | Guía web | Delacour | Beebe (1921) | Madge y McGowan (2002) | Johnsgard (1986) |
|---|---|---|---|---|---|
| Longitud total | 42–46 cm (40–46 cm en BOW) | 400 mm | 400 mm | 42–46 cm | — |
| Ala | 17–19 cm | 195 mm | 195 mm | 180–195 mm | 180–195 mm (tres hembras medidas por el autor) |
| Cola | 11–13 cm | 115 mm | 115 mm | 115–126 mm | 121–126 mm (tres hembras); 115 mm de Delacour |
| Tarso | 6–7 cm | 58 mm | 58 mm | c. 63–72 mm | — |
| Pico (culmen) | — | 16 mm | 15 mm desde la narina | — | — |
| Peso | 600 g–1 kg | — | 1 libra a 1 libra y 4 onzas (unos 454–567 g) | 485–1.050 g | no hay pesos disponibles |
(Beebe, 1921; BOW, 2020; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002)
Dimorfismo sexual
La diferencia de tamaño entre sexos es marcada: la hembra mide en torno a dos tercios de la longitud del macho, y la cola de ella (11–13 cm) es menos de la mitad de la de él (32–33 cm) (BOW, 2020; Hernández García, 2013). Delacour compara el tamaño de los gallos silvestres con el de bantams bastante grandes (Delacour, 1977).
El huevo
El huevo medio mide 44,5 × 34,5 mm, y Johnsgard estima su peso fresco en 29,2 g (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Beebe midió cuatro huevos recogidos cerca de Patjiran, de 43 × 34, 44 × 34, 45 × 35 y 46 × 35 mm, con una media de 44,5 × 34,5 mm, y advierte de que las descripciones y medidas publicadas de huevos de esta especie son tan discrepantes que es probable que se hubieran confundido con huevos de gallo rojo o de híbridos (Beebe, 1921).
Distribución y hábitat
Un endemismo de Java, Bali y las Pequeñas Sondas: costas secas, valles bajos y campos de cultivo.
Es endémico de Indonesia, donde habita en Java, Bali, Lombok, Komodo, Flores, Rinca y las pequeñas islas de Java vinculadas con Flores. Se ha introducido en las islas Cocos (Keeling), donde existe una pequeña población silvestre. Otras fuentes sitúan la especie en Java, Bali y las islas vecinas de las Pequeñas Sondas, hacia el este hasta Flores, Sumba y Alor. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)


Islas y territorios según las fuentes
Las fuentes coinciden en el núcleo del área, Java y las islas que la prolongan hacia el este, pero difieren en el detalle de las islas, sobre todo en el extremo oriental y en las islas pequeñas (Beebe, 1921; BOW, 2020; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002):
| Fuente | Territorios citados |
|---|---|
| Guía web (BOW) | Java, Bali, Lombok, Komodo, Flores, Rinca y las pequeñas islas de Java vinculadas con Flores; otras fuentes añaden Sumba y Alor (BOW, 2020; Hernández García, 2013) |
| Beebe (1921) | Java, Madura, Kangean, Bawean, Bali, Lombok, Sumbawa, Flores y Alor; en Madura, como en Java, solo en la parte oriental (Beebe, 1921) |
| Delacour y Johnsgard (1986) | Java y las islas vecinas de Madura, Kangean, Bawean, Bali, Lombok, Sumbawa, Flores y Alor, a baja altitud (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986) |
| Madge y McGowan (2002) | Java, Madura, Bawean, Bali y Kangean, y hacia el este por las Pequeñas Sondas: Lombok, Sumbawa, Komodo, Rinca, Flores, Besar, Paloe, Alor y Sumba (Madge y McGowan, 2002) |
| Howman (1993) | Afirma que se encuentra solo en Java (Howman, 1993) |
| Fuller y Garson (2000) | Java y las Pequeñas Sondas (Indonesia); como extremo meridional de todos los faisanes citan Flores, a unos 8° de latitud sur, con el gallo verde (Fuller y Garson, 2000) |
La suma de todas las fuentes da una cadena de islas que va de Java a Alor, Sumba y Komodo, aunque no todos los autores incluyen las mismas.
Beebe destaca que es el único gallo silvestre de su monografía cuya patria queda por completo al sur del ecuador y que, como el gallo de Ceilán, se concentra en una sola isla grande; es un ave de la franja costera más seca, que se extiende tierra adentro por los valles bajos y, en algunos casos, sube a las montañas hasta una altura considerable, pero siempre en lugares donde la forma del terreno reduce la humedad (Beebe, 1921). Su concentración oriental se convierte en un auténtico centro de distribución si se suman las dos cadenas de islas pequeñas que se extienden hacia el este: Madura y Kangean al norte; Bali, Lombok, Sumbawa, Flores y Alor al este (Beebe, 1921). Fuera de ese área natural, Johnsgard menciona las islas Cocos (Keeling), donde la especie fue introducida (Johnsgard, 1986).
Distribución dentro de Java
La distribución en Java es una de las cuestiones en las que los autores se contradicen. Beebe describe un marcado gradiente longitudinal: la especie es mucho más abundante en las costas este y nordeste de la isla y se va haciendo más rara hacia el oeste, donde en muchos lugares falta por completo. Como ejemplo, en la mayoría de las grandes fincas de Preanger, por debajo de los 100 pies (unos 30 m) de altitud y hasta 40 millas (unos 64 km) del mar, el gallo rojo era bien conocido, pero allí nadie había visto ni oído al gallo verde (Beebe, 1921). Delacour afirma justo lo contrario: que es mucho más numeroso en el oeste de Java que en el este, donde el gallo rojo es más común (Delacour, 1977).
Altitud
Ocupa zonas costeras de sabana, valles, zonas de bosque bajo, claros y formaciones de bambú, a una altitud de entre 0 y 1500 m. Aparece sobre todo en zonas costeras y valles bajos, aunque también en bosques del interior, de los que evita casi siempre las zonas de arbolado denso. Frecuenta los márgenes de bosques, los matorrales junto a arrozales y otros cultivos y la sabana, y se acerca a los asentamientos, sobre todo donde no se caza. Las fuentes consultadas difieren en el límite altitudinal: se indica desde el nivel del mar hasta los 3.000 m en el este de Java, aunque suele hallarse más bajo en otros lugares, hasta 1.500 m en el oeste de Java y en Bali, y hasta 2.400 m en las Pequeñas Sondas. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
La tabla reúne las cifras de altitud de las fuentes, que Madge y McGowan ordenan por regiones (Madge y McGowan, 2002):
| Fuente | Altitud |
|---|---|
| Guía web (BOW) | 0–1.500 m (0 hasta 3.000 m en el este de Java, 1.500 m en el oeste de Java y en Bali, 2.400 m en las Pequeñas Sondas) (BOW, 2020; Hernández García, 2013) |
| Beebe (1921) | Sin registros fiables por encima de 2.300 pies (unos 700 m), altitud a la que es muy rara y desciende cuando empiezan las lluvias; Hartert la anota en Bali hasta 2.000 pies (unos 600 m) y en Sumbawa hasta 3.000 pies (unos 900 m) (Beebe, 1921) |
| Delacour y Johnsgard (1986) | A baja altitud (Delacour, 1977; Johnsgard, 1986) |
| Madge y McGowan (2002) | 1.500 m en Java occidental, 3.000 m en Java oriental, 1.500 m en Bali y 2.400 m en las Pequeñas Sondas; en Lombok, hasta 2.400 m, mientras que el gallo rojo solo llega a 1.200 m (Madge y McGowan, 2002) |
| Wikipedia | 0–2.000 m (Wikipedia) |
Beebe añadió un matiz estacional: los guardas forestales, los únicos informantes locales en los que confió, le dijeron que en la estación lluviosa aumenta el número de gallos verdes en la costa porque bajan aves del interior, y se retiran al comenzar la estación seca. Como incluso a 3.000 pies no hay un cambio de temperatura capaz de explicar el desplazamiento, lo atribuye a un estímulo alimentario o al deseo de escapar de la excesiva humedad de las colinas en esa época (Beebe, 1921).
Hábitat: costa seca, valle bajo y campo de cultivo
Beebe describe el hogar típico de la especie en la costa nororiental de Java, cerca de Patjiran, y asegura que ese lugar puede servir de ejemplo del hábitat del ave. Es una estrecha franja costera de terreno bajo, ondulado o llano, cubierta de una vegetación achaparrada casi semidesértica. Allí se alzan crestas de caliza de entre 300 y 400 pies de altura (unos 90–120 m), perpendiculares a la costa y cortadas por pequeños arroyos, cuyas laderas están ocupadas casi por completo por cultivos de arroz, tapioca, cacahuete de tierra, maíz o ricino; entre los campos hay muretes de piedra suelta medio ocultos por cactos, matas de lantana y bambúes. Beebe subraya que, al contrario que la mayoría de los fasiánidos de su monografía, el gallo verde de la costa javanesa vive en una banda casi continua de cultivos y hay que vincularlo estrechamente al entorno humano (Beebe, 1921).
Los campesinos javaneses, según Beebe, comen sobre todo pescado seco y no se interesan por la carne de caza, de modo que el gallo verde apenas era molestado en esa zona. En el interior, un lugar favorito era una plantación de café abandonada, en parte invadida por la selva, pero también aparece en los montes arbolados, aunque en pequeña cantidad (Beebe, 1921). La flora de esa zona era, en cierto sentido, falsa: la Hyptis y los cactos, que dominaban el paisaje, habían sido introducidos desde América del Sur (Beebe, 1921).
