Se trata de una de las especies más raras en cautividad, ya que en la actualidad muy pocos son los aficionados que cuentan con esta especie.
En cautividad se le puede alimentar con un buen pienso para faisanes, complementando la dieta con frutas, verduras, grano, raíces...
En libertad busca su comida sobre todo al amanecer y al atardecer en pedregales y roquedos de las praderas alpinas, alimentándose principalmente de materia vegetal. Un estudio reciente basado en ADN fecal ha confirmado que su dieta vegetal varía notablemente según la estación, adaptándose a la disponibilidad de brotes, raíces y semillas de las plantas de alta montaña a lo largo del año.
Fuente: ScienceDirect - dieta del monal chino mediante metabarcoding de ADN.