La referencia más antigua de este faisán data del siglo IV a.c. Su nombre mantchuricum hace referencia a Manchuria, aunque realmente no habita allí.
Son animales muy duros que soportan muy bien el clima de Europa. Un buen pienso de faisanes acompañado de frutas, hortalizas (Tomates, puerros, lechugas...), es suficiente para mantenerlos en forma, en ocasiones es bueno darles trigo en distintas cantidades ya que para ellos es como una golosina. Aunque son animales duros, son a la vez muy sensibles a los parásitos, por lo que hay que tener cuidado y realizar 2-3 desinfecciones anuales.
En libertad, la base de su alimentación es vegetal (brotes, hojas, semillas, bulbos y bayas silvestres), aunque complementa la dieta con una pequeña proporción de alimento animal (principalmente invertebrados), cuya importancia varía según la estación del año y la disponibilidad de recursos en su hábitat de montaña.