Delacour lo describe como un ave de la orilla del mar y de los valles bajos, que no se aleja nunca de la costa y que frecuenta en pequeño número los bosques del interior; prefiere el matorral seco y pedregoso de los arrozales y los cultivos (Delacour, 1977). Johnsgard añade, entre los hábitats que se le atribuyen, la orilla del mar, los valles costeros, algunos bosques de tierra adentro de baja altitud y los matorrales y bambúes, y recuerda que no hay estimas de densidad de población (Johnsgard, 1986). Madge y McGowan lo sitúan en terreno abierto (sabana, pastizal, borde de bosque), pero también en bosque y plantaciones de tierras bajas, cerca de asentamientos en algunas zonas muy pobladas; en las Pequeñas Sondas ocupa incluso áreas montanas (Madge y McGowan, 2002).

Dónde coincide con el gallo rojo
En casi toda su área, el gallo verde convive con el gallo rojo, y Johnsgard supone que ambos compiten con fuerza, con desventaja para el verde por ser más pequeño; aun así, no hay pruebas de que se crucen en estado salvaje, de modo que alguna forma de aislamiento ecológico los mantendría separados (Johnsgard, 1986). Madge y McGowan precisan que en Java el verde se restringe a terrenos abiertos de tierras bajas y el rojo, mucho más escaso, ocupa los bosques de montaña; en Lombok el verde llega hasta 2.400 m y el rojo solo hasta 1.200 m (Madge y McGowan, 2002).
Comportamiento y voz
Un ave de la maleza y de los bordes de campo que corre más que vuela, duerme en cuevas, bambúes y manglares y tiene una voz propia.
El gallo verde vive en parejas o en pequeños grupos familiares, pasa la mayor parte del día oculto en la maleza y sale a los campos y caminos a primera hora de la mañana y al final de la tarde; fía su seguridad más a sus patas que a sus alas, y es menos huraño que el gallo rojo donde no se le persigue (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002).
Grupos y relaciones sociales
Los autores describen grupos de tamaños parecidos, aunque con matices (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002):
| Fuente | Tamaño y composición del grupo |
|---|---|
| Guía web | Grupos de dos a cinco aves guiados por un macho dominante; en la época de cría se separan en parejas |
| Beebe (1921) | Parejas o familias; al alimentarse pueden juntarse seis u ocho aves, la mitad adultas, pero al marcharse nunca van juntos más de una pareja de adultos, a veces con jóvenes del año; al amanecer bajan de las crestas en grupos de dos a cinco, en fila india |
| Delacour | En parejas o en pequeños grupos familiares; muy numerosos en las zonas favorables |
| Johnsgard (1986) | Solos, en parejas o, como mucho, en unidades familiares de no más de unas seis aves |
| Madge y McGowan (2002) | Normalmente solos; a veces en grupos de 5–6, que pueden ser familias; se han anotado grupos de hasta 12 |
Todas las fuentes salvo la guía hablan de aves sueltas o en pareja; la noción de «macho dominante» procede de la estación de cría (véase el cortejo).
Beebe vio a estas aves en parejas o familias, al menos en lo que respecta a sus dormideros, y reunió bastante evidencia de que los mismos individuos dormían cada noche en el mismo lugar y rondaban el mismo terreno al alimentarse, de modo que, a su juicio, el territorio vital de las aves de la costa es extremadamente limitado (Beebe, 1921). Los jóvenes permanecen con los padres al menos seis o siete meses (Beebe, 1921). Johnsgard hace notar que no hay información sobre territorialidad (Johnsgard, 1986).
Un día en la costa de Java
Beebe, que observó a estas aves a diario desde un escondite en el valle de Patjiran, ofrece la crónica más completa de su vida cotidiana. Al amanecer, desde la cresta de caliza donde han dormido, las aves bajan por el campo en grupos pequeños, en fila india, por las esquinas de los campos; corren por los diques de los arrozales, asustan a las tórtolas grandes y, de vez en cuando, cruzan en un vuelo bajo y corto el arrozal. Después de dudar un rato entre la maraña de plantas aromáticas y lantana que bordea los cercados, se van abriendo para alimentarse en los campos de guisante de tierra y de maíz. Muchas pasan el día a la sombra de esos matorrales y vuelven a salir al final de la tarde; algunas regresan, cuando el sol aprieta, a las cuevas de las crestas, rodeadas de cactos, y bajan otra vez al atardecer para beber y alimentarse un poco. Algunos jóvenes hambrientos pueden verse comiendo a pleno sol a media mañana, pero la tarde es la hora en que se las ve a todas (Beebe, 1921).
En una sola mañana de recuento, Beebe estableció que al menos veintisiete aves vivían sobre las tres crestas de caliza más cercanas a su campamento o entre ellas, a las que se sumaban ocho que había cazado: treinta y cinco en un territorio de bastante menos de una milla cuadrada; y probablemente se le escaparon otras. En un paseo corto por dos campos levantó trece (Beebe, 1921). Al no ser perseguidas por escopetas ni trampas, las aves no eran muy recelosas, y era posible acercarse hasta una distancia de tiro o de observación con pocos conocimientos de caza (Beebe, 1921). Madge y McGowan añaden que son recelosas cerca de poblados y carreteras, pero en general más mansas que el gallo rojo, sobre todo donde no se las caza (Madge y McGowan, 2002).
Dormideros
Por la noche, el gallo verde suele dormir en grupo posado sobre cañas de bambú, típicamente entre 4 y 6 metros de altura sobre el suelo, una estrategia que le ayuda a mantenerse fuera del alcance de los depredadores terrestres. (BOW, 2020; Wikipedia)
Beebe encontró dormideros bien distintos de los de las otras especies de faisanes. Localizó tres en ramas bajas de masas de cactos y otras plantas espinosas, donde dormían una o varias aves; otro, quizá de una pareja, en un bambú muy curvado a los pies de un acantilado y en parte cubierto por una espesura de hierba; y un lugar subterráneo, una caverna cerca de la cima de una de las crestas calizas, donde, con ayuda de una linterna eléctrica y después de apretarse por una angosta entrada, vio varias repisas angulosas, aisladas del suelo, bajo las cuales las plumas y las señales mostraban un uso prolongado y a las que no podía llegar nada que no tuviera alas; dentro colgaban de las paredes cientos de pequeños murciélagos. Calculó que al menos una docena de gallos verdes dormían cada noche cerca de la cumbre (Beebe, 1921). En su introducción general, Beebe cuenta que en Java una familia de gallos verdes buscaba cada noche refugio en lo más hondo de una cueva coralina de la cima de una cresta, posada en la caliza dentada, muy por debajo de la superficie (Beebe, 1918; Beebe, 1926).
El dormidero más espectacular fue un islote de manglar situado a unas 75 yardas de la costa (unos 69 m): al caer la tarde, tres aves jóvenes del año —dos machos y una hembra, evidentemente de la misma pollada y con las plumas de las alas aún en muda— salieron andando de entre los arbustos, picotearon entre las conchas de la línea de marea alta (la hembra clavó el pico en un fruto de nopal), agacharon el cuerpo, saltaron al aire y volaron en línea recta sobre las olas hasta los mangles, donde una rama se dobló bajo su peso. Beebe comprobó que lo repetían a diario, dos veces cada veinticuatro horas, a veces contra un viento fuerte que obligaba a batir las alas con mucha rapidez durante todo el trayecto. Para explicarlo propone que el hábito nació de haber sido empujadas mar adentro por algún peligro cuando la marea estaba baja, porque entonces los arrecifes de coral dejan al descubierto la mitad del camino; las demás aves siguieron volando como siempre, noche tras noche, aun después de que él cazó a uno de los machos (Beebe, 1921).
Cómo se mueve: correr, volar y cuidarse
Beebe lo califica de ave fuerte en el vuelo, que no obstante no usa las alas a menos que se vea forzado a ello y confía en la velocidad de sus patas para escapar del peligro. Acorralados en un acantilado, los gallos verdes despegan con facilidad, aleteando con rapidez al principio y bajando después en una larga curva planeada hasta los campos. En su entorno nativo, nunca vio a hembras ni a jóvenes agacharse para no ser vistos; los machos recién capturados se lanzaban a un lado y a otro intentando escapar, mientras que las hembras recién capturadas a veces se agachaban hasta que uno se acercaba mucho y luego aleteaban como locas (Beebe, 1921). Cuando un ruido los asustaba, huían a la carrera a través de la maraña, a veces pasando junto al escondite de Beebe; en cambio, no hacían caso del rumor del viento entre las hojas y los bambúes, y solo alzaban el vuelo si él los sorprendía de repente o los acosaba hasta el borde de una espesura (Beebe, 1921).
La postura varía con el humor del ave: la cola se lleva mucho más baja que en el gallo doméstico, de modo que las largas plumas centrales rozan el suelo y caen a cada lado, ocultando por completo la cola verdadera; en plena carrera la cabeza y la cola se alinean y esta última se extiende hacia atrás; al cantar, la cola puede ir bastante alta o caída; y al acercarse a un rival o empezar a exhibirse ante una hembra se levanta hasta la postura de un gallo de corral (Beebe, 1921). Cuando un macho sospecha peligro, mantiene la cabeza alta, de modo que la barbilla se despliega en una espléndida lámina de colores, y la cola cae hasta arrastrar por el suelo; si no tiene ni rival ni hembra a la vista, la cola cae más aún, el cuerpo queda erguido y la cabeza estirada hacia arriba y adelante, con la barbilla casi sin extender; y cuando se yergue del todo, las zonas azul y amarilla de la piel se vuelven muy visibles y rivalizan en brillo con el escarlata de la zona del mentón (Beebe, 1921).
La voz
El gallo verde es célebre por su canto, muy distinto al del gallo doméstico: un reclamo ronco y entrecortado, descrito como «krewwarewwah». La llamada territorial del macho es una frase corta y estridente de tres notas sin pausas, del tipo «crrrro-wow-whorr». Cada macho tiene una voz propia que se distingue a larga distancia, característica que explica el aprecio de los javaneses por esta ave y el origen de los concursos de canto que aún se celebran en su honor en Java. (BOW, 2020; Wikipedia)
Además, el macho emite un cacareo lento («wok-wok-wok…») y, en caso de alarma, un enérgico «chop-chop-chop…», mientras que la hembra pronuncia un rápido «kok-kok-kok…». (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002; Wikipedia)
Beebe, que anotó la voz de unas veinte aves salvajes, dice que el canto del macho consta de tres sílabas, sin la pausa marcada del canto del gallo doméstico: una explosión vocal aguda, estridente y metálica, que él transcribe «chaw-au-awk». Suele estar toda en un mismo tono, aunque a veces un individuo sube un poco las dos últimas sílabas, o las tres forman una escala gradualmente ascendente separada por menos de un semitono. El nombre sundanés de la especie, tjangehgar, es onomatopéyico, y los nativos lo oyen como «tjang-eh-wear»; las imitaciones del canto que le dieron en distintas zonas de Java recorrían, dice, la gama de todas las voces de la fauna de la isla, desde el graznido de un cormorán hasta el grito del pavo real (Beebe, 1921). Antes de la época de cría los machos ya cantan con frecuencia, no solo al amanecer sino también mientras comen y en presencia de otros machos adultos, y a veces se desafían; el desafío termina en un estallido vocal (Beebe, 1921).
Las demás voces descritas por Beebe, en su mayoría desde su escondite, son estas: una nota de contento, cuando se alimentan sin prisa o descansan tumbados de lado levantando polvo con las alas, lenta y prolongada, «wah, wik, wak, wak»; una de alarma, cuando se ponen en alerta, «chop, chop, chop» o «op, op, op», repetida muchas veces, aguda y rápida; una de peligro indefinido, una serie de tonos desagradables, agudos y metálicos, «awk-awwwwk-aaaawwwhk»; y, cuando están acorralados o se les agarra por las patas, un largo lamento casi como el del pavo real, «au-waaaak», que se emite una o dos veces. Los machos recién capturados y encerrados en cestos próximos entre sí «conversaban» durante una hora seguida, con un tono irritante y áspero de arrastre, que pasaba de unos a otros sin cesar (Beebe, 1921). La hembra tiene voces diferentes: un reclamo, que otras aves suelen contestar, «chak, chak, chak», repetido despacio de seis a diez veces; y una llamada de sospecha o curiosidad inquieta, «ak-kak-kak-kak-kak-kak», muy rápida, que dura de diez segundos a medio minuto (Beebe, 1921). Varios informantes de Java contaron a Beebe que la hembra siempre da un grito al salir del nido para comer, «kowak, kowak, kowak, kokowak»; coincidían tanto, de forma independiente, que él lo presenta con reservas (Beebe, 1921).
| Fuente | Canto del macho | Otras voces |
|---|---|---|
| Guía web (BOW) | «Krewwarewwah» ronco y entrecortado; frase territorial de tres notas sin pausas, «crrrro-wow-whorr» | Cacareo lento «wok-wok-wok…» y, en alarma, «chop-chop-chop…»; la hembra, «kok-kok-kok…» (BOW, 2020) |
| Beebe (1921) | «Chaw-aw-awk», tres sílabas, sin pausa, agudo y metálico | Contento «wah, wik, wak, wak»; alarma «chop, chop, chop»; hembra «chak, chak, chak» (Beebe, 1921) |
| Delacour | «Chaw-aw-awk», agudo y seco | «Wok, wok, wok» lento; alarma «chop, chop, chop»; hembra «kok, kok, kok, kok» rápida y «kowak, kowak» fuerte (Delacour, 1977) |
| Johnsgard (1986) | «Cha-aw-awk», agudo y continuo | Repetición de «chop», «chak» o «kowak»; hembra, un «wuk» cacareado y lento; Rimlinger anotó que el macho da, con la última nota, un único golpe de alas por encima de la espalda (Johnsgard, 1986) |
| Madge y McGowan (2002) | «Cha-aw-awk» o «chow-a-aaaar», con las dos notas finales algo más agudas; a veces una nota breve precede a la frase | «Wok-wok-wok…» lento; alarma «chop chop chop…»; hembra «kok kok kok…» (Madge y McGowan, 2002) |
Las transcripciones son del oído de cada autor y varían en grafía, pero describen las mismas tres notas del canto del macho.
La voz del polluelo, según Beebe, no difiere del tenue «pío» del polluelo doméstico (Beebe, 1921).
Enemigos y competidores
Beebe no logró información directa de las tragedias de la vida de estas aves en libertad. Considera que los mamíferos terrestres son enemigos muy numerosos en su territorio: la mangosta, las martas y las serpientes obligan a una constante vigilancia; se decía que los jabalíes arrasan los huevos; y cree que ese temor explica los dormideros extraordinarios, como la caverna o el islote (Beebe, 1921). El guarda forestal con quien habló le contó que los pequeños carnívoros son más abundantes y hacen más daño a las aves de corral en la estación lluviosa, que es precisamente cuando llegan a la costa los gallos verdes del interior (Beebe, 1921). Johnsgard, en cambio, anota que no hay información específica sobre depredadores (Johnsgard, 1986).
En cuanto a la relación con otras aves de su entorno, Beebe vio que los gallos verdes de la costa parecían muy aislados: las demás aves de la zona no tenían nada en común con ellos, y cuando se encontraban en la misma zona la asociación era meramente casual (Beebe, 1921).
Alimentación
Termitas, semillas de malas hierbas, hojas, fruto de cacto y hasta pequeños animales de las pozas de la marea.
En la naturaleza se alimenta de insectos, semillas y granos de cereal cultivados. Su dieta es poco conocida, pero se cree que consiste sobre todo en insectos y semillas de malas hierbas, y visita con regularidad los campos de cereales. (BOW, 2020)
A veces aparece en zonas abiertas a primera hora de la mañana y a última de la tarde. Suele forrajear cerca de ungulados que pastan, ya sea capturando los insectos que estos levantan o picoteando elementos de su estiércol. Normalmente se observa en solitario, pero a veces en grupos de 5 o 6 individuos y, más raramente, de hasta 12. (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002)
Lo que había en el buche
La mejor información disponible sobre la dieta salvaje procede de Beebe, que examinó el contenido del buche de cuatro aves recién abatidas, en distintos momentos y lugares de Java (Beebe, 1921):
| Ave | Contenido del buche |
|---|---|
| A. Macho adulto | 52 termitas, 1 hormiga negra, 1 pequeño insecto hemíptero, 6 vainas de semillas de Hyptis y muchas bayas y hojas de lantana (Lantana mixta) |
| B. Macho adulto | Varios cientos de termitas, 6 hormigas negras, 1 mosquito, 2 arañas pequeñas, 1 larva verde de coleóptero, 15 vainas de guisante de tierra y varios cientos de semillas de malas hierbas, sobre todo de un pasto espinoso (Rottboellia) |
| C. Macho juvenil | 48 termitas, muchas hojas y florecillas blancas y varios cientos de semillas de hierbas y pastos (Rottboellia) |
| D. Hembra adulta | Unas 200 termitas, 34 hormigas negras grandes, 1 coccinélido, jugo de fruto de cacto y trozos de raíz de tapioca de lo que una mujer pelaba en un campo |
Como en tantos faisanes tropicales, las termitas ocupan un lugar importante en la dieta: cada tocón seco y podrido de las laderas de las crestas albergaba grandes cantidades de estos insectos, y bastaban unos picotazos para dejar al descubierto cientos de ellos (Beebe, 1921). Además de los cuatro buches, Beebe encontró representantes de todos los órdenes principales de insectos en los buches de estas aves, y restos de muchos animales marinos o litorales, como cangrejos pequeños, camarones y moluscos (Beebe, 1921). En su introducción general cuenta cómo vio a gallos verdes en la orilla del mar de Java, picoteando camarones y gusanos marinos de las pozas de coral que dejaba la marea (Beebe, 1918; Beebe, 1926). Observó que pasaban mucho tiempo en torno a las pozas, buscando pequeños organismos (Beebe, 1921).
Una fuente de alimento abundante era el fruto del cacto introducido (el nopal), que brota de una flor amarilla limón con un matiz de naranja y es rosa rojizo, con una pulpa muy jugosa del mismo color. Beebe abatió más de un ave con el pico, la frente, las narinas y el mentón manchados de rojo por el jugo. Y la naturaleza aromática de la lantana y de la Hyptis, que perfumaba el aire al rozar los matorrales, pasaba también a la carne de algunos ejemplares, dándoles, dice, un sabor natural no desagradable (Beebe, 1921).
En el nido, el alimento básico de las crías son también las termitas: lo comprobó en tres polluelos que le enviaron conservados en alcohol (Beebe, 1921); Johnsgard, que resume a Beebe, destaca la importancia de las termitas para los jóvenes (Johnsgard, 1986). Johnsgard supone que los adultos buscan sobre todo insectos nocivos y semillas de malas hierbas y que visitan con regularidad los campos de cereal (Johnsgard, 1986); Beebe, por el contenido de los buches, concluye que las aves son más útiles que dañinas, porque toman muy poco de los campos de grano (Beebe, 1921).
En cautividad
En cautividad puede alimentarse con un pienso de gallina de alta calidad (con un 25 % de proteínas), al que puede añadirse un complemento, en cantidades moderadas, de semillas, huevos duros, frutas, hojas de verduras, alfalfa y, eventualmente, alimentos vivos como larvas de insectos. En estas condiciones consume también bayas, hojas y gusanos. (BOW, 2020; Hernández García, 2013)
Johnsgard anota que, en cautividad, consumen semillas, verduras, bayas y otras frutas y alimentos de origen animal como insectos y gusanos (Johnsgard, 1986), y Howman indica que se alimentan como las aves de corral (Howman, 1993). En Java, tanto las aves silvestres mantenidas en cestos como los híbridos reciben como comida habitual plátanos y arroz sin descascarillar, y arroz cocido como obsequio ocasional (Beebe, 1921). Para los polluelos, los criadores añaden gusanos de la harina (véase el capítulo de cría en cautividad) (Hernández García, 2013). Chintaguay, el criadero chileno, recomienda en general un alimento balanceado, adaptado a cada etapa, en vez de grano suelto, y advierte de que el maíz y el trigo como dieta única acortan la vida y merman la fertilidad (del Campo, 2006).
Cortejo y exhibición
Un baile de lado con la cabeza tendida para enseñar la cresta y la barbilla, y un ritual de golpes de ala entre machos.
El cortejo del gallo verde recuerda al de los demás gallos silvestres, pero con un protagonista distinto: la cabeza. Beebe lo resume diciendo que el método de cortejo no difiere del del gallo rojo, salvo en que la cabeza se pone mucho más en evidencia (Beebe, 1921).
El macho parece muy consciente de la belleza de su cresta y su barbilla. Cuando se pavonea ante la hembra y se pone oblicuo hacia ella, aplanando el cuerpo, estira siempre la cabeza e inclina el cuello en su dirección; en ese momento extiende la barbilla al máximo, de modo que la cabeza parece un simple eslabón entre dos grandes láminas multicolores de piel, la cresta y la barbilla (Beebe, 1921). Según los informes que Beebe recogió de otras personas, en la época de cría los machos pelean con fiereza y cortejan con asiduidad a sus hembras (Beebe, 1921).
David Rimlinger, citado por Johnsgard, vio al macho hacer un «vals lateral» y también una exhibición frontal, y observó que a veces, con la última nota del canto, el macho junta las alas por encima de la espalda y produce un único chasquido seco (Johnsgard, 1986). La guía confirma ambos tipos de exhibición: la parada nupcial es muy parecida a la de los demás gallos, aunque se han descrito exhibiciones frontales (BOW, 2020; Hernández García, 2013).
La jerarquía entre machos
Antes de la parada nupcial propiamente dicha, los machos rivales dirimen la jerarquía mediante golpes de ala sonoros («wing-clapping») y combates con espolones, un ritual de dominancia que determina qué macho tendrá acceso preferente a las hembras del grupo. Se supone que el sistema de apareamiento es monógamo, aunque hay poca información fiable. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
El aplauso de alas está bien documentado en otros gallos silvestres: en el gallo de Sonnerat y en el de Lafayette el canto del macho va a menudo precedido de un sonoro aleteo que produce un chasquido (Madge y McGowan, 2002). En el gallo verde, la referencia más directa es la de Rimlinger sobre el golpe de alas al final del canto (Johnsgard, 1986).
Reproducción en la naturaleza
Un nido en el suelo entre la espesura o, a veces, sobre un helecho arborescente, y tres o cuatro huevos de junio a noviembre.
En libertad vive habitualmente en grupos de dos a cinco individuos conducidos por un macho dominante, que en la época de cría se separan en parejas. La parada nupcial (display) es muy similar a la del resto de los gallos, aunque se han hecho observaciones de paradas frontales. La estación de cría es larga y variable: va de abril a noviembre en Java (se indica Java porque varía ligeramente del este al oeste), aunque otras fuentes la sitúan normalmente de junio a noviembre, con 16 registros de nidos entre marzo y noviembre (ocho de ellos en mayo-junio) y más temprana en el este que en el oeste. La hembra pone 3-4 huevos de color crema claro y sin marcas (beige blanquecino según otras descripciones), que se incuban durante 21 días a una humedad del 55 %. (Las puestas pueden ser mayores en cautividad y si los huevos son retirados puede hacer 2–3 puestas). Los datos sobre el tamaño de la puesta en libertad son poco fiables: se ha citado una media de ocho huevos (entre 6 y 12), cifra probablemente excesiva, y resulta más probable una puesta de 3 a 4 huevos. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; Wikipedia)
Calendario de cría
Fuentes: Beebe, Johnsgard (que cita a Hoogerwerf), Madge y McGowan, la guía del autor y la ficha técnica de incubación del volumen II.
Las fuentes coinciden en que el grueso de la cría cae en la estación seca, de junio a noviembre, cuando abundan los insectos y brotan las plantas, factores favorables para criar a las aves hambrientas (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986). Beebe señala que el calendario varía mucho incluso en un mismo lugar: en Patjiran, el período se extendía al menos de junio a noviembre a juzgar por la edad de los jóvenes que obtuvo, y que la presencia de polluelos de edades distintas se debe, a su juicio, a esa dispersión y no a que haya dos puestas (Beebe, 1921). Hoogerwerf registró 16 nidos entre marzo y noviembre, ocho de ellos en mayo y junio; en el este de Java la cría empieza antes y dura menos que en el oeste (cuatro de siete nidos del este, en abril y mayo) (Johnsgard, 1986). En cautividad, los gallos verdes ponen a menudo tarde en primavera, según Delacour (Delacour, 1977).
El nido
El nido es una depresión en el suelo, entre vegetación densa, y ocasionalmente se sitúa sobre un helecho arborescente. La incubación dura 21 días en cautividad. Los pollitos tienen el plumón pardo chocolate por encima, blanco cremoso por debajo y el cuello y el pecho pardos. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Madge y McGowan, 2002; Wikipedia)
Pocos nidos se han descrito en libertad. Beebe indica que el nido suele ser un hoyo en el suelo, oculto entre vegetación densa; otros observadores le informaron de nidos en helechos que crecen en altura apoyados contra un tronco, y de más de uno en el corazón de la copa de un helecho arborescente, rodeado por las frondas curvas y con un forro del suave plumón rojo de los pecíolos (Beebe, 1921). El único que halló fue uno de la temporada anterior, conservado por la sequedad del aire y la seguridad del sitio: bajo unos helechos de hoja de roble arraigados en una repisa de una pared de roca caliza, a la altura del pecho, con plumas viejas en las grietas y trozos de cáscara seca (Beebe, 1921). La repisa estaba plagada de hormigas de fuego, que, a juicio de Beebe, protegían el nido; las aves parecen inmunes a ellas, salvo que ocurriera un accidente, como la rotura de un huevo, que atraería a las hormigas y probablemente obligaría a la hembra a dejar el nido (Beebe, 1921). Madge y McGowan resumen que el nido es una depresión entre la espesura, a veces en situación elevada (Madge y McGowan, 2002).
La puesta
Las fuentes dan cifras muy distintas para el tamaño de la puesta en libertad, un dato que hasta ahora se ha apoyado en pocos nidos (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002):
| Fuente | Huevos por puesta | Observaciones |
|---|---|---|
| Beebe (1921) | 6–12 (media de unos 8) | Cifra que le dieron varios dueños de plantaciones extranjeros, a los que considera fiables en otras cuestiones (Beebe, 1921) |
| Delacour | 6–10 | En cautividad, las hembras ponen más huevos que las de las otras especies, a veces cuarenta en una temporada (Delacour, 1977) |
| Howman (1993) | 6–10 | Dato de sus notas de cría; las ediciones de 1979 (Howman, 1979) y 1996 (Howman, 1996) dan la misma cifra (Howman, 1993) |
| Johnsgard (1986) | 4–6 (tabla); 3–4 de media en libertad | La cifra de Beebe le parece una exageración; en cautividad, hasta 40 huevos en una temporada (Johnsgard, 1986) |
| Madge y McGowan (2002) | 3–4 probablemente (hasta 10 afirmado) | No hay datos fiables sobre el tamaño de la puesta (Madge y McGowan, 2002) |
| Guía web y libro del autor | 3–4 | Una media de ocho, entre 6 y 12, se cita como probablemente excesiva (Hernández García, 2013; Hernández García, 2014) |
| Chintaguay (2005) | 4–6 | Tabla de postura, en cautividad (del Campo, 2006) |
Las cifras son aproximadas; como en el resto de los faisanes, la puesta en libertad es difícil de conocer.
Johnsgard señala que el máximo de unos 40 huevos en una temporada en cautividad probablemente se relaciona con un elevado potencial de reposición de la puesta (Johnsgard, 1986), y Delacour coincide en que las hembras ponen más que las de otras especies (Delacour, 1977).
Huevos y desarrollo
Los huevos son de color crema claro y sin marcas, o beige blanquecino, según las descripciones de la guía (Hernández García, 2013); Delacour y Madge los describen como blanco ante, sin manchas (Delacour, 1977; Madge y McGowan, 2002). Beebe examinó cuatro, tomados en Patjiran, de un blanco ante con un ligero tinte amarillento, de forma ovalada redondeada, con la cáscara brillante y puntuaciones muy poco visibles (Beebe, 1921). En su clasificación de los huevos de los faisanes, Beebe (1926) incluye al gallo verde entre las especies de huevo liso, junto con el gallo rojo, y separa de ellas a los gallos de Lafayette y de Sonnerat, cuyos huevos pueden llevar marcas (Beebe, 1926). Las medidas de los huevos están en el capítulo de medidas.
La incubación dura 21 días en cautividad, tal como dan la guía, Delacour, Howman, Madge y la ficha técnica del libro del autor (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Hernández García, 2014; Howman, 1993; Madge y McGowan, 2002); en la naturaleza no se ha medido. Beebe escribe, en un cuadro general, que los gallos, el dorado, el Lady Amherst y los faisanes pavo incuban en tres semanas (Beebe, 1926). Como en el resto del género, el macho no interviene en la incubación ni en la cría de los polluelos, tareas de la hembra (Hernández García, 2013). Los pollitos nacen con plumón pardo chocolate por encima, blanco cremoso por debajo y cuello y pecho pardos, como en la descripción de la guía (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Hernández García, 2013).
Cuidado de las crías y sistema de apareamiento
Beebe sabe de familias de no más de cuatro polluelos con sus padres, y varias veces vio lo que parecía una pollada del año de solo dos (Beebe, 1921). Los jóvenes permanecen con los adultos al menos seis o siete meses, comiendo y durmiendo en estrecha asociación con ellos (Beebe, 1921). Cuenta también el caso de una pareja mantenida durante años en semicautividad en un gran hotel de Manding, en Madura, que desapareció unas semanas y regresó a comer las sobras de la cocina con tres crías (Beebe, 1921).
| Fuente | Sistema de apareamiento |
|---|---|
| Beebe (1921) | Solo vio parejas, que siguió día tras día; el hecho de ver a ambos padres con las polladas le lleva a sospechar que la monogamia es más común que la poligamia; otros observadores hablan de machos con un harén de hasta cuatro hembras, que él no pudo comprobar (Beebe, 1921) |
| Johnsgard (1986) | Probablemente monógamo, a diferencia de los otros gallos; esa monogamia habría contribuido a la escasa elaboración de sus exhibiciones y plumaje (Johnsgard, 1986) |
| Madge y McGowan (2002) | Se supone monógamo, por haberse visto solo parejas y nunca machos con dos o más hembras (Madge y McGowan, 2002) |
| Guía web | Se supone monógamo, aunque hay poca información fiable (BOW, 2020; Wikipedia) |
Cría en cautividad
Más delicado que los otros gallos: calor en invierno, mucha vegetación y polluelos que comen mal.
Son mucho más delicados que las otras especies de Gallus: no son muy resistentes al invierno y pueden necesitar calor si hace mucho frío. (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Howman, 1993)

No requieren pajareras muy grandes (bastan entre 10 y 15 m²), pero deben contar con abundante cobertura vegetal y plantas para que las aves se sientan cómodas. Las gallinas pueden utilizar cajas nido para realizar la puesta; conviene colocarlas a 1 metro aproximadamente sobre el suelo y añadir una rama que conduzca a la caja para facilitar la entrada y la salida. Los polluelos tienden a comer mal; como recurso, se pueden colocar algunos pollos de faisán dorado o de gallina pequeña junto a los de gallo verde para ayudar a enseñarles a comer. Los gusanos de la harina también son necesarios en la dieta, y se recomienda alimentar a los polluelos al menos tres veces al día durante los primeros días para asegurarse de que todo se desarrolla con normalidad. (Hernández García, 2013)
Una especie más delicada
Todas las fuentes que tratan de la cría coinciden en que es la menos resistente de los gallos silvestres. Delacour la considera decididamente más delicada que las demás, de modo que en climas fríos necesita un poco de calor artificial en invierno, y añade que no cría con mucha libertad y que le van mejor los climas cálidos y secos (Delacour, 1977). Howman repite en sus tres ediciones que es el más delicado de los gallos silvestres y necesita algo de calor en invierno: lo dice en 1979 (Howman, 1979), en 1993 (Howman, 1993) y en 1996 (Howman, 1996). Johnsgard anota que los jóvenes son delicados y sensibles tanto a las infecciones como al frío (Johnsgard, 1986). Delacour precisa que los polluelos son bastante delicados y hay que protegerlos de contaminaciones diversas porque son sensibles a las infecciones (Delacour, 1977). Chintaguay resume que el gallo verde es el más delicado de los gallos silvestres y poco adecuado para lugares fríos (del Campo, 2006).
Instalaciones y convivencia
| Fuente | Instalación y convivencia |
|---|---|
| Libro del autor (2013) | No requiere pajareras muy grandes: bastan 10–15 m², pero con abundante cobertura vegetal; cajas nido a un metro del suelo, con una rama que conduzca a la entrada (Hernández García, 2013) |
| Howman (1993) | Recinto mínimo: puede ser pequeño; se mezcla bien con otras especies de faisán (Howman, 1993) |
| Howman (1979 y 1996) | La misma indicación en las ediciones anteriores y posterior: pajarera pequeña y buena convivencia con otros faisanes (Howman, 1979) (Howman, 1996) |
| Delacour | Los gallos silvestres en general se adaptan a cualquier tipo de recinto, incluso pequeños, con refugio contra lluvia y viento; su único inconveniente es que rascan y destruyen el césped y revuelven el suelo; en Clères los tenía en recintos grandes, con hierba y arbustos, junto a tragopanes, monales, argus y orejudos, sin molestarlos ni ser molestados (Delacour, 1977) |
| Anilla (libro del autor, vol. II) | 12 (sin unidad) (Hernández García, 2014) |
Delacour aconseja poner varias hembras con un solo macho en los gallos silvestres, y señala que las gallinas ponen en el suelo, al abrigo de arbustos, o en cajas, y que son buenas madres, aunque casi siempre salvajes (Delacour, 1977). Todos los machos de faisán son celosos y se pelean con saña, pero los gallos silvestres figuran, según Delacour, entre los más violentos (Delacour, 1977). Recomendación editorial: en un recinto compartido, ofrecer espacio y escondites suficientes, no mezclar machos adultos entre sí y vigilar la convivencia con otras especies.
Madurez, puesta y ficha técnica
La ficha técnica de incubación del volumen II del libro del autor da para el gallo verde 3–4 huevos, 21 días de incubación, puesta en abril en el hemisferio norte y en octubre en el sur, y madurez sexual a los dos años (Hernández García, 2014). El criadero Chintaguay anota, en su tabla de postura, madurez a 1–2 años, 4–6 huevos, puesta en abril o en octubre y 21 días de incubación (del Campo, 2006). Johnsgard, que se apoya en Delacour y Howman, recoge en su tabla madurez a 1–2 años, 4–6 huevos y 21 días (Johnsgard, 1986).
| Fuente | Madurez (años) | Huevos | Incubación (días) | Época de puesta |
|---|---|---|---|---|
| Libro del autor, vol. II | 2 | 3–4 | 21 | N: abril · S: octubre (Hernández García, 2014) |
| Chintaguay (2005) | 1–2 | 4–6 | 21 | N: abril · S: octubre (del Campo, 2006) |
| Johnsgard (1986) | 1–2 | 4–6 | 21 | — (Johnsgard, 1986) |
| Howman (1993) | 1 (mejora en el 2.º) | 6–10 | 21 | — (Howman, 1993) |
N = hemisferio norte; S = hemisferio sur. Las diferencias en el tamaño de la puesta se comentan en el capítulo de reproducción.
Incubación artificial: parámetros
La incubación del gallo verde dura 21 días, la misma que la del resto de gallos silvestres (del Campo, 2006; Hernández García, 2013). El libro del autor da una humedad del 55 % (Hernández García, 2013). El criadero Chintaguay publica una pauta general para todos los faisanes, medida «a la altura media del huevo», que solo cambia en la duración (del Campo, 2006):
| Fase | Valor recomendado |
|---|---|
| Conservación de los huevos antes de incubar | 13–15 °C y 75 % de humedad relativa, con la punta fina hacia abajo |
| Temperatura | 37,5 °C durante toda la incubación, hasta que el pollo se seca |
| Humedad relativa | 55–60 % hasta tres días antes de la eclosión y 65–70 % durante los tres últimos días |
| Volteo | 3 o 4 veces al día, hasta tres días antes de la eclosión |
| Últimos tres días | Sin volteo; paso a una nacedora |
| Duración para el gallo verde | 21 días |
Pauta general de Chintaguay (del Campo, 2006); el resto (precalentamiento, nacedora, calor de crianza, etc.) se describe en la ficha del faisán dorado.
Crianza de los pollos
El punto más delicado es la alimentación inicial. Según el libro del autor, los polluelos tienden a comer mal; como recurso, se pueden colocar algunos pollos de faisán dorado o de gallina pequeña junto a los de gallo verde para ayudar a enseñarles a comer. Los gusanos de la harina también son necesarios en la dieta, y se recomienda alimentar a los polluelos al menos tres veces al día durante los primeros días (Hernández García, 2013). Delacour y Johnsgard coinciden en la fragilidad de los pollos, y Johnsgard, siguiendo a Beebe, recuerda que las termitas son un alimento importante de los jóvenes (Beebe, 1921; Delacour, 1977; Johnsgard, 1986). Para el calor de crianza y los espacios, el criadero Chintaguay ofrece pautas generales para todos los faisanes (35–40 aves por m² en la criadora y 36 °C en la nacedora los primeros días, con descenso semanal) que se detallan en la ficha del dorado (del Campo, 2006).
Hibridación en cautividad
En cautividad el gallo verde cruza con facilidad con gallinas domésticas, como se explica en el capítulo de variedades. En el zoo de Nueva York, machos adultos se aparearon sin dificultad con gallinas bantam, y de seis huevos de una puesta cinco fueron fértiles y los pollos se criaron hasta la madurez (Beebe, 1921). Para el aficionado que quiera conservar la especie pura, esa facilidad es un riesgo: la hibridación con aves domésticas pone potencialmente en riesgo, según Fuller y Garson, la integridad genética de los gallos silvestres (Fuller y Garson, 2000). Recomendación editorial: mantener los gallos verdes en recintos separados de cualquier gallina doméstica y llevar registro de procedencia de las aves.
Longevidad
Beebe anota que, de once gallos verdes mantenidos en el zoo de Londres, uno vivió cinco años y dos meses, y que la vida media fue de unos dos años (Beebe, 1921). Howman da la especie como rara en cautividad en su edición de 1993 (Howman, 1993), y Johnsgard recoge 82 ejemplares en el censo de 1982 (Johnsgard, 1986).
Programa de conservación ex situ
En el reparto de programas de la EAZA del año 2000 que reproduce el libro del autor, el gallo verde no tiene programa EEP ni ESB: figura con los otros tres gallos silvestres en la categoría «Investigación taxonómica y genética» (Hernández García, 2014).
Estado de conservación
Una especie de preocupación menor, extensa y tolerante a los hábitats modificados, de la que casi no se conocen cifras de población.
Población estable y extendida. Región: Sudeste asiático.
- LC
- NT
- VU
- EN
- CR
- EW
- EX
- Preocupación menor
- Casi amenazado
- Vulnerable
- En peligro
- En peligro crítico
- Extinto en la naturaleza
- Extinto
Escala de la Lista Roja de la UICN, de menor a mayor riesgo de extinción. La categoría de esta especie aparece destacada.
Está clasificado como de preocupación menor en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. (BOW, 2020; Wikipedia)
No está globalmente amenazado. Se conoce en unas 50 localidades, tolera hábitats modificados como las plantaciones de café, tiene un área estimada de 188.000 km² y está presente en parques nacionales como Ujung Kulon y Baluran (Java) y Bali Barat. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
Cómo ha ido cambiando la valoración
| Año | Fuente | Valoración |
|---|---|---|
| 1921 | Beebe | Poco común en los bosques de montaña del interior y abundante en la costa seca oriental; con el aumento de la densidad de población de Java, pensaba que no podría sobrevivir muchas décadas más (Beebe, 1921). |
| 1986 | Johnsgard | Apenas se puede decir nada sobre su estado, pero como prospera en bordes y medios alterados y se adapta a la presencia humana, probablemente sobreviva bien pese a su área limitada; tiene densidades altas en el Parque Nacional de Baluran y vive en el de Ujung Kulon (Johnsgard, 1986). |
| 1993 | Howman | Especie rara en cautividad; se espera un estudio de la WPA en Java sobre su distribución y biología (Howman, 1993). |
| 1996 | Howman | Categoría de amenaza «segura» (Howman, 1996). |
| 2000 | Fuller y Garson (UICN/WPA) | Riesgo menor, preocupación menor: extendida en toda su área, aunque la hibridación con aves domésticas puede ser un problema (Fuller y Garson, 2000). |
| 2002 | Madge y McGowan | Localmente común en hábitat adecuado, con tolerancia a hábitats alterados; la captura para obtener bekisar amenaza seriamente a las poblaciones silvestres en algunas zonas (Madge y McGowan, 2002). |
| 2018 | BirdLife International (UICN) | Preocupación menor (Wikipedia). |
| 2020 | Birds of the World | Preocupación menor; unas 50 localidades conocidas, 188.000 km² de área estimada (BOW, 2020). |
Población
Ninguna de las fuentes revisadas da una estima numérica de la población total o de la densidad: Johnsgard escribe que no hay estimas de densidad (Johnsgard, 1986); Madge y McGowan la consideran localmente común (Madge y McGowan, 2002); Fuller y Garson, extendida en su área (Fuller y Garson, 2000); y BOW y Wikipedia no aportan cifras de población (BOW, 2020; Wikipedia). Por eso no se puede calcular aquí una media estimada, como se hace en otras fichas. Los únicos datos cuantitativos son locales: Beebe contó 35 aves en menos de una milla cuadrada de la costa nororiental de Java (Beebe, 1921), y Johnsgard menciona densidades elevadas en el Parque Nacional de Baluran (Johnsgard, 1986).
- 188.000km²de área de distribución estimada
- 50localidadesen las que se conoce la especie
- 3parques nacionalescitados: Ujung Kulon, Baluran y Bali Barat
La especie aparece en varias áreas protegidas, entre ellas los parques nacionales de Ujung Kulon y Baluran, en Java, y Bali Barat (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). Madge y McGowan opinan que, dada su tolerancia a los hábitats alterados, las áreas protegidas podrían no ser necesarias para su supervivencia a largo plazo (Madge y McGowan, 2002).
La conservación según el libro del autor
El segundo volumen del libro del autor dedica un capítulo a la conservación. Su punto de partida es que el esfuerzo debe dirigirse a conservar cada especie en su hábitat natural y que la reproducción en cautividad es un camino hacia ese fin, no un fin en sí misma (Hernández García, 2014). El reparto de programas de la EAZA del año 2000 que reproduce el libro clasifica al gallo verde, como a los otros tres gallos silvestres, en «Investigación taxonómica y genética», una categoría que el libro no desarrolla (Hernández García, 2014). Con programa EEP aparecen solo el pavo del Congo, el faisán de Edwards y el faisán pavo de Palawan; con ESB europeo, entre otros, los tragopanes de Blyth y de Cabot y el gran argus (Hernández García, 2014).
Amenazas y protección
La captura de machos para los concursos de canto y para obtener bekisar, la hibridación y la erosión genética.
El canto del gallo verde es muy apreciado en Java, hasta el punto de que se organizan concursos de canto. Esto ha provocado que las capturas con fines de hibridación hayan reducido las poblaciones salvajes. En Indonesia también ha sido objeto de erosión genética, por lo que deben intensificarse los esfuerzos por restablecer su población, para evitar más pérdidas de valiosos materiales genéticos y garantizar la utilización sostenible de este recurso biológico. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
La principal necesidad de conservación es frenar la captura de aves para el comercio de aves de compañía y la hibridación con aves domésticas: los machos jóvenes se aprecian en concursos de canto, una práctica antes propia de la isla de Kangean y hoy extendida por pueblos de la costa norte de Bali. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
Resumen de amenazas según las fuentes
| Amenaza | Detalle | Fuente |
|---|---|---|
| Captura de machos silvestres | Los machos jóvenes se aprecian en concursos de canto; la captura para cruzarlos con gallinas, antes propia de Kangean, se ha extendido a pueblos de la costa norte de Bali; esa práctica amenaza seriamente a las poblaciones silvestres de algunas zonas | Madge y McGowan; BOW (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002) |
| Demanda de bekisar para exhibición | La adopción del bekisar como símbolo de al menos un gran estado de Indonesia aumentó la demanda de exhibirlos en hoteles, oficinas y zoos, lo que presiona a las aves silvestres | Howman (1993) (Howman, 1993) |
| Hibridación con aves domésticas | Riesgo para la integridad genética de las poblaciones silvestres | Fuller y Garson (Fuller y Garson, 2000) |
| Erosión genética | Deben intensificarse los esfuerzos para restablecer la población y evitar nuevas pérdidas de material genético | Guía web (BOW, 2020; Hernández García, 2013) |
| Caza local | En 1921, Beebe señalaba que solo los dueños de plantaciones cazaban de vez en cuando; la licencia de armas era cara y no había leyes de protección | Beebe (Beebe, 1921) |
En la época de Beebe, la especie apenas sufría la presión humana directa: no había leyes que la protegieran, pero el alto precio de las licencias de armas, motivado por el temor a levantamientos nativos, hacía que los gallos verdes tuvieran poco que temer de la pólvora (Beebe, 1921). La amenaza actual es otra: la selección de ejemplares como reproductores de bekisar. Beebe describe que, ya entonces, en las Kangean se capturaban con una larga red tendida entre los matorrales de un seto y un arrozal: al caer la tarde se baja el lado trasero de la red y varios hombres cruzan los campos a gritos y golpes de palo; las aves, que no suelen alzar el vuelo, corren con la cabeza baja hacia los matorrales y quedan enredadas al chocar con la red (Beebe, 1921). Johnsgard recoge la misma técnica de captura, tomada de Beebe (Beebe, 1921; Johnsgard, 1986).
Protección
Las fuentes revisadas no documentan un plan de manejo específico para la especie. Se sabe que vive en áreas protegidas, entre ellas Ujung Kulon, Baluran y Bali Barat (BOW, 2020; Madge y McGowan, 2002). En su edición de 1993, Howman cuenta que la WPA esperaba iniciar en Java, en 1992, un estudio de su distribución y biología (Howman, 1993); las fuentes aquí revisadas no recogen sus resultados. El libro del autor insiste en que los esfuerzos deben orientarse a restablecer la población y a garantizar el uso sostenible de este recurso genético (Hernández García, 2013; Hernández García, 2014).
Subespecies, híbridos y claves de identificación
Una especie monotípica, el bekisar —su famoso híbrido— y las claves para separar a los cuatro gallos silvestres.
No se reconocen subespecies de gallo verde (Gallus varius). Los análisis moleculares sitúan a esta especie como la más antigua y basal dentro del género Gallus: se habría separado del linaje común hace al menos 4 millones de años, mucho antes de que el gallo rojo, el gallo de Sonnerat y el gallo de Lafayette se diversificaran entre sí. A continuación se incluyen las claves para diferenciar entre sí las hembras y los machos de las especies del género Gallus. (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002; Wikipedia)
Madge y McGowan la describen como monotípica y Johnsgard indica que no se reconoce ninguna; el libro del autor dice solo «ninguna» (Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986; Madge y McGowan, 2002). Beebe tampoco describe formas geográficas, aunque anota que el ave de Madura no difiere en nada de la de Java (Beebe, 1921). Por tanto, no se muestran aquí tarjetas de subespecies: no hay ninguna que ilustrar. La variación que sí documenta la literatura es, por un lado, la de los plumajes por edad (véase morfología) y, por otro, la de los híbridos con la gallina doméstica.
Clave dicotómica de los gallos silvestres
Delacour y Johnsgard traen una clave dicotómica para separar a los cuatro gallos silvestres, que Johnsgard atribuye a Delacour y que la guía reproduce (Delacour, 1977; Hernández García, 2013; Johnsgard, 1986). Para el gallo verde se separa en la hembra por el pecho pardo pálido y el dorso fuertemente marcado de negro, y en el macho por las plumas cortas del cuello con punta ancha de verde iridiscente. Primero, las hembras, que no tienen cresta, espolones ni plumas del cuello desarrolladas:
- 1.- Pecho en color uniforme
- 1.1.- Pecho rojizo; Partes superiores finamente vermiculadas (adornadas con estrías):Gallo rojo (Gallus gallus spp)
- 1.2.- Pecho marrón pálido; Partes superiores fuertemente marcadas en negro:Gallo verde (Gallus varius)
- 2.- Pecho fuertemente estampado
- 2.1.- Pecho moteado de color pálido y marrón oscuro; Alas y cola fuertemente barradas:Gallo Lafayette (Gallus lafayettii)
- 2.2.- Pecho con manchas blancas con bordes marrones; Alas y cola finamente vermiculadas (adornadas con estrías):Gallo Sonnerat (Gallus sonneratii)
Tienen cresta, espolones y plumas del cuello (esclavinas) más desarrolladas los machos:
- 1.- Plumas del cuello (esclavinas) cortas con puntas anchas, verde iridiscente:Gallo verde (Gallus varius)
- 2.- Plumas del cuello (esclavinas) opacas o largas y estrechas:
- 2.1.- Pecho rayado
- 2.1.1.- Pecho rayado con naranja, rojo y marrón:Gallo Lafayette (Gallus lafayettii)
- 2.1.2.- Pecho rayado en gris, blanco y negro:Gallo Sonnerat (Gallus sonneratii)
- 2.2.- Pecho Negro:Gallo rojo (Gallus gallus spp)
- 2.1.- Pecho rayado
El bekisar, el híbrido más célebre
A diferencia del gallo Sonnerat, el gallo verde no se hibrida con el gallo rojo en la naturaleza, aunque sí lo hace con las poblaciones de gallos domésticos. Los habitantes locales denominan «Bekisar» a estos híbridos, que se exhiben en muchos lugares (hoteles, parques, etc.) y llegaron a ser emblema del este de Java por decreto del Ministerio del Interior. Además de por su canto, los «Bekisar» son apreciados como excelentes gallos de combate. En 1980 el híbrido fue declarado ave provincial del este de Java, lo que aumentó su comercio. (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Wikipedia)
Beebe anota que los híbridos entre el gallo verde y las aves de corral nativas se conocen como bekisar o kakok (Beebe, 1921). Wikipedia precisa que el bekisar es el híbrido de primera generación del gallo verde con la gallina doméstica derivada del gallo rojo de Java, y que se considera el símbolo faunístico de la provincia de Java Oriental (Wikipedia (Bekisar)). Los javaneses desean sobre todo los híbridos entre el gallo verde y la gallina, y Beebe encontró en la práctica que el ave silvestre rara vez cruza en cautividad por sí sola, de modo que se recurre a artimañas ingeniosas: se coloca al macho en un cesto con el fondo desmontable y se le excita acercando en otro cesto a una hembra silvestre; cuando el macho se exhibe con todas sus fuerzas, se sustituye de pronto a la hembra por una gallina doméstica de color lo más parecido posible, y se le deja acceder a ella; de otro modo, no querría saber nada de la gallina (Beebe, 1921). La mayoría de los habitantes de las pequeñas islas Kangean parecen dedicarse a esta curiosa industria, y de ellas proceden los numerosos híbridos que se ven por Madura y Java; Beebe halló pruebas, que le parecieron satisfactorias, de que los kangeanos llevaban más de doscientos años fabricando híbridos, y anotó que en su época se exportaban unos cincuenta bekisar cada mes de las Kangean a Madura y Java (Beebe, 1921).
Cómo es un bekisar
Beebe reconoce dos tipos de color, derivados por vía materna del gallo malayo de pelea rojo y del color crema. El extremo del tipo rojo es el ave en la que el brillo violeta y verde se ha extendido por el cuerpo hasta borrar casi todos los demás pigmentos; consiguió un macho joven con el rojo reducido a finos bordes en las coberteras y la rabadilla, y pico, cara, patas y gran parte de la cresta y la barbilla de color negro azabache. El extremo del tipo crema es totalmente blanco, aunque incluso en los blancos persiste el ribete iridiscente. Las plumas del cuello de los híbridos de primera generación se parecen a las del gallo verde, pero con estrechos bordes ante o rojos; las barbillas subauriculares son a menudo grandes; el verde de la cresta suele sustituirse por rojo y el amarillo de la barbilla por blanco azulado (en los blancos puede ser amarillo azufre); el iris es naranja y no amarillo; la forma y color de la cresta son los del gallo doméstico, mientras que la barbilla central es como la del gallo verde (Beebe, 1921). A veces aparece un ave con cresta y barbilla como en el gallo verde, aumentadas de tamaño y color, tan rara que se paga a precio alto; los javaneses la llaman vatuma (Beebe, 1921). El canto y la capacidad de vuelo son como los del ave silvestre, y por tamaño los híbridos superan a ambos progenitores (Beebe, 1921).
| Tipo de bekisar | Precio que cita Beebe | Observaciones |
|---|---|---|
| Común | 6–10 florines | Sin plumaje especialmente apreciado y con un canto mediocre |
| Blanco puro | 15 florines | Con mejor (o peor) voz |
| Negro | 30 florines | De voz equivalente |
| Vatuma (cabeza, cresta y barbilla del gallo verde y plumaje de bekisar) | 75 florines | Muy raro; el ejemplar de Madura, recién llegado de Kangean |
| Excepcionales | Hasta 200 florines; 600 por dos | Un jefe nativo pagó 200 por un ave muy apreciada; se tiene noticia de 600 por dos aves de plumaje, cresta, cara, barbillas, patas, pies e iris totalmente negros y voz muy fuerte |
Precios en florines holandeses (guldens), según Beebe (Beebe, 1921).
Fertilidad: las fuentes difieren
| Fuente | Fertilidad del híbrido gallo verde × gallina |
|---|---|
| Beebe (1921) | Los machos son fértiles y él mismo crió muchos kekok (segunda generación); las hembras híbridas se sacrifican por no valer nada. En el oeste de Java se dice que los bekisar son estériles; en el este se ríen de esa idea (Beebe, 1921) |
| Delacour | Los machos híbridos son fértiles; las hembras ponen huevos pequeños, casi siempre infértiles; en Clères, de cientos de huevos de hembras híbridas verde × rojo emparejadas con un macho verde, solo nació un pollo débil, que no sobrevivió (Delacour, 1977) |
| Johnsgard (1986) | La hibridación con el gallo rojo es posible, pero las hembras F1 tienen la fertilidad reducida y solo producen crías al retrocruzarlas con el gallo rojo (Steiner, 1945) (Johnsgard, 1986) |
| Howman (1993) | Describe el bekisar como un híbrido infértil (Howman, 1993) |
| Fuller y Garson (2000) | Los gallos de Sonnerat, de Lafayette y verde producen híbridos fértiles con el gallo rojo (Fuller y Garson, 2000; Johnsgard, 1999) |
| Tabla de hibridación (Johnsgard, 1999; adaptación de Chintaguay) | Con el gallo rojo, híbridos de ambos sexos fértiles; con el gallo de Lafayette y con el de Sonnerat, hibridación registrada en cautividad (del Campo, 2006; Johnsgard, 1999) |
| Wikipedia (Bekisar) | Los híbridos originales rara vez son fértiles y las hembras suelen ser estériles; hacen falta varias generaciones de retrocruzamiento para obtener hembras fértiles (Wikipedia (Bekisar)) |
Delacour recuerda, además, que los gallos silvestres cruzan con otros géneros de faisanes y con las pintadas, pero que esos híbridos son estériles (Delacour, 1977). La segunda generación, la de los kekok, tiende a revertir al tipo del gallo rojo: las plumas del cuello se alargan y pierden el violeta, la barbilla se parte tras la muerte y el canto vuelve a las tres o cuatro sílabas del gallo doméstico; Beebe estudió un kekok blanco, hijo de un bekisar crema y una bantam japonesa blanca, con cinco estructuras en la garganta y un canto idéntico al del gallo verde en lo audible, pero con la postura de esfuerzo del gallo doméstico (Beebe, 1921).
Nombres creados sobre híbridos
Los bekisar que llegaban a Europa fueron descritos como especies nuevas con los nombres Gallus aeneus (plumaje superior violeta con borde amarillo dorado, cresta con dientes mínimos y barbilla pequeña), G. temminckii (plumaje con borde castaño dorado, seis dientes toscos en la cresta y barbilla central bien desarrollada) y G. violaceus (brillo violeta dominante, cresta dentada y barbilla de buen tamaño) (Beebe, 1921). Son sinónimos de híbridos, no de la especie pura (Beebe, 1921; van Grouw y Dekkers, 2019).
Cultura y curiosidades
Concursos de canto, cestos colgados de bambúes, una lámina de 1798 y Darwin ante un híbrido.
El gallo verde es, por encima de todo, un ave de voz. Los javaneses prefieren su canto y el de su híbrido a su plumaje, y han creado en torno a esa voz una cultura de concursos, apuestas y símbolos.
Los concursos de canto
Beebe cuenta que, entre los javaneses, los bekisar se aprecian por su potente voz: la herencia de la voz es dominante en el híbrido, y no recordaba ningún ave silvestre de su tamaño, salvo quizá la chachalaca de México, capaz de superar en potencia vocal a esos híbridos (Beebe, 1921). Su grito, que debe oírse a casi una milla de distancia, no tiene cadencia ni ritmo ni cualidad agradable alguna: es una exhibición estridente; a pesar de ello, los javaneses lo encuentran idóneo para apostar, y enfrentan a las aves con el mismo interés y emoción con que se enfrentan los gallos de pelea en otros países (Beebe, 1921).
El príncipe regente de Sumenep, en Madura, un conocedor de bekisar, le dijo que lo más valorado del canto es su potencia y su cualidad penetrante, y que debe ser largo y monosilábico. Para ejercitar los pulmones se usaba un aparato: un bambú muy alto, levantado en el patio, con una polea cerca de la cima, de la que se cuelga el cesto con el bekisar, que permanece en lo alto todo el día gritando hora tras hora; un pueblo puede ofrecer el curioso aspecto de cestos colgados de decenas de bambúes oscilantes. Esa potente voz se suponía, además, que trae buena suerte a la casa por la que pasan las vibraciones (Beebe, 1921). Entre las clases más pobres, Beebe averiguó que se valoraba otra cualidad: un canto breve y abrupto, más parecido al del ave silvestre, pero con una persistencia que volvería loco a un blanco (Beebe, 1921). Las aves silvestres no son admiradas, porque su canto, aunque de timbre correcto, es muy débil comparado con el de los grandes híbridos (Beebe, 1921).
Cada macho tiene una voz propia que se distingue a gran distancia, y esa característica explica el aprecio de los javaneses y el origen de los concursos que aún se celebran (BOW, 2020).
Un emblema oficial
El bekisar se ha convertido en emblema del este de Java por decreto del Ministerio del Interior, y se exhibe en hoteles, parques y otros lugares (BOW, 2020; Hernández García, 2013; Howman, 1993). Howman recoge en 1993 que el bekisar había sido adoptado como símbolo de al menos un gran estado de Indonesia (Howman, 1993). Un ejemplar del gallo verde figura en un billete de 500 rupias de 1959, según el libro del autor (Hernández García, 2013).
Creencias populares
Beebe, que buscaba datos sobre el gallo verde, encontró en Java versiones que mezclaban a los gallos silvestres, a los híbridos y hasta a aves acuáticas, hasta el punto de que, cuando creía dominar los nombres locales, un holandés o un javanés entusiasta le señalaba un ave acuática como el ave buscada. Un amable informante le resumió lo que se contaba: que anidan en agujeros de los árboles, con dieciocho huevos blancos con manchas rojas; que los huevos redondos dan gallinas y los alargados, solo gallos; que luchan todo el día por su comida; y que jamás mudan las plumas. Beebe las cita como ejemplo de las informaciones, tan vagas como inverosímiles, que recibía (Beebe, 1921).
Darwin y los bekisar
El propio Charles Darwin estudió ejemplares híbridos de gallo verde y gallina doméstica, los «bekisar», en su investigación sobre el origen de las aves de corral: el plumaje de estos híbridos resultaba tan llamativo y distinto al de ambos progenitores que algunos naturalistas de la época llegaron a describirlos como si fueran una especie totalmente aparte. (van Grouw y Dekkers, 2019; Wikipedia)
Según van Grouw y Dekkers, Darwin intentaba determinar si Gallus aeneus y G. temminckii eran híbridos o especies, como parte de su investigación sobre el origen de las aves de corral; un híbrido conservado en Tring intervino en su razonamiento, y aunque sus conclusiones sobre ese ejemplar eran erróneas, su idea de que la gallina doméstica desciende de un único ancestro silvestre, el gallo rojo, sigue vigente (van Grouw y Dekkers, 2019). Un estudio genético reciente, citado por Wikipedia, halló indicios de que una parte del genoma del gallo verde ha pasado, por hibridación, a las gallinas domésticas (Wikipedia).
El libro
Referencias bibliográficas recomendadas
En la sección de bibliografía encontrará materiales y referencias recomendadas para profundizar en el estudio de estas aves.
Bibliografía
Las obras en que se apoya esta ficha, por orden alfabético. Las citas del texto enlazan aquí.
- Beebe, W. (1918). A Monograph of the Pheasants, vol. I. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
- Beebe, W. (1921). A Monograph of the Pheasants, vol. II. Londres: H. F. Witherby (para la New York Zoological Society).
- Beebe, W. (1926). Pheasants: Their Lives and Homes. Nueva York: Doubleday, Page & Co.
- del Campo Palacios, P. P. (2005–2006). Crianza práctica de faisanes; Tabla de postura de faisanes; Variedades de faisanes; Temperaturas y humedades; TTT: Cómo comenzar, Alimentación de faisanes, Ovofagia y Traslado y recepción de faisanes. Criadero Chintaguay, Concepción (Chile). faisanes.cl. Material de distribución gratuita, no comercializable.
- Delacour, J. (1977). The Pheasants of the World (2.ª ed.). Hindhead: Spur Publications / World Pheasant Association (1.ª ed., 1951). Los datos de esta ficha se han contrastado con el ejemplar disponible de la 3.ª impresión (1964) de la 1.ª edición.
- eBird. Cornell Lab of Ornithology. Mapas de distribución y abundancia de las especies. ebird.org
- Fuller, R. A. y Garson, P. J. (eds.) (2000). Pheasants: Status Survey and Conservation Action Plan 2000–2004. Gland (Suiza) y Cambridge: UICN / World Pheasant Association.
- Hernández García, I. (2013). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen I. Edición del autor.
- Hernández García, I. (2014). Faisanes del mundo. Guía práctica. Volumen II. Edición del autor.
- Howman, K. (1979). Pheasants of the World: Their Breeding and Management. Edlington (Lincolnshire): K & R Books.
- Howman, K. (1993). Pheasants of the World: Their Breeding and Management (edición revisada y actualizada). Surrey (Columbia Británica): Hancock House / Hancock Wildlife Research Center.
- Howman, K. C. R. (1996). Introduction to Ornamental Pheasants. Surrey (Columbia Británica): Hancock House / World Pheasant Association.
- Jobling, J. A. (2010). The Helm Dictionary of Scientific Bird Names: From Aalge to Zusii. Londres: Christopher Helm.
- Johnsgard, P. A. (1986). The Pheasants of the World. Oxford: Oxford University Press / Zoological Society of London.
- Johnsgard, P. A. (1999). The Pheasants of the World: Biology and Natural History (2.ª ed.). Washington: Smithsonian Institution Press. Tabla de hibridación traducida y adaptada por P. P. del Campo (v. 2.0, 2005).
- Madge, S. y McGowan, P. (2002). Pheasants, Partridges and Grouse: A Guide to the Pheasants, Quails, Grouse, Guineafowl, Buttonquails and Sandgrouse of the World. Londres: Christopher Helm.
- McGowan, P. J. K., Kirwan, G. M. y Boesman, P. F. D. (2020). Green Junglefowl (Gallus varius), versión 1.0. En Birds of the World (J. del Hoyo, A. Elliott, J. Sargatal, D. A. Christie y E. de Juana, eds.). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca (NY). birdsoftheworld.org/bow/species/grejun1 · doi:10.2173/bow.grejun1.01
- van Grouw, H. y Dekkers, W. (2019). Various Gallus varius hybrids: variation in junglefowl hybrids and Darwin's interest in them. Bulletin of the British Ornithologists' Club, 139 (4): 355–371. doi:10.25226/bboc.v139i4.2019.a9
- Wikipedia (en inglés). Bekisar. en.wikipedia.org/wiki/Bekisar
- Wikipedia (en inglés). Green junglefowl. en.wikipedia.org/wiki/Green_junglefowl
Cómo citar esta ficha: Hernández García, I. (2007–2026). Gallo verde — Gallus varius. En Faisanes del Mundo. Fundación Zoo Koki, faisanesdelmundo.com/galloverde.php.





